***
Últimamente me he hecho de varias obras de Onetti: El pozo, Los adioses, Juntacadáveres, El astillero, Dejemos hablar al viento y La vida breve.
Espero disfrutar con lo no leído y gozar con el recuerdo de lo leído hace algún tiempo.
Seguro que me deleitaré al leer o releer alguna de sus obras mientras paseo por el pueblo de Santa María contemplando a personajes como Larsen, Díaz Grey o Jorge Malavia, y quizás evoque con nostalgia a otros pueblos literarios famosos: Yoknapatawpha o Macondo.
Acabo de leer El pozo, una de sus primeras novelas, que recrea la historia de un sueño. Es una novela corta, una hermosa pieza narrativa. Debo reconocer que me ha llenado.
A quien tenga dudas respecto a qué leer, le recomiendo que se acerque a Onetti. Un maestro de la novela, y que lea esta pieza corta, una muestra ejemplar de sus primeras novelas.
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viernes 16 de octubre de 2009
jueves 17 de septiembre de 2009
+ A LOS AMANTES DE CHÉJOV
***
Leído en los CUADERNOS DE NOTAS, de Anton Chéjov:
Salomón se equivocaba al ansiar sabiduría.
¿Por qué a Hamlet le obsesionaban tanto las visiones del más allá, cuando nuestra vida real está presa de imágenes mucho más horribles?
Él comprendió de pronto que, desde muchísimo tiempo atrás, nunca había estado de buen humor.
El cuñado corteja a la joven esposa. “Lo que usted necesita es un amante“.
Él le parecía inteligente, serio; por eso mismo su proposición le sorprendió tanto.
En Sokólniki, durante un paseo, ella cuenta a Yartsev hasta qué punto disfruta de haber tenido un hijo. Él:
—Pero dígame, ¿tanto amor por el niño no daña el amor por su marido?
—No lo sé. No fue por amor que me casé. Al comienzo sufría, ahora me tranquiliza pensar que el amor no existe, y que ya no tengo ninguna necesidad de él.
Él no había sido feliz más que una sola vez en su vida: bajo un paraguas.
La buena educación no consiste en no manchar el mantel con salsa, sino en aparentar que uno no ha visto nada cuando otro hace algo así.
Yo desprecio mi envoltura material y todo lo que se le relaciona.
Cuando todo va bien se dice que no ha pasado nada.
Un perro caminaba por la calle; parecía sentir vergüenza de sus patas arqueadas.
Mi lema: No necesito nada.
…
…
…
Y cientos de pensamientos más de muy diversa índole tales como fragmentos de cuentos , piezas de teatro, listas de compras básicas, anotaciones con sus gastos personales, detalles nimios,… y silencios, muchos silencios, que... pueden imaginarse. Todo ello ayudará al lector amante de Chéjov a profundizar en el conocimiento de su personalidad. Es el cuaderno, además, el retrato de toda una época histórica.
Una lectura interesante y curiosa.
(Cuaderno de notas, de Anton Chéjov, Editorial La Compañía de los Libros, 2008, Buenos Aires, Argentina).
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Leído en los CUADERNOS DE NOTAS, de Anton Chéjov:
Salomón se equivocaba al ansiar sabiduría.
¿Por qué a Hamlet le obsesionaban tanto las visiones del más allá, cuando nuestra vida real está presa de imágenes mucho más horribles?
Él comprendió de pronto que, desde muchísimo tiempo atrás, nunca había estado de buen humor.
El cuñado corteja a la joven esposa. “Lo que usted necesita es un amante“.
Él le parecía inteligente, serio; por eso mismo su proposición le sorprendió tanto.
En Sokólniki, durante un paseo, ella cuenta a Yartsev hasta qué punto disfruta de haber tenido un hijo. Él:
—Pero dígame, ¿tanto amor por el niño no daña el amor por su marido?
—No lo sé. No fue por amor que me casé. Al comienzo sufría, ahora me tranquiliza pensar que el amor no existe, y que ya no tengo ninguna necesidad de él.
Él no había sido feliz más que una sola vez en su vida: bajo un paraguas.
La buena educación no consiste en no manchar el mantel con salsa, sino en aparentar que uno no ha visto nada cuando otro hace algo así.
Yo desprecio mi envoltura material y todo lo que se le relaciona.
Cuando todo va bien se dice que no ha pasado nada.
Un perro caminaba por la calle; parecía sentir vergüenza de sus patas arqueadas.
Mi lema: No necesito nada.
…
…
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Y cientos de pensamientos más de muy diversa índole tales como fragmentos de cuentos , piezas de teatro, listas de compras básicas, anotaciones con sus gastos personales, detalles nimios,… y silencios, muchos silencios, que... pueden imaginarse. Todo ello ayudará al lector amante de Chéjov a profundizar en el conocimiento de su personalidad. Es el cuaderno, además, el retrato de toda una época histórica.
Una lectura interesante y curiosa.
(Cuaderno de notas, de Anton Chéjov, Editorial La Compañía de los Libros, 2008, Buenos Aires, Argentina).
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jueves 10 de septiembre de 2009
+ MARÍA ZAMBRANO
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Los grandes filósofos y hombres de ciencia nos han dejado algunas ideas y frases que podrían sernos provechosas en nuestras vidas en determinadas ocasiones -surgieron como consecuencia de sus experiencias vitales- o pueden despertar en nosotros la curiosidad por el personaje.
Siempre me han atraído la obra y la vida de los grandes pensadores, especialmente de los filósofos, que han intentado atraernos hacia el área del conocimiento humano, de manera singular hacia el filosófico.
María Zambrano (Vélez-Málaga, 1904 - Madrid, 1991), ensayista y filósofa española, fue discípula de Ortega y Gasset. Premio Cervantes.
De entre su obra escrita destacamos:
Filosofía y poesía.
Hacia un saber sobre el alma.
El hombre y lo divino.
Delirio y destino.
Los sueños y el tiempo.
El reposo de la luz.
La confesión, género literario y método.
Algunos pensamientos que nos dejó:
Nadie enseña a nadie filosofía. El sistema es lo único que ofrece seguridad al angustiado, castillo de razones, muralla cerrada de pensamientos invulnerables frente al vacío.
Un filósofo es el hombre en quien la intimidad se eleva a categoría racional; sus conflictos sentimentales, su encuentro con el mundo, se resuelve y se transforma en una teoría.
La biografia de un filósofo es su sistema.
¿Es de extrañar que el amor haya preferido casi siempre el derrotero poético al filosófico?
La historia no es sino un diálogo, bastante dramático, por cierto, entre el hombre y el universo.
Los más claros pensamientos no pueden en ocasiones ser aceptados porque ahorrarían una experiencia que debe ser vivida. Y en último término ahorrarían la vida misma.
La acción de preguntar supone la aparición de la conciencia.
La primera realidad que al hombre se le oculta es él mismo.
Todo extremismo destruye lo que afirma.
El escritor defiende su soledad, mostrando lo que en ella y únicamente en ella, encuentra.
La filosofia moderna no ha pretendido reformar la vida. Por el contrario, quiso trasformar, la verdad.
Sólo en soledad se siente la sed de verdad.
El hombre es un ser escondido en sí mismo.
***
Los grandes filósofos y hombres de ciencia nos han dejado algunas ideas y frases que podrían sernos provechosas en nuestras vidas en determinadas ocasiones -surgieron como consecuencia de sus experiencias vitales- o pueden despertar en nosotros la curiosidad por el personaje.
Siempre me han atraído la obra y la vida de los grandes pensadores, especialmente de los filósofos, que han intentado atraernos hacia el área del conocimiento humano, de manera singular hacia el filosófico.
María Zambrano (Vélez-Málaga, 1904 - Madrid, 1991), ensayista y filósofa española, fue discípula de Ortega y Gasset. Premio Cervantes.
De entre su obra escrita destacamos:
Filosofía y poesía.
Hacia un saber sobre el alma.
El hombre y lo divino.
Delirio y destino.
Los sueños y el tiempo.
El reposo de la luz.
La confesión, género literario y método.
Algunos pensamientos que nos dejó:
Nadie enseña a nadie filosofía. El sistema es lo único que ofrece seguridad al angustiado, castillo de razones, muralla cerrada de pensamientos invulnerables frente al vacío.
Un filósofo es el hombre en quien la intimidad se eleva a categoría racional; sus conflictos sentimentales, su encuentro con el mundo, se resuelve y se transforma en una teoría.
La biografia de un filósofo es su sistema.
¿Es de extrañar que el amor haya preferido casi siempre el derrotero poético al filosófico?
La historia no es sino un diálogo, bastante dramático, por cierto, entre el hombre y el universo.
Los más claros pensamientos no pueden en ocasiones ser aceptados porque ahorrarían una experiencia que debe ser vivida. Y en último término ahorrarían la vida misma.
La acción de preguntar supone la aparición de la conciencia.
La primera realidad que al hombre se le oculta es él mismo.
Todo extremismo destruye lo que afirma.
El escritor defiende su soledad, mostrando lo que en ella y únicamente en ella, encuentra.
La filosofia moderna no ha pretendido reformar la vida. Por el contrario, quiso trasformar, la verdad.
Sólo en soledad se siente la sed de verdad.
El hombre es un ser escondido en sí mismo.
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miércoles 9 de septiembre de 2009
+ MIGUEL DE UNAMUNO
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Los grandes filósofos y hombres de ciencia nos han dejado algunas ideas y frases que podrían sernos provechosas en nuestras vidas en determinadas ocasiones -surgieron como consecuencia de sus experiencias vitales- o pueden despertar en nosotros la curiosidad por el personaje.
Siempre me han atraído la obra y la vida de los grandes pensadores, especialmente de los filósofos, que han intentado atraernos hacia el área del conocimiento humano, de manera singular hacia el filosófico.
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Miguel de Unamuno, (Bilbao, 1864 - Salamanca, 1936), fue un novelista y ensayista español y cultivó además otros géneros literarios, tales como el teatro, la filosofía,…
Me ha llamado siempre mucho la atención de él su faceta de ensayista y pensador.
Entre sus obras destacaremos:
* Niebla, Abel Sánchez, la tía Tula, de entre sus novelas.
* La agonía del cristianismo, Del sentimiento trágico de la vida,…, de entre su obra filosófica.
* Y entre sus ensayos: En torno al casticismo, Vida de don Quijote y Sancho, Por tierras de Portugal y España,…
***
Algunas frases famosas que nos dejó:
Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte.
Todo acto de bondad es una demostración de poderío.
La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.
A veces, el silencio es la peor mentira.
Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado.
Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos.
Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee.
El que tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en él.
Es débil porque no ha dudado bastante y ha querido llegar a conclusiones.
La filosofía responde a la necesidad de hacernos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida.
El ajedrez procura una suerte de inteligencia que sirve únicamente para jugar al ajedrez.
Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos.
La verdadera ciencia enseña, por encima de todo, a dudar y a ser ignorante.
***
Los grandes filósofos y hombres de ciencia nos han dejado algunas ideas y frases que podrían sernos provechosas en nuestras vidas en determinadas ocasiones -surgieron como consecuencia de sus experiencias vitales- o pueden despertar en nosotros la curiosidad por el personaje.
Siempre me han atraído la obra y la vida de los grandes pensadores, especialmente de los filósofos, que han intentado atraernos hacia el área del conocimiento humano, de manera singular hacia el filosófico.
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Miguel de Unamuno, (Bilbao, 1864 - Salamanca, 1936), fue un novelista y ensayista español y cultivó además otros géneros literarios, tales como el teatro, la filosofía,…
Me ha llamado siempre mucho la atención de él su faceta de ensayista y pensador.
Entre sus obras destacaremos:
* Niebla, Abel Sánchez, la tía Tula, de entre sus novelas.
* La agonía del cristianismo, Del sentimiento trágico de la vida,…, de entre su obra filosófica.
* Y entre sus ensayos: En torno al casticismo, Vida de don Quijote y Sancho, Por tierras de Portugal y España,…
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Algunas frases famosas que nos dejó:
Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte.
Todo acto de bondad es una demostración de poderío.
La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.
A veces, el silencio es la peor mentira.
Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado.
Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos.
Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee.
El que tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en él.
Es débil porque no ha dudado bastante y ha querido llegar a conclusiones.
La filosofía responde a la necesidad de hacernos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida.
El ajedrez procura una suerte de inteligencia que sirve únicamente para jugar al ajedrez.
Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos.
La verdadera ciencia enseña, por encima de todo, a dudar y a ser ignorante.
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martes 1 de septiembre de 2009
+ ORTEGA Y GASSET
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Los grandes filósofos y hombres de ciencia nos han dejado algunas ideas y frases que podrían sernos provechosas en nuestras vidas en determinadas ocasiones -surgieron como consecuencia de sus experiencias vitales- o pueden despertar en nosotros la curiosidad por el personaje.
Siempre me han atraído la obra y la vida de los grandes pensadores, especialmente de los filósofos, que han intentado atraernos hacia el área del conocimiento humano, de manera singular hacia el filosófico.
Ortega y Gasset dijo:
* Cada cosa que existe es una virgen que ha de ser amada para hacerse fecunda.
* Ciencia es todo aquello sobre lo cual siempre cabe discusión.
* Con la moral corregimos los errores de nuestros instintos y con el amor los errores de nuestra amoral.
* El deseo muere automáticamente cuando se logra; fenece al satisfacerse. El amor, en cambio, es un eterno deseo insatisfecho.
* Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender.
* Sólo es posible avanzar cuando se mira lejos. Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande.
* De querer ser a creer que se es ya va la distancia de lo trágico a lo cómico.
* El que quiera contemplar un torrente lo primero que debe hacer es no ser arrastrado por él.
* La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada.
* Hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola y determinada mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella.
* Quien en nombre de la libertad renuncia a ser lo que tiene que ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Su existencia consistirá en una perpetua fuga de la única realidad que podía ser.
***
José Ortega y Gasset, Madrid (1883-1955), fue un filósofo y ensayista español.
ALGUNAS DE SUS OBRAS:
- Meditaciones del Quijote.
- España invertebrada.
- La rebelión de las masas.
***
Los grandes filósofos y hombres de ciencia nos han dejado algunas ideas y frases que podrían sernos provechosas en nuestras vidas en determinadas ocasiones -surgieron como consecuencia de sus experiencias vitales- o pueden despertar en nosotros la curiosidad por el personaje.
Siempre me han atraído la obra y la vida de los grandes pensadores, especialmente de los filósofos, que han intentado atraernos hacia el área del conocimiento humano, de manera singular hacia el filosófico.
Ortega y Gasset dijo:
* Cada cosa que existe es una virgen que ha de ser amada para hacerse fecunda.
* Ciencia es todo aquello sobre lo cual siempre cabe discusión.
* Con la moral corregimos los errores de nuestros instintos y con el amor los errores de nuestra amoral.
* El deseo muere automáticamente cuando se logra; fenece al satisfacerse. El amor, en cambio, es un eterno deseo insatisfecho.
* Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a entender.
* Sólo es posible avanzar cuando se mira lejos. Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande.
* De querer ser a creer que se es ya va la distancia de lo trágico a lo cómico.
* El que quiera contemplar un torrente lo primero que debe hacer es no ser arrastrado por él.
* La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada.
* Hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola y determinada mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella.
* Quien en nombre de la libertad renuncia a ser lo que tiene que ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Su existencia consistirá en una perpetua fuga de la única realidad que podía ser.
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José Ortega y Gasset, Madrid (1883-1955), fue un filósofo y ensayista español.
ALGUNAS DE SUS OBRAS:
- Meditaciones del Quijote.
- España invertebrada.
- La rebelión de las masas.
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lunes 31 de agosto de 2009
+ BERTRAND RUSSELL
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Los grandes filósofos y hombres de ciencia nos han dejado algunas ideas y frases que pueden sernos provechosas en nuestras vidas en determinadas ocasiones —surgieron como consecuencia de sus experiencias vitales— o pueden suscitar en nosotros curiosidad por el personaje.
Siempre me han atraído la obra y la vida de los grandes sabios, especialmente de los filósofos y pensadores que han intentado atraernos hacia el área del conocimiento humano, de manera singular hacia el filosófico.
Bertrand Russell dijo:
* La ciencia es lo que sabes, la filosofía es lo que no sabes.
* Sabemos muy poco, y sin embargo es sorprendente que sepamos tanto, y es todavía mas sorprendente que tan poco conocimiento nos dé tanto poder.
* Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas.
* En todas las actividades es saludable, de vez en cuando, poner un signo de interrogación sobre aquellas cosas que por mucho tiempo se han dado como seguras.
* ¿Para qué repetir los errores antiguos habiendo tantos errores nuevos que cometer?
* Los educadores, más que cualquier otra clase de profesionales, son los guardianes de la civilización.
* Carecer de algunas de las cosas que uno desea es condición indispensable de la felicidad.
* El hombre feliz es el que vive objetivamente, el que es libre en sus afectos y tiene amplios intereses, el que se asegura la felicidad por medio de estos intereses y afectos que, a su vez, le convierten a él en objeto de interés y el afecto de otros muchos.
* El ser capaz de llenar el ocio de una manera inteligente es el último resultado de la civilización.
* Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio muertos.
* La historia del mundo es la suma de aquello que hubiera sido evitable.
* El sabio uso del ocio es un producto de la civilización y de la educación.
* Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar.
* Una generación que no soporta el aburrimiento será una generación de escaso valor.
***
Filósofo, escritor, pensador y matemático británico, galardonado con el premio Nobel, influyó de forma notoria sobre el curso de la filosofía del siglo XX.
Nació en Trelleck (Gales), en 1872 y murió en 1970.
OBRAS MÁS CONOCIDAS:
Principia Mathematica (1910-1913)
Los problemas de la filosofía (1912)
Introducción a la filosofía matemática (1919)
Historia de la filosofía occidental (1945)
Lo que creo (1925)
Modales y morales (1929)
***
Los grandes filósofos y hombres de ciencia nos han dejado algunas ideas y frases que pueden sernos provechosas en nuestras vidas en determinadas ocasiones —surgieron como consecuencia de sus experiencias vitales— o pueden suscitar en nosotros curiosidad por el personaje.
Siempre me han atraído la obra y la vida de los grandes sabios, especialmente de los filósofos y pensadores que han intentado atraernos hacia el área del conocimiento humano, de manera singular hacia el filosófico.
Bertrand Russell dijo:
* La ciencia es lo que sabes, la filosofía es lo que no sabes.
* Sabemos muy poco, y sin embargo es sorprendente que sepamos tanto, y es todavía mas sorprendente que tan poco conocimiento nos dé tanto poder.
* Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas.
* En todas las actividades es saludable, de vez en cuando, poner un signo de interrogación sobre aquellas cosas que por mucho tiempo se han dado como seguras.
* ¿Para qué repetir los errores antiguos habiendo tantos errores nuevos que cometer?
* Los educadores, más que cualquier otra clase de profesionales, son los guardianes de la civilización.
* Carecer de algunas de las cosas que uno desea es condición indispensable de la felicidad.
* El hombre feliz es el que vive objetivamente, el que es libre en sus afectos y tiene amplios intereses, el que se asegura la felicidad por medio de estos intereses y afectos que, a su vez, le convierten a él en objeto de interés y el afecto de otros muchos.
* El ser capaz de llenar el ocio de una manera inteligente es el último resultado de la civilización.
* Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio muertos.
* La historia del mundo es la suma de aquello que hubiera sido evitable.
* El sabio uso del ocio es un producto de la civilización y de la educación.
* Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar.
* Una generación que no soporta el aburrimiento será una generación de escaso valor.
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Filósofo, escritor, pensador y matemático británico, galardonado con el premio Nobel, influyó de forma notoria sobre el curso de la filosofía del siglo XX.
Nació en Trelleck (Gales), en 1872 y murió en 1970.
OBRAS MÁS CONOCIDAS:
Principia Mathematica (1910-1913)
Los problemas de la filosofía (1912)
Introducción a la filosofía matemática (1919)
Historia de la filosofía occidental (1945)
Lo que creo (1925)
Modales y morales (1929)
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martes 25 de agosto de 2009
+ IS REJECTION FATAL?
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Estoy convencido de que en este mundo que nos ha tocado vivir algunas cuestiones hay que tomárselas con un elegante sentido del humor, si no… Los párrafos que siguen a continuación están tomados de la página web que se indica más abajo y son aplicables a todos los que han titulado una reseña con algo parecido a ‘REJECTION IS NOT FATAL’, pero que en el fondo piensan que REJECTION IS FATAL. Léase mi amigo A.B.R., que me consta se ha tomado el lance con un humor digno del mejor encomio, me consta.
Pero como hay quienes no se lo toman así, les adelanto que los consejos y orientaciones de los expertos vienen como anillo al dedo a aquellos que han visto rechazado por algún editor un primer manuscrito de relato o novela —que han sido muchos— y adoptan una postura de abandono a su primer propósito de buscar editor. Se trata de consejos de sicólogos, pero tienen un propósito práctico muy sólido y decidido. Y esto no hay que tomárselo a risa, con nada de humor, creo.
He entresacado titulares y determinados párrafos, así como una tabla en la que se señalan posturas muertas (actitudes mentales negativas) y actitudes positivas que pueden conducir o no finalmente a la publicación deseada de la obra escrita.
He de aclarar (¿o no hace falta?) que no soy un experto sicólogo, siquiatra, etc., pero estoy de acuerdo con lo que se dice en el artículo.
y he aquí algunas de las preguntas que siguen:
• How Common Is Manuscript Rejection?
• How Common Is Manuscript Rejection?
Authors, particularly inexperienced authors, may take comfort in knowing that manuscript rejection is common.
(La cursiva es mía).
(La cursiva es mía).
• Rejection Hurts, But Is It Fatal?
Most, if not all, authors feel some level of pain when their manuscript is rejected. We find it helpful to remind disappointed authors of the following: (1) rejected manuscripts still have a reasonable chance of being published within a reasonable time frame. In most studies, at least 50% of rejected manuscripts were published within 2 years.
• What Choices Can Authors Make When Their Manuscript Is Rejected?
- Ver tabla en este sitio.
• The Rejection Letter: What Do the Editor's and Reviewers' Comments Really Mean?
***
He tratado de dejar aquí reseñado un buen camino que pueden elegir los que vean rechazado un manucristo por algún editor, aunque siempre habrá quien diga: Sí, esto está muy bonito, pero yo estoy jodido.
***
- Ver tabla en este sitio.
• The Rejection Letter: What Do the Editor's and Reviewers' Comments Really Mean?
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He tratado de dejar aquí reseñado un buen camino que pueden elegir los que vean rechazado un manucristo por algún editor, aunque siempre habrá quien diga: Sí, esto está muy bonito, pero yo estoy jodido.
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domingo 23 de agosto de 2009
+ CARTA ABIERTA A UN NOVELISTA NOVEL
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Lleva razón, amigo mío: el rechazo a la publicación de su primera novela por una editorial no quiere decir nada.
¿O su primera novela corta va a ser más que Cien años de soledad, de la que C. Barral se llevó media vida lamentando haber rechazado su publicación?
¿O más que En busca del tiempo perdido, la cual André Gide, lector de Gallimard, desaconsejó publicar?
Guarde de momento, si quiere, su novela bajo un par de llaves en espera de mejores tiempos. ¿O quiere ser más y mejor que Nabokov, a quien aconsejaron guardar bajo 7 llaves su novela Lolita? Algo parecido le ocurrió a C. J. Cela con La familia de Pascual Duarte.
Hay muchos más, mi caro amigo:
Joyce, con Dublineses, rechazado por 22 editoriales.
J. K. Rowling tuvo la misma respuesta por 10 veces a su primer manuscrito de Harry Potter.
¿O pretende ser más que todos ellos?
Y a Mario Puzo le ocurrió otro tanto con algunas novelas, hasta la publicación de El Padrino, sobre cuya calidad literaria me he hecho siempre muchas preguntas.
Lampedusa dejó este mundo sin haber visto publicado El Gatopardo.
Podríamos continuar con Graham Greene, William Faulkner, etc., etc., etc.
Tenga paciencia, no desespere e insista en sus gestiones durante una temporada prudencial y, después, continúe pensando que REJECTION IS NOT FATAL (como ha encabezado una reseña en su blog), porque no lo es efectivamente. Y persista en su oficio de escritor: lo hace muy bien para goce de nosotros los lectores.
Aunque no mencione su nombre, sabe que me dirijo a Ud., talentoso escritor novel.
Hay una pregunta que nos hemos hecho muchos en incontables ocasiones y que no tiene una contestación satisfactoria: ¿Por qué algunas novelas francamente malas se publican y se venden fácilmente mientras otras escritas por buenos novelistas no son siquiera publicadas?
Tengo la impresión de que he dejado aquí la pregunta del millón. ¿O me equivoco?
Saludos.
***

Lleva razón, amigo mío: el rechazo a la publicación de su primera novela por una editorial no quiere decir nada.
¿O su primera novela corta va a ser más que Cien años de soledad, de la que C. Barral se llevó media vida lamentando haber rechazado su publicación?
¿O más que En busca del tiempo perdido, la cual André Gide, lector de Gallimard, desaconsejó publicar?
Guarde de momento, si quiere, su novela bajo un par de llaves en espera de mejores tiempos. ¿O quiere ser más y mejor que Nabokov, a quien aconsejaron guardar bajo 7 llaves su novela Lolita? Algo parecido le ocurrió a C. J. Cela con La familia de Pascual Duarte.
Hay muchos más, mi caro amigo:
Joyce, con Dublineses, rechazado por 22 editoriales.
J. K. Rowling tuvo la misma respuesta por 10 veces a su primer manuscrito de Harry Potter.
¿O pretende ser más que todos ellos?
Y a Mario Puzo le ocurrió otro tanto con algunas novelas, hasta la publicación de El Padrino, sobre cuya calidad literaria me he hecho siempre muchas preguntas.
Lampedusa dejó este mundo sin haber visto publicado El Gatopardo.
Podríamos continuar con Graham Greene, William Faulkner, etc., etc., etc.
Tenga paciencia, no desespere e insista en sus gestiones durante una temporada prudencial y, después, continúe pensando que REJECTION IS NOT FATAL (como ha encabezado una reseña en su blog), porque no lo es efectivamente. Y persista en su oficio de escritor: lo hace muy bien para goce de nosotros los lectores.
Aunque no mencione su nombre, sabe que me dirijo a Ud., talentoso escritor novel.
Hay una pregunta que nos hemos hecho muchos en incontables ocasiones y que no tiene una contestación satisfactoria: ¿Por qué algunas novelas francamente malas se publican y se venden fácilmente mientras otras escritas por buenos novelistas no son siquiera publicadas?
Tengo la impresión de que he dejado aquí la pregunta del millón. ¿O me equivoco?
Saludos.
***
lunes 3 de agosto de 2009
+ LA NOVELA DE EULOGIA (Antonio Báez)
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El lugar adecuado para dejar una reseña sobre una novela publicada por un autor en su propio blog es precisamente allí, en su blog, y no aquí, casa apenas visitada por algún que otro visitante extraviado en el ancho mundo de la blogosfera o por algún amigo de higos a brevas.
He tenido el privilegio de ver nacer ciertos relatos y alguna novela desde que empezaron a crecer en la imaginación de sus diferentes autores y éste ha sido uno de esos momentos.
Antonio Báez se ha estrenado como novelista escribiendo La novela de Eulogia, hecho que considero digno de ser voceado a los cuatro vientos y esta es la razón por la que deseo dejar un comentario en estas páginas sobre su opera prima.
Invito a los lectores amantes de las buenas letras a que visiten su página, disfruten con la novela y presencien un final (capítulo X) inteligente, poco corriente y de lo menos esperado.
Destaco solamente algunos comentarios abreviados que he dejado en su blog, al pie del último capítulo de su magnífica primera novela corta:
La novela resulta amena y se lee con facilidad.
Resulta grato comprobar la excelente descripción que hace el autor de los personajes de la novela, contándonos cómo son más que qué hacen (más propio de un cuento y de un cuentista esto último).
Su cierre de la novela me ha parecido inteligente e ingenioso. ¿Han oído hablar de la transustanciación física, personal?
Gracias, Sr. Báez, por hacernos disfrutar con su creación, gracias. He pasado un buen rato leyéndola, que entiendo que es lo mejor que se puede decir de una narración.
Le pido perdón por atreverme a traer aquí lo que podría ser una portada física de su novela corta. De esta forma me parece tenerla más cerca. Perdone. Reconozco que mi porvenir como publicista no estaría muy claro.
***

El lugar adecuado para dejar una reseña sobre una novela publicada por un autor en su propio blog es precisamente allí, en su blog, y no aquí, casa apenas visitada por algún que otro visitante extraviado en el ancho mundo de la blogosfera o por algún amigo de higos a brevas.
He tenido el privilegio de ver nacer ciertos relatos y alguna novela desde que empezaron a crecer en la imaginación de sus diferentes autores y éste ha sido uno de esos momentos.
Antonio Báez se ha estrenado como novelista escribiendo La novela de Eulogia, hecho que considero digno de ser voceado a los cuatro vientos y esta es la razón por la que deseo dejar un comentario en estas páginas sobre su opera prima.
Invito a los lectores amantes de las buenas letras a que visiten su página, disfruten con la novela y presencien un final (capítulo X) inteligente, poco corriente y de lo menos esperado.
Destaco solamente algunos comentarios abreviados que he dejado en su blog, al pie del último capítulo de su magnífica primera novela corta:
La novela resulta amena y se lee con facilidad.
Resulta grato comprobar la excelente descripción que hace el autor de los personajes de la novela, contándonos cómo son más que qué hacen (más propio de un cuento y de un cuentista esto último).
Su cierre de la novela me ha parecido inteligente e ingenioso. ¿Han oído hablar de la transustanciación física, personal?
Gracias, Sr. Báez, por hacernos disfrutar con su creación, gracias. He pasado un buen rato leyéndola, que entiendo que es lo mejor que se puede decir de una narración.
Le pido perdón por atreverme a traer aquí lo que podría ser una portada física de su novela corta. De esta forma me parece tenerla más cerca. Perdone. Reconozco que mi porvenir como publicista no estaría muy claro.
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jueves 16 de julio de 2009
+ GUITARRA - 10
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Este año de 2009 he visto cumplido un íntimo deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el estudio de la guitarra, sus cuerdas y notas, del maravilloso mundo que la rodea y de su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a este instrumento.
Ponemos punto final al rosario de poemas dedicados a la guitarra con una figura literaria dedicada a este instrumento, versos inspiración de un gran poeta: Gerardo Diego (España, 1896-1987).
GUITARRA
Habrá un silencio verde
todo hecho de guitarras destrenzadas.
La guitarra es un pozo
con viento en vez de agua.
***

Este año de 2009 he visto cumplido un íntimo deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el estudio de la guitarra, sus cuerdas y notas, del maravilloso mundo que la rodea y de su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a este instrumento.
Ponemos punto final al rosario de poemas dedicados a la guitarra con una figura literaria dedicada a este instrumento, versos inspiración de un gran poeta: Gerardo Diego (España, 1896-1987).
GUITARRA
Habrá un silencio verde
todo hecho de guitarras destrenzadas.
La guitarra es un pozo
con viento en vez de agua.
***
+ GUITARRA - 9
***

Este año de 2009 he visto cumplido un íntimo deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el estudio de la guitarra, sus cuerdas y notas, del maravilloso mundo que la rodea y de su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a este instrumento.
Visitamos hoy el hogar literario de un ilustre escritor de bien ganada fama: poeta, novelista, cuentista, ensayista,… Su nombre: Mario Benedetti (Uruguay, 1920-2009).
GUITARRA
Ah, la guitarra esa mujer en celo
que habla en su canto y muere en su silencio
con tu salud de música nacida,
me brindas un placer casi doliente
y eso porque tus cuerdas te dicen lo que digo
y lo que digo es triste, de cristal.
Ah la guitarra esa mujer que llega
con un amor de huésped indefenso,
tu mástil o tu puente o tu rasgueo,
tu voz quebrada en todos los idiomas
me dejan libre para la alegría
que sube o baja en tu cordaje neutro
Ah la guitarra esa mujer sensible
que invade el patrimonio de la noche,
mueve las humedades del follaje
y se roza con árboles sonámbulos,
ah la mujer esa guitarra erótica
que se exhibe desnuda en la terraza.
***

Este año de 2009 he visto cumplido un íntimo deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el estudio de la guitarra, sus cuerdas y notas, del maravilloso mundo que la rodea y de su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a este instrumento.
Visitamos hoy el hogar literario de un ilustre escritor de bien ganada fama: poeta, novelista, cuentista, ensayista,… Su nombre: Mario Benedetti (Uruguay, 1920-2009).
GUITARRA
Ah, la guitarra esa mujer en celo
que habla en su canto y muere en su silencio
con tu salud de música nacida,
me brindas un placer casi doliente
y eso porque tus cuerdas te dicen lo que digo
y lo que digo es triste, de cristal.
Ah la guitarra esa mujer que llega
con un amor de huésped indefenso,
tu mástil o tu puente o tu rasgueo,
tu voz quebrada en todos los idiomas
me dejan libre para la alegría
que sube o baja en tu cordaje neutro
Ah la guitarra esa mujer sensible
que invade el patrimonio de la noche,
mueve las humedades del follaje
y se roza con árboles sonámbulos,
ah la mujer esa guitarra erótica
que se exhibe desnuda en la terraza.
***
miércoles 15 de julio de 2009
+ GUITARRA - 8
***

Este año de 2009 he visto cumplido un íntimo deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el estudio de la guitarra, sus cuerdas y notas, del maravilloso mundo que la rodea y de su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a este instrumento.
Acudimos hoy a la vena poética de otro poeta hispano: Max Jara (Chile, 1886-1965).
LA GUITARRA
La guitarra tiene el alma de una niña de ojos claros.
En su caja guarda un nido tembloroso de gorjeos.
A jardín por primavera su cordaje yo comparo:
la tonada es una fuga de nostálgicos deseos
que susurran los ensueños de la niña de ojos claros.
Es un alma que ve rojo, sufre celos la guitarra,
cada cuerda, carne viva, se retuerce enronquecida
al contacto de la mano que se crispa como garra;
van temblores de beodo y estertores de suicida
en la queja desgarrante de la trágica guitarra.
La guitarra guarda un alma de mujer desengañada:
esas cuerdas son las canas de su testa fatigada;
hoy tan sólo queda el eco de su risa de coqueta,
y las notas son hermanas de la nieve esparramada
en la barba temblorosa de un romántico poeta.
La guitarra tiene un alma de mujer desengañada.
La guitarra sin cordaje es cual una sepultura,
en su puente se callaron los acordes de tristura
como mueren los sollozos en agónica garganta,
y su caja destrozada es retrato de la oscura
existencia en cuya sombra ningún trino se levanta
y no deja ni su nombre en la angosta sepultura.
***

Este año de 2009 he visto cumplido un íntimo deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el estudio de la guitarra, sus cuerdas y notas, del maravilloso mundo que la rodea y de su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a este instrumento.
Acudimos hoy a la vena poética de otro poeta hispano: Max Jara (Chile, 1886-1965).
LA GUITARRA
La guitarra tiene el alma de una niña de ojos claros.
En su caja guarda un nido tembloroso de gorjeos.
A jardín por primavera su cordaje yo comparo:
la tonada es una fuga de nostálgicos deseos
que susurran los ensueños de la niña de ojos claros.
Es un alma que ve rojo, sufre celos la guitarra,
cada cuerda, carne viva, se retuerce enronquecida
al contacto de la mano que se crispa como garra;
van temblores de beodo y estertores de suicida
en la queja desgarrante de la trágica guitarra.
La guitarra guarda un alma de mujer desengañada:
esas cuerdas son las canas de su testa fatigada;
hoy tan sólo queda el eco de su risa de coqueta,
y las notas son hermanas de la nieve esparramada
en la barba temblorosa de un romántico poeta.
La guitarra tiene un alma de mujer desengañada.
La guitarra sin cordaje es cual una sepultura,
en su puente se callaron los acordes de tristura
como mueren los sollozos en agónica garganta,
y su caja destrozada es retrato de la oscura
existencia en cuya sombra ningún trino se levanta
y no deja ni su nombre en la angosta sepultura.
***
martes 14 de julio de 2009
+ GUITARRA - 7
***

Este año de 2009 he visto cumplido un íntimo deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el estudio de la guitarra, sus cuerdas y notas, del maravilloso mundo que la rodea y de su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a este instrumento.
Hoy nos detendremos en un gran poeta, sin la fama de otros, pero que merece la pena ser estudiado por su enorme vena poética, ensombrecida por el nombre mágico de su hermano Antonio. Nos referimos a Manuel Machado (España, 1874-1947).
He aquí algunos poemas que dedica a la guitarra:
CANTARES
Vino, sentimiento, guitarra y poesía
hacen los cantares de la patria mía.
Cantares...
Quien dice cantares dice Andalucía.
A la sombra fresca de la vieja parra,
un mozo moreno rasguea la guitarra...
Cantares...
Algo que acaricia y algo que desgarra.
La prima que canta y el bordón que llora...
Y el tiempo callado se va hora tras hora.
Cantares...
Son dejos fatales de la raza mora.
No importa la vida, que ya está perdida,
y, después de todo, ¿qué es eso, la vida?...
Cantares...
Cantando la pena, la pena se olvida.
Madre, pena, suerte, pena, madre, muerte,
ojos negros, negros, y negra la suerte...
Cantares...
En ellos el alma del alma se vierte.
Cantares. Cantares de la patria mía,
quien dice cantares dice Andalucía.
Cantares...
No tiene más notas la guitarra mía.
VELADA SEVILLANA
Llovió la guitarra
sus notas en medio
de la copla (noche
de mayor). Los nervios
sacudió un terrible
estremecimiento...
La noche y la copla su verdad dijeron.
Hablaron de sangre;
de amor y de celos;
de dichas perdidas,
de adioses eternos,
de pena y de suerte
negra... Y de ojos negros.
Fulguró la danza
repentino alegro
de lamaretadas,
desmayos y vuelos,
y fue, línea a línea,
momento a momento,
ritmando un poema
de heridas y besos,
que de la gitana
dibujada el cuerpo,
envuelto en el rico
miliunanochesco
mantón de Manila
radiante y grotesco.
Suspiró de amores
el río en su lecho
profundo. Los cables
del barco gimieron
compasadamente.
En brazos del viento,
de los naranjales
y los limoneros
invadió el aroma
palacios y huertos.
La luna a la reja
llegó muy de quedo.
Sevilla y la noche
se dieron un beso.
LA SEGUIRIYA
La seguiriya gitana
es la copla de la noche
musulmana...
Ojos negros, perdición.
El Poema siempre vivo
del Amor y de la Muerte.
Voz del corazón, cautivo
de la pena y de la suerte...
Hondo treno de pasión.
Pero la copla de luz
del paraíso andaluz,
alada y primaveral;
la graciosa charlatana
que dice toda Sevilla,
es la alegre seguidilla
sevillana,
llena de sol y de sal.
***

Este año de 2009 he visto cumplido un íntimo deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el estudio de la guitarra, sus cuerdas y notas, del maravilloso mundo que la rodea y de su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a este instrumento.
Hoy nos detendremos en un gran poeta, sin la fama de otros, pero que merece la pena ser estudiado por su enorme vena poética, ensombrecida por el nombre mágico de su hermano Antonio. Nos referimos a Manuel Machado (España, 1874-1947).
He aquí algunos poemas que dedica a la guitarra:
CANTARES
Vino, sentimiento, guitarra y poesía
hacen los cantares de la patria mía.
Cantares...
Quien dice cantares dice Andalucía.
A la sombra fresca de la vieja parra,
un mozo moreno rasguea la guitarra...
Cantares...
Algo que acaricia y algo que desgarra.
La prima que canta y el bordón que llora...
Y el tiempo callado se va hora tras hora.
Cantares...
Son dejos fatales de la raza mora.
No importa la vida, que ya está perdida,
y, después de todo, ¿qué es eso, la vida?...
Cantares...
Cantando la pena, la pena se olvida.
Madre, pena, suerte, pena, madre, muerte,
ojos negros, negros, y negra la suerte...
Cantares...
En ellos el alma del alma se vierte.
Cantares. Cantares de la patria mía,
quien dice cantares dice Andalucía.
Cantares...
No tiene más notas la guitarra mía.
VELADA SEVILLANA
Llovió la guitarra
sus notas en medio
de la copla (noche
de mayor). Los nervios
sacudió un terrible
estremecimiento...
La noche y la copla su verdad dijeron.
Hablaron de sangre;
de amor y de celos;
de dichas perdidas,
de adioses eternos,
de pena y de suerte
negra... Y de ojos negros.
Fulguró la danza
repentino alegro
de lamaretadas,
desmayos y vuelos,
y fue, línea a línea,
momento a momento,
ritmando un poema
de heridas y besos,
que de la gitana
dibujada el cuerpo,
envuelto en el rico
miliunanochesco
mantón de Manila
radiante y grotesco.
Suspiró de amores
el río en su lecho
profundo. Los cables
del barco gimieron
compasadamente.
En brazos del viento,
de los naranjales
y los limoneros
invadió el aroma
palacios y huertos.
La luna a la reja
llegó muy de quedo.
Sevilla y la noche
se dieron un beso.
LA SEGUIRIYA
La seguiriya gitana
es la copla de la noche
musulmana...
Ojos negros, perdición.
El Poema siempre vivo
del Amor y de la Muerte.
Voz del corazón, cautivo
de la pena y de la suerte...
Hondo treno de pasión.
Pero la copla de luz
del paraíso andaluz,
alada y primaveral;
la graciosa charlatana
que dice toda Sevilla,
es la alegre seguidilla
sevillana,
llena de sol y de sal.
***
domingo 12 de julio de 2009
+ GUITARRA - 6
***

Este año de 2009 he visto cumplido un íntimo deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el estudio de la guitarra, sus cuerdas y notas, del maravilloso mundo que la rodea y de su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a este instrumento.
Hoy le ha tocado el turno a un poeta insigne y universalmente conocido que también fijó su atención en la guitarra: Antonio Machado (España, 1875-1939).
GUITARRA DEL MESÓN
Guitarra del Mesón que hoy suenas jota,
mañana petenera,
según quién llega y tañe,
las empolvadas cuerdas.
Guitarra del Mesón de los caminos
no fuiste nunca ni serás poeta.
Tú eres el alma que dice su armonía
solitaria las almas pasajeras…
y siempre que te escuche el caminante
sueña con un aire de su tierra.
Guitarra del Mesón que hoy suenas jota,
mañana petenera,
según quién llega y tañe,
las empolvadas cuerdas.
Guitarra del Mesón de los caminos
no fuiste nunca ni serás poeta.
CANTE HONDO
Yo meditaba absorto, devanando
los hilos del hastío y la tristeza,
cuando llegó a mi oído,
por la ventana de mi estancia, abierta
el plañir de una copla soñolienta,
quebrada por los trémolos sombríos
de las músicas magas de mi tierra.
Y era el Amor, como una roja llama ...
- Nerviosa mano en la vibrante cuerda
ponía un largo suspirar de oro
que se trocaba en surtidor de estrellas -.
Y era la Muerte, al hombro la cuchilla,
el paso largo, torva y esquelética.
- Tal cuando yo era niño la soñaba -.
Y en la guitarra, resonante y trémula,
la busca mano, al golpear, fingía
el reposar de un ataúd en tierra.
Y era un plañido solitario el soplo
que el polvo barre y la ceniza avienta.
***

Este año de 2009 he visto cumplido un íntimo deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el estudio de la guitarra, sus cuerdas y notas, del maravilloso mundo que la rodea y de su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a este instrumento.
Hoy le ha tocado el turno a un poeta insigne y universalmente conocido que también fijó su atención en la guitarra: Antonio Machado (España, 1875-1939).
GUITARRA DEL MESÓN
Guitarra del Mesón que hoy suenas jota,
mañana petenera,
según quién llega y tañe,
las empolvadas cuerdas.
Guitarra del Mesón de los caminos
no fuiste nunca ni serás poeta.
Tú eres el alma que dice su armonía
solitaria las almas pasajeras…
y siempre que te escuche el caminante
sueña con un aire de su tierra.
Guitarra del Mesón que hoy suenas jota,
mañana petenera,
según quién llega y tañe,
las empolvadas cuerdas.
Guitarra del Mesón de los caminos
no fuiste nunca ni serás poeta.
CANTE HONDO
Yo meditaba absorto, devanando
los hilos del hastío y la tristeza,
cuando llegó a mi oído,
por la ventana de mi estancia, abierta
el plañir de una copla soñolienta,
quebrada por los trémolos sombríos
de las músicas magas de mi tierra.
Y era el Amor, como una roja llama ...
- Nerviosa mano en la vibrante cuerda
ponía un largo suspirar de oro
que se trocaba en surtidor de estrellas -.
Y era la Muerte, al hombro la cuchilla,
el paso largo, torva y esquelética.
- Tal cuando yo era niño la soñaba -.
Y en la guitarra, resonante y trémula,
la busca mano, al golpear, fingía
el reposar de un ataúd en tierra.
Y era un plañido solitario el soplo
que el polvo barre y la ceniza avienta.
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+ GUITARRA - 5
***

Este año de 2009 he visto cumplido un deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el maravilloso mundo de la guitarra y su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a este instrumento.
La guitarra recibe entre otros calificativos el de ‘española’. Parece lógico, por tanto, que conocidos poetas españoles (Federico García Lorca, Antonio Machado, Rafael de León, Gerardo Diego, etc.) le hayan dedicado sus poemas.
Hoy viene a visitarnos Victoriano Crémer (España, 1906-2009).
CANCIÓN PARA LA GUITARRA
Y canto para adentro
porque no tengo afueras…
Me aprieto la guitarra
y siento la madera.
Se me llenan de música
las oscuras cavernas…
Yo soy yo, limitado
por carne sorda y venas.
Si alguna vez levanto
los ojos de las cuerdas,
me siento fugitivo
de lo que vale y cuenta.
Y no me reconozco,
y me doy tanta pena
que enmudezco y me duele
la raíz de la lengua
Por eso cuento y canto
para adentro las penas:
Porque me sueno a hombre
y me duelo de veras…
Y puedo decir: Hambres,
en plural; Vida Perra;
o simplemente Amor;
y escupir a la Tierra…
Canciones que me arranco
de las furiosas piedras
del montón de la sangre
que llevo siempre a cuestas.
Palabras con sentido,
efectivas vivencias.
No, Sol, Luna, Nenúfar
o Arcángel sin Fronteras.
Me escucho y no me importa
que los demás entiendan;
me basta con sentirme
el alma en la madera.
Que canto para adentro,
porque no tengo afueras.
***

Este año de 2009 he visto cumplido un deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el maravilloso mundo de la guitarra y su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a este instrumento.
La guitarra recibe entre otros calificativos el de ‘española’. Parece lógico, por tanto, que conocidos poetas españoles (Federico García Lorca, Antonio Machado, Rafael de León, Gerardo Diego, etc.) le hayan dedicado sus poemas.
Hoy viene a visitarnos Victoriano Crémer (España, 1906-2009).
CANCIÓN PARA LA GUITARRA
Y canto para adentro
porque no tengo afueras…
Me aprieto la guitarra
y siento la madera.
Se me llenan de música
las oscuras cavernas…
Yo soy yo, limitado
por carne sorda y venas.
Si alguna vez levanto
los ojos de las cuerdas,
me siento fugitivo
de lo que vale y cuenta.
Y no me reconozco,
y me doy tanta pena
que enmudezco y me duele
la raíz de la lengua
Por eso cuento y canto
para adentro las penas:
Porque me sueno a hombre
y me duelo de veras…
Y puedo decir: Hambres,
en plural; Vida Perra;
o simplemente Amor;
y escupir a la Tierra…
Canciones que me arranco
de las furiosas piedras
del montón de la sangre
que llevo siempre a cuestas.
Palabras con sentido,
efectivas vivencias.
No, Sol, Luna, Nenúfar
o Arcángel sin Fronteras.
Me escucho y no me importa
que los demás entiendan;
me basta con sentirme
el alma en la madera.
Que canto para adentro,
porque no tengo afueras.
***
+ GUITARRA - 4
***

Este año de 2009 he visto cumplido un deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el maravilloso mundo de la guitarra y su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a este instrumento.
Hoy es un poeta cubano el que traemos a estas páginas: Nicolás Guillén (Cuba, 1902-1989).
LA GUITARRA
Fueron a cazar guitarras
bajo la luna llena.
Y trajeron ésta,
pálida, fina, esbelta,
ojos de inagotable mulata,
cintura de abierta madera.
Es joven, apenas vuela.
Pero ya canta
cuando oye en otras jaulas
Aletear sones y coplas.
Los sonesombres y las coplasolas.
Hay en su jaula esta inscripción:
" Cuidado: sueña ".
GUITARRA
Tendida en la madrugada,
la firme guitarra espera:
voz de profunda madera
desesperada.
Su clamorosa cintura,
en la que el pueblo suspira,
preñada de son, estira
la carne dura.
Arde la guitarra sola,
mientras la luna se acaba;
arde libre de su esclava
bata de cola.
Dejó al borracho en su coche,
dejó el cabaret sombrío,
donde se muere de frío,
noche tras noche.
Y alzó la cabeza fina,
universal y cubana,
sin opio, ni mariguana,
ni cocaína.
¡Venga la guitarra vieja,
nueva otra vez al castigo
con que la espera el amigo,
que no la deja!
Alta siempre, no caída,
traiga su risa y su llanto,
clave las uñas de amianto
sobre la vida.
Cógela tú, guitarrero,
límpiale de alcohol la boca,
y en esa guitarra, toca
tu son entero.
El son del querer maduro,
tu son entero;
el del abierto futuro,
tu son entero;
el del pie por sobre el muro,
tu son entero. . .
Cógela tú, guitarrero,
límpiale de alcohol la boca,
y en esa guitarra, toca
tu son entero.
***

Este año de 2009 he visto cumplido un deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el maravilloso mundo de la guitarra y su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a este instrumento.
Hoy es un poeta cubano el que traemos a estas páginas: Nicolás Guillén (Cuba, 1902-1989).
LA GUITARRA
Fueron a cazar guitarras
bajo la luna llena.
Y trajeron ésta,
pálida, fina, esbelta,
ojos de inagotable mulata,
cintura de abierta madera.
Es joven, apenas vuela.
Pero ya canta
cuando oye en otras jaulas
Aletear sones y coplas.
Los sonesombres y las coplasolas.
Hay en su jaula esta inscripción:
" Cuidado: sueña ".
GUITARRA
Tendida en la madrugada,
la firme guitarra espera:
voz de profunda madera
desesperada.
Su clamorosa cintura,
en la que el pueblo suspira,
preñada de son, estira
la carne dura.
Arde la guitarra sola,
mientras la luna se acaba;
arde libre de su esclava
bata de cola.
Dejó al borracho en su coche,
dejó el cabaret sombrío,
donde se muere de frío,
noche tras noche.
Y alzó la cabeza fina,
universal y cubana,
sin opio, ni mariguana,
ni cocaína.
¡Venga la guitarra vieja,
nueva otra vez al castigo
con que la espera el amigo,
que no la deja!
Alta siempre, no caída,
traiga su risa y su llanto,
clave las uñas de amianto
sobre la vida.
Cógela tú, guitarrero,
límpiale de alcohol la boca,
y en esa guitarra, toca
tu son entero.
El son del querer maduro,
tu son entero;
el del abierto futuro,
tu son entero;
el del pie por sobre el muro,
tu son entero. . .
Cógela tú, guitarrero,
límpiale de alcohol la boca,
y en esa guitarra, toca
tu son entero.
***
viernes 10 de julio de 2009
+ GUITARRA - 3
***

Este año de 2009 he visto cumplido un deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el maravilloso mundo de la guitarra y su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a este instrumento.
Proseguimos hoy con Rafael de León, poeta y compositor (España, 1908-1982).
GUITARRA MÍA
¿Qué misterio será éste,
qué podé, qué fuerza extraña
tiene pa muchas personas
el eco de la guitarra
que, aunque se encuentren las puertas
der sentimiento cerradas,
se mete en los corazones
como Pedro por su casa?
No sé en qué reló de sombra
las tres de la noche daban,
cuando de esa maravilla
con seis cuerdas y dos tablas
salió la voz más sonora
que ha llamao a mi ventana:
"-¡Levántate, compañero!
¡Vamos a pelar la pava!"
Y aquí estoy, guitarra bruja,
tan tuyo de cuerpo y alma
que ibas a ser mi ruina
si te gorvieras muchacha.
Porque me suenas lo mismo
que er metal de las palabras
de aquella novia que tuve
que luego entró en las Descarzas,
quizá porque yo, una noche,
contemplándole la cara,
dejé salir por mis labios
er cante de la murciana:
"Si vas a San Antolín
y a la derecha te inclinas,
verás en er camarín
a la Pastora Divina
que es vivo retrato de ti".
¿Qué dices? ¿Que tú prefieres
cambiar de conversación?
Por dondequiera que tires
vamos de acuerdo los dos.
¡Qué mala memoria tienes!
Qué pronto se te orvió
que tú viniste conmigo
la tarde de la Ascensión,
y a la puerta der convento
-que ya hace farta való-
como si estuvieran locos
tus bronces y mi doló,
cantamos aquella copla
de don Antonio Chacón
que, por ser para quien era,
no tiene perdón de Dios:
"¿A qué niegas er delirio
que tienes por mi persona?
Le das martirio a tu cuerpo,
tú te estás matando sola
y yo pasando tormentos".
¡No sé ni cómo te miro!
Me has hecho tales partías
como si fuera Iscariote
quien te aprieta las clavijas.
No quiero acordarme de ello
ni llevarte a la justicia
por abrir mis cicatrices
con el bordón y la prima,
resucitando en mis carnes
el ¡ay! de una pena antigua.
¿Pa qué guardaré rencores
si aquel fuego ya es ceniza
y a cá paso estamos viendo
las güertas que da la vía?
Primero por tus verdades
y después por tus mentiras,
ayer me dormí llorando
y hoy me despierto de risa.
Y es que, como tengo el alma
de tus acentos cautiva,
te pones a hablá y me queo
como quien ve maravillas.
Te quiero mucho, guitarra.
Te quiero, guitarra mía.
***

Este año de 2009 he visto cumplido un deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el maravilloso mundo de la guitarra y su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a este instrumento.
Proseguimos hoy con Rafael de León, poeta y compositor (España, 1908-1982).
GUITARRA MÍA
¿Qué misterio será éste,
qué podé, qué fuerza extraña
tiene pa muchas personas
el eco de la guitarra
que, aunque se encuentren las puertas
der sentimiento cerradas,
se mete en los corazones
como Pedro por su casa?
No sé en qué reló de sombra
las tres de la noche daban,
cuando de esa maravilla
con seis cuerdas y dos tablas
salió la voz más sonora
que ha llamao a mi ventana:
"-¡Levántate, compañero!
¡Vamos a pelar la pava!"
Y aquí estoy, guitarra bruja,
tan tuyo de cuerpo y alma
que ibas a ser mi ruina
si te gorvieras muchacha.
Porque me suenas lo mismo
que er metal de las palabras
de aquella novia que tuve
que luego entró en las Descarzas,
quizá porque yo, una noche,
contemplándole la cara,
dejé salir por mis labios
er cante de la murciana:
"Si vas a San Antolín
y a la derecha te inclinas,
verás en er camarín
a la Pastora Divina
que es vivo retrato de ti".
¿Qué dices? ¿Que tú prefieres
cambiar de conversación?
Por dondequiera que tires
vamos de acuerdo los dos.
¡Qué mala memoria tienes!
Qué pronto se te orvió
que tú viniste conmigo
la tarde de la Ascensión,
y a la puerta der convento
-que ya hace farta való-
como si estuvieran locos
tus bronces y mi doló,
cantamos aquella copla
de don Antonio Chacón
que, por ser para quien era,
no tiene perdón de Dios:
"¿A qué niegas er delirio
que tienes por mi persona?
Le das martirio a tu cuerpo,
tú te estás matando sola
y yo pasando tormentos".
¡No sé ni cómo te miro!
Me has hecho tales partías
como si fuera Iscariote
quien te aprieta las clavijas.
No quiero acordarme de ello
ni llevarte a la justicia
por abrir mis cicatrices
con el bordón y la prima,
resucitando en mis carnes
el ¡ay! de una pena antigua.
¿Pa qué guardaré rencores
si aquel fuego ya es ceniza
y a cá paso estamos viendo
las güertas que da la vía?
Primero por tus verdades
y después por tus mentiras,
ayer me dormí llorando
y hoy me despierto de risa.
Y es que, como tengo el alma
de tus acentos cautiva,
te pones a hablá y me queo
como quien ve maravillas.
Te quiero mucho, guitarra.
Te quiero, guitarra mía.
***
jueves 9 de julio de 2009
+ GUITARRA - 2
***

Este año de 2009 he visto cumplido un deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el maravilloso mundo de la guitarra y su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a la guitarra.
Continuemos hoy con Atahualpa Yupanqui, poeta, cantautor y compositor (Argentina, 1908-1992).
Poemas:
LAS CUERDAS DE MI GUITARRA
Con la prima y la segunda
mi copla suelo bordar;
la tercera tiene penas
y aguanta por no llorar.
La cuarta es romanticona,
siempre le gusta soñar,
es perezosa y dulzona
como flor del naranjal.
La quinta es una tranquera
que naídes supo engrasar;
se siente sola en el campo
y es honda su soledad.
La sexta es cuerda machaza,
que nació para mandar,
ella entabla la tropilla
y naídes la hace callar.
LA GUITARRA
Hecha de miel y pesares
y con espuma de lágrimas.
Con besos de luna llena,
con sangre de madrugadas.
Hecha con lumbre de auroras
y rumor de acequias claras.
Madura de soledades
bajo las estrellas altas.
Nace cien veces la música
del fondo de la guitarra.
Su madera no es madera;
Es una selva incendiada.
Crisol de todos los cantos.
Dolor de todas las ramas.
Para volar en la noche
usa dos manos por alas.
Vuela la música, lejos
bajo las estrellas altas.
Y siempre nace y renace
del fondo de la guitarra.
Vino la guerra mordiendo
la libertad de la Patria.
Crecieron las montoneras,
potros, galopes y lanzas.
Vinieron tiempos de siembra,
nació la semilla clara.
Cantó la tierra olorosa.
Florecieron las mañanas.
Y se llenó de cantares
la selva de la guitarra.
Pena de los trovadores
Es pena dulce y amarga:
Dulzura de dar la dicha,
amargor de no lograrla.
Arquitecto de consuelos,
sólo tiene noche larga.
Herida que se hace canto
bajo las estrellas altas,
porque conoce estas cosas
tiene penas la guitarra.
***

Este año de 2009 he visto cumplido un deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el maravilloso mundo de la guitarra y su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a la guitarra.
Continuemos hoy con Atahualpa Yupanqui, poeta, cantautor y compositor (Argentina, 1908-1992).
Poemas:
LAS CUERDAS DE MI GUITARRA
Con la prima y la segunda
mi copla suelo bordar;
la tercera tiene penas
y aguanta por no llorar.
La cuarta es romanticona,
siempre le gusta soñar,
es perezosa y dulzona
como flor del naranjal.
La quinta es una tranquera
que naídes supo engrasar;
se siente sola en el campo
y es honda su soledad.
La sexta es cuerda machaza,
que nació para mandar,
ella entabla la tropilla
y naídes la hace callar.
LA GUITARRA
Hecha de miel y pesares
y con espuma de lágrimas.
Con besos de luna llena,
con sangre de madrugadas.
Hecha con lumbre de auroras
y rumor de acequias claras.
Madura de soledades
bajo las estrellas altas.
Nace cien veces la música
del fondo de la guitarra.
Su madera no es madera;
Es una selva incendiada.
Crisol de todos los cantos.
Dolor de todas las ramas.
Para volar en la noche
usa dos manos por alas.
Vuela la música, lejos
bajo las estrellas altas.
Y siempre nace y renace
del fondo de la guitarra.
Vino la guerra mordiendo
la libertad de la Patria.
Crecieron las montoneras,
potros, galopes y lanzas.
Vinieron tiempos de siembra,
nació la semilla clara.
Cantó la tierra olorosa.
Florecieron las mañanas.
Y se llenó de cantares
la selva de la guitarra.
Pena de los trovadores
Es pena dulce y amarga:
Dulzura de dar la dicha,
amargor de no lograrla.
Arquitecto de consuelos,
sólo tiene noche larga.
Herida que se hace canto
bajo las estrellas altas,
porque conoce estas cosas
tiene penas la guitarra.
***
+ GUITARRA - 1
***

Este año de 2009 he visto cumplido un deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el maravilloso mundo de la guitarra y su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a la guitarra.
Empecemos por Federico García Lorca, poeta (España, 1898-1936).
Poemas:
POEMA DE LA GUITARRA
Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.
Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh, guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas.
MEMENTO
Cuando yo me muera,
enterradme con mi guitarra
bajo la arena.
Cuando yo me muera,
entre los naranjos
y la hierbabuena.
Cuando yo me muera.
enterradme si queréis
en una veleta.
¡Cuando yo me muera !
LA GUITARRA
En la redonda encrucijada
seis doncellas bailan.
Tres de carne y tres de plata.
Los sueños de ayer las buscan
pero las tiene abrazadas
un Polifemo de oro ¡La guitarra!
***

Este año de 2009 he visto cumplido un deseo que albergaba desde hace años y que no he podido satisfacer hasta ahora por mi trabajo, por falta material de tiempo: sumergirme en el maravilloso mundo de la guitarra y su música.
Y he pensado ir dejando en este blog algunas palabras que poetas y cantautores insignes nos han dejado para referirse a la guitarra.
Empecemos por Federico García Lorca, poeta (España, 1898-1936).
Poemas:
POEMA DE LA GUITARRA
Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.
Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh, guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas.
MEMENTO
Cuando yo me muera,
enterradme con mi guitarra
bajo la arena.
Cuando yo me muera,
entre los naranjos
y la hierbabuena.
Cuando yo me muera.
enterradme si queréis
en una veleta.
¡Cuando yo me muera !
LA GUITARRA
En la redonda encrucijada
seis doncellas bailan.
Tres de carne y tres de plata.
Los sueños de ayer las buscan
pero las tiene abrazadas
un Polifemo de oro ¡La guitarra!
***
domingo 29 de marzo de 2009
+ POETAS ESPAÑOLES (Soledad Cavero)
***

Soledad Cavero nace en Madrid (1936), donde reside. Colabora en periódicos y revistas literarias con poesía, cuentos y artículos. Sus trabajos están incluidos en varias Antologías y ha realizado lecturas poéticas en España y el extranjero. Se dedica a la formación de profesorado y a fomentar en niños en edad escolar el hábito de la lectura.
-POESÍA:
A través del espejo (1980).
En esa fuente inagotable (1982).
Con los pies descalzos y un paraguas (1987).
Mar verdadero (1990).
Saharazad (1992).
Canto para un violín en fuga (1997).
Soñar es la palabra (2002).
- NARRATIVA:
La rebelión de los cuentos (1996).
Colón y el pirata Barbarroja (2002).
-PREMIOS:
Premio Pablo Neruda de Poesía. California.
Premio Reina Amalia de Poesía Castellana.
Premio Hucha de plata de Narrativa. Concurso Nacional Cajas de Ahorros.
Premio Juegos Florales de Manatí. Puerto Rico.
Premio Zenobia de Poesía.
Premio Nacional Letras de Villancico.
Premio Querido Borges. Mención finalista de Narrativa. California.
Háblame de amor y amistad. Concurso Nacional de Narrativa Telefónica.
Veamos un muestrario de su poesía:
BANCARROTA
Ocurren tantos hechos
en este devanar de la experiencia
que el rumbo de la vida a trompicones
se rompe sin querer en pleno viaje.
Es el cansancio luego lo que queda
lloviéndonos el pulso,
acribillada el ala de los sueños,
en el olvido el niño de la fuente,
en bancarrota el fruto del verano.
La vida,
la vida es la que sufre este delirio
de ríos maltratados por el miedo,
igual que una barcaza
vilmente atravesada por rayos y mareas.
Imprevisibles giros que el tiempo determina,
según cubre el granito las puertas de la sangre
o modifica el eje que remueve
el barro insatisfecho del ocaso.
MI HOMBRO JUNTO AL TUYO
Ahora que la tarde declina en nuestros brazos
y todo entre los árboles parece ya dormido
deja que apoye mi hombro junto al tuyo.
Que juntos recordemos aquellas horas nuestras
sembradas de jardines quemados en la sangre.
Ahora que los días avanzan más deprisa
con una fiera al fondo que afila la tristeza,
desnúdame los ojos de falsos espejismos
y peces de esperanza pintados de abandono.
Que aprenda a navegar el horizonte
allí donde la mar tranquila nos sostiene.
Ahora, amor, que un viento sin salida
penetra hasta los huesos
y tierra, espuma, rosa, playa, bosque,
disfraces son de lluvias pasajeras,
deja que apoye mi hombro junto al tuyo.
Que luzca aquella casa de piedra frente al río
dispuesta a sostenerse en plena nieve,
caliente el corazón bajo tu fuego.
SABRÁS QUE ERES CENIZA
Cuando el amor te hiera en solitario
y en resistencia apenas reconozcas
por qué la muerte con poderes mágicos
te quiere arrebatar la fuente de la vida.
Entonces,
sólo entonces, sabrás que nadie puede
resistir el empuje violento del invierno.
Que el amor nos descubre los lenguajes
nocturnos de la piel y su madera
en la misma espesura de la sangre
donde antes nos sentimos marineros.
Sabrás,
sabrás que eres ceniza, aunque no quiera,
aunque luches por ser en plena llama
y retengas la luz a trompicones,
aún sin zozobrar en el olvido.
Mas podrás repetir otra experiencia
con tu sabia de ayer llena de músicas,
alpinas sensaciones
que sueñan con la rama de un regreso.
El amor siempre canta,
cubre, barre, trasforma o petrifica
cualquier realidad que nos sujete
la flor de la ilusión en desbandada.
Volverá,
volverás por el aire celeste de la tarde
a convocar el mar con voz de niño.
Y se alzarán las olas del incendio
para que tú recuerdes su corazón de escarcha,
onírico el espejo en la memoria.
HUMO
Humo que danza serpentino al viento
hacia dónde traslada
la desvaída forma que alojó la sangre,
hacia qué norte o puerto
arribará el amor ya consumido.
En espiral avanzan
esas cabriolas que al fundirse en vilo
cuanto mayor altura cogen
sin techo quedan en poder del viento.
Y qué silencio el humo en fuga,
qué evanescente rostro tiembla al fondo
de esa unión que al desprenderse vuela
en esos ojos, esas manos, esos labios.
Cómo lejos del fuego el humo llora.
EL PUENTE DEL MISTERIO
Si consiguiera el hombre desvelar ese puente
donde las dos orillas se disputan
a puñetazos nuestro ciclo.
Si ante el filo que protege
la voz desconocida que nos llama
consiguiera enfrentarse con las sombras,
mirar, palpar, adivinar,
ese rostro de piedra en los relojes
cuando más nos aterra su misterio.
Si consiguiera remar la oscuridad que desfigura
ese cruce de trenes
por la trémula estepa de los miedos.
Un puente,
sólo un puente,
con sus ojos de luz mordiéndonos el alma
brillaría al alcance de la mano,
como un barco varado entre dos tiempos,
dos vidas, dos asombros,
en la recta final de una conquista.
UN DIOS A MI MEDIDA
Quisiera edificar un sol con estas manos,
luz que escalando presentidas cumbres
creara ciertas luminarias vivas,
tangibles fuentes de ternura y gozo,
allí donde regresa el hombre nuevo
con ilusión alada
y el corazón trepando bajo nubes.
Sí,
crear un Dios a mi medida,
en mí ardiendo consciente,
elevándose pleno entre mis aguas
para vivirme en él como Absoluto,
como cántico leve que al traspasar barreras,
en el dolor ardido derramase
su sinfonía en mis violines.
***

Soledad Cavero nace en Madrid (1936), donde reside. Colabora en periódicos y revistas literarias con poesía, cuentos y artículos. Sus trabajos están incluidos en varias Antologías y ha realizado lecturas poéticas en España y el extranjero. Se dedica a la formación de profesorado y a fomentar en niños en edad escolar el hábito de la lectura.
-POESÍA:
A través del espejo (1980).
En esa fuente inagotable (1982).
Con los pies descalzos y un paraguas (1987).
Mar verdadero (1990).
Saharazad (1992).
Canto para un violín en fuga (1997).
Soñar es la palabra (2002).
- NARRATIVA:
La rebelión de los cuentos (1996).
Colón y el pirata Barbarroja (2002).
-PREMIOS:
Premio Pablo Neruda de Poesía. California.
Premio Reina Amalia de Poesía Castellana.
Premio Hucha de plata de Narrativa. Concurso Nacional Cajas de Ahorros.
Premio Juegos Florales de Manatí. Puerto Rico.
Premio Zenobia de Poesía.
Premio Nacional Letras de Villancico.
Premio Querido Borges. Mención finalista de Narrativa. California.
Háblame de amor y amistad. Concurso Nacional de Narrativa Telefónica.
Veamos un muestrario de su poesía:
BANCARROTA
Ocurren tantos hechos
en este devanar de la experiencia
que el rumbo de la vida a trompicones
se rompe sin querer en pleno viaje.
Es el cansancio luego lo que queda
lloviéndonos el pulso,
acribillada el ala de los sueños,
en el olvido el niño de la fuente,
en bancarrota el fruto del verano.
La vida,
la vida es la que sufre este delirio
de ríos maltratados por el miedo,
igual que una barcaza
vilmente atravesada por rayos y mareas.
Imprevisibles giros que el tiempo determina,
según cubre el granito las puertas de la sangre
o modifica el eje que remueve
el barro insatisfecho del ocaso.
MI HOMBRO JUNTO AL TUYO
Ahora que la tarde declina en nuestros brazos
y todo entre los árboles parece ya dormido
deja que apoye mi hombro junto al tuyo.
Que juntos recordemos aquellas horas nuestras
sembradas de jardines quemados en la sangre.
Ahora que los días avanzan más deprisa
con una fiera al fondo que afila la tristeza,
desnúdame los ojos de falsos espejismos
y peces de esperanza pintados de abandono.
Que aprenda a navegar el horizonte
allí donde la mar tranquila nos sostiene.
Ahora, amor, que un viento sin salida
penetra hasta los huesos
y tierra, espuma, rosa, playa, bosque,
disfraces son de lluvias pasajeras,
deja que apoye mi hombro junto al tuyo.
Que luzca aquella casa de piedra frente al río
dispuesta a sostenerse en plena nieve,
caliente el corazón bajo tu fuego.
SABRÁS QUE ERES CENIZA
Cuando el amor te hiera en solitario
y en resistencia apenas reconozcas
por qué la muerte con poderes mágicos
te quiere arrebatar la fuente de la vida.
Entonces,
sólo entonces, sabrás que nadie puede
resistir el empuje violento del invierno.
Que el amor nos descubre los lenguajes
nocturnos de la piel y su madera
en la misma espesura de la sangre
donde antes nos sentimos marineros.
Sabrás,
sabrás que eres ceniza, aunque no quiera,
aunque luches por ser en plena llama
y retengas la luz a trompicones,
aún sin zozobrar en el olvido.
Mas podrás repetir otra experiencia
con tu sabia de ayer llena de músicas,
alpinas sensaciones
que sueñan con la rama de un regreso.
El amor siempre canta,
cubre, barre, trasforma o petrifica
cualquier realidad que nos sujete
la flor de la ilusión en desbandada.
Volverá,
volverás por el aire celeste de la tarde
a convocar el mar con voz de niño.
Y se alzarán las olas del incendio
para que tú recuerdes su corazón de escarcha,
onírico el espejo en la memoria.
HUMO
Humo que danza serpentino al viento
hacia dónde traslada
la desvaída forma que alojó la sangre,
hacia qué norte o puerto
arribará el amor ya consumido.
En espiral avanzan
esas cabriolas que al fundirse en vilo
cuanto mayor altura cogen
sin techo quedan en poder del viento.
Y qué silencio el humo en fuga,
qué evanescente rostro tiembla al fondo
de esa unión que al desprenderse vuela
en esos ojos, esas manos, esos labios.
Cómo lejos del fuego el humo llora.
EL PUENTE DEL MISTERIO
Si consiguiera el hombre desvelar ese puente
donde las dos orillas se disputan
a puñetazos nuestro ciclo.
Si ante el filo que protege
la voz desconocida que nos llama
consiguiera enfrentarse con las sombras,
mirar, palpar, adivinar,
ese rostro de piedra en los relojes
cuando más nos aterra su misterio.
Si consiguiera remar la oscuridad que desfigura
ese cruce de trenes
por la trémula estepa de los miedos.
Un puente,
sólo un puente,
con sus ojos de luz mordiéndonos el alma
brillaría al alcance de la mano,
como un barco varado entre dos tiempos,
dos vidas, dos asombros,
en la recta final de una conquista.
UN DIOS A MI MEDIDA
Quisiera edificar un sol con estas manos,
luz que escalando presentidas cumbres
creara ciertas luminarias vivas,
tangibles fuentes de ternura y gozo,
allí donde regresa el hombre nuevo
con ilusión alada
y el corazón trepando bajo nubes.
Sí,
crear un Dios a mi medida,
en mí ardiendo consciente,
elevándose pleno entre mis aguas
para vivirme en él como Absoluto,
como cántico leve que al traspasar barreras,
en el dolor ardido derramase
su sinfonía en mis violines.
***
+ POETAS ESPAÑOLES (Ángela Reyes)
***

Ángela Reyes nació en Jimena de la Frontera, Cádiz, en 1946. Es miembro fundadora de la Asociación Prometeo de Poesía, en la cual colabora desde 1980, y miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía y la Asociación "El Foro de la Encina".
Ha publicado tres novelas, cuentos, y diez poemarios.
- NARRATIVA:
Crónicas de un lirista naufragado (1991).
Morir en Troya (1999).
Adiós a las amazonas (2004).
Cuentos de la Arganzuela (2005).
-POESÍA:
Amaranta (1981).
La muerte olvidada (Madrid, 1984).
Labio de hormiga (en colaboración con Juan Ruiz de Torres, 1985).
Viaje a la Mañana (en colaboración con Juan Ruiz de Torres y Alfredo Villaverde, 1987).
Lázaro dudaba (1987).
Cartas a Ulises de una mujer que vive sola (1991).
Breviario para un recuerdo (1993).
Carméndula (2000).
-PREMIOS:
1986: Premio de Poesía San Lesmes (Burgos).
1991: Premio de Poesía Villa La Roda (La Roda).
1991: Premio de Poesía Leonor (Soria).
1994: Premio de Poesía Vicente Gaos, (Valencia).
1999: Premio de narrativa Juan Pablo Forner, (Mérida, Badajoz).
2000: Premio de Poesía Blas de Otero (Majadahonda, Madrid).
Una muestra de su poesía:
AHORA QUE TE HAS IDO
no merece la pena
que vaya junto al biombo a desnudarme,
¬que intencionadamente asome
la pierna tras el raso
ni que en la almohada ponga
una pizca de ajenjo
para excitar la noche.
…
Ahora que te has ido
La luz se desvanece entre mis iris
y aquí, cerca del vientre,
donde solías desmayar los gozos y el cansancio,
la soledad levanta un puerto
en donde arriban las naves
heridas por carcoma de la pena.
***
ESTÁ MI TIEMPO ACOMODADO
entre el amor y el desaliento.
Cada día,
con la memoria más pequeña
y la mirada más pendiente de la mar,
atiendo la gangrena de esta casa
que se me muere
por donde ayer solíamos
entrecruzar las velas de la carne.
Ya no rezo,
no corrijo la arruga que va del labio al alma,
ni me sorprende si la mano izquierda enloquecida parte
allá donde declinan las palomas.
Todo está por hacer:
desde morir
hasta plegar tu traje que de tanta quietud
se queja de la nuca.
Todo viene bajando por mi espalda
como río que parte hacia lo oscuro,
y quedo sola
sin la vejez de tus zapatos,
sin el olor a sal de tus axilas,
sin tu abrigo muriendo en el perchero.
Quedo sola,
como mujer de la fotografía,
con la raya del pelo bien trazada,
la blusa haciendo frente al tiempo-sepia
y en los párpados,
y en la boca,
dolorida la música que cantan los ausentes.
***
LA TARDE QUE MURIÓ LA NIÑA AZUL
el otoño rozó el bronce de la aldaba.
Quemaba el aire
como beso de novio a punto de partir
y allá,
en ese sitio en donde octubre
le da a la uva su color de incendio,
un perro de testuz viajera
ladró con un sonido casi humano.
Era una tarde
que compartía la vejez con la orfandad de la retama
cuando murió la niña azul.
Su casa daba al mar
y el mar, desarraigando su posición yacente,
llegó tal un muchacho
y le besó en la boca conocida.
Luego,
con ánimo de ir donde ella fuera,
enlutecióse
y no se hizo otra cosa
más que delta viril
que buscaba refugio en su pálido cuello.
(Nada me asusta tanto
como cerrar los ojos
y verlos replegados bajo la misma piel,
yéndose de la mano
para heredar la última sonrisa).
***
EL VERANO ANTERIOR,
Josefina Manresa había comprado
unos metros de encaje de bolillos
y un frasco de almendrado aceite que suavizaba el agua.
Aprendió a empequeñecerse el talle
desde que oyó decir
que por una cintura desvalida
trepaba fácilmente la pasión.
En marzo nueve,
ella había cosido dos diminutos lirios de organdí
en el extremo de sus ligas.
Y en una alcoba no lejana
su camisón de muselina
estaba amaestrado para desabrocharse fácilmente,
para caer rendido al suelo
lleno de pliegues.
También la blusa, y el chaquetón de pana,
y hasta las medias de algodón, sabían
que aquella noche
dormirían mirando a la pared,
apenas se iniciara la más dulce tormenta
bajo la colcha rosa pálido.
***
HAY MUJERES QUE NUNCA SE ASOMARON
a los ojos de un hombre
y viven
sin conocer al ángel-gladiador
que, espada en mano, habita
en la planicie gris de la mirada.
Yo conozco a tu ángel, recolector de menta.
Lo vi en esa noche única,
en una noche que vivirla quisimos otras veces
para enjuagarnos tanta pesadumbre.
Incontenible es su odio
cuando me acerco a ti.
Se alza de tus profundas nieves
para punzarme el vientre,
para clavarme su aguijón más dulce que las moras.
Luego se aleja atesorando heridas,
sabiéndose invencible,
rechazando los haces de carméndulas
que de siempre le ofrezco.
Muérame
si nunca más he de besarte,
si no puedo sorber
la música que llevas en los labios.
Muérame mientras te amo,
aunque su estoque
seccione en dos la yema de mi ombligo
y rueden por la colcha mis lunares gemelos,
y la melaza de mi sangre caiga
mojándole las alas.
Muérame
si no te llamo
con cuatro golpes de agonía,
cuando tu plenitud me colme
y le ángel se adelante por mi preciosa hondura
a más velocidad que el alba horada los postigos.
***
ELLA FUE LA SEÑORA DE LA NOCHE,
la que tasaba al hombre y le medía
el crepúsculo rojo de su vientre
y el sube-y-baja-mar de su entrepierna.
Ella, tan linda,
tuvo todos los hombres que pariera la luna,
y los que dio la tierra.
También los que escupió la mar,
y a los que el tren dejó olvidados
en medio de la noche tan llena de amargura.
A todos ellos tuvo entre sus brazos
entre sus piernas solitarias,
muy dentro de sus medias,
al final del corpiño, donde la luz es grande.
Los tuvo sobre el beso, sobre el pubis,
junto a su cuello de algodón tostado.
A todos poseyó,
y nunca por amor, ni por dinero,
sino por compartir el pan redondo de la risa
y el migajón de la ternura.
Ahora es la vieja del recuerdo
y cría cabras en isla Perejil.
Aquel cordón de seda verde,
que sus amantes
varias vueltas liaban en su talle,
hoy es cuerda que con el cubo va al aljibe,
buscando agua fresca,
cuando la soledad se le acurruca
como un perro en la niña de sus ojos.
***

Ángela Reyes nació en Jimena de la Frontera, Cádiz, en 1946. Es miembro fundadora de la Asociación Prometeo de Poesía, en la cual colabora desde 1980, y miembro de la Academia Iberoamericana de Poesía y la Asociación "El Foro de la Encina".
Ha publicado tres novelas, cuentos, y diez poemarios.
- NARRATIVA:
Crónicas de un lirista naufragado (1991).
Morir en Troya (1999).
Adiós a las amazonas (2004).
Cuentos de la Arganzuela (2005).
-POESÍA:
Amaranta (1981).
La muerte olvidada (Madrid, 1984).
Labio de hormiga (en colaboración con Juan Ruiz de Torres, 1985).
Viaje a la Mañana (en colaboración con Juan Ruiz de Torres y Alfredo Villaverde, 1987).
Lázaro dudaba (1987).
Cartas a Ulises de una mujer que vive sola (1991).
Breviario para un recuerdo (1993).
Carméndula (2000).
-PREMIOS:
1986: Premio de Poesía San Lesmes (Burgos).
1991: Premio de Poesía Villa La Roda (La Roda).
1991: Premio de Poesía Leonor (Soria).
1994: Premio de Poesía Vicente Gaos, (Valencia).
1999: Premio de narrativa Juan Pablo Forner, (Mérida, Badajoz).
2000: Premio de Poesía Blas de Otero (Majadahonda, Madrid).
Una muestra de su poesía:
AHORA QUE TE HAS IDO
no merece la pena
que vaya junto al biombo a desnudarme,
¬que intencionadamente asome
la pierna tras el raso
ni que en la almohada ponga
una pizca de ajenjo
para excitar la noche.
…
Ahora que te has ido
La luz se desvanece entre mis iris
y aquí, cerca del vientre,
donde solías desmayar los gozos y el cansancio,
la soledad levanta un puerto
en donde arriban las naves
heridas por carcoma de la pena.
***
ESTÁ MI TIEMPO ACOMODADO
entre el amor y el desaliento.
Cada día,
con la memoria más pequeña
y la mirada más pendiente de la mar,
atiendo la gangrena de esta casa
que se me muere
por donde ayer solíamos
entrecruzar las velas de la carne.
Ya no rezo,
no corrijo la arruga que va del labio al alma,
ni me sorprende si la mano izquierda enloquecida parte
allá donde declinan las palomas.
Todo está por hacer:
desde morir
hasta plegar tu traje que de tanta quietud
se queja de la nuca.
Todo viene bajando por mi espalda
como río que parte hacia lo oscuro,
y quedo sola
sin la vejez de tus zapatos,
sin el olor a sal de tus axilas,
sin tu abrigo muriendo en el perchero.
Quedo sola,
como mujer de la fotografía,
con la raya del pelo bien trazada,
la blusa haciendo frente al tiempo-sepia
y en los párpados,
y en la boca,
dolorida la música que cantan los ausentes.
***
LA TARDE QUE MURIÓ LA NIÑA AZUL
el otoño rozó el bronce de la aldaba.
Quemaba el aire
como beso de novio a punto de partir
y allá,
en ese sitio en donde octubre
le da a la uva su color de incendio,
un perro de testuz viajera
ladró con un sonido casi humano.
Era una tarde
que compartía la vejez con la orfandad de la retama
cuando murió la niña azul.
Su casa daba al mar
y el mar, desarraigando su posición yacente,
llegó tal un muchacho
y le besó en la boca conocida.
Luego,
con ánimo de ir donde ella fuera,
enlutecióse
y no se hizo otra cosa
más que delta viril
que buscaba refugio en su pálido cuello.
(Nada me asusta tanto
como cerrar los ojos
y verlos replegados bajo la misma piel,
yéndose de la mano
para heredar la última sonrisa).
***
EL VERANO ANTERIOR,
Josefina Manresa había comprado
unos metros de encaje de bolillos
y un frasco de almendrado aceite que suavizaba el agua.
Aprendió a empequeñecerse el talle
desde que oyó decir
que por una cintura desvalida
trepaba fácilmente la pasión.
En marzo nueve,
ella había cosido dos diminutos lirios de organdí
en el extremo de sus ligas.
Y en una alcoba no lejana
su camisón de muselina
estaba amaestrado para desabrocharse fácilmente,
para caer rendido al suelo
lleno de pliegues.
También la blusa, y el chaquetón de pana,
y hasta las medias de algodón, sabían
que aquella noche
dormirían mirando a la pared,
apenas se iniciara la más dulce tormenta
bajo la colcha rosa pálido.
***
HAY MUJERES QUE NUNCA SE ASOMARON
a los ojos de un hombre
y viven
sin conocer al ángel-gladiador
que, espada en mano, habita
en la planicie gris de la mirada.
Yo conozco a tu ángel, recolector de menta.
Lo vi en esa noche única,
en una noche que vivirla quisimos otras veces
para enjuagarnos tanta pesadumbre.
Incontenible es su odio
cuando me acerco a ti.
Se alza de tus profundas nieves
para punzarme el vientre,
para clavarme su aguijón más dulce que las moras.
Luego se aleja atesorando heridas,
sabiéndose invencible,
rechazando los haces de carméndulas
que de siempre le ofrezco.
Muérame
si nunca más he de besarte,
si no puedo sorber
la música que llevas en los labios.
Muérame mientras te amo,
aunque su estoque
seccione en dos la yema de mi ombligo
y rueden por la colcha mis lunares gemelos,
y la melaza de mi sangre caiga
mojándole las alas.
Muérame
si no te llamo
con cuatro golpes de agonía,
cuando tu plenitud me colme
y le ángel se adelante por mi preciosa hondura
a más velocidad que el alba horada los postigos.
***
ELLA FUE LA SEÑORA DE LA NOCHE,
la que tasaba al hombre y le medía
el crepúsculo rojo de su vientre
y el sube-y-baja-mar de su entrepierna.
Ella, tan linda,
tuvo todos los hombres que pariera la luna,
y los que dio la tierra.
También los que escupió la mar,
y a los que el tren dejó olvidados
en medio de la noche tan llena de amargura.
A todos ellos tuvo entre sus brazos
entre sus piernas solitarias,
muy dentro de sus medias,
al final del corpiño, donde la luz es grande.
Los tuvo sobre el beso, sobre el pubis,
junto a su cuello de algodón tostado.
A todos poseyó,
y nunca por amor, ni por dinero,
sino por compartir el pan redondo de la risa
y el migajón de la ternura.
Ahora es la vieja del recuerdo
y cría cabras en isla Perejil.
Aquel cordón de seda verde,
que sus amantes
varias vueltas liaban en su talle,
hoy es cuerda que con el cubo va al aljibe,
buscando agua fresca,
cuando la soledad se le acurruca
como un perro en la niña de sus ojos.
***
sábado 28 de marzo de 2009
+ POETAS ESPAÑOLES (Carmen Conde)
***

Poeta, novelista y ensayista española (Cartagena, 1907 – Madrid, 1996).
Su infancia transcurrió en Melilla. Estudió Magisterio y se tituló como Licenciada en Filosofía y Letras.
Como Florentina del Mar firmó varios libros de prosa y de literatura infantil.
Fue la primera mujer española en acceder a un puesto en la Real Academia Española.
Entre los premios obtenidos, se destacan:
Premio de Novela Elisenda de Moncada 1953,
Premio Internacional de Poesía Simón Bolívar 1957,
Premio Doncelen 1960,
Premio Nacional de Literatura 1967.
Su obra poética:
Antolología titulada Obra poética, con obras de 1929-1966.
Publicaciones Brocal , Poemas a María, Corrosión, La noche oscura del cuerpo, En la tierra de nadie , Los poemas del mar Menor, A este lado de la eternidad, Cancionero de la enamorada, El tiempo es un río lentísimo de fuego.
Algunos poemas suyos son:
AUNQUE TE DIGA NO, EMPÉÑATE EN SÍ...
Aunque te diga No, empéñate en Sí,
y si te empujo, procura tú vencerme.
Así que te rechace de mi vida
azotará mi espíritu el perderte.
¡Intuyo que una hoguera tan perfecta
nunca nadie podría ya encenderme...!
Y es duro y es cruel que yo batalle
quitándote de mí. Resueltamente
cortándome de ti, para librarme
de este sordo luchar en que me vences.
Sólo pienso en ti. Repito tu presencia
en un continuado nacer de tus palabras.
Imágenes que son imágenes ya fijas
de tanto recordarlas me turban y enloquecen.
Te veo como un día que fuiste una brevísima
criatura sorprendida por labios repentinos.
Te veo en alta noche, temiendo que tus ojos
mintieran por amor que era yo la que buscabas.
Oh, cómo te contemplo, oh, cómo te persigo;
das vueltas en el aire en rueda que no para!
Yo sólo pienso en ti. Te odio. Te deseo.
Libértame de verte en todo lo que miro;
auséntame de ti, martirizante imagen,
¡que te ven en mis ojos anhelantes, los ciegos!
Tus ojos son las fuentes donde beben los tigres,
que cuando tienen sed no respetan las selvas;
y arrancan, mientras rugen, esas flores sencillas
que entre el romero mueven su poderoso olor.
A tus ojos se vuelcan las entrañas del monte,
y por nacer en ellas, oh, líquido delgado,
consienten que las lenguas vellosas de las fieras,
lamiéndolos con furia, sequen ríos de ojos.
Tanto como el romero florido, cuyo aceite
persistirá en la piel de los fieros sedientos,
huelen cortas raíces y esbeltos anticipos
de las flores oscuras del secreto deseo...
La luna se deshoja como un ave en tu agua.
A los tigres con celo esa luz los persigue
como loco fantasma de una caza suprema
que en el río, tus ojos, es posible alcanzar.
Tengo frío ante ti. Porque fuentes tan frías
no se encienden sin ángel que su calor otorgue.
Y ese ángel que a ti, a tus charcas bajara,
no lo oigo cantar ni lo siento fluir.
¡Ah, tus tigres con sed! Déjalos que nos beban,
y cuando ya mi boca reseca se deshaga,
suéltalos sobre mí, no detengas su ataque:
¡para tus fieras tengo una cierva en mi cuerpo!
Dejarte perder me duele, porque duele en la tierra
que una raíz se seque sin romperse en el tallo
y alumbrar en la flor, para que el aire sepa
lo que la tierra sabe, porque tuvo raíces.
Resignarme a que fluyas por otros cauces, me duele;
porque yo soy un cauce del grueso de tu fuente.
Y para correr en otros tendrás que derramarlos
o que volcarte hondo, rompiéndolos por dentro.
Es que soy tu medida, es que ninguna tierra
será capaz de darte lo que yo te daría,
si en lugar de negarme a que germines, corras,
yo te hiciera mi agua, calentara tu grano.
¡Qué delirio de fuerza que se opone a tu empuje;
qué frenética para que no quiere cedérsete!
DOMINIO
Necesito tener el alma mansa
como una triste fiera dominada,
complacerle con púas la tersura
de su piel deslumbrada en mansedumbre.
Es preciso domarla, que su fiebre
no me tiemble en la sangre ni un minuto.
Que la aneguen los fuegos del aceite
más espeso de horror, y que resista.
¡Oh, mi alma suave y sometida,
dulce fiera encerrándose en mi cuerpo!
Rayos, gritos, helor, y hasta personas
acuciándola a salir. Y ella, oscura.
Yo te pido, amor, que me permitas
acabar con mi tigre encarcelado.
Para darte (y librarme de esta furia),
una quieta fragancia inmarchitable.
HALLAZGO
Desnuda y adherida a tu desnudez.
Mis pechos como hielos recién cortados,
en el agua plana de tu pecho.
Mis hombros abiertos bajo tus hombros.
Y tú, flotante en mi desnudez.
Alzaré los brazos y sostendré tu aire.
Podrás desceñir mi sueño
porque el cielo descansará en mi frente.
Afluentes de tus ríos serán mis ríos.
Navegaremos juntos, tú serás mi vela,
y yo te llevaré por mares escondidos.
¡Qué suprema efusión de geografías!
Tus manos sobre mis manos.
Tus ojos, aves de mi árbol,
en la yerba de mi cabeza.
AUSENCIA DEL AMANTE
He vuelto por el camino sin hierba.
Voy al río en busca de mi sombra.
Qué soledad sellada de luna fría.
Qué soledad de agua sin sirenas rojas.
Qué soledad de pinos ácidos errantes...
Voy a recoger mis ojos
abandonados en la orilla.
CONFUSIÓN
Ahora empezarás, mi vida,
a no dejarme vivir.
A que los días y sus noches sólo sean
el ahogo feroz de tu encuentro.
De tu incorporación a mí,
de tu revestimiento de mí.
A que mi sangre no sepa detenerse sola,
y se arroje a la tuya, a ti,
con la furiosa alegría de amarte,
del éxtasis de saberse tuya;
y de la angustia,
del tremendo milagro oscuro
¡que es pertenecerte!
Ahora sí; ahora.
Cuando no me busca nadie, ni yo busco.
Porque tu voz llena de altos ecos la tierra,
y tu olor los jardines más sombríos,
y de tu pecho caen las campanas de mis deseos
de ti, de mí que por ti me recobro
y aprendo, vida mía, alma mía, amor,
que es verdad que soy de carne,
que es verdad que duelo,
y gozo, y sufro, y grito
porque soy tuya.
¡Momento agotado del mundo,
éste en que te sé lejos de mí!
Apúralo todo, regresa a nuestro abismo
y déjame en ti sumida,
fuerza que se te dio sin lágrimas
de rebeldía; aunque con llanto de violencia
por verse tuya,
yo que no era de nadie,
¡ni siquiera mía nunca!,
esclava tuya, entregada tuya, amante.
ENTREGA
Guardaré mi voz en un pozo de lumbre
y será crepúsculo toda la vida.
Ya girarán más leves los cuchillos
porque no encontrarán dónde herirme.
Erguida de rocíos negros,
para ti cantaré.
¡Que no me busquen los sin vista,
que no me llamen los ahogados,
que no me sientan los que huyo!
A mi soledad de reflejos,
amor,
sólo tú.
NO SÉ SI ERES VERDAD…
No sé si eres verdad cuando pareces
una forma posible en mi presencia;
posible de cogerte, de tomarte,
bebiéndome tu ser como un deseo.
Te tuve yo conmigo en largos sueños,
hiciste para mí hondos viajes.
La nave de tu voz se hundió conmigo
en mar del que no salvan ni los ángeles.
¡Qué enorme es el naufragio de tu cuerpo
pensándotelo yo, la ahogada tuya!
¡Qué espeso es el murmullo de tu boca
pegándose al ahogo de mi pecho!
Acaso no eres tú quien vino y dijo...
¿Conozco la distancia entre tus venas?
¡Soy niebla para ti, soy pasajera,
fantasma de tus ojos habitados!
Abierto quedará para que vengas
y pises sus arenas de milagro,
un camino de amor nunca vivido
que pudo ser tu patria o tu destierro.
YO NO TE PREGUNTO ADÓNDE ME LLEVAS
Yo no te pregunto adónde me llevas.
Ni por qué.
Ni para qué.
¿Tú quieres caminar?, pues yo te sigo.
Llevo luceros, luceros, en la mano derecha. Y llevo estrellas,
estrellas, en la mano izquierda.
Dime, hombre de todas las noches de luna, ¿qué mano va a
besarme?
¿Por qué me has quitado tus manos, tanto y tan bien como
acariciaban mi frente?
Para que me quisieras otra vez, te regalaría un collar de
islas, un sistema nervioso de horizontes.
¡Me abriría, para ti, todas las mañanas en tus labios!
Yo soy más fuerte que tú, porque me apoyo en ti.
¡Asómate a mí, que soy una torre!
¡Asómate a mí: soy aquella palmera de tu huerto, que latía
contigo!
¡Echa al aire mis campanas y mis palmas!
Yo soy tu panorama.
***

Poeta, novelista y ensayista española (Cartagena, 1907 – Madrid, 1996).
Su infancia transcurrió en Melilla. Estudió Magisterio y se tituló como Licenciada en Filosofía y Letras.
Como Florentina del Mar firmó varios libros de prosa y de literatura infantil.
Fue la primera mujer española en acceder a un puesto en la Real Academia Española.
Entre los premios obtenidos, se destacan:
Premio de Novela Elisenda de Moncada 1953,
Premio Internacional de Poesía Simón Bolívar 1957,
Premio Doncelen 1960,
Premio Nacional de Literatura 1967.
Su obra poética:
Antolología titulada Obra poética, con obras de 1929-1966.
Publicaciones Brocal , Poemas a María, Corrosión, La noche oscura del cuerpo, En la tierra de nadie , Los poemas del mar Menor, A este lado de la eternidad, Cancionero de la enamorada, El tiempo es un río lentísimo de fuego.
Algunos poemas suyos son:
AUNQUE TE DIGA NO, EMPÉÑATE EN SÍ...
Aunque te diga No, empéñate en Sí,
y si te empujo, procura tú vencerme.
Así que te rechace de mi vida
azotará mi espíritu el perderte.
¡Intuyo que una hoguera tan perfecta
nunca nadie podría ya encenderme...!
Y es duro y es cruel que yo batalle
quitándote de mí. Resueltamente
cortándome de ti, para librarme
de este sordo luchar en que me vences.
Sólo pienso en ti. Repito tu presencia
en un continuado nacer de tus palabras.
Imágenes que son imágenes ya fijas
de tanto recordarlas me turban y enloquecen.
Te veo como un día que fuiste una brevísima
criatura sorprendida por labios repentinos.
Te veo en alta noche, temiendo que tus ojos
mintieran por amor que era yo la que buscabas.
Oh, cómo te contemplo, oh, cómo te persigo;
das vueltas en el aire en rueda que no para!
Yo sólo pienso en ti. Te odio. Te deseo.
Libértame de verte en todo lo que miro;
auséntame de ti, martirizante imagen,
¡que te ven en mis ojos anhelantes, los ciegos!
Tus ojos son las fuentes donde beben los tigres,
que cuando tienen sed no respetan las selvas;
y arrancan, mientras rugen, esas flores sencillas
que entre el romero mueven su poderoso olor.
A tus ojos se vuelcan las entrañas del monte,
y por nacer en ellas, oh, líquido delgado,
consienten que las lenguas vellosas de las fieras,
lamiéndolos con furia, sequen ríos de ojos.
Tanto como el romero florido, cuyo aceite
persistirá en la piel de los fieros sedientos,
huelen cortas raíces y esbeltos anticipos
de las flores oscuras del secreto deseo...
La luna se deshoja como un ave en tu agua.
A los tigres con celo esa luz los persigue
como loco fantasma de una caza suprema
que en el río, tus ojos, es posible alcanzar.
Tengo frío ante ti. Porque fuentes tan frías
no se encienden sin ángel que su calor otorgue.
Y ese ángel que a ti, a tus charcas bajara,
no lo oigo cantar ni lo siento fluir.
¡Ah, tus tigres con sed! Déjalos que nos beban,
y cuando ya mi boca reseca se deshaga,
suéltalos sobre mí, no detengas su ataque:
¡para tus fieras tengo una cierva en mi cuerpo!
Dejarte perder me duele, porque duele en la tierra
que una raíz se seque sin romperse en el tallo
y alumbrar en la flor, para que el aire sepa
lo que la tierra sabe, porque tuvo raíces.
Resignarme a que fluyas por otros cauces, me duele;
porque yo soy un cauce del grueso de tu fuente.
Y para correr en otros tendrás que derramarlos
o que volcarte hondo, rompiéndolos por dentro.
Es que soy tu medida, es que ninguna tierra
será capaz de darte lo que yo te daría,
si en lugar de negarme a que germines, corras,
yo te hiciera mi agua, calentara tu grano.
¡Qué delirio de fuerza que se opone a tu empuje;
qué frenética para que no quiere cedérsete!
DOMINIO
Necesito tener el alma mansa
como una triste fiera dominada,
complacerle con púas la tersura
de su piel deslumbrada en mansedumbre.
Es preciso domarla, que su fiebre
no me tiemble en la sangre ni un minuto.
Que la aneguen los fuegos del aceite
más espeso de horror, y que resista.
¡Oh, mi alma suave y sometida,
dulce fiera encerrándose en mi cuerpo!
Rayos, gritos, helor, y hasta personas
acuciándola a salir. Y ella, oscura.
Yo te pido, amor, que me permitas
acabar con mi tigre encarcelado.
Para darte (y librarme de esta furia),
una quieta fragancia inmarchitable.
HALLAZGO
Desnuda y adherida a tu desnudez.
Mis pechos como hielos recién cortados,
en el agua plana de tu pecho.
Mis hombros abiertos bajo tus hombros.
Y tú, flotante en mi desnudez.
Alzaré los brazos y sostendré tu aire.
Podrás desceñir mi sueño
porque el cielo descansará en mi frente.
Afluentes de tus ríos serán mis ríos.
Navegaremos juntos, tú serás mi vela,
y yo te llevaré por mares escondidos.
¡Qué suprema efusión de geografías!
Tus manos sobre mis manos.
Tus ojos, aves de mi árbol,
en la yerba de mi cabeza.
AUSENCIA DEL AMANTE
He vuelto por el camino sin hierba.
Voy al río en busca de mi sombra.
Qué soledad sellada de luna fría.
Qué soledad de agua sin sirenas rojas.
Qué soledad de pinos ácidos errantes...
Voy a recoger mis ojos
abandonados en la orilla.
CONFUSIÓN
Ahora empezarás, mi vida,
a no dejarme vivir.
A que los días y sus noches sólo sean
el ahogo feroz de tu encuentro.
De tu incorporación a mí,
de tu revestimiento de mí.
A que mi sangre no sepa detenerse sola,
y se arroje a la tuya, a ti,
con la furiosa alegría de amarte,
del éxtasis de saberse tuya;
y de la angustia,
del tremendo milagro oscuro
¡que es pertenecerte!
Ahora sí; ahora.
Cuando no me busca nadie, ni yo busco.
Porque tu voz llena de altos ecos la tierra,
y tu olor los jardines más sombríos,
y de tu pecho caen las campanas de mis deseos
de ti, de mí que por ti me recobro
y aprendo, vida mía, alma mía, amor,
que es verdad que soy de carne,
que es verdad que duelo,
y gozo, y sufro, y grito
porque soy tuya.
¡Momento agotado del mundo,
éste en que te sé lejos de mí!
Apúralo todo, regresa a nuestro abismo
y déjame en ti sumida,
fuerza que se te dio sin lágrimas
de rebeldía; aunque con llanto de violencia
por verse tuya,
yo que no era de nadie,
¡ni siquiera mía nunca!,
esclava tuya, entregada tuya, amante.
ENTREGA
Guardaré mi voz en un pozo de lumbre
y será crepúsculo toda la vida.
Ya girarán más leves los cuchillos
porque no encontrarán dónde herirme.
Erguida de rocíos negros,
para ti cantaré.
¡Que no me busquen los sin vista,
que no me llamen los ahogados,
que no me sientan los que huyo!
A mi soledad de reflejos,
amor,
sólo tú.
NO SÉ SI ERES VERDAD…
No sé si eres verdad cuando pareces
una forma posible en mi presencia;
posible de cogerte, de tomarte,
bebiéndome tu ser como un deseo.
Te tuve yo conmigo en largos sueños,
hiciste para mí hondos viajes.
La nave de tu voz se hundió conmigo
en mar del que no salvan ni los ángeles.
¡Qué enorme es el naufragio de tu cuerpo
pensándotelo yo, la ahogada tuya!
¡Qué espeso es el murmullo de tu boca
pegándose al ahogo de mi pecho!
Acaso no eres tú quien vino y dijo...
¿Conozco la distancia entre tus venas?
¡Soy niebla para ti, soy pasajera,
fantasma de tus ojos habitados!
Abierto quedará para que vengas
y pises sus arenas de milagro,
un camino de amor nunca vivido
que pudo ser tu patria o tu destierro.
YO NO TE PREGUNTO ADÓNDE ME LLEVAS
Yo no te pregunto adónde me llevas.
Ni por qué.
Ni para qué.
¿Tú quieres caminar?, pues yo te sigo.
Llevo luceros, luceros, en la mano derecha. Y llevo estrellas,
estrellas, en la mano izquierda.
Dime, hombre de todas las noches de luna, ¿qué mano va a
besarme?
¿Por qué me has quitado tus manos, tanto y tan bien como
acariciaban mi frente?
Para que me quisieras otra vez, te regalaría un collar de
islas, un sistema nervioso de horizontes.
¡Me abriría, para ti, todas las mañanas en tus labios!
Yo soy más fuerte que tú, porque me apoyo en ti.
¡Asómate a mí, que soy una torre!
¡Asómate a mí: soy aquella palmera de tu huerto, que latía
contigo!
¡Echa al aire mis campanas y mis palmas!
Yo soy tu panorama.
***
viernes 27 de marzo de 2009
+ POETAS ESPAÑOLES (Ernestina de Champourcín)
***

Poetisa nacida en Vitoria, Álava, en 1905.
Su infancia transcurrió en Madrid, en donde cursó sus estudios.
Se inició en la poesía y contrajo matrimonio con Juan José Domenchina, poeta también y secretario durante la guerra del presidente Manuel Azaña.
Fue discípula de Juan Ramón Jiménez y estuvo unida por estilo y amistad a los poetas de la Generación del 27.
Mencionaremos de su obra:
En silencio, 1926
Ahora, 1928
La voz en el tiempo, 1931
Cántico inútil, 1936.
En 1939 partió a México donde publicó:
Poemas del ser y del estar, 1972,
Huyeron todas las islas, 1988
Del vacío y sus dones, 1993
Presencia del Pasado, 1996.
Sólo a partir de 1989 se inició el reconocimiento de su obra, con galardones tan importantes como:
Premio Euskadi de Poesía
Premio Mujer Progresista
Nominación al Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1992
Medalla al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Madrid en 1997.
Murió en Madrid en marzo de 1999, a la edad de 94 años.
He aquí una muestra de sus poemas:
ENTREGA
Iré a tus manos, limpia, indemne, sin memoria,
renacida de ti y ajena a lo tuyo,
iré a tus manos casta,
desnuda de tus besos.
Sentirás al ceñirme que una rosa de nieve
insinúa en tus palmas su gélida caricia.
Seré para tu cuerpo el lino apaciguante
que sana y que perdona.
¡Deja que vaya en ti más allá de lo mío,
que abandone mi ser por la gloria del tuyo!
¡Aunque me huyas siempre,
iré a tus manos, muerta!
LA VOZ DEL VIENTO
Búscame en ti. La flecha de mi vida
ha clavado sus rumbos en tu pecho
y esquivo entre tus brazos el acecho
de las cien rutas que mi paso olvida.
Despójame del ansia desmedida
que abrasaba mi espíritu en barbecho.
El roce de tus manos ha deshecho
la audacia de mi frente envanecida.
Navegaré en tus pulsos. Dicha inerte
del silencio total. Ávida muerte
donde renacen, tuyos, mis sentidos.
Ahoga entre tus labios mi tristeza,
y esta inquietud punzante que ya empieza
a taladrar mi sien con sus latidos.
LOS ÁRBOLES CONTIGO...
¡Los árboles contigo!
Masas de hojas verdes traspasadas de luz
y mi nombre allá lejos,
murmurando allá lejos
a la orilla del mar por voces que no saben
qué página de un libro
me estalla entre los labios.
AMOR
Puliré mi belleza con los garfios del viento.
Seré tuya sin forma, hecha polvo de aire,
diluida en un cielo de planos invisibles.
Para ti quiero, amado, la posesión sin cuerpo,
el delirio gozoso de sentir que tu abrazo
solo ciñe rosales de pura eternidad.
Nunca podrás tenerme sin abrir tu deseo
sobre la desnudez que sella lo inefable,
ni encontrarás mis labios
mientras algo concreto enraíce tu amor...
¡Que tus manos inútiles acaricien estrellas!
No entorpezcan besándome la fuga de mi cuerpo.
¡Seré tuya en la piel hecha fuego de sol.
NO FUE PARA MÍ...
No fue para mí...
Ya lo suponía.
Pero sé engañarme
tan bien con mentiras
y jugar al juego
de la falsa dicha,
que a veces me olvido
-ya ves si soy niña-
que estaba jugando
a que me querías.
TE ESPERARÉ APOYADA EN LA CURVA DEL CIELO
Te esperaré apoyada en la curva del cielo
y todas las estrellas abrirán para verte
sus ojos conmovidos.
Te esperaré desnuda.
Seis túnicas de luz resbalando ante ti
deshojarán el ámbar moreno de mis hombros.
Nadie podrá mirarme sin que azote sus párpados
un látigo de niebla.
Sólo tú lograrás ceñir en tus pupilas
mi sien alucinada
y mis manos que ofrecen su cáliz entreabierto
a todo lo inasible.
Te esperaré encendida.
Mi antorcha despejando la noche de tus labios
libertará por fin tu esencia creadora.
¡Ven a fundirte en mí!
El agua de mis besos, ungiéndote, dirá
tu verdadero nombre.
AMBICIÓN
¡Quisiera ser viento!
Ráfaga tendida
que arrastra en su beso
el polvo y la nube,
la rosa, el lucero...
-No brisa apacible
que finge despechos
y siembra caricias-.
Yo quiero ser fuego,
volcán de aire rojo
que incendie el secreto
de todas las ramas
y todos los pechos;
aquilón desnudo,
huracán de acero,
fragua donde forjan
su actitud los cuerpos.
¡Cuando voy a ti,
quisiera ser viento
para arrebatarte
más allá del cielo!
NECESITO TU AMOR
Necesito tu amor. Dámelo un día,
aunque sea muy cerca de la muerte.
Dios dudará dónde está el cielo al verte
brizando con tus besos mi agonía.
Olvidaré mi angustia y la porfía
de los que me vejaron por quererte.
He de vivir hasta el final la suerte
que en ti puso mi pena y mi alegría.
Cuando mi boca ya no se estremezca
bajo tus labios, y la noche crezca
nublando la tersura de mi frente,
prolonga aún la gloria de tu abrazo.
¡Quisiera eternizar el firme lazo
que estrechan tus caricias lentamente!
***

Poetisa nacida en Vitoria, Álava, en 1905.
Su infancia transcurrió en Madrid, en donde cursó sus estudios.
Se inició en la poesía y contrajo matrimonio con Juan José Domenchina, poeta también y secretario durante la guerra del presidente Manuel Azaña.
Fue discípula de Juan Ramón Jiménez y estuvo unida por estilo y amistad a los poetas de la Generación del 27.
Mencionaremos de su obra:
En silencio, 1926
Ahora, 1928
La voz en el tiempo, 1931
Cántico inútil, 1936.
En 1939 partió a México donde publicó:
Poemas del ser y del estar, 1972,
Huyeron todas las islas, 1988
Del vacío y sus dones, 1993
Presencia del Pasado, 1996.
Sólo a partir de 1989 se inició el reconocimiento de su obra, con galardones tan importantes como:
Premio Euskadi de Poesía
Premio Mujer Progresista
Nominación al Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1992
Medalla al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Madrid en 1997.
Murió en Madrid en marzo de 1999, a la edad de 94 años.
He aquí una muestra de sus poemas:
ENTREGA
Iré a tus manos, limpia, indemne, sin memoria,
renacida de ti y ajena a lo tuyo,
iré a tus manos casta,
desnuda de tus besos.
Sentirás al ceñirme que una rosa de nieve
insinúa en tus palmas su gélida caricia.
Seré para tu cuerpo el lino apaciguante
que sana y que perdona.
¡Deja que vaya en ti más allá de lo mío,
que abandone mi ser por la gloria del tuyo!
¡Aunque me huyas siempre,
iré a tus manos, muerta!
LA VOZ DEL VIENTO
Búscame en ti. La flecha de mi vida
ha clavado sus rumbos en tu pecho
y esquivo entre tus brazos el acecho
de las cien rutas que mi paso olvida.
Despójame del ansia desmedida
que abrasaba mi espíritu en barbecho.
El roce de tus manos ha deshecho
la audacia de mi frente envanecida.
Navegaré en tus pulsos. Dicha inerte
del silencio total. Ávida muerte
donde renacen, tuyos, mis sentidos.
Ahoga entre tus labios mi tristeza,
y esta inquietud punzante que ya empieza
a taladrar mi sien con sus latidos.
LOS ÁRBOLES CONTIGO...
¡Los árboles contigo!
Masas de hojas verdes traspasadas de luz
y mi nombre allá lejos,
murmurando allá lejos
a la orilla del mar por voces que no saben
qué página de un libro
me estalla entre los labios.
AMOR
Puliré mi belleza con los garfios del viento.
Seré tuya sin forma, hecha polvo de aire,
diluida en un cielo de planos invisibles.
Para ti quiero, amado, la posesión sin cuerpo,
el delirio gozoso de sentir que tu abrazo
solo ciñe rosales de pura eternidad.
Nunca podrás tenerme sin abrir tu deseo
sobre la desnudez que sella lo inefable,
ni encontrarás mis labios
mientras algo concreto enraíce tu amor...
¡Que tus manos inútiles acaricien estrellas!
No entorpezcan besándome la fuga de mi cuerpo.
¡Seré tuya en la piel hecha fuego de sol.
NO FUE PARA MÍ...
No fue para mí...
Ya lo suponía.
Pero sé engañarme
tan bien con mentiras
y jugar al juego
de la falsa dicha,
que a veces me olvido
-ya ves si soy niña-
que estaba jugando
a que me querías.
TE ESPERARÉ APOYADA EN LA CURVA DEL CIELO
Te esperaré apoyada en la curva del cielo
y todas las estrellas abrirán para verte
sus ojos conmovidos.
Te esperaré desnuda.
Seis túnicas de luz resbalando ante ti
deshojarán el ámbar moreno de mis hombros.
Nadie podrá mirarme sin que azote sus párpados
un látigo de niebla.
Sólo tú lograrás ceñir en tus pupilas
mi sien alucinada
y mis manos que ofrecen su cáliz entreabierto
a todo lo inasible.
Te esperaré encendida.
Mi antorcha despejando la noche de tus labios
libertará por fin tu esencia creadora.
¡Ven a fundirte en mí!
El agua de mis besos, ungiéndote, dirá
tu verdadero nombre.
AMBICIÓN
¡Quisiera ser viento!
Ráfaga tendida
que arrastra en su beso
el polvo y la nube,
la rosa, el lucero...
-No brisa apacible
que finge despechos
y siembra caricias-.
Yo quiero ser fuego,
volcán de aire rojo
que incendie el secreto
de todas las ramas
y todos los pechos;
aquilón desnudo,
huracán de acero,
fragua donde forjan
su actitud los cuerpos.
¡Cuando voy a ti,
quisiera ser viento
para arrebatarte
más allá del cielo!
NECESITO TU AMOR
Necesito tu amor. Dámelo un día,
aunque sea muy cerca de la muerte.
Dios dudará dónde está el cielo al verte
brizando con tus besos mi agonía.
Olvidaré mi angustia y la porfía
de los que me vejaron por quererte.
He de vivir hasta el final la suerte
que en ti puso mi pena y mi alegría.
Cuando mi boca ya no se estremezca
bajo tus labios, y la noche crezca
nublando la tersura de mi frente,
prolonga aún la gloria de tu abrazo.
¡Quisiera eternizar el firme lazo
que estrechan tus caricias lentamente!
***
jueves 26 de marzo de 2009
+ POETAS ESPAÑOLES (Concha Méndez)
***

Presentamos hoy al lector la estampa de una mujer singular que rompió tabúes con su conducta social en su época.
Nacida en Madrid en 1898, se educó en un colegio francés cuya influencia se observó en sus primeros versos.
Veraneando en San Sebastián, con 19 años, conoce a Luis Buñuel, y, durante cinco años, serán novios. Ese noviazgo, y la amistad con Alberti y Lorca, la unirán al grupo Generación del 27.
Viaja por varios paises, destacando Inglaterra y Argentina. Conoce a Manuel Altolaguirre en 1931, un año más tarde se casan y viven, de 1933 a 1935, en Londres, donde nace su hija Paloma.
Junto con su marido contribuye a la difusión de la obra del grupo Generación del 27, editando colecciones de poesías y revistas como Poesía, Héroe, 1616, y Caballo verde para la poesía.
Se exilian tras la guerra civil a París, y La Habana, aquí hasta 1943. Un año después llegan a México donde se separan. Muere en México en 1986.
Obras:
La caña y el tabaco (Inédita)
Inquietudes, 1926
Surtidor, 1928
El ángel cartero, 1929
Canciones de mar y tierra, 1930
El personaje presentido, 1931
Vida a vida, 1932
Ha corrido una estrella, 1933-1935, 1935
El pez engañado, 1933-1935, 1935
El carbón y la rosa, 1935
Niño y sombras, 1936
Prólogo de El solitario (El nacimiento), 1938
Lluvias enlazadas, 1939.
Muestra de algunos de sus poemas:
ERAN VERDES COMO UN MAR...
Eran verdes como un mar,
con reflejos de alto cielo.
-¡Qué bien sabían mirar!-
unos ojos que recuerdo.
En la penumbra lucían
con una luz de misterio,
como dos claros abismos
abiertos a mil deseos.
Muchas horas tuve cerca
los ojos verdes aquellos,
que implorantes me miraban
¡y yo hacia por no verlos!
Y hoy que mirarlos quisiera,
están tan lejos..., ¡tan lejos!
LA RISA
Alguien dijo que «la risa
es la gran enterradora».
Algo se me está enterrando
porque río a todas horas.
LOS BRAZOS QUE TE HAN LLEVADO...
Los brazos que te han llevado,
no te dejan escapar
para volver a mi lado.
Nos separa un ancho mar
de difíciles tormentas,
y náufrago has de llegar,
si es que vuelves a mi puerta,
para quererte salvar.
Brazos que te sujetaron
para alejarte de mí,
¡a mí sí que me salvaron!...
Cuando ya no sepa de ti
¡qué bien estaré en la vida!,
cuando ya no sepa de ti.
Cuando no vuelvas a verme
y mis horas sean mías
y yo vuelva a ser quien era
lejos de tu compañía:
Cuando no te vean mis ojos,
¡qué bien me sabrá la vida!
No faltará quien se alegre...
Unos, porque no me quieran,
y alguna porque me quiere...
Tan sola no me has dejado,
que estoy conmigo y me basta
-igual que siempre lo he estado...
NI ME ENTIENDO NI ME ENTIENDEN...
Ni me entiendo ni me entienden;
ni me sirve alma ni sangre;
lo que veo con mis ojos
no lo quiero para nadie.
Todo es extraño a mí misma,
hasta la luz, hasta el aire,
porque ni acierto a mirarla;
ni sé cómo respirarle.
Y si miro hacia la sombra
donde la luz se deshace,
temo también deshacerme
y entre la sombra quedarme
confundida para siempre
en ese misterio grande.
VEN A MÍ QUE VAS HERIDO...
Ven a mí que vas herido
que en este lecho de sueños
podrás descansar conmigo.
Ven, que ya es la media noche
y no hay reloj del olvido
que sus campanadas vierta
en mi pecho dolorido.
***

Presentamos hoy al lector la estampa de una mujer singular que rompió tabúes con su conducta social en su época.
Nacida en Madrid en 1898, se educó en un colegio francés cuya influencia se observó en sus primeros versos.
Veraneando en San Sebastián, con 19 años, conoce a Luis Buñuel, y, durante cinco años, serán novios. Ese noviazgo, y la amistad con Alberti y Lorca, la unirán al grupo Generación del 27.
Viaja por varios paises, destacando Inglaterra y Argentina. Conoce a Manuel Altolaguirre en 1931, un año más tarde se casan y viven, de 1933 a 1935, en Londres, donde nace su hija Paloma.
Junto con su marido contribuye a la difusión de la obra del grupo Generación del 27, editando colecciones de poesías y revistas como Poesía, Héroe, 1616, y Caballo verde para la poesía.
Se exilian tras la guerra civil a París, y La Habana, aquí hasta 1943. Un año después llegan a México donde se separan. Muere en México en 1986.
Obras:
La caña y el tabaco (Inédita)
Inquietudes, 1926
Surtidor, 1928
El ángel cartero, 1929
Canciones de mar y tierra, 1930
El personaje presentido, 1931
Vida a vida, 1932
Ha corrido una estrella, 1933-1935, 1935
El pez engañado, 1933-1935, 1935
El carbón y la rosa, 1935
Niño y sombras, 1936
Prólogo de El solitario (El nacimiento), 1938
Lluvias enlazadas, 1939.
Muestra de algunos de sus poemas:
ERAN VERDES COMO UN MAR...
Eran verdes como un mar,
con reflejos de alto cielo.
-¡Qué bien sabían mirar!-
unos ojos que recuerdo.
En la penumbra lucían
con una luz de misterio,
como dos claros abismos
abiertos a mil deseos.
Muchas horas tuve cerca
los ojos verdes aquellos,
que implorantes me miraban
¡y yo hacia por no verlos!
Y hoy que mirarlos quisiera,
están tan lejos..., ¡tan lejos!
LA RISA
Alguien dijo que «la risa
es la gran enterradora».
Algo se me está enterrando
porque río a todas horas.
LOS BRAZOS QUE TE HAN LLEVADO...
Los brazos que te han llevado,
no te dejan escapar
para volver a mi lado.
Nos separa un ancho mar
de difíciles tormentas,
y náufrago has de llegar,
si es que vuelves a mi puerta,
para quererte salvar.
Brazos que te sujetaron
para alejarte de mí,
¡a mí sí que me salvaron!...
Cuando ya no sepa de ti
¡qué bien estaré en la vida!,
cuando ya no sepa de ti.
Cuando no vuelvas a verme
y mis horas sean mías
y yo vuelva a ser quien era
lejos de tu compañía:
Cuando no te vean mis ojos,
¡qué bien me sabrá la vida!
No faltará quien se alegre...
Unos, porque no me quieran,
y alguna porque me quiere...
Tan sola no me has dejado,
que estoy conmigo y me basta
-igual que siempre lo he estado...
NI ME ENTIENDO NI ME ENTIENDEN...
Ni me entiendo ni me entienden;
ni me sirve alma ni sangre;
lo que veo con mis ojos
no lo quiero para nadie.
Todo es extraño a mí misma,
hasta la luz, hasta el aire,
porque ni acierto a mirarla;
ni sé cómo respirarle.
Y si miro hacia la sombra
donde la luz se deshace,
temo también deshacerme
y entre la sombra quedarme
confundida para siempre
en ese misterio grande.
VEN A MÍ QUE VAS HERIDO...
Ven a mí que vas herido
que en este lecho de sueños
podrás descansar conmigo.
Ven, que ya es la media noche
y no hay reloj del olvido
que sus campanadas vierta
en mi pecho dolorido.
***
miércoles 25 de marzo de 2009
+ BORGES Y BUENOS AIRES
(Escritores y ciudades)
***

¿Fue por este río de sueñera y de barro que las proas vinieron a fundarme la patria? —se preguntaba el poeta.
Y añadía: …por un río de azulejo,…en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron. Es que mil y otros mil arribaron por un mar que tenía cinco lunas de anchura, poblado de sirenas y endriagos e imanes que enloquecen la brújula…en el Riachuelo, en la Boca y en mi barrio Palermo… Y algún piano que mandaba tangos de Saborido… Así se me hace el cuento que empezó Buenos Aires. La juzgo tan eterna como el agua y como el aire.
Son palabras de Borges en Fundación mítica de Buenos Aires.
¿Cuánto se debe amar una ciudad para tanto citarla, imaginarla, meterla en los cuentos, cantarla en letras de tangos y milongas? ¿Cuánto?
Borges lo hizo muchas veces, muchas. Borges fue autor de letras de tangos y milongas, extremo que quizás no conozcan muchos no argentinos (hablo desde España).
Comenzó quizás bien joven, en 1923, a escribir sobre su adorada Buenos Aires. Así, en Fervor de Buenos Aires, empieza diciendo: ‘Las calles de Buenos Aires ya son mi entraña…’. Nos habla de Maldonado a través de sus cuentos y letras tangueras -Alguien le dice al tango— con música de Astor Piazolla y letra de Jorge Luis Borges—:
Tango que he visto bailar
contra un ocaso amarillo
por quienes eran capaces
de otro baile, el del cuchillo.
Tango de aquel Maldonado
con menos agua que barro,
tango silbado al pasar
desde el pescante del carro.
Despreocupado y zafado,
siempre mirabas de frente.
Tango que fuiste la dicha
de ser hombre y ser valiente.
Tango que fuiste feliz,
como yo también lo he sido,
según me cuenta el recuerdo;
el recuerdo fue el olvido.
Desde ese ayer, ¡cuántas cosas
a los dos nos han pasado!
Las partidas y el pesar
de amar y no ser amado.
Yo habré muerto y seguirás
orillando nuestra vida.
Buenos Aires no te olvida,
tango que fuiste y serás.
Nos cuenta historias del barrio de Palermo, de Nicanor Paredes y de milongas, en A Don Nicanor Paredes (milonga con música de Piazolla y letra del escritor):
Venga un rasgueo y ahora,
con el permiso de ustedes,
le estoy cantando, señores,
a Don Nicanor Paredes.
No lo vi rígido y muerto.
Ni siquiera lo vi enfermo.
Lo veo con paso firme
pisar su feudo, Palermo.
El bigote un poco gris,
pero en los ojos el brillo,
y cerca del corazón
el bultito del cuchillo.
El cuchillo de esa muerte
de la que no le gustaba
hablar... Alguna desgracia
de cuadreras o de tabas.
(Recitado)
De atrio más bien fue caudillo,
si no me marra la cuenta,
allá por los tiempos bravos
del ochocientos noventa.
Si entre la gente de faca
se armaba algún entrevero
él lo paraba de golpe,
de un grito o con el talero.
Ahora está muerto y con él
cuánta memoria se apaga
de aquel Palermo perdido
del baldío y de la daga.
Ahora está muerto y me digo:
—¡Qué hará usted, Don Nicanor,
en un cielo sin caballos,
envido, retruco y flor!
Nos lleva al barrio del Triunvirato (milonga El títere) y nos habla “del compadrito que era patrón y ornato de las casas menos santas de aquel barrio, atildado en el vestir, medio mandón en el trato; negro el chambergo y la ropa, negro el charol del zapato, bailarín y jugador, no sé si chino o mulato.”
Borges continúa hablándonos de tangos apaches y de milongas, de Buenos Aires y de sus barrios, en sus relatos El hombre de la Esquina Rosada, El Sur, El puñal o El Aleph, y no deja de embelesarnos con aires del bandoneón de Piazolla, de la orquesta de Malingo o, como contrapunto, de la de Daniel Baremboin, del violín tanguero de Yehudi Menuhin, y mientras le leemos imaginamos firuletes y quiebres de mirada y hasta le vienen a uno a la memoria ecos de claves lunfardas utilizadas en zonas de Buenos Aires.
Hay quien dice que el tango es Buenos Aires y quien que Borges es Buenos Aires mismo.
Nunca ha dejado de llamarme la atención tanto amor por una ciudad.
En otros artículos intentaremos ligar a otros escritores y ‘sus’ ciudades queridas.
***

¿Fue por este río de sueñera y de barro que las proas vinieron a fundarme la patria? —se preguntaba el poeta.
Y añadía: …por un río de azulejo,…en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron. Es que mil y otros mil arribaron por un mar que tenía cinco lunas de anchura, poblado de sirenas y endriagos e imanes que enloquecen la brújula…en el Riachuelo, en la Boca y en mi barrio Palermo… Y algún piano que mandaba tangos de Saborido… Así se me hace el cuento que empezó Buenos Aires. La juzgo tan eterna como el agua y como el aire.
Son palabras de Borges en Fundación mítica de Buenos Aires.
¿Cuánto se debe amar una ciudad para tanto citarla, imaginarla, meterla en los cuentos, cantarla en letras de tangos y milongas? ¿Cuánto?
Borges lo hizo muchas veces, muchas. Borges fue autor de letras de tangos y milongas, extremo que quizás no conozcan muchos no argentinos (hablo desde España).
Comenzó quizás bien joven, en 1923, a escribir sobre su adorada Buenos Aires. Así, en Fervor de Buenos Aires, empieza diciendo: ‘Las calles de Buenos Aires ya son mi entraña…’. Nos habla de Maldonado a través de sus cuentos y letras tangueras -Alguien le dice al tango— con música de Astor Piazolla y letra de Jorge Luis Borges—:
Tango que he visto bailar
contra un ocaso amarillo
por quienes eran capaces
de otro baile, el del cuchillo.
Tango de aquel Maldonado
con menos agua que barro,
tango silbado al pasar
desde el pescante del carro.
Despreocupado y zafado,
siempre mirabas de frente.
Tango que fuiste la dicha
de ser hombre y ser valiente.
Tango que fuiste feliz,
como yo también lo he sido,
según me cuenta el recuerdo;
el recuerdo fue el olvido.
Desde ese ayer, ¡cuántas cosas
a los dos nos han pasado!
Las partidas y el pesar
de amar y no ser amado.
Yo habré muerto y seguirás
orillando nuestra vida.
Buenos Aires no te olvida,
tango que fuiste y serás.
Nos cuenta historias del barrio de Palermo, de Nicanor Paredes y de milongas, en A Don Nicanor Paredes (milonga con música de Piazolla y letra del escritor):
Venga un rasgueo y ahora,
con el permiso de ustedes,
le estoy cantando, señores,
a Don Nicanor Paredes.
No lo vi rígido y muerto.
Ni siquiera lo vi enfermo.
Lo veo con paso firme
pisar su feudo, Palermo.
El bigote un poco gris,
pero en los ojos el brillo,
y cerca del corazón
el bultito del cuchillo.
El cuchillo de esa muerte
de la que no le gustaba
hablar... Alguna desgracia
de cuadreras o de tabas.
(Recitado)
De atrio más bien fue caudillo,
si no me marra la cuenta,
allá por los tiempos bravos
del ochocientos noventa.
Si entre la gente de faca
se armaba algún entrevero
él lo paraba de golpe,
de un grito o con el talero.
Ahora está muerto y con él
cuánta memoria se apaga
de aquel Palermo perdido
del baldío y de la daga.
Ahora está muerto y me digo:
—¡Qué hará usted, Don Nicanor,
en un cielo sin caballos,
envido, retruco y flor!
Nos lleva al barrio del Triunvirato (milonga El títere) y nos habla “del compadrito que era patrón y ornato de las casas menos santas de aquel barrio, atildado en el vestir, medio mandón en el trato; negro el chambergo y la ropa, negro el charol del zapato, bailarín y jugador, no sé si chino o mulato.”
Borges continúa hablándonos de tangos apaches y de milongas, de Buenos Aires y de sus barrios, en sus relatos El hombre de la Esquina Rosada, El Sur, El puñal o El Aleph, y no deja de embelesarnos con aires del bandoneón de Piazolla, de la orquesta de Malingo o, como contrapunto, de la de Daniel Baremboin, del violín tanguero de Yehudi Menuhin, y mientras le leemos imaginamos firuletes y quiebres de mirada y hasta le vienen a uno a la memoria ecos de claves lunfardas utilizadas en zonas de Buenos Aires.
Hay quien dice que el tango es Buenos Aires y quien que Borges es Buenos Aires mismo.
Nunca ha dejado de llamarme la atención tanto amor por una ciudad.
En otros artículos intentaremos ligar a otros escritores y ‘sus’ ciudades queridas.
miércoles 28 de enero de 2009
+ POETAS ESPAÑOLES (José Bergamín)
***

Poeta, ensayista y dramaturgo español. (Madrid, 1895 – Fuenterrabía, 1983).
Mantuvo una amistad intensa con Juan Ramón Jiménez y Miguel de Unamuno y fue discípulo de éste.
Estuvo íntimamente ligado a la Generación del 27, entre otras facetas, como editor.
Maestro de la paradoja, se dice de él que fue un auténtico fantasma en el mundo cultural español.
Tiene como temas favoritos los mitos literarios españoles, el Siglo de Oro, la mística, la política y la tauromaquia.
Escritor comprometido políticamente.
De entre su obra poética podemos citar:
Desvarío sentimental
Claridad desierta
Apartada orilla
Rimas y sonetos rezagados
Duendecitos y coplas
El otoño y los mirlos
Velado desvelo.
Dejamos aquí algunos de sus poemas:
AGUA SÓLO ES EL MAR; AGUA ES EL RÍO…
AGUA solo es el mar; agua es el río,
agua el torrente, y agua el arroyuelo.
Pero la voz que en ellos habla y canta
no es del agua, es del viento.
Agua es la blanda nieve silenciosa
y el mundo bloque de cristal de hielo.
Pero no es agua, es luz la voz que calla
maravillosamente en su silencio.
Agua es la nube oscura y silenciosa,
errante prisionera de los cielos.
Pero su sombra, andando por la tierra
y el mar; no es agua, es sueño.
(Rimas y sonetos rezagados)
***
A Rafael Alberti.
EUROPA no habla griego, que habla gringo
creyendo que está hablando el europeo:
Babélico balido y balbuceo
que se americaniza de vikingo.
Nunca sonó un imperio carolingo
tan incontinental cocacoleo.
Ni encontró un Bonaparte a su deseo
tal respuesta, responso, ni respiro.
Respuesta que es apuesta y desatina.
Responso a la difunta Gran Bretaña.
Respingo que lo da quien más se empina.
Y mientras se la ignora o se la extraña
a una Europa, que, al serlo, fue latina,
ya no se habla en cristiano ni en España.
(Rimas y sonetos rezagados)
***
La vida es nuestra pasión.
La verdad, nuestra razón.
(Cuando de verdad queremos ―lo que de vida sonamos—
La verdad, la padecemos, ―la vida, la razonamos.)
La vida es nuestra razón.
La verdad, nuestra pasión.
(Duendecitos y coplas)
***
LA vejez es una máscara:
Si te la quitas, descubres
el rostro infantil del alma.
La niñez te va siguiendo
durante toda la vida.
Pero ella va más despacio
y tú andas siempre de prisa.
Cuando la vejez te llega,
no es que vuelves a la infancia,
Es que moderas el paso
y al fin la niñez te alcanza.
(Rimas y sonetos rezagados)
***
SUENA tu voz lo mismo que un lamento
o que un grito perdido en lejanía;
como una luz que hiere el horizonte
y lo abre a soledades infinitas.
Es penumbrosa claridad el sosiego
de la tarde. La lumbre mortecina
de tu alma, pelea con las sombras
del tiempo, que la cubren de ceniza.
Los ecos del silencio hasta tu oído
unos pasos lejanos aproximan.
Y es otra muda voz la de la sangre
que en tu cansado corazón palpita.
(Del otoño y los mirlos)
***
EPÍLOGO DE DOBLE ESTÍO
Este callado arder de oculto fuego
en que, sonando, el alma se ensimisma,
es cenicienta, remansada lumbre,
o llama que me punza y me lastima.
Siento que se separan mis recuerdos
de un solo recordar que los olvida:
Que una sola esperanza me separa
de tantas esperanzas ya perdidas.
Y el punzante dolor me va clavando,
como un latido, su aguzada espina,
que, al encontrar mi llaga más secreta,
por el herido corazón respira.
(Rimas y sonetos rezagados)
***
COMO quien oye llover
te pido que oigas mis versos:
Con atención tan profunda
como se escucha el silencio.
Como se escucha a los arboles
cuando los menea el viento,
y caer, como hojas secas,
las horas muertas del tiempo.
Como el crepitar sonoro
de las llamas en el fuego,
y en los cielos el callado
arder de los astros muertos.
(Apartada orilla)
***
AL VOLVER
Aquí nació mi vida a la esperanza
y aquí esperé también que moriría;
ahora que vuelvo aquí, parecería
que el tiempo me persigue y no me alcanza.
Detiene otoño el paso a la mudanza
que en la luz, en el aire se extasía;
los árboles son llamas, su alegría
enciende ya mi bienaventuranza.
Todo pasó. Todo quedó lo mismo:
como si en este otoño floreciera,
ardiendo en el fulgor de su espejismo,
última para mí, la primavera;
abismo del no ser al ser abismo,
la eternidad del tiempo prisionera.
***

Poeta, ensayista y dramaturgo español. (Madrid, 1895 – Fuenterrabía, 1983).
Mantuvo una amistad intensa con Juan Ramón Jiménez y Miguel de Unamuno y fue discípulo de éste.
Estuvo íntimamente ligado a la Generación del 27, entre otras facetas, como editor.
Maestro de la paradoja, se dice de él que fue un auténtico fantasma en el mundo cultural español.
Tiene como temas favoritos los mitos literarios españoles, el Siglo de Oro, la mística, la política y la tauromaquia.
Escritor comprometido políticamente.
De entre su obra poética podemos citar:
Desvarío sentimental
Claridad desierta
Apartada orilla
Rimas y sonetos rezagados
Duendecitos y coplas
El otoño y los mirlos
Velado desvelo.
Dejamos aquí algunos de sus poemas:
AGUA SÓLO ES EL MAR; AGUA ES EL RÍO…
AGUA solo es el mar; agua es el río,
agua el torrente, y agua el arroyuelo.
Pero la voz que en ellos habla y canta
no es del agua, es del viento.
Agua es la blanda nieve silenciosa
y el mundo bloque de cristal de hielo.
Pero no es agua, es luz la voz que calla
maravillosamente en su silencio.
Agua es la nube oscura y silenciosa,
errante prisionera de los cielos.
Pero su sombra, andando por la tierra
y el mar; no es agua, es sueño.
(Rimas y sonetos rezagados)
***
A Rafael Alberti.
EUROPA no habla griego, que habla gringo
creyendo que está hablando el europeo:
Babélico balido y balbuceo
que se americaniza de vikingo.
Nunca sonó un imperio carolingo
tan incontinental cocacoleo.
Ni encontró un Bonaparte a su deseo
tal respuesta, responso, ni respiro.
Respuesta que es apuesta y desatina.
Responso a la difunta Gran Bretaña.
Respingo que lo da quien más se empina.
Y mientras se la ignora o se la extraña
a una Europa, que, al serlo, fue latina,
ya no se habla en cristiano ni en España.
(Rimas y sonetos rezagados)
***
La vida es nuestra pasión.
La verdad, nuestra razón.
(Cuando de verdad queremos ―lo que de vida sonamos—
La verdad, la padecemos, ―la vida, la razonamos.)
La vida es nuestra razón.
La verdad, nuestra pasión.
(Duendecitos y coplas)
***
LA vejez es una máscara:
Si te la quitas, descubres
el rostro infantil del alma.
La niñez te va siguiendo
durante toda la vida.
Pero ella va más despacio
y tú andas siempre de prisa.
Cuando la vejez te llega,
no es que vuelves a la infancia,
Es que moderas el paso
y al fin la niñez te alcanza.
(Rimas y sonetos rezagados)
***
SUENA tu voz lo mismo que un lamento
o que un grito perdido en lejanía;
como una luz que hiere el horizonte
y lo abre a soledades infinitas.
Es penumbrosa claridad el sosiego
de la tarde. La lumbre mortecina
de tu alma, pelea con las sombras
del tiempo, que la cubren de ceniza.
Los ecos del silencio hasta tu oído
unos pasos lejanos aproximan.
Y es otra muda voz la de la sangre
que en tu cansado corazón palpita.
(Del otoño y los mirlos)
***
EPÍLOGO DE DOBLE ESTÍO
Este callado arder de oculto fuego
en que, sonando, el alma se ensimisma,
es cenicienta, remansada lumbre,
o llama que me punza y me lastima.
Siento que se separan mis recuerdos
de un solo recordar que los olvida:
Que una sola esperanza me separa
de tantas esperanzas ya perdidas.
Y el punzante dolor me va clavando,
como un latido, su aguzada espina,
que, al encontrar mi llaga más secreta,
por el herido corazón respira.
(Rimas y sonetos rezagados)
***
COMO quien oye llover
te pido que oigas mis versos:
Con atención tan profunda
como se escucha el silencio.
Como se escucha a los arboles
cuando los menea el viento,
y caer, como hojas secas,
las horas muertas del tiempo.
Como el crepitar sonoro
de las llamas en el fuego,
y en los cielos el callado
arder de los astros muertos.
(Apartada orilla)
***
AL VOLVER
Aquí nació mi vida a la esperanza
y aquí esperé también que moriría;
ahora que vuelvo aquí, parecería
que el tiempo me persigue y no me alcanza.
Detiene otoño el paso a la mudanza
que en la luz, en el aire se extasía;
los árboles son llamas, su alegría
enciende ya mi bienaventuranza.
Todo pasó. Todo quedó lo mismo:
como si en este otoño floreciera,
ardiendo en el fulgor de su espejismo,
última para mí, la primavera;
abismo del no ser al ser abismo,
la eternidad del tiempo prisionera.
***
+ POETAS ESPAÑOLES (Gerardo Diego)
***

Gerardo Diego Cendoya (1896-1987). Poeta, nacido en Santander. Impulsor de la generación del 27. Miembro de la Real Academia Española. Catedrático de Lengua y Literatura en varios institutos españoles. Conferenciante, crítico literario, musical y taurino, columnista en diversos periódicos. Premio Nacional de Literatura en 1925. Premio Cervantes 1979.
Su poesía abarca temas variados.
Su mejor soneto, según los especialistas, es el siguiente:
Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.
Mástil de soledad, prodigio isleño;
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.
Cuando te vi, señero, dulce firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto cristales,
como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.
(El ciprés de Silos).
***
Tiene bellos poemas románticos. Algunos de los que me gustaron fueron:
Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes.
Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo,
y tú, inocente, duermes bajo el cielo.
Tú por tu sueño, y por el mar las naves.
En cárceles de espacio, aéreas llaves
te me encierran, recluyen, roban. Hielo,
cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo
que alce hasta ti las alas de mis aves.
Saber que duermes tú, cierta, segura
- cauce fiel de abandono, línea pura -,
tan cerca de mis brazos maniatados.
Qué pavorosa esclavitud de isleño,
yo, insomne, loco, en los acantilados,
las naves por el mar, tú por tu sueño.
(Insomnio).
***
Dentro, en tus ojos, donde calla y duerme
un palpitar de acuario submarino,
quisiera - licor tenue al difumino -
hundirme, decantarme, adormecerme.
Y a través de tu espalda, pura, inerme,
que me trasluce el ritmo de andantino
de tu anhelar, si en ella me reclino,
quisiera trasvasarme y extenderme.
Multiplicar mi nido en tus regazos
innumerables, que al cerrar los brazos
no encontrases mi carne, en ti disuelta.
Y que mi alma, en bulto y tacto vuelta,
te resbalase en torno, transparente
como tu frente, amor, como tu frente.
(Amor).
***
Una a una desmonté las piezas de tu alma.
Vi cómo era por dentro:
sus suaves coyunturas,
la resistencia esbelta de sus trazos.
Te aprendí palmo a palmo.
Pero perdí el secreto
de componerte.
Sé de tu alma menos que tú misma,
y el juguete difícil
es ya insoluble enigma.
(Una a una desmonté las piezas de tu alma).
***
Déjame acariciarte lentamente,
déjame lentamente comprobarte,
ver que eres de verdad, un continuarte
de ti misma a ti misma extensamente.
Onda tras onda irradian de tu frente
y mansamente, apenas sin rizarte,
rompen sus diez espumas al besarte
de tus pies en la playa adolescente.
Así te quiero, fluida y sucesiva,
manantial tú de ti, agua furtiva,
música para el tacto perezosa.
Así te quiero, en límites pequeños,
aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa,
y tu unidad después, luz de mis sueños.
(Sucesiva)
***

Gerardo Diego Cendoya (1896-1987). Poeta, nacido en Santander. Impulsor de la generación del 27. Miembro de la Real Academia Española. Catedrático de Lengua y Literatura en varios institutos españoles. Conferenciante, crítico literario, musical y taurino, columnista en diversos periódicos. Premio Nacional de Literatura en 1925. Premio Cervantes 1979.
Su poesía abarca temas variados.
Su mejor soneto, según los especialistas, es el siguiente:
Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.
Mástil de soledad, prodigio isleño;
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.
Cuando te vi, señero, dulce firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto cristales,
como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.
(El ciprés de Silos).
***
Tiene bellos poemas románticos. Algunos de los que me gustaron fueron:
Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes.
Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo,
y tú, inocente, duermes bajo el cielo.
Tú por tu sueño, y por el mar las naves.
En cárceles de espacio, aéreas llaves
te me encierran, recluyen, roban. Hielo,
cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo
que alce hasta ti las alas de mis aves.
Saber que duermes tú, cierta, segura
- cauce fiel de abandono, línea pura -,
tan cerca de mis brazos maniatados.
Qué pavorosa esclavitud de isleño,
yo, insomne, loco, en los acantilados,
las naves por el mar, tú por tu sueño.
(Insomnio).
***
Dentro, en tus ojos, donde calla y duerme
un palpitar de acuario submarino,
quisiera - licor tenue al difumino -
hundirme, decantarme, adormecerme.
Y a través de tu espalda, pura, inerme,
que me trasluce el ritmo de andantino
de tu anhelar, si en ella me reclino,
quisiera trasvasarme y extenderme.
Multiplicar mi nido en tus regazos
innumerables, que al cerrar los brazos
no encontrases mi carne, en ti disuelta.
Y que mi alma, en bulto y tacto vuelta,
te resbalase en torno, transparente
como tu frente, amor, como tu frente.
(Amor).
***
Una a una desmonté las piezas de tu alma.
Vi cómo era por dentro:
sus suaves coyunturas,
la resistencia esbelta de sus trazos.
Te aprendí palmo a palmo.
Pero perdí el secreto
de componerte.
Sé de tu alma menos que tú misma,
y el juguete difícil
es ya insoluble enigma.
(Una a una desmonté las piezas de tu alma).
***
Déjame acariciarte lentamente,
déjame lentamente comprobarte,
ver que eres de verdad, un continuarte
de ti misma a ti misma extensamente.
Onda tras onda irradian de tu frente
y mansamente, apenas sin rizarte,
rompen sus diez espumas al besarte
de tus pies en la playa adolescente.
Así te quiero, fluida y sucesiva,
manantial tú de ti, agua furtiva,
música para el tacto perezosa.
Así te quiero, en límites pequeños,
aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa,
y tu unidad después, luz de mis sueños.
(Sucesiva)
***
+ POETAS ESPAÑOLES (Manuel Altolaguirre)
***

Manuel Altolaguirre Bolín (1905-1959), poeta nacido en Málaga. Licenciado en Derecho, ejerció brevemente. Premio Nacional de Literatura 1933. Destacó como impresor de la obra de eminentes poetas. Fundó y dirigió, junto a su esposa, la poetisa Concha Méndez, diferentes revistas literarias.
La guerra civil le hizo partir al exilio, viviendo en Cuba y posteriormente en México, continuando su labor como editor. Finalizó sus días como guionista, productor y director cinematográfico. A su regreso a España, en 1959, falleció en un trágico accidente de automóvil.
Fue el benjamín de la generación del 27. Sus poemas cantan al amor, la soledad, la muerte, con tonos calificados de románticos.
Algunos poemas que me gustaron:
Las barcas de dos en dos,
como sandalias del viento
puestas a secar al sol.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Sobre la arena tendido
como despojo del mar
se encuentra un niño dormido.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Y más allá, pescadores
tirando de las maromas
amarillas y sabores.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
(La playa).
***
Era mi dolor tan alto,
que la puerta de la casa,
de donde salí llorando,
me llegaba a la cintura.
¡Qué pequeños resultaban
los hombres que iban conmigo!
Crecí como una alta llama
de tela blanca y cabellos.
Si derriban mi frente
los toros bravos saldrían,
luto en desorden, dementes,
contra los cuerpos humanos.
Era mi dolor tan alto,
que miraba al otro mundo
por encima del ocaso.
(Era mi dolor tan alto).
***
El alma es igual que el aire.
con la luz se hace invisible,
perdiendo su honda negrura.
Sólo en las profundas noches
son visibles alma y aire.
Sólo en las noches profundas.
Que se ennegrezca tu alma
pues quieren verla mis ojos.
Oscurece tu alma pura.
Déjame que sea tu noche,
que enturbie tu transparencia.
¡Déjame ver tu hermosura!
(Noche).
***
Quiero vivir para siempre
en torre de tres ventanas,
donde tres luces distintas
den una luz a mi alma.
Tres personas y una luz
en esa torre tan alta.
Aquí abajo, entre los hombres,
donde el bien y el mal batallan,
el dos significa pleito,
el dos indica amenaza.
Quiero vivir para siempre
en torre de tres ventanas.
(Trino).
***

Manuel Altolaguirre Bolín (1905-1959), poeta nacido en Málaga. Licenciado en Derecho, ejerció brevemente. Premio Nacional de Literatura 1933. Destacó como impresor de la obra de eminentes poetas. Fundó y dirigió, junto a su esposa, la poetisa Concha Méndez, diferentes revistas literarias.
La guerra civil le hizo partir al exilio, viviendo en Cuba y posteriormente en México, continuando su labor como editor. Finalizó sus días como guionista, productor y director cinematográfico. A su regreso a España, en 1959, falleció en un trágico accidente de automóvil.
Fue el benjamín de la generación del 27. Sus poemas cantan al amor, la soledad, la muerte, con tonos calificados de románticos.
Algunos poemas que me gustaron:
Las barcas de dos en dos,
como sandalias del viento
puestas a secar al sol.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Sobre la arena tendido
como despojo del mar
se encuentra un niño dormido.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
Y más allá, pescadores
tirando de las maromas
amarillas y sabores.
Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.
(La playa).
***
Era mi dolor tan alto,
que la puerta de la casa,
de donde salí llorando,
me llegaba a la cintura.
¡Qué pequeños resultaban
los hombres que iban conmigo!
Crecí como una alta llama
de tela blanca y cabellos.
Si derriban mi frente
los toros bravos saldrían,
luto en desorden, dementes,
contra los cuerpos humanos.
Era mi dolor tan alto,
que miraba al otro mundo
por encima del ocaso.
(Era mi dolor tan alto).
***
El alma es igual que el aire.
con la luz se hace invisible,
perdiendo su honda negrura.
Sólo en las profundas noches
son visibles alma y aire.
Sólo en las noches profundas.
Que se ennegrezca tu alma
pues quieren verla mis ojos.
Oscurece tu alma pura.
Déjame que sea tu noche,
que enturbie tu transparencia.
¡Déjame ver tu hermosura!
(Noche).
***
Quiero vivir para siempre
en torre de tres ventanas,
donde tres luces distintas
den una luz a mi alma.
Tres personas y una luz
en esa torre tan alta.
Aquí abajo, entre los hombres,
donde el bien y el mal batallan,
el dos significa pleito,
el dos indica amenaza.
Quiero vivir para siempre
en torre de tres ventanas.
(Trino).
***
+ POETAS ESPAÑOLES (Gabriel Celaya)
***

Ingeniero Industrial de profesión, nacido en Hernani, Guipúzcoa, en 1911, su nombre era Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta. Falleció el 1991. Firmaba su poesía como Rafael Múgica, Juan de Leceta o Gabriel Celaya. Conoció a Federico García Lorca en la Residencia de Estudiantes entre 1927 y 1935. En 1986 consiguió el Premio Nacional de las Letras Españolas. Cultivó diversos estilos de poesía.
En su obra encontramos:
Marea del silencio
La soledad cerrada
Movimientos elementales
Tranquilamente hablando (como Juan de Leceta)
Las cosas como son
Las cartas boca arriba
Lo demás es silencio
Cantos Íberos
Campos semánticos
Itinerario poética.
Algunos poemas:
CUÉNTAME CÓMO VIVES, CÓMO VAS MURIENDO…
Cuéntame cómo vives;
dime sencillamente cómo pasan tus días,
tus lentísimos odios, tus pólvoras alegres
y las confusas olas que te llevan perdido
en la cambiante espuma de un blancor imprevisto.
Cuéntame cómo vives;
ven a mí, cara a cara;
dime tus mentiras (las mías son peores),
tus resentimientos (yo también los padezco),
y ese estúpido orgullo (puedo comprenderte).
Cuéntame cómo mueres;
nada tuyo es secreto:
la náusea del vacío (o el placer, es lo mismo);
la locura imprevista de algún instante vivo;
la esperanza que ahonda tercamente el vacío.
Cuéntame cómo mueres;
cómo renuncias -sabio-,
cómo -frívolo- brillas de puro fugitivo,
cómo acabas en nada
y me enseñas, es claro, a quedarme tranquilo.
***
DESPEDIDA
Quizás, cuando me muera,
dirán: Era un poeta.
Y el mundo, siempre bello, brillará sin conciencia.
Quizás tú no recuerdes
quién fui, mas en ti suenen
los anónimos versos que un día puse en ciernes.
Quizás no quede nada
de mí, ni una palabra,
ni una de estas palabras que hoy sueño en el mañana.
Pero visto o no visto,
pero dicho o no dicho,
yo estaré en vuestra sombra, ¡oh hermosamente vivos!
Yo seguiré siguiendo,
yo seguiré muriendo,
seré, no sé bien cómo, parte del gran concierto.
***
EL TOQUE DELICADO
Si toco en mi dolor, todo lo siento
mío, mío, perdido vagamente.
Si toco en el dolor mas de repente
me vuelvo a las estrellas y a lo bello,
yo siento el corazón que aquí me quema
como un mero detalle en el sistema.
***
TUS GRITOS Y MIS GRITOS EN EL ALBA
Tus gritos y mis gritos en el alba.
Nuestros blancos caballos corriendo
con un polvo de luz sobre la playa.
Tus labios y mis labios de salitre.
Nuestras rubias cabezas desmayadas.
Tus ojos y mis ojos,
tus manos y mis manos.
Nuestros cuerpos
escurridizos de algas.
¡Oh amor, amor!
Playas del alba.
***
SALPICADA DE ESPUMA
Salpicada de espuma, de salitre,
desnuda, desde el mar,
viene gritando:
La vida, sí, la vida misma:
¡Un delirio por los prados!
Desde mi ventana blanca,
con los brazos extendidos,
la estoy llamando con voces
de un ardor desmelenado.
Salpicada de espuma, de salitre,
desnuda, por los campos,
va gritando.
¡La vida, sí, la vida misma!
Pálido y alto, callado,
la mira pasar llorando.
***
LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
***
EN EL FONDO DE LA NOCHE TIEMBLAN LAS AGUAS DE PLATA
En el fondo de la noche tiemblan las aguas de plata.
La luna es un grito muerto en los ojos delirantes.
Con su nimbo de silencio
pasan los sonámbulos de cabeza de cristal,
pasan como quien suspira,
pasan entre los hielos transparentes y verdes.
Es el momento de las rosas encarnadas y los puñales de acero
sobre los cuerpos blanquísimos del frío.
En el fondo de la noche tiembla el árbol del silencio;
los hombres gritan tan alto que solo se oye la luna.
Es el momento en que los niños se desmayan sobre los pianos,
el momento de las estatuas en el fondo transparente de las aguas,
el momento en que por fin todo parece posible.
En el fondo de la noche tiembla el árbol del silencio.
Decidme lo que habéis visto los que estabais con la cabeza vuelta.
La quietud de esta hora es un silencio que escucha,
el silencio es el sigilo de la muerte que se acerca.
Decidme lo que habéis visto.
En el fondo de la noche
hay un escalofrío de cuerpos ateridos.
***
ESPAÑA EN MARCHA
Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.
Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.
Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.
Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.
De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.
¡A la calle!, que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.
No reniego de mi origen,
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.
Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.
Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.
Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.
No quiero justificarte
como haría un leguleyo.
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.
España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.
***
VEN, MIGUEL
Han llamado a la puerta, y no, no era Miguel
tampoco esta vez. ¿Por qué no viene, por qué
es imposible que venga? Le estoy esperando siempre
para hablar como tan sólo podría hablar con él.
¡Le necesito tanto! Porque él resolvería
con un solo zarpazo lo que no logro entender.
Han cambiado los tiempos, ¡vaya si lo sé!,
y ahora está tan de moda jugar al ajedrez
que añoro aquella furia solar y aquel tajante
distinguir al ibero toro del manso buey.
Barajo y más barajo sus versos abrasados
mas su verdad radiante despierta aún más mi sed
de tenerle aquí al lado, para luchar, y ser.
***
SE HABLA DE DIOS
No hablamos de problemas
Hablamos de dinero.
No hablamos de dinero.
Hablamos de salarios.
No hablamos de salarios.
Hablamos por lo bajo
de lo que llaman alto.
.............................¡Dios!
Por ejemplo: hay que comer.
Mas comer mal no nos basta.
Por ejemplo: hay que dormir.
Mas dormir solos no basta,
porque vienen los rebaños
de ideas amontonadas.
Y piensa que piensa, ¡y vaya!
............................¡Dios!
Pero comer y dormir,
pero revolver la vida,
pero vivir por las buenas
según mi amor, bien agita,
es remover todo el mundo
por lo grande, con la chica,
y alterar lo que dormita.
............................¡Dios!
Hoy, pensando con dolor,
yo me pregunto por Dios.
¿Es un lírico recurso
con puntos de admiración?
Y si va, y luego resulta
que tiene una solución.
Y si es así, ¿a qué el suspense?
............................¡Dios!
***

Ingeniero Industrial de profesión, nacido en Hernani, Guipúzcoa, en 1911, su nombre era Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta. Falleció el 1991. Firmaba su poesía como Rafael Múgica, Juan de Leceta o Gabriel Celaya. Conoció a Federico García Lorca en la Residencia de Estudiantes entre 1927 y 1935. En 1986 consiguió el Premio Nacional de las Letras Españolas. Cultivó diversos estilos de poesía.
En su obra encontramos:
Marea del silencio
La soledad cerrada
Movimientos elementales
Tranquilamente hablando (como Juan de Leceta)
Las cosas como son
Las cartas boca arriba
Lo demás es silencio
Cantos Íberos
Campos semánticos
Itinerario poética.
Algunos poemas:
CUÉNTAME CÓMO VIVES, CÓMO VAS MURIENDO…
Cuéntame cómo vives;
dime sencillamente cómo pasan tus días,
tus lentísimos odios, tus pólvoras alegres
y las confusas olas que te llevan perdido
en la cambiante espuma de un blancor imprevisto.
Cuéntame cómo vives;
ven a mí, cara a cara;
dime tus mentiras (las mías son peores),
tus resentimientos (yo también los padezco),
y ese estúpido orgullo (puedo comprenderte).
Cuéntame cómo mueres;
nada tuyo es secreto:
la náusea del vacío (o el placer, es lo mismo);
la locura imprevista de algún instante vivo;
la esperanza que ahonda tercamente el vacío.
Cuéntame cómo mueres;
cómo renuncias -sabio-,
cómo -frívolo- brillas de puro fugitivo,
cómo acabas en nada
y me enseñas, es claro, a quedarme tranquilo.
***
DESPEDIDA
Quizás, cuando me muera,
dirán: Era un poeta.
Y el mundo, siempre bello, brillará sin conciencia.
Quizás tú no recuerdes
quién fui, mas en ti suenen
los anónimos versos que un día puse en ciernes.
Quizás no quede nada
de mí, ni una palabra,
ni una de estas palabras que hoy sueño en el mañana.
Pero visto o no visto,
pero dicho o no dicho,
yo estaré en vuestra sombra, ¡oh hermosamente vivos!
Yo seguiré siguiendo,
yo seguiré muriendo,
seré, no sé bien cómo, parte del gran concierto.
***
EL TOQUE DELICADO
Si toco en mi dolor, todo lo siento
mío, mío, perdido vagamente.
Si toco en el dolor mas de repente
me vuelvo a las estrellas y a lo bello,
yo siento el corazón que aquí me quema
como un mero detalle en el sistema.
***
TUS GRITOS Y MIS GRITOS EN EL ALBA
Tus gritos y mis gritos en el alba.
Nuestros blancos caballos corriendo
con un polvo de luz sobre la playa.
Tus labios y mis labios de salitre.
Nuestras rubias cabezas desmayadas.
Tus ojos y mis ojos,
tus manos y mis manos.
Nuestros cuerpos
escurridizos de algas.
¡Oh amor, amor!
Playas del alba.
***
SALPICADA DE ESPUMA
Salpicada de espuma, de salitre,
desnuda, desde el mar,
viene gritando:
La vida, sí, la vida misma:
¡Un delirio por los prados!
Desde mi ventana blanca,
con los brazos extendidos,
la estoy llamando con voces
de un ardor desmelenado.
Salpicada de espuma, de salitre,
desnuda, por los campos,
va gritando.
¡La vida, sí, la vida misma!
Pálido y alto, callado,
la mira pasar llorando.
***
LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
***
EN EL FONDO DE LA NOCHE TIEMBLAN LAS AGUAS DE PLATA
En el fondo de la noche tiemblan las aguas de plata.
La luna es un grito muerto en los ojos delirantes.
Con su nimbo de silencio
pasan los sonámbulos de cabeza de cristal,
pasan como quien suspira,
pasan entre los hielos transparentes y verdes.
Es el momento de las rosas encarnadas y los puñales de acero
sobre los cuerpos blanquísimos del frío.
En el fondo de la noche tiembla el árbol del silencio;
los hombres gritan tan alto que solo se oye la luna.
Es el momento en que los niños se desmayan sobre los pianos,
el momento de las estatuas en el fondo transparente de las aguas,
el momento en que por fin todo parece posible.
En el fondo de la noche tiembla el árbol del silencio.
Decidme lo que habéis visto los que estabais con la cabeza vuelta.
La quietud de esta hora es un silencio que escucha,
el silencio es el sigilo de la muerte que se acerca.
Decidme lo que habéis visto.
En el fondo de la noche
hay un escalofrío de cuerpos ateridos.
***
ESPAÑA EN MARCHA
Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.
Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.
Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.
Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.
De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.
¡A la calle!, que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.
No reniego de mi origen,
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.
Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.
Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.
Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.
No quiero justificarte
como haría un leguleyo.
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.
España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.
***
VEN, MIGUEL
Han llamado a la puerta, y no, no era Miguel
tampoco esta vez. ¿Por qué no viene, por qué
es imposible que venga? Le estoy esperando siempre
para hablar como tan sólo podría hablar con él.
¡Le necesito tanto! Porque él resolvería
con un solo zarpazo lo que no logro entender.
Han cambiado los tiempos, ¡vaya si lo sé!,
y ahora está tan de moda jugar al ajedrez
que añoro aquella furia solar y aquel tajante
distinguir al ibero toro del manso buey.
Barajo y más barajo sus versos abrasados
mas su verdad radiante despierta aún más mi sed
de tenerle aquí al lado, para luchar, y ser.
***
SE HABLA DE DIOS
No hablamos de problemas
Hablamos de dinero.
No hablamos de dinero.
Hablamos de salarios.
No hablamos de salarios.
Hablamos por lo bajo
de lo que llaman alto.
.............................¡Dios!
Por ejemplo: hay que comer.
Mas comer mal no nos basta.
Por ejemplo: hay que dormir.
Mas dormir solos no basta,
porque vienen los rebaños
de ideas amontonadas.
Y piensa que piensa, ¡y vaya!
............................¡Dios!
Pero comer y dormir,
pero revolver la vida,
pero vivir por las buenas
según mi amor, bien agita,
es remover todo el mundo
por lo grande, con la chica,
y alterar lo que dormita.
............................¡Dios!
Hoy, pensando con dolor,
yo me pregunto por Dios.
¿Es un lírico recurso
con puntos de admiración?
Y si va, y luego resulta
que tiene una solución.
Y si es así, ¿a qué el suspense?
............................¡Dios!
***
+ POETAS ESPAÑOLES (Pedro Salinas)
***

Notorio poeta y ensayista (Madrid, 1891 - Boston, 1951). Profesor universitario, con actividad docente en distintas universidades españolas y extranjeras. Tuvo como alumno a Luis Cernuda en la Universidad de Sevilla. Mantuvo amistad con Jorge Guillén y Miguel Hernández. Perteneciente a la Generación del 27. Escribió también obras de teatro.
Estimaba en la poesía: la autenticidad, la belleza y el ingenio. Se aprecia en sus primeros poemas la influencia de Juan Ramón Jiménez.
Obras poéticas:
Presagio,
Seguro azar
Fábula y signo
La voz a ti debida,
Razón de amor
Error de cálculo,
Lost Angel and other poems
Poesía junta
El contemplado
Todo más claro y otros poemas
Poesías completas,
Volverse sombra y otros.
***
Una muestra de su poesía:
Anoche se me ha perdido
en la arena de la playa
un recuerdo
dorado, viejo y menudo
como un granito de arena.
¡Paciencia! La noche es corta.
Iré a buscarlo mañana...
Pero tengo miedo de esos
remolinos nocherniegos
que se llevan en su grupa
—¡Dios sabe adónde!— la arena
menudita de la playa.
(Presagios)
***
Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.
Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
—¿adónde se me ha escapado?—.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.
(La voz a ti debida).
***
Mientras haya
alguna ventana abierta,
ojos que vuelven del sueño,
otra mañana que empieza.
Mar con olas trajineras
—mientras haya—
trajinantes de alegrías,
llevándolas y trayéndolas.
Lino para la hilandera,
árboles que se aventuren,
—mientras haya—
y viento para la vela.
Jazmín, clavel, azucena,
donde están, y donde no
en los nombres que los mientan.
Mientras haya
sombras que la sombra niegan,
pruebas de luz, de que es luz
todo el mundo, menos ellas.
Agua como se la quiera
—mientras haya—
voluble por el arroyo,
fidelísima en la alberca.
Tanta fronda en la sauceda,
tanto pájaro en las ramas
—mientras haya—
tanto canto en la oropéndola.
Un mediodía que acepta
serenamente su sino
que la tarde le revela.
Mientras haya
quien entienda la hoja seca,
falsa elegía, preludio
distante a la primavera.
Colores que a sus ausencias
—mientras haya—
siguiendo a la luz se marchan
y siguiéndola regresan.
Diosas que pasan ligeras
pero se dejan un alma
—mientras haya—
señalada con sus huellas.
Memoria que le convenza
a esta tarde que se muere
de que nunca estará muerta.
Mientras haya
trasluces en la tiniebla,
claridades en secreto,
noches que lo son apenas.
Susurros de estrella a estrella
—mientras haya—
Casiopea que pregunta
y Cisne que la contesta.
Tantas palabras que esperan,
invenciones, clareando
—mientras haya—
amanecer de poema.
Mientras haya
lo que hubo ayer, lo que hay hoy,
lo que venga.
(Confianza)
***
Si no fuera por la rosa
frágil, de espuma, blanquísima,
que él, a lo lejos se inventa,
¿quién me iba a decir a mí
que se le movía el pecho
de respirar, que está vivo,
que tiene un ímpetu dentro,
que quiere la tierra entera,
azul, quieto, mar de julio?
(Seguro azar)
***
Sí, sí, dijo el niño, sí.
Y nadie le preguntaba.
¿Qué le ofrecías, la noche,
tú, silencio, qué le dabas
para que él dijera a voces,
tanto sí, que sí, que sí?
Nadie le ofrecía nada.
Un gran mundo sin preguntas,
vacías las negras manos
—ámbitos de madrugada—,
alrededor enmudece.
Los síes —¡qué golpetazos
de querer en el silencio!—,
las últimas negativas
a la noche le quebraban.
Sí, sí a todo, a todo sí,
a la nada sí, por nada.
Allá por los horizontes
sin que nadie —el sólo: nadie—
la escuchara, sigilosa
de albor, rosa y brisa tierna,
iba la pregunta muda,
naciendo ya, la mañana.
(Fábula y signo)
***
Sin armas. Ni las dulces
sonrisas, ni las llamas
rápidas de la ira.
Sin armas. Ni las aguas
de la bondad sin fondo,
ni la perfidia, corvo pico.
Nada. Sin armas. Sola.
Ceñida en tu silencio.
«Sí» y «no», «mañana» y «cuando»,
quiebran agudas puntas
de inútiles saetas
en tu silencio liso
sin derrota ni gloria.
¡Cuidado!, que te mata
—fría, invencible, eterna—
eso, lo que te guarda,
eso, lo que te salva,
el filo del silencio que tú aguzas.
(Seguro azar)
***

Notorio poeta y ensayista (Madrid, 1891 - Boston, 1951). Profesor universitario, con actividad docente en distintas universidades españolas y extranjeras. Tuvo como alumno a Luis Cernuda en la Universidad de Sevilla. Mantuvo amistad con Jorge Guillén y Miguel Hernández. Perteneciente a la Generación del 27. Escribió también obras de teatro.
Estimaba en la poesía: la autenticidad, la belleza y el ingenio. Se aprecia en sus primeros poemas la influencia de Juan Ramón Jiménez.
Obras poéticas:
Presagio,
Seguro azar
Fábula y signo
La voz a ti debida,
Razón de amor
Error de cálculo,
Lost Angel and other poems
Poesía junta
El contemplado
Todo más claro y otros poemas
Poesías completas,
Volverse sombra y otros.
***
Una muestra de su poesía:
Anoche se me ha perdido
en la arena de la playa
un recuerdo
dorado, viejo y menudo
como un granito de arena.
¡Paciencia! La noche es corta.
Iré a buscarlo mañana...
Pero tengo miedo de esos
remolinos nocherniegos
que se llevan en su grupa
—¡Dios sabe adónde!— la arena
menudita de la playa.
(Presagios)
***
Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.
Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
—¿adónde se me ha escapado?—.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.
(La voz a ti debida).
***
Mientras haya
alguna ventana abierta,
ojos que vuelven del sueño,
otra mañana que empieza.
Mar con olas trajineras
—mientras haya—
trajinantes de alegrías,
llevándolas y trayéndolas.
Lino para la hilandera,
árboles que se aventuren,
—mientras haya—
y viento para la vela.
Jazmín, clavel, azucena,
donde están, y donde no
en los nombres que los mientan.
Mientras haya
sombras que la sombra niegan,
pruebas de luz, de que es luz
todo el mundo, menos ellas.
Agua como se la quiera
—mientras haya—
voluble por el arroyo,
fidelísima en la alberca.
Tanta fronda en la sauceda,
tanto pájaro en las ramas
—mientras haya—
tanto canto en la oropéndola.
Un mediodía que acepta
serenamente su sino
que la tarde le revela.
Mientras haya
quien entienda la hoja seca,
falsa elegía, preludio
distante a la primavera.
Colores que a sus ausencias
—mientras haya—
siguiendo a la luz se marchan
y siguiéndola regresan.
Diosas que pasan ligeras
pero se dejan un alma
—mientras haya—
señalada con sus huellas.
Memoria que le convenza
a esta tarde que se muere
de que nunca estará muerta.
Mientras haya
trasluces en la tiniebla,
claridades en secreto,
noches que lo son apenas.
Susurros de estrella a estrella
—mientras haya—
Casiopea que pregunta
y Cisne que la contesta.
Tantas palabras que esperan,
invenciones, clareando
—mientras haya—
amanecer de poema.
Mientras haya
lo que hubo ayer, lo que hay hoy,
lo que venga.
(Confianza)
***
Si no fuera por la rosa
frágil, de espuma, blanquísima,
que él, a lo lejos se inventa,
¿quién me iba a decir a mí
que se le movía el pecho
de respirar, que está vivo,
que tiene un ímpetu dentro,
que quiere la tierra entera,
azul, quieto, mar de julio?
(Seguro azar)
***
Sí, sí, dijo el niño, sí.
Y nadie le preguntaba.
¿Qué le ofrecías, la noche,
tú, silencio, qué le dabas
para que él dijera a voces,
tanto sí, que sí, que sí?
Nadie le ofrecía nada.
Un gran mundo sin preguntas,
vacías las negras manos
—ámbitos de madrugada—,
alrededor enmudece.
Los síes —¡qué golpetazos
de querer en el silencio!—,
las últimas negativas
a la noche le quebraban.
Sí, sí a todo, a todo sí,
a la nada sí, por nada.
Allá por los horizontes
sin que nadie —el sólo: nadie—
la escuchara, sigilosa
de albor, rosa y brisa tierna,
iba la pregunta muda,
naciendo ya, la mañana.
(Fábula y signo)
***
Sin armas. Ni las dulces
sonrisas, ni las llamas
rápidas de la ira.
Sin armas. Ni las aguas
de la bondad sin fondo,
ni la perfidia, corvo pico.
Nada. Sin armas. Sola.
Ceñida en tu silencio.
«Sí» y «no», «mañana» y «cuando»,
quiebran agudas puntas
de inútiles saetas
en tu silencio liso
sin derrota ni gloria.
¡Cuidado!, que te mata
—fría, invencible, eterna—
eso, lo que te guarda,
eso, lo que te salva,
el filo del silencio que tú aguzas.
(Seguro azar)
***
domingo 25 de enero de 2009
+ POETAS ESPAÑOLES (Juan Ramón Jiménez)
***

Poeta español y premio Nobel de Literatura. Nació en Moguer (Huelva) en 1881. Estudió en la Universidad de Sevilla.
Los poemas de Rubén Darío, el miembro más destacado del modernismo, le conmovieron especialmente en su juventud.
También sería importante la lectura de los simbolistas franceses, que acentuaron su inclinación hacia la melancolía.
En 1900 publicó sus dos primeros libros. Poco después se instalaría en Madrid, realizando varios viajes a Francia y luego a Estados Unidos, donde se casó con la que ya sería su compañera de toda la vida, Zenobia Camprubí.
En 1936, al estallar la Guerra Civil española se vio obligado a abandonar España. Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico, fueron sus sucesivos lugares de residencia.
Moriría en este último país en 1959, donde recibió ya casi moribundo la noticia de la concesión del Premio Nobel.
La obra del poeta es muy numerosa. Escribió, entre otros, los siguientes títulos:
Ninfeas
Almas de violeta
Poesías escogidas
Segunda antología poética
Canción
Tercera antología
Baladas de primavera
La soledad sonora
Diario de un poeta recién casado
Eternidades
Piedra y cielo
…
En prosa poética destaca Platero y yo, obra a la que debe su fama universal. Es el libro traducido a más idiomas junto al Quijote.
He aquí una pequeña muestra ilustrativa de su calidad poética:
ÁLAMO BLANCO
Arriba canta el pájaro y abajo canta el agua.
(Arriba y abajo, se me abre el alma.)
Entre dos melodías la columna de plata.
Hoja, pájaro, estrella; baja flor, raíz, agua.
Entre dos conmociones la columna de plata.
(Y tú, tronco ideal, entre mi alma y mi alma.)
Mece a la estrella el trino, la onda a la flor baja.
(Abajo y arriba, me tiembla el alma.)
***
CANCIÓN DE INVIERNO
Cantan. Cantan.
¿Dónde cantan los pájaros que cantan?
Ha llovido. Aún las ramas
están sin hojas nuevas. Cantan. Cantan
los pájaros. ¿En dónde cantan
los pájaros que cantan?
No tengo pájaros en jaulas.
No hay niños que los vendan. Cantan.
El valle está muy lejos. Nada...
Yo no sé dónde cantan
los pájaros -cantan, cantan-
los pájaros que cantan.
***
EL POETA A CABALLO
¡Qué tranquilidad violeta,
por el sendero, a la tarde!
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!
La dulce brisa del río,
olorosa a junco y agua,
le refresca el señorío...
La brisa leve del río...
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!
Y el corazón se le pierde,
doliente y embalsamado,
en la madreselva verde...
Y el corazón se le pierde...
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!
Se está la orilla dorando...
El último pensamiento
del sol la deja soñando...
Se está la orilla dorando...
¡Qué tranquilidad violeta,
por el sendero, a la tarde!
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!
***
N E G R A
Conmigo duermen mis penas
por la noche, fatigadas
de la lucha que en el día
sostuvieron con mi alma.
Mas ¡ay! que con el reposo
igual que yo, ellas descansan,
y con nueva y mayor furia,
al despuntar la alborada,
a mi alma triste despiertan
para ofrecerle batalla...
***
ESTE NO SOY YO
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo;
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces, olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pié cuando yo muera.
***
EL VIAJE DEFINITIVO
...Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico...
y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.
***

Poeta español y premio Nobel de Literatura. Nació en Moguer (Huelva) en 1881. Estudió en la Universidad de Sevilla.
Los poemas de Rubén Darío, el miembro más destacado del modernismo, le conmovieron especialmente en su juventud.
También sería importante la lectura de los simbolistas franceses, que acentuaron su inclinación hacia la melancolía.
En 1900 publicó sus dos primeros libros. Poco después se instalaría en Madrid, realizando varios viajes a Francia y luego a Estados Unidos, donde se casó con la que ya sería su compañera de toda la vida, Zenobia Camprubí.
En 1936, al estallar la Guerra Civil española se vio obligado a abandonar España. Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico, fueron sus sucesivos lugares de residencia.
Moriría en este último país en 1959, donde recibió ya casi moribundo la noticia de la concesión del Premio Nobel.
La obra del poeta es muy numerosa. Escribió, entre otros, los siguientes títulos:
Ninfeas
Almas de violeta
Poesías escogidas
Segunda antología poética
Canción
Tercera antología
Baladas de primavera
La soledad sonora
Diario de un poeta recién casado
Eternidades
Piedra y cielo
…
En prosa poética destaca Platero y yo, obra a la que debe su fama universal. Es el libro traducido a más idiomas junto al Quijote.
He aquí una pequeña muestra ilustrativa de su calidad poética:
ÁLAMO BLANCO
Arriba canta el pájaro y abajo canta el agua.
(Arriba y abajo, se me abre el alma.)
Entre dos melodías la columna de plata.
Hoja, pájaro, estrella; baja flor, raíz, agua.
Entre dos conmociones la columna de plata.
(Y tú, tronco ideal, entre mi alma y mi alma.)
Mece a la estrella el trino, la onda a la flor baja.
(Abajo y arriba, me tiembla el alma.)
***
CANCIÓN DE INVIERNO
Cantan. Cantan.
¿Dónde cantan los pájaros que cantan?
Ha llovido. Aún las ramas
están sin hojas nuevas. Cantan. Cantan
los pájaros. ¿En dónde cantan
los pájaros que cantan?
No tengo pájaros en jaulas.
No hay niños que los vendan. Cantan.
El valle está muy lejos. Nada...
Yo no sé dónde cantan
los pájaros -cantan, cantan-
los pájaros que cantan.
***
EL POETA A CABALLO
¡Qué tranquilidad violeta,
por el sendero, a la tarde!
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!
La dulce brisa del río,
olorosa a junco y agua,
le refresca el señorío...
La brisa leve del río...
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!
Y el corazón se le pierde,
doliente y embalsamado,
en la madreselva verde...
Y el corazón se le pierde...
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!
Se está la orilla dorando...
El último pensamiento
del sol la deja soñando...
Se está la orilla dorando...
¡Qué tranquilidad violeta,
por el sendero, a la tarde!
A caballo va el poeta...
¡Qué tranquilidad violeta!
***
N E G R A
Conmigo duermen mis penas
por la noche, fatigadas
de la lucha que en el día
sostuvieron con mi alma.
Mas ¡ay! que con el reposo
igual que yo, ellas descansan,
y con nueva y mayor furia,
al despuntar la alborada,
a mi alma triste despiertan
para ofrecerle batalla...
***
ESTE NO SOY YO
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo;
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces, olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pié cuando yo muera.
***
EL VIAJE DEFINITIVO
...Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico...
y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.
***
+ POETAS ESPAÑOLES (Vicente Aleixandre)
***

Nació en Sevilla en 1898, aunque su infancia transcurrió en Málaga. Con trece años se trasladó con su familia a Madrid. El mar dejó una huella profunda en su poesía.
Poeta perteneciente a la Generación del 27, miembro de la Real Academia Española desde 1949, le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura. En 1977 recibió el Premio Nobel de Literatura. Falleció en Madrid en 1984.
Títulos de sus obras poéticas:
Ámbito
Espadas como labios
Pasión de la tierra
Sombra del paraíso
Mundo a solas
Nacimiento último
Historia del corazón
Poemas de la consumación
Diálogos del conocimiento
En gran noche.
Algunos poemas escogidos:
COMO LA MAR, LOS BESOS
No importan los emblemas
ni las vanas palabras que son un soplo sólo.
Importa el eco de lo que oí y escucho.
Tu voz, que muerta vive, como yo que al pasar
aquí aún te hablo.
Eras más consistente,
más duradera, no porque te besase,
ni porque en ti asiera firme a la existencia.
Sino porque como la mar
después que arena invade temerosa se ahonda.
En verdes o en espumas la mar, se aleja.
Como ella fue y volvió tú nunca vuelves.
Quizá porque, rodada
sobre playa sin fin, no pude hallarte.
La huella de tu espuma,
cuando el agua se va, queda en los bordes.
Sólo bordes encuentro. Sólo el filo de voz que
en mí quedara.
Como un alga tus besos.
Mágicos en la luz, pues muertos tornan.
*
EL OLVIDO
No es tu final como una copa vana
que hay que apurar. Arroja el casco, y muere.
Por eso lentamente levantas en tu mano
un brillo o su mención, y arden tus dedos,
como una nieve súbita.
Está y no estuvo, pero estuvo y calla.
El frío quema y en tus ojos nace
su memoria. Recordar es obsceno,
peor: es triste. Olvidar es morir.
Con dignidad murió. Su sombra cruza.
*
EL SEXO
I
Pendiente de ese tronco
el fruto consta en vida.
Su materia consiente
una verdad durable.
En la sombra él madura,
si por siglos, finito,
y no cae sino cuando
el árbol rueda en tierra.
Fruto de carne o masa
de vida congruente,
pálido en su corteza,
nudosa nuez compacta.
La sangre rueda y pasa,
y ardiente sigue y vase,
mientras el viento pone
la vida en llamas y arde
doble tiniebla absorta.
Eje del sol que un rayo
descargará sin duelo
y estallará en la liza
dentro en la sombra exacta.
Oh, conjunción del fuego
con su materia idónea.
Fuego del sol, o fruto
que al estallar se siembra.
II
Entre las piernas suaves pasa un río,
lecho insinuado para el agua viva;
entre la fresca sombra o un humo quedo
que en el terso crepúsculo está inmóvil.
Entre los muslos, sólo el tiempo quieto,
el tiempo que no pasa, eternamente,
inmortal, sin nacer, entre las sombras.
Entre las piernas bellas sólo un río
en el fondo se siente cruzar único.
Agua oscura sin tiempo que no nace
y que sobre la tierra desemboca.
Oh, hermosa conjunción de sangre y flor,
botón secreto que en la luz perfuma
el nacimiento de la luz creciendo
de entre los muslos de la bella echada.
Ruda moneda o sol que exhala el día
naciendo de ese cuerpo dolorido,
presto al amor cuando el cenit empuje
al adversario que agresivo avanza.
Misterio entonces del ocaso ardiente
cuando como en caricia el rayo ingrese
en la sima voraz y se haga noche :
noche perfecta de los dos amantes.
*
QUIEN HACE VIVE
La memoria de un hombre está en sus besos.
Pero nunca es verdad memoria extinta.
Contar la vida por los besos dados
No es alegre. Pero más triste es darlos sin memoria.
Por lo que un hombre hizo cuenta el tiempo.
Hacer es vivir más, o haber vivido,
O ir a vivir. Quien muere vive, y dura.
*
LOS BESOS
No te olvides, temprana, de los besos un día.
De los besos alados que a tu boca llegaron.
Un instante pusieron su plumaje encendido
sobre el puro dibujo que se rinde entreabierto.
Te rozaron los dientes. Tú sentiste su bulto,
en tu boca latiendo su celeste plumaje.
Ah, redondo tu labio palpitaba de dicha.
¿Quién no besa esos pájaros cuando llegan, escapan?
Entreabierta tu boca vi tus dientes blanquísimos.
Ah, los picos delgados entre labios se hunden.
Ah, picaron celestes, mientras dulce sentiste
que tu cuerpo ligero, muy ligero, se erguía.
¡Cuán graciosa, cuán fina, cuán esbelta reinabas!
Luz o pájaros llegan, besos puros, plumajes.
Y oscurecen tu rostro con sus alas calientes,
que te rozan, revuelan, mientras ciega tú brillas.
No lo olvides. Felices, mira, van, ahora escapan.
Mira: vuelan, ascienden, el azul los adopta.
Suben altos, dorados. Van calientes, ardiendo.
Gimen, cantan, esplenden. En el cielo deliran.
*
REPOSO
Una tristeza del tamaño de un pájaro.
Un aro limpio, una oquedad, un siglo.
Este pasar despacio sin sonido,
esperando el gemido de lo oscuro.
Oh tú, mármol de carne soberana.
Resplandor que traspasas los encantos,
partiendo en dos la piedra derribada.
Oh sangre, oh sangre, oh ese reloj que pulsa
los cardos cuando crecen, cuando arañan
las gargantas partidas por el beso.
Oh esa luz sin espinas que acaricia
la postrer ignorancia que es la muerte.
*
SIN FE
Tienes ojos oscuros.
Brillos allí que oscuridad prometen.
Ah, cuán cierta es tu noche,
cuán incierta mi duda.
Miro al fondo la luz, y creo a solas.
A solas pues que existes.
Existir es vivir con ciencia a ciegas.
Pues oscura te acercas
y en mis ojos más luces
siéntense sin mirar que en ellos brillen.
No brillan, pues supieron.
saber es alentar con los ojos abiertos.
¿Dudar...? Quien duda existe. Sólo morir es ciencia.
*
UNAS POCAS PALABRAS
Unas pocas palabras en tu oído diría.
Poca es la fe de un hombre incierto.
Vivir mucho es oscuro, y de pronto saber no es conocerse.
Pero aún así diría. Pues mis ojos repiten lo que copian:
tu belleza, tu nombre, el son del río, el bosque,
el alma a solas.
Todo lo vio y lo tienen. Eso dicen los ojos.
A quien los ve responden. Pero nunca preguntan.
Porque si sucesivamente van tomando
de la luz el color, del oro el cieno
y de todo el sabor el pozo lúcido,
no desconocen besos, ni rumores, ni aromas;
han visto árboles grandes, murmullos silenciosos,
hogueras apagadas, ascuas, venas, ceniza,
y el mar, el mar al fondo, con sus lentas espinas,
restos de cuerpos bellos, que las playas devuelven.
Unas pocas palabras, mientras alguien callase;
las del viento en las hojas, mientras beso tus labios.
Unas claras palabras, mientras duermo en tu seno.
Suena el agua en la piedra. Mientras, quieto,
estoy muerto.
*

Nació en Sevilla en 1898, aunque su infancia transcurrió en Málaga. Con trece años se trasladó con su familia a Madrid. El mar dejó una huella profunda en su poesía.
Poeta perteneciente a la Generación del 27, miembro de la Real Academia Española desde 1949, le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura. En 1977 recibió el Premio Nobel de Literatura. Falleció en Madrid en 1984.
Títulos de sus obras poéticas:
Ámbito
Espadas como labios
Pasión de la tierra
Sombra del paraíso
Mundo a solas
Nacimiento último
Historia del corazón
Poemas de la consumación
Diálogos del conocimiento
En gran noche.
Algunos poemas escogidos:
COMO LA MAR, LOS BESOS
No importan los emblemas
ni las vanas palabras que son un soplo sólo.
Importa el eco de lo que oí y escucho.
Tu voz, que muerta vive, como yo que al pasar
aquí aún te hablo.
Eras más consistente,
más duradera, no porque te besase,
ni porque en ti asiera firme a la existencia.
Sino porque como la mar
después que arena invade temerosa se ahonda.
En verdes o en espumas la mar, se aleja.
Como ella fue y volvió tú nunca vuelves.
Quizá porque, rodada
sobre playa sin fin, no pude hallarte.
La huella de tu espuma,
cuando el agua se va, queda en los bordes.
Sólo bordes encuentro. Sólo el filo de voz que
en mí quedara.
Como un alga tus besos.
Mágicos en la luz, pues muertos tornan.
*
EL OLVIDO
No es tu final como una copa vana
que hay que apurar. Arroja el casco, y muere.
Por eso lentamente levantas en tu mano
un brillo o su mención, y arden tus dedos,
como una nieve súbita.
Está y no estuvo, pero estuvo y calla.
El frío quema y en tus ojos nace
su memoria. Recordar es obsceno,
peor: es triste. Olvidar es morir.
Con dignidad murió. Su sombra cruza.
*
EL SEXO
I
Pendiente de ese tronco
el fruto consta en vida.
Su materia consiente
una verdad durable.
En la sombra él madura,
si por siglos, finito,
y no cae sino cuando
el árbol rueda en tierra.
Fruto de carne o masa
de vida congruente,
pálido en su corteza,
nudosa nuez compacta.
La sangre rueda y pasa,
y ardiente sigue y vase,
mientras el viento pone
la vida en llamas y arde
doble tiniebla absorta.
Eje del sol que un rayo
descargará sin duelo
y estallará en la liza
dentro en la sombra exacta.
Oh, conjunción del fuego
con su materia idónea.
Fuego del sol, o fruto
que al estallar se siembra.
II
Entre las piernas suaves pasa un río,
lecho insinuado para el agua viva;
entre la fresca sombra o un humo quedo
que en el terso crepúsculo está inmóvil.
Entre los muslos, sólo el tiempo quieto,
el tiempo que no pasa, eternamente,
inmortal, sin nacer, entre las sombras.
Entre las piernas bellas sólo un río
en el fondo se siente cruzar único.
Agua oscura sin tiempo que no nace
y que sobre la tierra desemboca.
Oh, hermosa conjunción de sangre y flor,
botón secreto que en la luz perfuma
el nacimiento de la luz creciendo
de entre los muslos de la bella echada.
Ruda moneda o sol que exhala el día
naciendo de ese cuerpo dolorido,
presto al amor cuando el cenit empuje
al adversario que agresivo avanza.
Misterio entonces del ocaso ardiente
cuando como en caricia el rayo ingrese
en la sima voraz y se haga noche :
noche perfecta de los dos amantes.
*
QUIEN HACE VIVE
La memoria de un hombre está en sus besos.
Pero nunca es verdad memoria extinta.
Contar la vida por los besos dados
No es alegre. Pero más triste es darlos sin memoria.
Por lo que un hombre hizo cuenta el tiempo.
Hacer es vivir más, o haber vivido,
O ir a vivir. Quien muere vive, y dura.
*
LOS BESOS
No te olvides, temprana, de los besos un día.
De los besos alados que a tu boca llegaron.
Un instante pusieron su plumaje encendido
sobre el puro dibujo que se rinde entreabierto.
Te rozaron los dientes. Tú sentiste su bulto,
en tu boca latiendo su celeste plumaje.
Ah, redondo tu labio palpitaba de dicha.
¿Quién no besa esos pájaros cuando llegan, escapan?
Entreabierta tu boca vi tus dientes blanquísimos.
Ah, los picos delgados entre labios se hunden.
Ah, picaron celestes, mientras dulce sentiste
que tu cuerpo ligero, muy ligero, se erguía.
¡Cuán graciosa, cuán fina, cuán esbelta reinabas!
Luz o pájaros llegan, besos puros, plumajes.
Y oscurecen tu rostro con sus alas calientes,
que te rozan, revuelan, mientras ciega tú brillas.
No lo olvides. Felices, mira, van, ahora escapan.
Mira: vuelan, ascienden, el azul los adopta.
Suben altos, dorados. Van calientes, ardiendo.
Gimen, cantan, esplenden. En el cielo deliran.
*
REPOSO
Una tristeza del tamaño de un pájaro.
Un aro limpio, una oquedad, un siglo.
Este pasar despacio sin sonido,
esperando el gemido de lo oscuro.
Oh tú, mármol de carne soberana.
Resplandor que traspasas los encantos,
partiendo en dos la piedra derribada.
Oh sangre, oh sangre, oh ese reloj que pulsa
los cardos cuando crecen, cuando arañan
las gargantas partidas por el beso.
Oh esa luz sin espinas que acaricia
la postrer ignorancia que es la muerte.
*
SIN FE
Tienes ojos oscuros.
Brillos allí que oscuridad prometen.
Ah, cuán cierta es tu noche,
cuán incierta mi duda.
Miro al fondo la luz, y creo a solas.
A solas pues que existes.
Existir es vivir con ciencia a ciegas.
Pues oscura te acercas
y en mis ojos más luces
siéntense sin mirar que en ellos brillen.
No brillan, pues supieron.
saber es alentar con los ojos abiertos.
¿Dudar...? Quien duda existe. Sólo morir es ciencia.
*
UNAS POCAS PALABRAS
Unas pocas palabras en tu oído diría.
Poca es la fe de un hombre incierto.
Vivir mucho es oscuro, y de pronto saber no es conocerse.
Pero aún así diría. Pues mis ojos repiten lo que copian:
tu belleza, tu nombre, el son del río, el bosque,
el alma a solas.
Todo lo vio y lo tienen. Eso dicen los ojos.
A quien los ve responden. Pero nunca preguntan.
Porque si sucesivamente van tomando
de la luz el color, del oro el cieno
y de todo el sabor el pozo lúcido,
no desconocen besos, ni rumores, ni aromas;
han visto árboles grandes, murmullos silenciosos,
hogueras apagadas, ascuas, venas, ceniza,
y el mar, el mar al fondo, con sus lentas espinas,
restos de cuerpos bellos, que las playas devuelven.
Unas pocas palabras, mientras alguien callase;
las del viento en las hojas, mientras beso tus labios.
Unas claras palabras, mientras duermo en tu seno.
Suena el agua en la piedra. Mientras, quieto,
estoy muerto.
*
+ POETAS ESPAÑOLES (Gustavo Adolfo Bécquer)
***

Nació en Sevilla en 1836. Falleció a los 34 años. Es conocido principalmente por sus Rimas y Leyendas.
Poeta y prosista perteneciente al movimiento del Romanticismo. Es un poeta de tono íntimo, de poesía dicha al oído, de lírica profunda. Su pensamiento gira en torno a la creación poética, el amor y la muerte.
Fue un poeta con el que se inició –junto a Rosalía de Castro- la lírica moderna española, de formas sencillas y facilidad de estilo. Ejerció una gran influencia en figuras de la poesía que le siguieron: Rubén Darío, los Machado, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso,…
Me he permitido escoger de entre sus Rimas las siguientes:
Yo sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora,
y estas páginas son de este himno
cadencias que el aire dilata en las sombras.
Yo quisiera escribirlo, del hombre
domando el rebelde, mezquino idioma,
con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.
Pero en vano es luchar; que no hay cifra
capaz de encerrarlo, y apenas, ¡oh hermosa!
pudiera al oído, contártelo a solas.
***
No digáis que agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira:
Podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas;
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista;
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías;
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!
Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
Y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista;
mientras la humanidad siempre avanzando,
no sepa a dó camina;
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!
Mientras sintamos que se alegra el alma
sin que los labios rían;
mientras se llora sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan;
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡Habrá poesía!
Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran;
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira;
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas;
mientras exista una mujer hermosa,
¡Habrá poesía!
***
Porque son niña, tus ojos
verdes como el mar, te quejas;
verdes los tienen las náyades,
verdes los tuvo Minerva,
y verdes son las pupilas
de las huris del profeta.
El verde es gala y ornato
del bosque en la primavera;
entre sus siete colores
brillante el Iris lo ostenta.
Las esmeraldas son verdes,
verde el color del que espera,
y las ondas del océano,
y el laurel de los poetas.
Es tu mejilla temprana
rosa de escarcha cubierta
en que el carmín de los pétalos
se ve a través de las perlas
Y, sin embargo,
sé que te quejas,
porque tus ojos
crees que la afean:
pues no lo creas;
que parecen tus pupilas,
húmedas, verdes e inquietas,
tempranas hojas de almendro,
que al soplo del aire
tiemblan.
Es tu boca de rubíes
purpúrea granada abierta,
que en el estío convida
a apagar la sed en ella.
Y, sin embargo,
sé que te quejas,
porque tus ojos
crees que la afean:
pues, no lo creas
que parecen, si enojada
tus pupilas centellean,
las olas del mar que rompen
en las cantábricas peñas.
Es tu frente que corona
crespo el oro en ancha trenza,
nevada cumbre en que el día
su postrera luz refleja.
Y, sin embargo,
sé que te quejas,
porque tus ojos
crees que la afean:
pues, no lo creas
Que, entre las rubias pestañas,
junto a las sienes, semejan
broches de esmeralda y oro,
que un blanco armiño sujetan.
***
Hoy la tierra y los cielos me sonríen;
hoy llega al fondo de mi alma el sol;
hoy la he visto.., la he visto y me ha mirado...
¡Hoy creo en Dios!
***
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía?, Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
***
Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo,
por un beso... ¡yo no sé
que te diera por un beso!
***
Los suspiros son aire y van al aire!
Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿sabes tú adónde va?
***
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día....
ésas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
¡así no te querrán!
***
¡Quién fuera luna,
quién fuera brisa,
quién fuera sol!
..................
¡Quién del crepúsculo
fuera la hora,
quién el instante
de tu oración!
¡Quién fuera parte
de la plegaria
que solitaria
mandas a Dios!
¡Quién fuera luna
quién fuera brisa,
quién fuera sol! ...
***

Nació en Sevilla en 1836. Falleció a los 34 años. Es conocido principalmente por sus Rimas y Leyendas.
Poeta y prosista perteneciente al movimiento del Romanticismo. Es un poeta de tono íntimo, de poesía dicha al oído, de lírica profunda. Su pensamiento gira en torno a la creación poética, el amor y la muerte.
Fue un poeta con el que se inició –junto a Rosalía de Castro- la lírica moderna española, de formas sencillas y facilidad de estilo. Ejerció una gran influencia en figuras de la poesía que le siguieron: Rubén Darío, los Machado, Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso,…
Me he permitido escoger de entre sus Rimas las siguientes:
Yo sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora,
y estas páginas son de este himno
cadencias que el aire dilata en las sombras.
Yo quisiera escribirlo, del hombre
domando el rebelde, mezquino idioma,
con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.
Pero en vano es luchar; que no hay cifra
capaz de encerrarlo, y apenas, ¡oh hermosa!
pudiera al oído, contártelo a solas.
***
No digáis que agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira:
Podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas;
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista;
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías;
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!
Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
Y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista;
mientras la humanidad siempre avanzando,
no sepa a dó camina;
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!
Mientras sintamos que se alegra el alma
sin que los labios rían;
mientras se llora sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan;
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡Habrá poesía!
Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran;
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira;
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas;
mientras exista una mujer hermosa,
¡Habrá poesía!
***
Porque son niña, tus ojos
verdes como el mar, te quejas;
verdes los tienen las náyades,
verdes los tuvo Minerva,
y verdes son las pupilas
de las huris del profeta.
El verde es gala y ornato
del bosque en la primavera;
entre sus siete colores
brillante el Iris lo ostenta.
Las esmeraldas son verdes,
verde el color del que espera,
y las ondas del océano,
y el laurel de los poetas.
Es tu mejilla temprana
rosa de escarcha cubierta
en que el carmín de los pétalos
se ve a través de las perlas
Y, sin embargo,
sé que te quejas,
porque tus ojos
crees que la afean:
pues no lo creas;
que parecen tus pupilas,
húmedas, verdes e inquietas,
tempranas hojas de almendro,
que al soplo del aire
tiemblan.
Es tu boca de rubíes
purpúrea granada abierta,
que en el estío convida
a apagar la sed en ella.
Y, sin embargo,
sé que te quejas,
porque tus ojos
crees que la afean:
pues, no lo creas
que parecen, si enojada
tus pupilas centellean,
las olas del mar que rompen
en las cantábricas peñas.
Es tu frente que corona
crespo el oro en ancha trenza,
nevada cumbre en que el día
su postrera luz refleja.
Y, sin embargo,
sé que te quejas,
porque tus ojos
crees que la afean:
pues, no lo creas
Que, entre las rubias pestañas,
junto a las sienes, semejan
broches de esmeralda y oro,
que un blanco armiño sujetan.
***
Hoy la tierra y los cielos me sonríen;
hoy llega al fondo de mi alma el sol;
hoy la he visto.., la he visto y me ha mirado...
¡Hoy creo en Dios!
***
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía?, Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
***
Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo,
por un beso... ¡yo no sé
que te diera por un beso!
***
Los suspiros son aire y van al aire!
Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿sabes tú adónde va?
***
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día....
ésas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
¡así no te querrán!
***
¡Quién fuera luna,
quién fuera brisa,
quién fuera sol!
..................
¡Quién del crepúsculo
fuera la hora,
quién el instante
de tu oración!
¡Quién fuera parte
de la plegaria
que solitaria
mandas a Dios!
¡Quién fuera luna
quién fuera brisa,
quién fuera sol! ...
***
sábado 24 de enero de 2009
+ POETAS ESPAÑOLES (Rafael Alberti)

***
Nació en El Puerto de Santa María (Cádiz) en 1902. Estudió en el Colegio de Jesuitas de su pueblo, y muy joven se trasladó a Madrid, donde sintió la vocación de la pintura, llegando a presentar una exposición de sus cuadros en el Ateneo madrileño.
En 1924 publicó su primer libro, Marinero en tierra, que obtuvo al año siguiente el Premio Nacional de Literatura.
En 1930 se casó con la escritora María Teresa León. En 1931 se afilia al Partido Comunista, y en 1934 funda, con su mujer, la revista revolucionaria «Octubre».
Durante la guerra civil participa activamente en la lucha del lado republicano. Dirige la revista «El Mono Azul» y es secretario de la Alianza de Intelectuales Antifascistas.
Al terminar la guerra se exilia a Buenos Aires, donde nace, un año después, su hija Aitana. De 1951 a 1955, viajes a la Unión Soviética y a los países socialistas. En 1957 lo hace a China. En 1965 abandonó Buenos Aires y se trasladó a Roma hasta 1977, año en que regresó a España, tras su largo exilio. Falleció en su ciudad en 1999.
Su poesía pasó por diversas etapas a lo largo de su larga vida: neopopulismo, gongorismo, surrealismo, poesía política y poesía de la nostalgia.
Además de Marinero en tierra y sin tratar de ser exhaustivos, encontramos entre sus obras las siguientes:
El alba del alhelí
Cal y canto
Sobre los ángeles
Entre el clavel y la espada
Baladas y canciones del Paraná
Abierto a todas horas
Desprecio y maravilla
Roma, peligro para caminantes.
Dejamos a continuación una pequeña muestra de algunos de sus poemas más conocidos y populares y de otros no tanto. Todos rebozan calidad poética.
Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.
Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.
¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla,
y sobre el ancla una estrella,
y sobre la estrella el viento,
y sobre el viento la vela!
(De ‘Marinero en tierra’).
***
Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al Norte, fue al Sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo;
que la noche la mañana.
Se equivocaba.
Que las estrellas eran rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)
(De ‘Entre el clavel y la espada’).
***
Perdido está el andaluz
del otro lado del río.
-Río, tú que lo conoces:
¿quién es y por qué se vino?
Vería los olivares
cerca tal vez de otro río.
-Río, tú que lo conoces:
¿qué hace siempre junto al río?
Vería el odio, la guerra,
cerca tal vez de otro río.
-Río, tú que lo conoces:
¿qué hace solo junto al río?
Veo su rancho de adobe
del otro lado del río.
No veo los olivares
del otro lado del río.
Sólo caballos, caballos,
caballos solos, perdidos.
¡Soledad de un andaluz
del otro lado del río!
¿Qué hará solo ese andaluz
del otro lado del río?
(De ‘Baladas y canciones del Paraná’).
***
Tal vez, oh mar, mi voz ya esté cansada
y le empiece a faltar aquella trasparencia,
aquel arranque igual al tuyo, aquello
que era tan parecido a tu oleaje.
Han pasado los años por mí, sus duras olas
han mordido la piedra de mi vida,
y al viento de este ocaso playero ya la miro
doblándose en las húmedas arenas.
Tú, no; tú sigues joven, con esa voz de siempre
y esos ojos azules renovados
que ven hundirse, insomnes, las edades.
(De ‘Poemas de Punta del Este’).
***
MI AMANTE lleva grabado,
en el empeine del pie,
el nombre de su adorado.
-Descálzate, amante mía,
deja tus piernas al viento
y echa a nadar tus zapatos
por el agua dulce y fría.
(De ‘Marinero en tierra’).
***
...Y YA ESTARÁN los esteros
rezumando azul de mar.
¡Dejadme ser, salineros,
granito del salinar!
¡Qué bien, a la madrugada,
correr en las vagonetas
llenas de nieve salada,
hacia las blancas casetas!
Dejo de ser marinero,
madre, por ser salinero.
(De ‘Marinero en tierra’).
***
EL MAR. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?
En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste
acá?
(De ‘Marinero en tierra’).
***
Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma.
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
(De ‘Capital de gloria’).
+ POETAS ESPAÑOLES (Miguel Hernández)
***

Miguel Hernández Gilabert (1910-1942), poeta nacido en Orihuela (Alicante), aunque no es propiamente de la generación del 27, sino de la del 36, se le considera el epígono genial de la primera, por su mayor proximidad poética a aquella generación.
Fue hijo de una familia humilde, pastor de cabras en sus años más tempranos. Más tarde cursó estudios de Derecho y Literatura y se dedicó a leer y escribir con avidez sus primeros poemas mientras cuidaba al ganado.
Al estallar la guerra civil se alista como soldado en el ejército republicano y al terminar el conflicto huye y es detenido en la frontera portuguesa y entregado a las autoridades franquistas, que le encarcelan. Tras su paso por distintas cárceles y ya en Madrid, es liberado tras las gestiones de Pablo Neruda cerca de un cardenal español. Vuelve a Orihuela donde es delatado, detenido, encarcelado nuevamente y condenado a muerte, pena que se le conmuta por treinta años de prisión por intercesión de su amigo Cossío y otros intelectuales. Muere en la cárcel alicantina con 31 años (se cuenta que sin cerrar los ojos) enfermo de tuberculosis.
La poesía de Miguel Hernández está marcada en gran medida por los acontecimientos trágicos en que se vio envuelto.
Algunos poemas sueltos o parte de ellos que siempre me han gustado:
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.
Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?
Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.
No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.
Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.
¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?
Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.
Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.
(ACEITUNEROS).
***
Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.
.
Los bueyes doblan la frente,
imponentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.
.
No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimiento de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?
Asturianos de braveza.
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la manera,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habréis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
…
Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.
.
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.
(VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN)
***
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
.
Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.
.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que mi alma al oírte
bata el espacio.
.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
.
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
.
La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!
.
Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.
.
Ser de vuelo tan lato,
tan extendido,
que tu carne es el cielo
recién nacido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!
.
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
.
Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa ni
lo que ocurre.
(NANAS DE LA CEBOLLA)
(Dedicadas a su hijo, a raíz de recibir una carta de su mujer,
durante la guerra civil española, en la que le decía que no comía
sino pan y cebolla).
***

Miguel Hernández Gilabert (1910-1942), poeta nacido en Orihuela (Alicante), aunque no es propiamente de la generación del 27, sino de la del 36, se le considera el epígono genial de la primera, por su mayor proximidad poética a aquella generación.
Fue hijo de una familia humilde, pastor de cabras en sus años más tempranos. Más tarde cursó estudios de Derecho y Literatura y se dedicó a leer y escribir con avidez sus primeros poemas mientras cuidaba al ganado.
Al estallar la guerra civil se alista como soldado en el ejército republicano y al terminar el conflicto huye y es detenido en la frontera portuguesa y entregado a las autoridades franquistas, que le encarcelan. Tras su paso por distintas cárceles y ya en Madrid, es liberado tras las gestiones de Pablo Neruda cerca de un cardenal español. Vuelve a Orihuela donde es delatado, detenido, encarcelado nuevamente y condenado a muerte, pena que se le conmuta por treinta años de prisión por intercesión de su amigo Cossío y otros intelectuales. Muere en la cárcel alicantina con 31 años (se cuenta que sin cerrar los ojos) enfermo de tuberculosis.
La poesía de Miguel Hernández está marcada en gran medida por los acontecimientos trágicos en que se vio envuelto.
Algunos poemas sueltos o parte de ellos que siempre me han gustado:
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.
Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?
Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.
No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.
Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.
¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?
Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.
Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.
(ACEITUNEROS).
***
Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.
.
Los bueyes doblan la frente,
imponentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.
.
No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimiento de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?
Asturianos de braveza.
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la manera,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habréis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
…
Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.
.
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.
(VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN)
***
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
.
Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.
.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que mi alma al oírte
bata el espacio.
.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
.
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
.
La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!
.
Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.
.
Ser de vuelo tan lato,
tan extendido,
que tu carne es el cielo
recién nacido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!
.
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
.
Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa ni
lo que ocurre.
(NANAS DE LA CEBOLLA)
(Dedicadas a su hijo, a raíz de recibir una carta de su mujer,
durante la guerra civil española, en la que le decía que no comía
sino pan y cebolla).
***
viernes 23 de enero de 2009
+ POETAS ESPAÑOLES (Antonio Machado)
***

Tras una temporada ausente, me place retomar de nuevo las ediciones de reseñas o artículos sobre temas literarios y he pensado en reunir en estas páginas una pléyade de poetas insignes con una pequeña selección de sus poemas. La poesía me ha parecido siempre la cenicienta dentro del campo de la literatura y he decidido rendirle un homenaje desde estas páginas.
He escogido, en principio, para romper el fuego a los siguientes poetas:
Antonio Machado
Miguel Hernández
Gerardo Diego
Manuel Altolaguirre
Fernando Villalón
Rafael Alberti
Juan Ramón Jiménez
Vicente Aleixandre
Federico García Lorca
Luis Cernuda
Gabriel Celaya
Gustavo Adolfo Bécquer
León Felipe
César Vallejo
…
Pretendo continuar con una serie de poetas hispanos de renombre universal:
Pablo Neruda
Gabriela Mistral
Miguel Ángel Asturias
Rubén Darío
Octavio Paz
…
MANUEL MACHADO
Poeta nacido en Sevilla. En Andalucía, además de en otros lugares, se sienten muy orgullosos de él y sus poemas se han tomado por algunos excelentes cantantes como letras de sus canciones. Humilde catedrático de instituto, vivió largos años en Soria, murió en el exilio y nos dejó piezas inolvidables. Todos sabéis que me estoy refiriendo a Antonio Machado Ruiz (1875-1939), miembro de la llamada generación del 27.
Algunos poemas o versos sueltos extraídos de Campos de Castilla, que me atrajeron siempre especialmente fueron:
Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.
Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas…!
Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!
…
(De Caminos).
***
…
Dice la razón: Busquemos
la verdad.
Y el corazón: Vanidad.
La verdad ya la tenemos.
La razón: ¡Ay, quién alcanza
la verdad!
El corazón: Vanidad.
La verdad es la esperanza.
Dice la razón: Tú mientes.
Y contesta el corazón:
Quien miente eres tú, razón,
que dices lo que no sientes.
La razón: Jamás podremos
entendernos, corazón.
El corazón: Lo veremos.
…
(De Profesión de fe).
***
Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crín lo cogía…
¡Ahora no te escaparás!
Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!
(De Parábolas).
***
Bueno es saber que los vasos
nos sirven para beber;
lo malo es que no sabemos
para qué sirve la sed.
¿Dices que nada se pierde?
Si esta copa de cristal
se me rompe, nunca en ella
beberé, nunca jamás.
Dices que nada se pierde
y acaso dices verdad,
pero todo lo perdemos
y todo nos perderá.
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.
***
Anoche soñé que oía
a Dios, gritándome: ¡Alerta!
Luego era Dios quien dormía,
y yo gritaba: ¡Despierta!
Cuatro cosas tiene el hombre
que no sirven en la mar:
ancla, gobernalle y remos,
y miedo de naufragar.
***
Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.
***
Ayer soñé que veía
a Dios y que a Dios hablaba;
y soñé que Dios me oía…
Después soñé que soñaba.
***
(De Proverbios y cantares).

Tras una temporada ausente, me place retomar de nuevo las ediciones de reseñas o artículos sobre temas literarios y he pensado en reunir en estas páginas una pléyade de poetas insignes con una pequeña selección de sus poemas. La poesía me ha parecido siempre la cenicienta dentro del campo de la literatura y he decidido rendirle un homenaje desde estas páginas.
He escogido, en principio, para romper el fuego a los siguientes poetas:
Antonio Machado
Miguel Hernández
Gerardo Diego
Manuel Altolaguirre
Fernando Villalón
Rafael Alberti
Juan Ramón Jiménez
Vicente Aleixandre
Federico García Lorca
Luis Cernuda
Gabriel Celaya
Gustavo Adolfo Bécquer
León Felipe
César Vallejo
…
Pretendo continuar con una serie de poetas hispanos de renombre universal:
Pablo Neruda
Gabriela Mistral
Miguel Ángel Asturias
Rubén Darío
Octavio Paz
…
MANUEL MACHADO
Poeta nacido en Sevilla. En Andalucía, además de en otros lugares, se sienten muy orgullosos de él y sus poemas se han tomado por algunos excelentes cantantes como letras de sus canciones. Humilde catedrático de instituto, vivió largos años en Soria, murió en el exilio y nos dejó piezas inolvidables. Todos sabéis que me estoy refiriendo a Antonio Machado Ruiz (1875-1939), miembro de la llamada generación del 27.
Algunos poemas o versos sueltos extraídos de Campos de Castilla, que me atrajeron siempre especialmente fueron:
Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.
Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas…!
Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!
…
(De Caminos).
***
…
Dice la razón: Busquemos
la verdad.
Y el corazón: Vanidad.
La verdad ya la tenemos.
La razón: ¡Ay, quién alcanza
la verdad!
El corazón: Vanidad.
La verdad es la esperanza.
Dice la razón: Tú mientes.
Y contesta el corazón:
Quien miente eres tú, razón,
que dices lo que no sientes.
La razón: Jamás podremos
entendernos, corazón.
El corazón: Lo veremos.
…
(De Profesión de fe).
***
Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crín lo cogía…
¡Ahora no te escaparás!
Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!
(De Parábolas).
***
Bueno es saber que los vasos
nos sirven para beber;
lo malo es que no sabemos
para qué sirve la sed.
¿Dices que nada se pierde?
Si esta copa de cristal
se me rompe, nunca en ella
beberé, nunca jamás.
Dices que nada se pierde
y acaso dices verdad,
pero todo lo perdemos
y todo nos perderá.
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar.
***
Anoche soñé que oía
a Dios, gritándome: ¡Alerta!
Luego era Dios quien dormía,
y yo gritaba: ¡Despierta!
Cuatro cosas tiene el hombre
que no sirven en la mar:
ancla, gobernalle y remos,
y miedo de naufragar.
***
Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.
***
Ayer soñé que veía
a Dios y que a Dios hablaba;
y soñé que Dios me oía…
Después soñé que soñaba.
***
(De Proverbios y cantares).
jueves 18 de septiembre de 2008
+ PESSOA y LISBOA
***

Fernando Pessoa o el fingidor de sí mismo. Sí, el fingidor.
Con el uso de heterónimos tales como Ricardo Reis, Alberto Caeiro, Álvaro de Campos o Bernardo Soares, Pessoa se permitía ejercer la crítica de los poemas de éstos, y viceversa.
Fue el impulsor del surrealismo portugués y una de las mayores y más representativas figuras de la poesía portuguesa del siglo XX y de toda Europa, nacido en Lisboa en 1888 y fallecido en la misma ciudad en 1935. Sus primeros años de infancia transcurrieron en Sudáfrica, en Durban, lugar en que su padrastro desempeñaba el cargo de cónsul de Portugal, viajando a los diecisiete años a su país natal para establecer en Lisboa su residencia de forma definitiva. Su vinculación con la capital portuguesa fue muy importante.
Se ganaba la vida como traductor de inglés, idioma que dominaba a la perfección hasta el punto de publicar sus primeros poemas en inglés. Fue un defensor de la lengua portuguesa llegando a afirmar en más de una ocasión que ‘Mi patria es la lengua portuguesa’.
Fue una figura enigmática. Un poeta y crítico brasileño ha afirmado que Fernando Pessoa es ‘o enigma em pessoa’ (que se puede traducir por ‘el enigma en persona’ o ‘el enigma en Pessoa’). Octavio Paz dijo de Pessoa que ‘nada en su vida es sorprendente, nada excepto sus poemas’.
Se estima que la creación estética de Pessoa son los heterónimos.
Su obra poética Mensagem fue la única que publicó en vida. Leamos algunos poemas de Pessoa:
AUTOPSICOGRAFÍA
El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que de veras siente.
Y quienes leen lo que escribe,
Sienten, en el dolor leído,
No los dos que el poeta vive
Sino aquél que no han tenido.
Y así va por su camino,
Distrayendo a la razón,
Ese tren sin real destino
Que se llama corazón.
NO QUIERO ROSAS
No quiero rosas, con tal que haya rosas.
Las quiero sólo cuando no las pueda haber.
¿Qué voy a hacer con las cosas
que cualquier mano puede coger?
No quiero la noche sino cuando la aurora
la hizo diluirse en oro y azul.
Lo que mi alma ignora
eso es lo que quiero poseer.
¿Para qué?... Si lo supiese, no haría
versos para decir que aún no lo sé.
Tengo el alma pobre y fría...
Ah, ¿con qué limosna la calentaré?...
NO LA QUE DAS
No la que das, la flor que tú eres quiero.
Por qué me niegas lo que no te pido.
Tiempo habrá de que niegues
después de que hayas dado.
flor, ¡seme flor! Si te cogiese avara
mano de infausta esfinge, tú perenne
sombra errarás absurda
tras lo que nunca diste.
SI ALGUIEN TOCA UN DÍA A TU PUERTA
Si alguien toca un día a tu puerta,
Diciendo que es un emisario mío
No creas, ni aunque sea yo;
Que mi vanidoso orgullo no intentaría
Tocar siquiera la puerta irreal del cielo.
Pero si, naturalmente, y sin oír
A alguien tocar, la puerta fueras a abrir
Y encontraras alguien como a la espera
De tocar, medita un poco.
Ese era Mi emisario y yo y lo que intenta
Mi orgullo que desespera
¡Abre a quién no llama a tu puerta!
SI, DESPUÉS QUE YO MUERA...
Si, después que yo muera, se quisiera escribir mi biografía,
Nada sería más simple.
Exactamente poseo dos fechas -la de mi nacimiento y
la de mi muerte.
Entre una y otra todos los días me
pertenecen.
Soy fácil de describir.
He vivido como un loco.
He amado a las cosas sin ningún sentimentalismo.
Nunca tuve un deseo que no pudiera colmar, pues nunca anduve ciego.
Incluso escuchar para mí fue nada más que un complemento del ver.
Comprendí que las cosas son reales y totalmente diferentes una de otra:
Lo comprendí con los ojos, jamás con el pensamiento.
Comprenderlo con el pensamiento hubiera sido encontrarlas
todas iguales.
Un día me sentí dormido como un niño.
Cerré los ojos y dormí.
Y, a propósito, yo era el único poeta de la Naturaleza.
SI MUERO PRONTO
Si muero pronto,
Sin poder publicar ningún libro,
Sin ver la cara que tienen mis versos en letras de molde,
Ruego, si se afligen a causa de esto,
Que no se aflijan.
Si ocurre, era lo justo.
Aunque nadie imprima mis versos,
Si fueron bellos, tendrán hermosura.
Y si son bellos, serán publicados.
…
(Versión de Octavio Paz)

Fernando Pessoa o el fingidor de sí mismo. Sí, el fingidor.
Con el uso de heterónimos tales como Ricardo Reis, Alberto Caeiro, Álvaro de Campos o Bernardo Soares, Pessoa se permitía ejercer la crítica de los poemas de éstos, y viceversa.
Fue el impulsor del surrealismo portugués y una de las mayores y más representativas figuras de la poesía portuguesa del siglo XX y de toda Europa, nacido en Lisboa en 1888 y fallecido en la misma ciudad en 1935. Sus primeros años de infancia transcurrieron en Sudáfrica, en Durban, lugar en que su padrastro desempeñaba el cargo de cónsul de Portugal, viajando a los diecisiete años a su país natal para establecer en Lisboa su residencia de forma definitiva. Su vinculación con la capital portuguesa fue muy importante.
Se ganaba la vida como traductor de inglés, idioma que dominaba a la perfección hasta el punto de publicar sus primeros poemas en inglés. Fue un defensor de la lengua portuguesa llegando a afirmar en más de una ocasión que ‘Mi patria es la lengua portuguesa’.
Fue una figura enigmática. Un poeta y crítico brasileño ha afirmado que Fernando Pessoa es ‘o enigma em pessoa’ (que se puede traducir por ‘el enigma en persona’ o ‘el enigma en Pessoa’). Octavio Paz dijo de Pessoa que ‘nada en su vida es sorprendente, nada excepto sus poemas’.
Se estima que la creación estética de Pessoa son los heterónimos.
Su obra poética Mensagem fue la única que publicó en vida. Leamos algunos poemas de Pessoa:
AUTOPSICOGRAFÍA
El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que de veras siente.
Y quienes leen lo que escribe,
Sienten, en el dolor leído,
No los dos que el poeta vive
Sino aquél que no han tenido.
Y así va por su camino,
Distrayendo a la razón,
Ese tren sin real destino
Que se llama corazón.
NO QUIERO ROSAS
No quiero rosas, con tal que haya rosas.
Las quiero sólo cuando no las pueda haber.
¿Qué voy a hacer con las cosas
que cualquier mano puede coger?
No quiero la noche sino cuando la aurora
la hizo diluirse en oro y azul.
Lo que mi alma ignora
eso es lo que quiero poseer.
¿Para qué?... Si lo supiese, no haría
versos para decir que aún no lo sé.
Tengo el alma pobre y fría...
Ah, ¿con qué limosna la calentaré?...
NO LA QUE DAS
No la que das, la flor que tú eres quiero.
Por qué me niegas lo que no te pido.
Tiempo habrá de que niegues
después de que hayas dado.
flor, ¡seme flor! Si te cogiese avara
mano de infausta esfinge, tú perenne
sombra errarás absurda
tras lo que nunca diste.
SI ALGUIEN TOCA UN DÍA A TU PUERTA
Si alguien toca un día a tu puerta,
Diciendo que es un emisario mío
No creas, ni aunque sea yo;
Que mi vanidoso orgullo no intentaría
Tocar siquiera la puerta irreal del cielo.
Pero si, naturalmente, y sin oír
A alguien tocar, la puerta fueras a abrir
Y encontraras alguien como a la espera
De tocar, medita un poco.
Ese era Mi emisario y yo y lo que intenta
Mi orgullo que desespera
¡Abre a quién no llama a tu puerta!
SI, DESPUÉS QUE YO MUERA...
Si, después que yo muera, se quisiera escribir mi biografía,
Nada sería más simple.
Exactamente poseo dos fechas -la de mi nacimiento y
la de mi muerte.
Entre una y otra todos los días me
pertenecen.
Soy fácil de describir.
He vivido como un loco.
He amado a las cosas sin ningún sentimentalismo.
Nunca tuve un deseo que no pudiera colmar, pues nunca anduve ciego.
Incluso escuchar para mí fue nada más que un complemento del ver.
Comprendí que las cosas son reales y totalmente diferentes una de otra:
Lo comprendí con los ojos, jamás con el pensamiento.
Comprenderlo con el pensamiento hubiera sido encontrarlas
todas iguales.
Un día me sentí dormido como un niño.
Cerré los ojos y dormí.
Y, a propósito, yo era el único poeta de la Naturaleza.
SI MUERO PRONTO
Si muero pronto,
Sin poder publicar ningún libro,
Sin ver la cara que tienen mis versos en letras de molde,
Ruego, si se afligen a causa de esto,
Que no se aflijan.
Si ocurre, era lo justo.
Aunque nadie imprima mis versos,
Si fueron bellos, tendrán hermosura.
Y si son bellos, serán publicados.
…
(Versión de Octavio Paz)
miércoles 27 de agosto de 2008
+ DURRELL y ALEJANDRÍA
***

Si hay alguien que ha establecido una relación erótica con una ciudad y la ha hecho verdadera protagonista de su novela, ése ha sido Durrell. La ciudad: Alejandría. Fue fundada hace más de veinticuatro siglos por Alejandro Magno.
Escritor británico que desarrolló misiones diplomáticas en Grecia, Chipre y Egipto, es bien conocido por su obra más popular, El cuarteto de Alejandría, compuesta por cuatro novelas: Justine, Baltazhar, Mountolive y Clea. La trama se lleva a cabo en Alejandría antes y después de la II guerra mundial, con localizaciones exóticas de la ciudad y sus alrededores. Los personajes de esta tetralogía no tendrían sentido fuera de Alejandría, tierra melancólica y calurosa, ciudad de cafés y minaretes, encuentro de culturas milenarias, evocadora del centro del saber en la antigüedad.
Alejandría y Durrell. Lawrence Durrell y la ciudad de Alejandría.
En esencia, ¿qué es esa ciudad, la nuestra? ¿Qué resume la palabra Alejandría? Evoco enseguida innumerables calles donde se arremolina el polvo. Hoy es de las moscas y los mendigos, y entre ambas especies de todos aquellos que llevan una existencia vicaria.
Cinco razas, cinco lenguas, una docena de religiones; el reflejo de cinco flotas en el agua grasienta, más allá de la escollera. Pero hay más de cinco sexos y sólo el griego del pueblo parece capaz de distinguirlos. La mercadería sexual al alcance de la mano es desconcertante por su variedad y profusión. Es imposible confundir a Alejandría con un lugar placentero. Los amantes simbólicos del mundo helénico son sustituidos por algo distinto, algo sutilmente andrógino, vuelto sobre sí mismo. Oriente no puede disfrutar de la dulce anarquía del cuerpo, pero ha ido más allá del cuerpo. Nessim dijo una vez, recuerdo —y creo que lo había leído en alguna parte—, que Alejandría es el más grande lagar del amor; escapan de él los enfermos, los solitarios, los profetas, es decir, todos los que han sido profundamente heridos en su sexo. (Justine).
En las páginas de Justine asistimos de forma permanente a la exaltación del amor por la ciudad, a la que dedica el escritor piropos como si de una bella mujer se tratase:
Notas para un paisaje… Largas modulaciones de color. Luz que se filtra a través de la esencia de los limones. Polvo amarillo suspendido en el aire fragante, y el color del pavimento caliente recién regado. Nubes livianas, al ras del suelo, que sin embargo rara vez traen lluvia. Sobre ese fondo se proyectan rojos y verdes polvorientos, malva pastel y un carmesí profundo y diluido. En verano la humedad del mar da una leve pátina al aire. Todo parece cubierto por un manto de goma.
Y luego, en otoño, el aire seco y vibrante, cargado de áspera electricidad estática, que inflama el cuerpo bajo la ropa liviana. La carne despierta, siente los barrotes de su prisión.
Y continúa:
En la gran calma de esas tardes de invierno hay un reloj: el mar. Su palpitación confusa que se prolonga en la mente es la fuga sobre la cual se compone este relato. Vacías cadencias de las olas que lamen sus propias heridas, hoscas en las bocas del delta, bullentes en las playas desiertas, vacías, eternamente vacías bajo el vuelo de las gaviotas: garabatos blancos sobre el gris, masticados por las nubes. Si una vela se acerca hasta aquí, muere antes de que la tierra la cubra con su sombra. ¡Despojos barridos hasta los frontones de las islas, último vestigio carcomido por la intemperie, plantado en la vejiga azul del agua… desaparecido!
Las referencias a la ciudad son tan permanentes en la tetralogía —véanse los dos pequeños párrafos de otras obras que siguen— que no desmerecen en absoluto si leemos versos que el poeta griego Constantinos P. Cavafis, nacido en Alejandría, dedica a la ciudad y que Durrell se permite traducir y transcribir al término de su novela Justine, que figuran al final de este artículo:
En el momento de hundirme en el sueño, oí la voz de mi amigo que me repetía: «¿Qué es lo que le interesa saber?? ¿qué más le interesa saber?». «Tengo que saberlo todo para liberarme por fin de la ciudad», respondí en mi sueño. (Baltazhar).
…una ciudad se convierte en un mundo cuando se ama a uno de sus habitantes. Toda una nueva geografía de Alejandría había nacido a través de Clea, recreando sus antiguos significados, renovando atmósferas semiolvidadas, arrastrando el aluvión multicolor de una nueva historia, una nueva biografía. Recuerdos de viejos cafés a lo largo de la costa en los bronceados plenilunios, los toldos rayados flotando en la brisa marina de la medianoche. Cenas tardías, la luna rielando nuestras copas. A la sombra de un minarete o en alguna franja de arena a la luz trémula de una lámpara de parafina... (Clea).
La ciudad (Cavafis)
Te dices: Me marcharé
a otra tierra, a otro mar,
a una ciudad mucho más bella de lo que ésta
pudo ser o anhelar…
Esta ciudad donde cada paso aprieta el nudo corredizo,
un corazón en un cuerpo enterrado y polvoriento.
¿Cuánto tiempo tendré que quedarme,
confinado en estos tristes arrabales
del pensamiento más vulgar? Dondequiera
que mire
se alzan las negras ruinas de mi vida.
Cuántos años he pasado aquí
derrochando, tirando, sin beneficio alguno…
No hay tierra nueva, amigo, ni mar nuevo,
pues la ciudad te seguirá.
Por las mismas calles andarás
interminablemente,
los mismos suburbios mentales van
de la juventud a la vejez,
y en la misma casa acabarás lleno de canas...
La ciudad es una jaula.
No hay otro lugar, siempre el mismo
puerto terreno, y no hay barco
que te arranque a ti mismo. ¡Ah!
¿No comprendes
que al arruinar tu vida entera
en este sitio, la has malogrado
en cualquier parte de este mundo?
Cuando de pronto a medianoche, oigas
pasar el tropel invisible, las voces cristalinas,
la música embriagadora de sus coros,
sabrás que la Fortuna te abandona,
que la esperanza
cae, que toda una vida de deseos
se deshace en humo. ¡Ah, no sufras
por algo que ya excede el desengaño!
Como un hombre desde hace tiempo preparado,
saluda con valor a Alejandría que se marcha.
Y no te engañes, no digas
que era un sueño, que tus oídos te confunden,
quedan las súplicas y las lamentaciones
para los cobardes,
deja volar las vanas esperanzas,
y como un hombre desde hace tiempo
preparado,
deliberadamente, con un orgullo
y una resignación
dignos de ti y de la ciudad
asómate a la ventana abierta
para beber, más allá del desengaño,
la última embriaguez de ese tropel divino,
y saluda, saluda a Alejandría que se marcha.
***

Si hay alguien que ha establecido una relación erótica con una ciudad y la ha hecho verdadera protagonista de su novela, ése ha sido Durrell. La ciudad: Alejandría. Fue fundada hace más de veinticuatro siglos por Alejandro Magno.
Escritor británico que desarrolló misiones diplomáticas en Grecia, Chipre y Egipto, es bien conocido por su obra más popular, El cuarteto de Alejandría, compuesta por cuatro novelas: Justine, Baltazhar, Mountolive y Clea. La trama se lleva a cabo en Alejandría antes y después de la II guerra mundial, con localizaciones exóticas de la ciudad y sus alrededores. Los personajes de esta tetralogía no tendrían sentido fuera de Alejandría, tierra melancólica y calurosa, ciudad de cafés y minaretes, encuentro de culturas milenarias, evocadora del centro del saber en la antigüedad.
Alejandría y Durrell. Lawrence Durrell y la ciudad de Alejandría.
En esencia, ¿qué es esa ciudad, la nuestra? ¿Qué resume la palabra Alejandría? Evoco enseguida innumerables calles donde se arremolina el polvo. Hoy es de las moscas y los mendigos, y entre ambas especies de todos aquellos que llevan una existencia vicaria.
Cinco razas, cinco lenguas, una docena de religiones; el reflejo de cinco flotas en el agua grasienta, más allá de la escollera. Pero hay más de cinco sexos y sólo el griego del pueblo parece capaz de distinguirlos. La mercadería sexual al alcance de la mano es desconcertante por su variedad y profusión. Es imposible confundir a Alejandría con un lugar placentero. Los amantes simbólicos del mundo helénico son sustituidos por algo distinto, algo sutilmente andrógino, vuelto sobre sí mismo. Oriente no puede disfrutar de la dulce anarquía del cuerpo, pero ha ido más allá del cuerpo. Nessim dijo una vez, recuerdo —y creo que lo había leído en alguna parte—, que Alejandría es el más grande lagar del amor; escapan de él los enfermos, los solitarios, los profetas, es decir, todos los que han sido profundamente heridos en su sexo. (Justine).
En las páginas de Justine asistimos de forma permanente a la exaltación del amor por la ciudad, a la que dedica el escritor piropos como si de una bella mujer se tratase:
Notas para un paisaje… Largas modulaciones de color. Luz que se filtra a través de la esencia de los limones. Polvo amarillo suspendido en el aire fragante, y el color del pavimento caliente recién regado. Nubes livianas, al ras del suelo, que sin embargo rara vez traen lluvia. Sobre ese fondo se proyectan rojos y verdes polvorientos, malva pastel y un carmesí profundo y diluido. En verano la humedad del mar da una leve pátina al aire. Todo parece cubierto por un manto de goma.
Y luego, en otoño, el aire seco y vibrante, cargado de áspera electricidad estática, que inflama el cuerpo bajo la ropa liviana. La carne despierta, siente los barrotes de su prisión.
Y continúa:
En la gran calma de esas tardes de invierno hay un reloj: el mar. Su palpitación confusa que se prolonga en la mente es la fuga sobre la cual se compone este relato. Vacías cadencias de las olas que lamen sus propias heridas, hoscas en las bocas del delta, bullentes en las playas desiertas, vacías, eternamente vacías bajo el vuelo de las gaviotas: garabatos blancos sobre el gris, masticados por las nubes. Si una vela se acerca hasta aquí, muere antes de que la tierra la cubra con su sombra. ¡Despojos barridos hasta los frontones de las islas, último vestigio carcomido por la intemperie, plantado en la vejiga azul del agua… desaparecido!
Las referencias a la ciudad son tan permanentes en la tetralogía —véanse los dos pequeños párrafos de otras obras que siguen— que no desmerecen en absoluto si leemos versos que el poeta griego Constantinos P. Cavafis, nacido en Alejandría, dedica a la ciudad y que Durrell se permite traducir y transcribir al término de su novela Justine, que figuran al final de este artículo:
En el momento de hundirme en el sueño, oí la voz de mi amigo que me repetía: «¿Qué es lo que le interesa saber?? ¿qué más le interesa saber?». «Tengo que saberlo todo para liberarme por fin de la ciudad», respondí en mi sueño. (Baltazhar).
…una ciudad se convierte en un mundo cuando se ama a uno de sus habitantes. Toda una nueva geografía de Alejandría había nacido a través de Clea, recreando sus antiguos significados, renovando atmósferas semiolvidadas, arrastrando el aluvión multicolor de una nueva historia, una nueva biografía. Recuerdos de viejos cafés a lo largo de la costa en los bronceados plenilunios, los toldos rayados flotando en la brisa marina de la medianoche. Cenas tardías, la luna rielando nuestras copas. A la sombra de un minarete o en alguna franja de arena a la luz trémula de una lámpara de parafina... (Clea).
La ciudad (Cavafis)
Te dices: Me marcharé
a otra tierra, a otro mar,
a una ciudad mucho más bella de lo que ésta
pudo ser o anhelar…
Esta ciudad donde cada paso aprieta el nudo corredizo,
un corazón en un cuerpo enterrado y polvoriento.
¿Cuánto tiempo tendré que quedarme,
confinado en estos tristes arrabales
del pensamiento más vulgar? Dondequiera
que mire
se alzan las negras ruinas de mi vida.
Cuántos años he pasado aquí
derrochando, tirando, sin beneficio alguno…
No hay tierra nueva, amigo, ni mar nuevo,
pues la ciudad te seguirá.
Por las mismas calles andarás
interminablemente,
los mismos suburbios mentales van
de la juventud a la vejez,
y en la misma casa acabarás lleno de canas...
La ciudad es una jaula.
No hay otro lugar, siempre el mismo
puerto terreno, y no hay barco
que te arranque a ti mismo. ¡Ah!
¿No comprendes
que al arruinar tu vida entera
en este sitio, la has malogrado
en cualquier parte de este mundo?
Cuando de pronto a medianoche, oigas
pasar el tropel invisible, las voces cristalinas,
la música embriagadora de sus coros,
sabrás que la Fortuna te abandona,
que la esperanza
cae, que toda una vida de deseos
se deshace en humo. ¡Ah, no sufras
por algo que ya excede el desengaño!
Como un hombre desde hace tiempo preparado,
saluda con valor a Alejandría que se marcha.
Y no te engañes, no digas
que era un sueño, que tus oídos te confunden,
quedan las súplicas y las lamentaciones
para los cobardes,
deja volar las vanas esperanzas,
y como un hombre desde hace tiempo
preparado,
deliberadamente, con un orgullo
y una resignación
dignos de ti y de la ciudad
asómate a la ventana abierta
para beber, más allá del desengaño,
la última embriaguez de ese tropel divino,
y saluda, saluda a Alejandría que se marcha.
***
lunes 18 de agosto de 2008
+ DOSTOIEVSKI y PETERSBURGO
***

El Adolescente, El idiota, Crimen y Castigo, Noches blancas, Los hermanos Karamazov,…, novelas de Fiodor Dostoievski como sabemos.
Entresacamos párrafos de algunas de sus obras, en letra cursiva (de cuyos lugares he hecho aclaraciones entre paréntesis):
De El Adolescente:
Ahora, por el contrario, vivían todos juntos, en un pabellón de madera de una callejuela del Semenovski Polk. (El barrio de los cuarteles del Regimiento de la Guardia Semenovski).
Yo, mon cher , yo no tenía más que once años cuando mi preceptor me hacía observar que miraba demasiado de cerca las estatuas del Jardín de Verano. (Es un paseo célebre al borde del río Neva, adornado con jarrones y estatuas).
Era preciso ir a Petersburgskaia storona, pero yo no sentí ningún cansancio. (Literalmente, el lago de Petersburgo, barrio construido en una isla del Neva, más allá de la ciudadela de Pedro y Pablo).
De Noches Blancas:
Durante tres días enteros recorrí la ciudad dominado por una profunda angustia, sin darme clara cuenta de lo que me pasaba. Fui a la perspectiva Nevski, fui a los jardines, me paseé por los muelles;…
Estuve a punto de trabar amistad con un anciano a quien encontraba todos los días a la misma hora en la Fontanka.
…
Así, pues, lector, ya ves de qué manera conozco todo Petersburgo.
De Los hermanos Karamazov :
Te acordarás del edificio
próximo al puente de las Cadenas.
(Allí había una Comisaría de Policía).
Son numerosas en la novela las citas de la ciudad de Petersburgo.
En Crimen y Castigo elude dar nombres y calles de Petersburgo y en su lugar indica las iniciales:
Una tarde extremadamente calurosa de principios de julio, un joven salió de la reducida habitación que tenía alquilada en la callejuela de S... y, con paso lento e indeciso, se dirigió al puente K... (Anna Grigorievna, esposa de Dostoievski, descodificó todas esas inciales, que corresponden a Petersburgo).
Y así podríamos continuar por muchas de sus restantes obras.
Dostoievski vivió en diecinueve casas diferentes en la ciudad de Petersburgo a lo largo de su vida por lo cual conocía al dedillo su topografía, circunstancia que le permitió describir fielmente el deambular de sus personajes por la ciudad, hasta el extremo de convertir a la ciudad que le vería morir más tarde en cómplice de muchos de los actos realizados por sus protagonistas de ficción.
Dostoievski decía de Petersburgo que era la ciudad más premeditada del mundo, la más inventada, planeada, la más imaginaria, quimérica, fantástica. Para él esta creación de Pedro I, plena de artificialidad, abría un abismo que la separaba del pueblo ruso tradicional.
No fue solamente Dostievski el que indrodujo el tema de la ciudad en la novela europea. Otros autores rusos podrían relacionarse asimismo íntimamente con la ciudad: Alexander Pushkin y Nikolai Gogol, pero analizar las diferentes concepciones que tenían de Petersburgo sería objeto de otro artículo diferente. Gogol mantenía que no podía ser considerada como una ciudad rusa, que parecía una colonia europea, donde lo extranjero se había fundido con lo autóctono. Una ciudad cuya esencia era difícil de captar.
***

El Adolescente, El idiota, Crimen y Castigo, Noches blancas, Los hermanos Karamazov,…, novelas de Fiodor Dostoievski como sabemos.
Entresacamos párrafos de algunas de sus obras, en letra cursiva (de cuyos lugares he hecho aclaraciones entre paréntesis):
De El Adolescente:
Ahora, por el contrario, vivían todos juntos, en un pabellón de madera de una callejuela del Semenovski Polk. (El barrio de los cuarteles del Regimiento de la Guardia Semenovski).
Yo, mon cher , yo no tenía más que once años cuando mi preceptor me hacía observar que miraba demasiado de cerca las estatuas del Jardín de Verano. (Es un paseo célebre al borde del río Neva, adornado con jarrones y estatuas).
Era preciso ir a Petersburgskaia storona, pero yo no sentí ningún cansancio. (Literalmente, el lago de Petersburgo, barrio construido en una isla del Neva, más allá de la ciudadela de Pedro y Pablo).
De Noches Blancas:
Durante tres días enteros recorrí la ciudad dominado por una profunda angustia, sin darme clara cuenta de lo que me pasaba. Fui a la perspectiva Nevski, fui a los jardines, me paseé por los muelles;…
Estuve a punto de trabar amistad con un anciano a quien encontraba todos los días a la misma hora en la Fontanka.
…
Así, pues, lector, ya ves de qué manera conozco todo Petersburgo.
De Los hermanos Karamazov :
Te acordarás del edificio
próximo al puente de las Cadenas.
(Allí había una Comisaría de Policía).
Son numerosas en la novela las citas de la ciudad de Petersburgo.
En Crimen y Castigo elude dar nombres y calles de Petersburgo y en su lugar indica las iniciales:
Una tarde extremadamente calurosa de principios de julio, un joven salió de la reducida habitación que tenía alquilada en la callejuela de S... y, con paso lento e indeciso, se dirigió al puente K... (Anna Grigorievna, esposa de Dostoievski, descodificó todas esas inciales, que corresponden a Petersburgo).
Y así podríamos continuar por muchas de sus restantes obras.
Dostoievski vivió en diecinueve casas diferentes en la ciudad de Petersburgo a lo largo de su vida por lo cual conocía al dedillo su topografía, circunstancia que le permitió describir fielmente el deambular de sus personajes por la ciudad, hasta el extremo de convertir a la ciudad que le vería morir más tarde en cómplice de muchos de los actos realizados por sus protagonistas de ficción.
Dostoievski decía de Petersburgo que era la ciudad más premeditada del mundo, la más inventada, planeada, la más imaginaria, quimérica, fantástica. Para él esta creación de Pedro I, plena de artificialidad, abría un abismo que la separaba del pueblo ruso tradicional.
No fue solamente Dostievski el que indrodujo el tema de la ciudad en la novela europea. Otros autores rusos podrían relacionarse asimismo íntimamente con la ciudad: Alexander Pushkin y Nikolai Gogol, pero analizar las diferentes concepciones que tenían de Petersburgo sería objeto de otro artículo diferente. Gogol mantenía que no podía ser considerada como una ciudad rusa, que parecía una colonia europea, donde lo extranjero se había fundido con lo autóctono. Una ciudad cuya esencia era difícil de captar.
***
sábado 16 de agosto de 2008
+ BAUDELAIRE y PARÍS
***

A la hora de escoger París como capital literaria hemos debido de seleccionar entre una amplia nómina de escritores formada por grandes autores: Balzac, Víctor Hugo, Zola, Proust,…, incluso podría haberme inclinado por Julio Cortázar, porque todos ellos tuvieron que ver con la ciudad en mayor o menor medida, pero finalmente nos hemos decidido por Charles Baudelaire, llamado el poeta maldito, nacido en París en 1821, al que obliga la familia a partir para las Indias y que vuelve a París porque no quiere ser sino escritor. Descubre la obra de Edgar Allan Poe, ese maldito de ultramar, otro incomprendido que se le asemeja, y durante diecisiete años va a dar a conocer su obra y a traducirla.
Con sus poemas aspiraba a escandalizar a la burguesía. Su poesía oscila entre lo sublime y lo diabólico y es muy controvertida. Tuvo una gran influencia en la poesía de los siglos XIX y XX.
Escribe Las flores del mal, flores malsanas, una colección de poemas sublimes que dedica a su maestro y amigo Théophile Gautier, obra que causó una gran polémica y por la que fue procesado por ofensas a la moral pública y las buenas costumbres. Se dictó la orden de suprimir seis de los poemas y se le impuso una multa de trescientos francos. Abrió, sin duda, el camino a la poesía moderna.
Dejemos algunas estrofas sueltas de unos cuantos poemas para poder apreciar su poesía, con su traducción al francés para mejor visualizar la rima:
Madrigal triste
¿Qué me importa que seas discreta?
¡Sé bella! ¡Y sé triste! Las lágrimas
Agregan un encanto al rostro,
Como el río al paisaje;
La tempestad rejuvenece las flores.
Yo te amo sobre todo cuando el júbilo
Desaparece de tu frente abatida;
Cuando tu corazón en el horror se ahoga;
Cuando sobre tu presente se despliega
La nube horrenda del pasado.
...
Madrigal triste
Que m'importe que tu sois sage?
Sois belle! et sois triste! Les pleurs
Ajoutent un charme au visage,
Comme le fleuve au paysage;
L'orage rajeunit les fleurs.
Je t'aime surtout quand la joie
S'enfuit de ton front terrassé;
Quand ton coeur dans l'horreur se noie;
Quand sur ton présent se déploie
Le nuage affreux du passé.
...
***
A una Dama criolla
En el país perfumado que el sol acaricia,
Yo he conocido, bajo un dosel de árboles empurpurados
Y palmeras de las que llueve sobre los ojos la pereza,
A una dama criolla de encantos ignorados.
Su tez es pálida; la morena encantadora
Tiene en el cuello un noble amaneramiento;
Alta y esbelta, al marchar como una cazadora,
Su sonrisa es tranquila y sus ojos arrogantes.
...
A une Dame créole
Au pays parfumé que le soleil caresse,
J'ai connu, sous un dais d'arbres tout empourprés
Et de palmiers d'où pleut sur les yeux la paresse,
Une dame créole aux charmes ignorés.
Son teint est pâle et chaud; la brune enchanteresse
A dans le cou des airs noblement maniérés;
Grande et svelte en marchant comme une chasseresse,
Son sourire est tranquille et ses yeux assurés.
...
La hermosa actriz mulata Jeanne Duval se convirtió en la amante más querida de Baudelaire y en la inspiración de algunos de sus más brillantes y discutidos poemas.
***
Cuadros parisienses
El sol
A lo largo del viejo faubourg, donde penden en las casuchas
Las persianas, abrigo de secretas lujurias,
Cuando el sol cruel cae con trazos redoblados
Sobre la ciudad y los campos, sobre los techos y los trigales,
Yo acudo a ejercitarme solo en mi fantástica esgrima,
Husmeando en todos los rincones las sorpresas de la rima.
Tropezando sobre las palabras como sobre los adoquines.
Chocando a veces con versos hace tiempo soñados
....
Tableaux parisiens
Le Soleil
Le long du vieux faubourg, où pendent aux masures
Les persiennes, abri des sécrètes luxures,
Quand le soleil cruel frappe à traits redoublés
Sur la ville et les champs, sur les toits et les blés,
Je vais m'exercer seul à ma fantasque escrime,
Flairant dans tous les coins les hasards de la rime,
Trébuchant sur les mots comme sur les pavés
Heurtant parfois des vers depuis longtemps rêvés.
...
***
Yo te adoro
Yo te adoro al igual que la bóveda nocturna,
Oh, vaso de tristeza, oh gran taciturna,
Y te amo lo mismo, bella, cuando tú me huyes,
Y cuando me pareces, ornamento de mis noches,
...
Je t’adore
Je t'adore à l'égal de la voûte nocturne,
O vase de tristesse, ô grande taciturne,
Et t'aime d'autant plus, belle, que tu me fuis,
Et que tu me parais, ornement de mes nuits,
...
***

A la hora de escoger París como capital literaria hemos debido de seleccionar entre una amplia nómina de escritores formada por grandes autores: Balzac, Víctor Hugo, Zola, Proust,…, incluso podría haberme inclinado por Julio Cortázar, porque todos ellos tuvieron que ver con la ciudad en mayor o menor medida, pero finalmente nos hemos decidido por Charles Baudelaire, llamado el poeta maldito, nacido en París en 1821, al que obliga la familia a partir para las Indias y que vuelve a París porque no quiere ser sino escritor. Descubre la obra de Edgar Allan Poe, ese maldito de ultramar, otro incomprendido que se le asemeja, y durante diecisiete años va a dar a conocer su obra y a traducirla.
Con sus poemas aspiraba a escandalizar a la burguesía. Su poesía oscila entre lo sublime y lo diabólico y es muy controvertida. Tuvo una gran influencia en la poesía de los siglos XIX y XX.
Escribe Las flores del mal, flores malsanas, una colección de poemas sublimes que dedica a su maestro y amigo Théophile Gautier, obra que causó una gran polémica y por la que fue procesado por ofensas a la moral pública y las buenas costumbres. Se dictó la orden de suprimir seis de los poemas y se le impuso una multa de trescientos francos. Abrió, sin duda, el camino a la poesía moderna.
Dejemos algunas estrofas sueltas de unos cuantos poemas para poder apreciar su poesía, con su traducción al francés para mejor visualizar la rima:
Madrigal triste
¿Qué me importa que seas discreta?
¡Sé bella! ¡Y sé triste! Las lágrimas
Agregan un encanto al rostro,
Como el río al paisaje;
La tempestad rejuvenece las flores.
Yo te amo sobre todo cuando el júbilo
Desaparece de tu frente abatida;
Cuando tu corazón en el horror se ahoga;
Cuando sobre tu presente se despliega
La nube horrenda del pasado.
...
Madrigal triste
Que m'importe que tu sois sage?
Sois belle! et sois triste! Les pleurs
Ajoutent un charme au visage,
Comme le fleuve au paysage;
L'orage rajeunit les fleurs.
Je t'aime surtout quand la joie
S'enfuit de ton front terrassé;
Quand ton coeur dans l'horreur se noie;
Quand sur ton présent se déploie
Le nuage affreux du passé.
...
***
A una Dama criolla
En el país perfumado que el sol acaricia,
Yo he conocido, bajo un dosel de árboles empurpurados
Y palmeras de las que llueve sobre los ojos la pereza,
A una dama criolla de encantos ignorados.
Su tez es pálida; la morena encantadora
Tiene en el cuello un noble amaneramiento;
Alta y esbelta, al marchar como una cazadora,
Su sonrisa es tranquila y sus ojos arrogantes.
...
A une Dame créole
Au pays parfumé que le soleil caresse,
J'ai connu, sous un dais d'arbres tout empourprés
Et de palmiers d'où pleut sur les yeux la paresse,
Une dame créole aux charmes ignorés.
Son teint est pâle et chaud; la brune enchanteresse
A dans le cou des airs noblement maniérés;
Grande et svelte en marchant comme une chasseresse,
Son sourire est tranquille et ses yeux assurés.
...
La hermosa actriz mulata Jeanne Duval se convirtió en la amante más querida de Baudelaire y en la inspiración de algunos de sus más brillantes y discutidos poemas.
***
Cuadros parisienses
El sol
A lo largo del viejo faubourg, donde penden en las casuchas
Las persianas, abrigo de secretas lujurias,
Cuando el sol cruel cae con trazos redoblados
Sobre la ciudad y los campos, sobre los techos y los trigales,
Yo acudo a ejercitarme solo en mi fantástica esgrima,
Husmeando en todos los rincones las sorpresas de la rima.
Tropezando sobre las palabras como sobre los adoquines.
Chocando a veces con versos hace tiempo soñados
....
Tableaux parisiens
Le Soleil
Le long du vieux faubourg, où pendent aux masures
Les persiennes, abri des sécrètes luxures,
Quand le soleil cruel frappe à traits redoublés
Sur la ville et les champs, sur les toits et les blés,
Je vais m'exercer seul à ma fantasque escrime,
Flairant dans tous les coins les hasards de la rime,
Trébuchant sur les mots comme sur les pavés
Heurtant parfois des vers depuis longtemps rêvés.
...
***
Yo te adoro
Yo te adoro al igual que la bóveda nocturna,
Oh, vaso de tristeza, oh gran taciturna,
Y te amo lo mismo, bella, cuando tú me huyes,
Y cuando me pareces, ornamento de mis noches,
...
Je t’adore
Je t'adore à l'égal de la voûte nocturne,
O vase de tristesse, ô grande taciturne,
Et t'aime d'autant plus, belle, que tu me fuis,
Et que tu me parais, ornement de mes nuits,
...
***
viernes 15 de agosto de 2008
+ DOS PASSOS y NEW YORK
***

Es a mi juicio el mejor y más despiadado biógrafo que New York y toda América han tenido.
Manhattan Transfer, a la que nos referimos en el artículo del mismo nombre, incluida en el apartado de FRAGMENTOS, en "narrador.es", es la novela de New York. En ella están contenidos la sangre, la carne, el espíritu, los vicios y las miserias de la babilónica ciudad con una perfecta maestría. Abarca toda una generación y la ciudad es la única protagonista, aunque la trama la forman más de un centenar de personajes de todo tipo, fiel reflejo de las gentes de New York.
De la novela se ha dicho, entre otras muchas cosas, que era el panorama del sonido, el olor, el ruido y el alma de New York (Sinclair Lewis, Premio Nobel de Literatura).
Está escrita con una técnica cinematográfica, en la que se entremezclan los personajes que viven en New York y sus circunstancias, sus tragedias, sus pequeños dramas y sus farsas. Consta de tres secciones. Queremos dejar constancia de algunos párrafos que darán una idea aproximada de la composición de la obra:
SECCIÓN PRIMERA
I.
EMBARCADERO.
Tres gaviotas giran sobre las cajas rotas, las cáscaras de naranja, los repollos podridos que flotan entre los tablones astillados de la valla. Las olas verdes espumajean bajo la proa del ferry que, arrastrado por la marea, corta el agua, resbala, atraca lentamente en el embarcadero. Manubrios que dan vueltas con un tintineo de cadenas, compuertas que se levantan, pies que saltan a tierra. Hombres y mujeres entran a empellones en el maloliente túnel de madera, apretujándose y estrujándose como las manzanas al caer del saetín a la prensa.
Hemos llegado a la aduana de Manhattan, estamos ante la gran urbe.
I.
METRÓPOLI.
Babilonia y Nínive eran de ladrillo. Toda Atenas era doradas columnas de mármol. Roma reposaba en anchos arcos de mampostería. En Constantinopla los alminares llamean como enormes cirios en torno al Cuerno de Oro…
Acero, vidrio, baldosas, hormigón serán los materiales de los rascacielos. Apilados en la estrecha isla, edificios de mil ventanas surgirán resplandecientes, pirámide sobre pirámide, blancas nubes sobre la tormenta.
Nos anticipa un flash de la gran ciudad.
III-DÓLARES
Caras a todo lo largo de la batayola; caras en todas las portillas. Asotavento salía un olor rancio del vapor que estaba fondeando en el puerto, un poco escorado, con la bandera amarilla de la cuarentena ondeando en el palo mayor.
—Un millón de dólares daría yo —dijo el viejo soltando los remos —por saber a qué vienen.
—Por eso mismo, abuelo —dijo el joven sentado a la popa. ¿No es éste el país de la oportunidad?
—Una cosa sé —continuó el viejo—. Y es que cuando yo era un muchacho no venían más qu’irlandeses por primavera, con el primer barco de sábalos… Ya no hay sábalos y esa gente, Dios sabe de dónde vienen.
—Es el país de la oportunidad.
IV-CARRILES
V -RODILLO DE VAPOR
…
Lentamente nos va introduciendo en la vida económica de las gentes y de la ciudad de New York, en su entramado de vías, en la construcción de carreteras,…, a la par que nos va presentando Dos Passos a los personajes de la novela.
Y termina la TERCERA SECCIÓN, con
I-LA CIUDAD ALEGRE Y CONFIADA
…
IV-RASCACIELO
V- LA CARGA DE NÍNIVE.
En el artículo La Literatura y las guerras también hablamos del Dos Passos viajero y periodista.
Acudiendo a Manhattan Transfer es ineludible vincular la figura de Dos Passos a New York y llamarle biógrafo de la ciudad. Siempre lo he creído así.
***

Es a mi juicio el mejor y más despiadado biógrafo que New York y toda América han tenido.
Manhattan Transfer, a la que nos referimos en el artículo del mismo nombre, incluida en el apartado de FRAGMENTOS, en "narrador.es", es la novela de New York. En ella están contenidos la sangre, la carne, el espíritu, los vicios y las miserias de la babilónica ciudad con una perfecta maestría. Abarca toda una generación y la ciudad es la única protagonista, aunque la trama la forman más de un centenar de personajes de todo tipo, fiel reflejo de las gentes de New York.
De la novela se ha dicho, entre otras muchas cosas, que era el panorama del sonido, el olor, el ruido y el alma de New York (Sinclair Lewis, Premio Nobel de Literatura).
Está escrita con una técnica cinematográfica, en la que se entremezclan los personajes que viven en New York y sus circunstancias, sus tragedias, sus pequeños dramas y sus farsas. Consta de tres secciones. Queremos dejar constancia de algunos párrafos que darán una idea aproximada de la composición de la obra:
SECCIÓN PRIMERA
I.
EMBARCADERO.
Tres gaviotas giran sobre las cajas rotas, las cáscaras de naranja, los repollos podridos que flotan entre los tablones astillados de la valla. Las olas verdes espumajean bajo la proa del ferry que, arrastrado por la marea, corta el agua, resbala, atraca lentamente en el embarcadero. Manubrios que dan vueltas con un tintineo de cadenas, compuertas que se levantan, pies que saltan a tierra. Hombres y mujeres entran a empellones en el maloliente túnel de madera, apretujándose y estrujándose como las manzanas al caer del saetín a la prensa.
Hemos llegado a la aduana de Manhattan, estamos ante la gran urbe.
I.
METRÓPOLI.
Babilonia y Nínive eran de ladrillo. Toda Atenas era doradas columnas de mármol. Roma reposaba en anchos arcos de mampostería. En Constantinopla los alminares llamean como enormes cirios en torno al Cuerno de Oro…
Acero, vidrio, baldosas, hormigón serán los materiales de los rascacielos. Apilados en la estrecha isla, edificios de mil ventanas surgirán resplandecientes, pirámide sobre pirámide, blancas nubes sobre la tormenta.
Nos anticipa un flash de la gran ciudad.
III-DÓLARES
Caras a todo lo largo de la batayola; caras en todas las portillas. Asotavento salía un olor rancio del vapor que estaba fondeando en el puerto, un poco escorado, con la bandera amarilla de la cuarentena ondeando en el palo mayor.
—Un millón de dólares daría yo —dijo el viejo soltando los remos —por saber a qué vienen.
—Por eso mismo, abuelo —dijo el joven sentado a la popa. ¿No es éste el país de la oportunidad?
—Una cosa sé —continuó el viejo—. Y es que cuando yo era un muchacho no venían más qu’irlandeses por primavera, con el primer barco de sábalos… Ya no hay sábalos y esa gente, Dios sabe de dónde vienen.
—Es el país de la oportunidad.
IV-CARRILES
V -RODILLO DE VAPOR
…
Lentamente nos va introduciendo en la vida económica de las gentes y de la ciudad de New York, en su entramado de vías, en la construcción de carreteras,…, a la par que nos va presentando Dos Passos a los personajes de la novela.
Y termina la TERCERA SECCIÓN, con
I-LA CIUDAD ALEGRE Y CONFIADA
…
IV-RASCACIELO
V- LA CARGA DE NÍNIVE.
En el artículo La Literatura y las guerras también hablamos del Dos Passos viajero y periodista.
Acudiendo a Manhattan Transfer es ineludible vincular la figura de Dos Passos a New York y llamarle biógrafo de la ciudad. Siempre lo he creído así.
***
+ HEMINGWAY y PAMPLONA
***

En un monumento existente en un paseo de la ciudad de Pamplona, frente a su Plaza de Toros, puede leerse la siguiente inscripción:
A Ernest Hemingway, Premio Nobel de Literatura, amigo de este pueblo y admirador de sus fiestas, que supo descubrir y propagar. La Ciudad de Pamplona, San Fermín, 1968.
Es el sencillo homenaje que esta ciudad ha tributado a alguien que llegó por vez primera a la ciudad en julio de 1923, recién iniciados los Sanfermines, y que volvería en diferentes ocasiones, la última en 1959 (falleció en 1961), que ya entonces participó activamente en ellas corriendo delante de los toros, que bebió y vivió con los pamplonicas y experimentó realmente la alegría de las fiestas.
En su primera novela de importancia, Fiesta (The sun also rises), escrita tres años después de visitar por primera vez Pamplona, los personajes de la obra se dirigen a esa ciudad y en ella se describe la fiesta con gran detalle. Fue llevada al cine en 1957 y el filme fue dirigido por Henry King.
Es evidente que con sus visitas reiteradas a España, y especialmente a Pamplona, Hemingway contribuyó grandemente a la difusión internacional de los Sanfermines.
Un hijo del escritor, Patrick, ha manifestado que España era para mi padre su segundo país, su país de adopción; le gustaba tanto que estuvo allí incluso durante la dictadura franquista, después de haberse jurado que nunca más podría pisar España.
Hemingway y Pamplona forman un binomio que el paso de los años ha contribuido a fortalecer, de modo tal que Hemingway ha ayudado a propagar el nombre de la ciudad en el mundo e incluso a que en determinados países de habla anglosajona se cambie la perspectiva que se tiene de nuestro país, ayudando a que muchos visitantes extranjeros, ilustres o no, acudan a la capital de Navarra en viaje turístico a conocer sus fiestas populares. Pamplona agradeció este gesto del escritor, a la vez que España, suministrándole material para algunas de sus novelas.
Algunas de las obras de Hemingway que se desarrollan en España son, además de la mencionada Fiesta, las siguientes:
Por quién doblan las campanas (For whom the bell tolls), ambientada en la guerra civil española.
Muerte en la tarde (Death in the afternoon), dedicada al mundo de las corridas de toros.
La Quinta Columna (su única obra dramática), apelativo con que se refiere a los simpatizantes civiles republicanos residentes en Madrid durante la guerra civil en España. La acción se desarrolla en un hotel de la capital madrileña.
Cuentos. Dentro de la nómina de sus cuentos o relatos, más de cincuenta, recordamos algunos ambientados en el conflicto bélico de España:
La denuncia
La mariposa y el tanque
La noche anterior a la batalla
Bajo la colina.
Hemingway supo sacar partido a su estancia como corresponsal de guerra durante la guerra española del 36. Nos hemos ocupado del escritor en artículos anteriores, en La Literatura y las guerras y en La Literatura y la montaña.
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En un monumento existente en un paseo de la ciudad de Pamplona, frente a su Plaza de Toros, puede leerse la siguiente inscripción:
A Ernest Hemingway, Premio Nobel de Literatura, amigo de este pueblo y admirador de sus fiestas, que supo descubrir y propagar. La Ciudad de Pamplona, San Fermín, 1968.
Es el sencillo homenaje que esta ciudad ha tributado a alguien que llegó por vez primera a la ciudad en julio de 1923, recién iniciados los Sanfermines, y que volvería en diferentes ocasiones, la última en 1959 (falleció en 1961), que ya entonces participó activamente en ellas corriendo delante de los toros, que bebió y vivió con los pamplonicas y experimentó realmente la alegría de las fiestas.
En su primera novela de importancia, Fiesta (The sun also rises), escrita tres años después de visitar por primera vez Pamplona, los personajes de la obra se dirigen a esa ciudad y en ella se describe la fiesta con gran detalle. Fue llevada al cine en 1957 y el filme fue dirigido por Henry King.
Es evidente que con sus visitas reiteradas a España, y especialmente a Pamplona, Hemingway contribuyó grandemente a la difusión internacional de los Sanfermines.
Un hijo del escritor, Patrick, ha manifestado que España era para mi padre su segundo país, su país de adopción; le gustaba tanto que estuvo allí incluso durante la dictadura franquista, después de haberse jurado que nunca más podría pisar España.
Hemingway y Pamplona forman un binomio que el paso de los años ha contribuido a fortalecer, de modo tal que Hemingway ha ayudado a propagar el nombre de la ciudad en el mundo e incluso a que en determinados países de habla anglosajona se cambie la perspectiva que se tiene de nuestro país, ayudando a que muchos visitantes extranjeros, ilustres o no, acudan a la capital de Navarra en viaje turístico a conocer sus fiestas populares. Pamplona agradeció este gesto del escritor, a la vez que España, suministrándole material para algunas de sus novelas.
Algunas de las obras de Hemingway que se desarrollan en España son, además de la mencionada Fiesta, las siguientes:
Por quién doblan las campanas (For whom the bell tolls), ambientada en la guerra civil española.
Muerte en la tarde (Death in the afternoon), dedicada al mundo de las corridas de toros.
La Quinta Columna (su única obra dramática), apelativo con que se refiere a los simpatizantes civiles republicanos residentes en Madrid durante la guerra civil en España. La acción se desarrolla en un hotel de la capital madrileña.
Cuentos. Dentro de la nómina de sus cuentos o relatos, más de cincuenta, recordamos algunos ambientados en el conflicto bélico de España:
La denuncia
La mariposa y el tanque
La noche anterior a la batalla
Bajo la colina.
Hemingway supo sacar partido a su estancia como corresponsal de guerra durante la guerra española del 36. Nos hemos ocupado del escritor en artículos anteriores, en La Literatura y las guerras y en La Literatura y la montaña.
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jueves 14 de agosto de 2008
+ GALDÓS y MADRID
***

Es posible que se pueda establecer un binomio diferente entre Madrid y otro escritor, p.e., con Mesonero Romanos, escritor costumbrista madrileño, pero a mi modo de ver es Benito Pérez Galdós, nacido en Las Palmas de Gran Canaria, quien se lleva la palma.
Se vino a Madrid con veinte años para ser madrileño auténtico, convencido, cuyas calles recorrió paseando innumerables veces, conoció las típicas casas de huéspedes sórdidas, acogedoras y pintorescas que serán tema literario hasta bien entrado el siglo siguiente, frecuentando la de la calle de las Fuentes y posteriormente la de la calle del Olivo (hoy Mesonero Romanos) y otras.
Encontró una lejana evocación hogareña en El Ateneo madrileño, en la calle de la Montera.
Aparte del tiempo dedicado a la Universidad, todo su vivir lo dedicaba a leer y a andar por Madrid de punta a cabo. En el bellísimo ensayo titulado Madrid nos relata ‘que no podía resistir la tentación de lanzarme a las calles en busca de una cátedra y enseñanza más amplias que las universitarias; las aulas de la vida urbana, el estudio y reconocimiento visual de sus calles, callejuelas, angosturas, costanillas, plazuelas y rincones de esta urbe madrileña, que a mi parecer contenía materia filosófica, jurídica, económica, económico-política y, sobre todo, literaria…, asistiendo al relevo de la guardia de Palacio…embelesado con el militar estruendo de charangas, tambores y clarines, el rodar de la artillería, el desfile de las tropas a pie y a caballo y el gentío no exclusivamente popular…’.
Recorría además de calles, las viejas iglesias, los palacios antiguos… Frecuentaba el Café de Naranjeros, de la plaza de la Cebada; la tertulia del Café Universal, en la Puerta del Sol; el Café Europeo en la calle de Sevilla (hoy de Arlabán), frecuentada por toreros, cómicos y mujeres de vida desenfadada; menos el Café de la Iberia, hirviente de política; asistía con frecuencia al Teatro Real y al Teatro Español.
Con motivo de la revolución de 1868, que derribaba del trono a Isabel II y proclamaba el triunfo de la República tuvo la ocasión de ver la entrada en Madrid de los generales Serrano y Prim.
De todos estos lugares, andanzas y costumbres nos hablaría Galdós en sus obras, en las que se aprecia, al margen de la calidad literaria, el conocimiento profundo de la ciudad y el amor que le profesaba.
A Galdós se le conoce como el cronista del siglo XIX y testimonio de ello son sus Episodios Nacionales, que empiezan con Trafalgar (1805) y acaban con Cánovas (fallecido en 1897), es decir, ejerce de testigo histórico de la vida española durante casi un siglo, con detalles reales de las gentes y las costumbres de la época. Y se ciñe tanto a la realidad que antes de escribir Trafalgar visitó en Santander, en la plaza del Pombo, a un superviviente de la batalla, un viejecito de unos 90 años. Y para escribir Zumalacárregui anduvo buscando datos y noticias en Cegama, Beasain, Azpeitia, Loyola, Azcoitia, Bilbao,…, y se entrevistó con un sobrino carnal del aguerrido general.
Madrid está presente en la mayoría de sus novelas, especialmente en La Fontana de Oro, El audaz, La familia de León Roch,…, obras de su primera época, pero también en otras, como Fortunata y Jacinta, una de sus novelas cumbre, realmente enraizada en Madrid, en que nos describe en unas dos mil páginas un espléndido paisaje urbano con numerosos personajes comunes y populares.
Para darnos cuenta del alcance del conocimiento y devoción que sentía Galdós por los escenarios madrileños baste analizar con mayor detalle una de sus mejores novelas: Misericordia. Nos dice Galdós: “En ‘Misericordia’ me propuse descender a las capas más íntimas de la sociedad matritense, describiendo y presentando los tipos más humanos, la miseria, dolorosa casi siempre, en algunos casos picaresca o criminal y merecedora de corrección. Para esto hube de emplear largos meses en observaciones y estudios directos del natural, visitando las guaridas de gente mísera o maleante que se alberga en los populosos barrios del Sur de Madrid. Acompañado de policías escudriñé las ‘Casas de dormir’ de las calles de Mediodía Grande y del Bastero, y para penetrar en las repugnantes viviendas donde celebran sus ritos nauseabundos los más rebajados prosélitos de Baco y Venus, tuve que disfrazarme de médico de la Higiene Municipal…”.
“El ‘moro Almudena, Mordejai’, que parte tan principal tiene en la acción de la novela, fue arrancado del natural por una feliz coincidencia…que en el Oratorio del Caballero de Gracia pedía limosna un ciego andrajoso, que por su facha y lenguaje parecía de estirpe agarena. Acudí a verle y quedé maravillado de la salvaje rudeza de aquel infeliz que en español aljamiado interrumpido a cada instante por juramentos terroríficos… Le llevé conmigo por las calles de Madrid, con escala en varias tabernas…”.
Estos pasajes nos dan una leve idea de la profundidad con que Galdós conocía y retrata las escenas de la geografía humana matritense.
No nos queda espacio para unas valoraciones sobre por qué Galdós no es más popular en nuestros días (mala propaganda de su figura durante la época de la dictadura, etc.) y en su ideología política (se confesaba republicano).
Solamente hemos querido mostrar cómo vivía Madrid el escritor más madrileño de los no madrileños y cuán bien conocía y amaba la capital.
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Es posible que se pueda establecer un binomio diferente entre Madrid y otro escritor, p.e., con Mesonero Romanos, escritor costumbrista madrileño, pero a mi modo de ver es Benito Pérez Galdós, nacido en Las Palmas de Gran Canaria, quien se lleva la palma.
Se vino a Madrid con veinte años para ser madrileño auténtico, convencido, cuyas calles recorrió paseando innumerables veces, conoció las típicas casas de huéspedes sórdidas, acogedoras y pintorescas que serán tema literario hasta bien entrado el siglo siguiente, frecuentando la de la calle de las Fuentes y posteriormente la de la calle del Olivo (hoy Mesonero Romanos) y otras.
Encontró una lejana evocación hogareña en El Ateneo madrileño, en la calle de la Montera.
Aparte del tiempo dedicado a la Universidad, todo su vivir lo dedicaba a leer y a andar por Madrid de punta a cabo. En el bellísimo ensayo titulado Madrid nos relata ‘que no podía resistir la tentación de lanzarme a las calles en busca de una cátedra y enseñanza más amplias que las universitarias; las aulas de la vida urbana, el estudio y reconocimiento visual de sus calles, callejuelas, angosturas, costanillas, plazuelas y rincones de esta urbe madrileña, que a mi parecer contenía materia filosófica, jurídica, económica, económico-política y, sobre todo, literaria…, asistiendo al relevo de la guardia de Palacio…embelesado con el militar estruendo de charangas, tambores y clarines, el rodar de la artillería, el desfile de las tropas a pie y a caballo y el gentío no exclusivamente popular…’.
Recorría además de calles, las viejas iglesias, los palacios antiguos… Frecuentaba el Café de Naranjeros, de la plaza de la Cebada; la tertulia del Café Universal, en la Puerta del Sol; el Café Europeo en la calle de Sevilla (hoy de Arlabán), frecuentada por toreros, cómicos y mujeres de vida desenfadada; menos el Café de la Iberia, hirviente de política; asistía con frecuencia al Teatro Real y al Teatro Español.
Con motivo de la revolución de 1868, que derribaba del trono a Isabel II y proclamaba el triunfo de la República tuvo la ocasión de ver la entrada en Madrid de los generales Serrano y Prim.
De todos estos lugares, andanzas y costumbres nos hablaría Galdós en sus obras, en las que se aprecia, al margen de la calidad literaria, el conocimiento profundo de la ciudad y el amor que le profesaba.
A Galdós se le conoce como el cronista del siglo XIX y testimonio de ello son sus Episodios Nacionales, que empiezan con Trafalgar (1805) y acaban con Cánovas (fallecido en 1897), es decir, ejerce de testigo histórico de la vida española durante casi un siglo, con detalles reales de las gentes y las costumbres de la época. Y se ciñe tanto a la realidad que antes de escribir Trafalgar visitó en Santander, en la plaza del Pombo, a un superviviente de la batalla, un viejecito de unos 90 años. Y para escribir Zumalacárregui anduvo buscando datos y noticias en Cegama, Beasain, Azpeitia, Loyola, Azcoitia, Bilbao,…, y se entrevistó con un sobrino carnal del aguerrido general.
Madrid está presente en la mayoría de sus novelas, especialmente en La Fontana de Oro, El audaz, La familia de León Roch,…, obras de su primera época, pero también en otras, como Fortunata y Jacinta, una de sus novelas cumbre, realmente enraizada en Madrid, en que nos describe en unas dos mil páginas un espléndido paisaje urbano con numerosos personajes comunes y populares.
Para darnos cuenta del alcance del conocimiento y devoción que sentía Galdós por los escenarios madrileños baste analizar con mayor detalle una de sus mejores novelas: Misericordia. Nos dice Galdós: “En ‘Misericordia’ me propuse descender a las capas más íntimas de la sociedad matritense, describiendo y presentando los tipos más humanos, la miseria, dolorosa casi siempre, en algunos casos picaresca o criminal y merecedora de corrección. Para esto hube de emplear largos meses en observaciones y estudios directos del natural, visitando las guaridas de gente mísera o maleante que se alberga en los populosos barrios del Sur de Madrid. Acompañado de policías escudriñé las ‘Casas de dormir’ de las calles de Mediodía Grande y del Bastero, y para penetrar en las repugnantes viviendas donde celebran sus ritos nauseabundos los más rebajados prosélitos de Baco y Venus, tuve que disfrazarme de médico de la Higiene Municipal…”.
“El ‘moro Almudena, Mordejai’, que parte tan principal tiene en la acción de la novela, fue arrancado del natural por una feliz coincidencia…que en el Oratorio del Caballero de Gracia pedía limosna un ciego andrajoso, que por su facha y lenguaje parecía de estirpe agarena. Acudí a verle y quedé maravillado de la salvaje rudeza de aquel infeliz que en español aljamiado interrumpido a cada instante por juramentos terroríficos… Le llevé conmigo por las calles de Madrid, con escala en varias tabernas…”.
Estos pasajes nos dan una leve idea de la profundidad con que Galdós conocía y retrata las escenas de la geografía humana matritense.
No nos queda espacio para unas valoraciones sobre por qué Galdós no es más popular en nuestros días (mala propaganda de su figura durante la época de la dictadura, etc.) y en su ideología política (se confesaba republicano).
Solamente hemos querido mostrar cómo vivía Madrid el escritor más madrileño de los no madrileños y cuán bien conocía y amaba la capital.
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miércoles 13 de agosto de 2008
+ FRANZ KAFKA y PRAGA
***

¿Os suenan los nombres de Berta Suttner, Jaroslav Heyroský, Greta y Karl Cori, Jaroslav Seifert,…? Son escritores y científicos que alcanzaron en su día el Premio Nobel en diferentes modalidades.
¿Y Jan Neruda, poeta y cuentista que inspiró el seudónimo a Pablo Neruda y autor de Cuentos de Malá Strana, nombre de un tranquilo barrio praguense, cuya calle principal lleva hoy su nombre?
Quizás nos suene más a todos el poeta universal Rainer María Rilke.
Todos ellos tienen en común que han nacido en la ciudad de Praga.
Pero hay alguien que está en todas partes en Praga, que nació también en Praga, de quien hemos sabido con el paso de los años que se apoderó del espíritu de la ciudad y viceversa, que amó y odió a la ciudad y que habiendo huido de ella para vivir en otro lugar vino a morir en las afueras de Viena, pero está enterrado en Strašnice —uno de los veintidós distritos de Praga—, en el cementerio judío. Ese alguien no es otro que Franz Kafka. Y este nombre sí es bien conocido de todos.
Y es bien conocido por que ha sido objeto del interés de investigadores, escritores y lectores comunes y curiosos. Aunque ya me referí al escritor checo en mi artículo Así veo a Kafka, resaltaré aquí exclusivamente las señas que dan forma al binomio Kafka-Praga.
Hay algún ilustre praguense que ha afirmado que Kafka es Praga y Praga es Kafka.
K., sin mencionar la ciudad, nos lleva de la mano en un paseo solitario y nocturno por una Praga gélida y deshabitada a mi parecer en Descripción de una lucha.
Y en un parque de Praga (quizás el Riegrovy Sady), en la Ciudad Vieja, paseando junto a su compañera Dora, encuentra a una niña llorando a lágrima viva que ha perdido su muñeca, y a partir de este simple hecho nos regala la conmovedora historia de La muñeca viajera, que pueden leer íntegra en el artículo citado anteriormente.
Y en El Castillo de Praga, situado en una de las márgenes en que divide el río Moldava a la ciudad se inspiró K. para escribir su relato El castillo.
Y en su conocidísima novela El proceso nos lleva a la catedral (dentro del recinto del Castillo) y uno se hace en ella al leer en el capítulo IX: …Y se metió un pequeño diccionario (de italiano) en el bolsillo. También cogió un álbum de los monumentos artísticos de la ciudad que tenía preparado para el forastero.
Por Max Brod, amigo de Kafka y su albacea testamentario, al que debemos el conocimiento de muchos de sus escritos, sabemos del deambular del escritor por algunos cafés de Praga, cafés literarios, sobre todo por el Café Slavia, en donde prolongaba su estancia durante horas.
Y de su paso por el palacio Golz-Kinský, en que Kafka estudió bachillerato (hoy acoge exposiciones).
Y que en Hotel Archiduque Esteban (actual Europa) hizo la primera lectura pública del relato La condena.
Y que en Praga conoce al gran amor de su vida, Felice Bauer, a la que escribía una carta diaria.
Y que en la ciudad tuvo cinco domicilios diferentes.
Numerosos intelectuales y escritores han realizado estudios y ensayos sobre Kafka. Uno de ellos ha sido Borges, que se ocupó de explicarnos la forma en que escribía Kafka, que aquél llama regresus in infinitum, del que nos dice que es un proceso lógico, aplicado por los escolásticos, basado en los fundamentos filosóficos de las paradojas.
Hemos trazado una serie de conexiones de Kafka con la ciudad de Praga.
Y de la de Praga con Kafka, ¿qué? Praga ha hecho de Kafka un icono, que puede comprobarse fácilmente si se visita la ciudad.
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¿Os suenan los nombres de Berta Suttner, Jaroslav Heyroský, Greta y Karl Cori, Jaroslav Seifert,…? Son escritores y científicos que alcanzaron en su día el Premio Nobel en diferentes modalidades.
¿Y Jan Neruda, poeta y cuentista que inspiró el seudónimo a Pablo Neruda y autor de Cuentos de Malá Strana, nombre de un tranquilo barrio praguense, cuya calle principal lleva hoy su nombre?
Quizás nos suene más a todos el poeta universal Rainer María Rilke.
Todos ellos tienen en común que han nacido en la ciudad de Praga.
Pero hay alguien que está en todas partes en Praga, que nació también en Praga, de quien hemos sabido con el paso de los años que se apoderó del espíritu de la ciudad y viceversa, que amó y odió a la ciudad y que habiendo huido de ella para vivir en otro lugar vino a morir en las afueras de Viena, pero está enterrado en Strašnice —uno de los veintidós distritos de Praga—, en el cementerio judío. Ese alguien no es otro que Franz Kafka. Y este nombre sí es bien conocido de todos.
Y es bien conocido por que ha sido objeto del interés de investigadores, escritores y lectores comunes y curiosos. Aunque ya me referí al escritor checo en mi artículo Así veo a Kafka, resaltaré aquí exclusivamente las señas que dan forma al binomio Kafka-Praga.
Hay algún ilustre praguense que ha afirmado que Kafka es Praga y Praga es Kafka.
K., sin mencionar la ciudad, nos lleva de la mano en un paseo solitario y nocturno por una Praga gélida y deshabitada a mi parecer en Descripción de una lucha.
Y en un parque de Praga (quizás el Riegrovy Sady), en la Ciudad Vieja, paseando junto a su compañera Dora, encuentra a una niña llorando a lágrima viva que ha perdido su muñeca, y a partir de este simple hecho nos regala la conmovedora historia de La muñeca viajera, que pueden leer íntegra en el artículo citado anteriormente.
Y en El Castillo de Praga, situado en una de las márgenes en que divide el río Moldava a la ciudad se inspiró K. para escribir su relato El castillo.
Y en su conocidísima novela El proceso nos lleva a la catedral (dentro del recinto del Castillo) y uno se hace en ella al leer en el capítulo IX: …Y se metió un pequeño diccionario (de italiano) en el bolsillo. También cogió un álbum de los monumentos artísticos de la ciudad que tenía preparado para el forastero.
Por Max Brod, amigo de Kafka y su albacea testamentario, al que debemos el conocimiento de muchos de sus escritos, sabemos del deambular del escritor por algunos cafés de Praga, cafés literarios, sobre todo por el Café Slavia, en donde prolongaba su estancia durante horas.
Y de su paso por el palacio Golz-Kinský, en que Kafka estudió bachillerato (hoy acoge exposiciones).
Y que en Hotel Archiduque Esteban (actual Europa) hizo la primera lectura pública del relato La condena.
Y que en Praga conoce al gran amor de su vida, Felice Bauer, a la que escribía una carta diaria.
Y que en la ciudad tuvo cinco domicilios diferentes.
Numerosos intelectuales y escritores han realizado estudios y ensayos sobre Kafka. Uno de ellos ha sido Borges, que se ocupó de explicarnos la forma en que escribía Kafka, que aquél llama regresus in infinitum, del que nos dice que es un proceso lógico, aplicado por los escolásticos, basado en los fundamentos filosóficos de las paradojas.
Hemos trazado una serie de conexiones de Kafka con la ciudad de Praga.
Y de la de Praga con Kafka, ¿qué? Praga ha hecho de Kafka un icono, que puede comprobarse fácilmente si se visita la ciudad.
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viernes 1 de agosto de 2008
+ ALMA ANDALUZA
***

Dejo aquí algunas pinceladas sobre Andalucía y los andaluces, cantados por poetas andaluces. Es uno de los temas más utilizados universalmente por todos los poetas nacidos en el Sur, más quizás que en ninguna otra zona de España, de los que existe una buena nómina:
Federico García Lorca
Antonio Machado
Manuel Machado
Gustavo Adolfo Bécquer
Vicente Aleixandre
Juan Ramón Jiménez
Luis Cernuda
Rafael Alberti
José Bergamín
…
Cádiz, salada claridad; Granada
agua oculta que llora.
Romana y mora, Córdoba callada.
Málaga cantaora.
Almería dorada.
Plateado Jaén. Huelva a la orilla
de las tres carabelas.
Y Sevilla.
Manuel Machado
--------------------------
Cuando escucho en tu guitarra
un cante por soleá
oigo en mi alma un silencio
que es música de verdad.
Música tan de verdad
que las estrellas se callan
para poderla escuchar.
José Bergamín
----------------------------
Los álamos de plata
saliendo de la bruma!
¡El viento solitario
por la marisma oscura,
moviendo -terremoto
irreal- la difusa
Huelva lejana y rosa!
¡Sobre el mar, por la Rábida,
en la gris perla húmeda
del cielo, aún con la noche
fría tras su alba cruda
- ¡horizonte de pinos! -,
fría tras su alba blanca,
la deslumbrada luna!
Juan Ramón Jiménez
----------------------------
Perdido está el andaluz
del otro lado del río.
-Río, tú que lo conoces:
¿quién es y por qué se vino?
Vería los olivares
cerca tal vez de otro río.
-Río, tú que lo conoces:
¿qué hace siempre junto al río?
Vería el odio, la guerra,
cerca tal vez de otro río.
-Río, tú que lo conoces:
¿qué hace solo junto al río?
Veo su rancho de adobe
del otro lado del río.
No veo los olivares
del otro lado del río.
Sólo caballos, caballos,
caballos solos, perdidos.
¡Soledad de un andaluz
del otro lado del río!
¿Qué hará solo ese andaluz
del otro lado del río?
Rafael Alberti
--------------------------------
Giralda es prisma puro de Sevilla
nivelada del plomo y de la estrella,
molde en engaste azul, torre sin mella,
palma de arquitectura sin semilla.
Si su espejo la brisa en frente brilla,
no te contemples -¡ay, Narcisa!- en ella;
que no se mude esa tu piel doncella,
toda naranja al sol que se te humilla,
Al contraluz de luna limonera,
tu arista es el bisel, hoja barbera,
que su más bella vertical depura.
Resbala el tacto su caricia vana.
Yo mudéjar te quiero y no cristiana.
Volumen nada más: base y altura.
Gerardo Diego
------------------------------
Sevilla es una torre
llena de arqueros finos.
Sevilla para herir.
Córdoba para morir.
Una ciudad que acecha
largos ritmos,
y los enrosca
como laberintos.
Como tallos de parra
encendidos.
¡Sevilla para herir!
Bajo el arco del cielo,
sobre su llano limpio,
dispara la constante
saeta de su río.
¡Córdoba para morir!
Y loca de horizonte,
mezcla en su vino
lo amargo de Don Juan
y lo perfecto de Dioniso.
Sevilla para herir.
¡Siempre Sevilla para herir!
Federico García Lorca
---------------------------
El río Guadalquivir
va entre naranjos y olivos.
Los dos ríos de Granada
bajan de la nieve al trigo.
¡Ay, amor
que se fue y no vino!
El río Guadalquivir
tiene las barbas granates.
Los dos ríos de Granada
uno llanto y otro sangre.
¡Ay, amor
que se fue por el aire!
Para los barcos de vela,
Sevilla tiene un camino;
por el agua de Granada
sólo reman los suspiros.
¡Ay, amor
que se fue y no vino!
Guadalquivir, alta torre
y viento en los naranjales.
Dauro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques,
¡Ay, amor
que se fue por el aire!
¡Quién dirá que el agua lleva
un fuego fatuo de gritos!
¡Ay, amor
que se fue y no vino!
Lleva azahar, lleva olivas,
Andalucía, a tus mares.
¡Ay, amor
que se fue por el aire!
Federico García Lorca
---------------------------
Mi niña se fue a la mar,
a contar olas y chinas,
pero se encontró, de pronto,
con el río de Sevilla.
Entre adelfas y campanas
cinco barcos se mecían,
con los remos en el agua
y las velas en la brisa.
¿Quién mira dentro la torre
enjaezada, de Sevilla?
Cinco voces contestaban
redondas como sortijas.
El cielo monta gallardo
al río, de orilla a orilla.
En el aire sonrosado,
cinco anillos se mecían.
Federico García Lorca
---------------------------
Kasida del misterio
En un barrio de Sevilla
hay una casa cerrada.
¿Por quién florecen los nardos?
¿Por quién blanquean las tapias?
Desde la calle se escucha
rumor de fuentes y aguas.
¿Quién se mira en sus cristales?
¿Quién en su fondo se baña?
La gente pasa con miedo
ante la casa encantada.
Por el corredor del patio
se oye a una mujer que canta.
¿Será la amante de un moro?
¿Será cuerpo de fantasma?
La casa estuvo encendida
toda una noche hasta el alba.
Al amanecer, muy honda,
se ha escuchado una guitarra.
Lloraba una inmensa pena
de soledad y desgracia.
La casa es como un fanal
para perfumes y lágrimas.
La guitarra se dolía
con sollozos de dos almas.
¿Quién lloraba entre las flores?
¿Quién con su muerte ya hablaba?
Era una noche de estío.
En una casa cerrada.
Joaquín Romero Murube
-------------------------

Dejo aquí algunas pinceladas sobre Andalucía y los andaluces, cantados por poetas andaluces. Es uno de los temas más utilizados universalmente por todos los poetas nacidos en el Sur, más quizás que en ninguna otra zona de España, de los que existe una buena nómina:
Federico García Lorca
Antonio Machado
Manuel Machado
Gustavo Adolfo Bécquer
Vicente Aleixandre
Juan Ramón Jiménez
Luis Cernuda
Rafael Alberti
José Bergamín
…
Cádiz, salada claridad; Granada
agua oculta que llora.
Romana y mora, Córdoba callada.
Málaga cantaora.
Almería dorada.
Plateado Jaén. Huelva a la orilla
de las tres carabelas.
Y Sevilla.
Manuel Machado
--------------------------
Cuando escucho en tu guitarra
un cante por soleá
oigo en mi alma un silencio
que es música de verdad.
Música tan de verdad
que las estrellas se callan
para poderla escuchar.
José Bergamín
----------------------------
Los álamos de plata
saliendo de la bruma!
¡El viento solitario
por la marisma oscura,
moviendo -terremoto
irreal- la difusa
Huelva lejana y rosa!
¡Sobre el mar, por la Rábida,
en la gris perla húmeda
del cielo, aún con la noche
fría tras su alba cruda
- ¡horizonte de pinos! -,
fría tras su alba blanca,
la deslumbrada luna!
Juan Ramón Jiménez
----------------------------
Perdido está el andaluz
del otro lado del río.
-Río, tú que lo conoces:
¿quién es y por qué se vino?
Vería los olivares
cerca tal vez de otro río.
-Río, tú que lo conoces:
¿qué hace siempre junto al río?
Vería el odio, la guerra,
cerca tal vez de otro río.
-Río, tú que lo conoces:
¿qué hace solo junto al río?
Veo su rancho de adobe
del otro lado del río.
No veo los olivares
del otro lado del río.
Sólo caballos, caballos,
caballos solos, perdidos.
¡Soledad de un andaluz
del otro lado del río!
¿Qué hará solo ese andaluz
del otro lado del río?
Rafael Alberti
--------------------------------
Giralda es prisma puro de Sevilla
nivelada del plomo y de la estrella,
molde en engaste azul, torre sin mella,
palma de arquitectura sin semilla.
Si su espejo la brisa en frente brilla,
no te contemples -¡ay, Narcisa!- en ella;
que no se mude esa tu piel doncella,
toda naranja al sol que se te humilla,
Al contraluz de luna limonera,
tu arista es el bisel, hoja barbera,
que su más bella vertical depura.
Resbala el tacto su caricia vana.
Yo mudéjar te quiero y no cristiana.
Volumen nada más: base y altura.
Gerardo Diego
------------------------------
Sevilla es una torre
llena de arqueros finos.
Sevilla para herir.
Córdoba para morir.
Una ciudad que acecha
largos ritmos,
y los enrosca
como laberintos.
Como tallos de parra
encendidos.
¡Sevilla para herir!
Bajo el arco del cielo,
sobre su llano limpio,
dispara la constante
saeta de su río.
¡Córdoba para morir!
Y loca de horizonte,
mezcla en su vino
lo amargo de Don Juan
y lo perfecto de Dioniso.
Sevilla para herir.
¡Siempre Sevilla para herir!
Federico García Lorca
---------------------------
El río Guadalquivir
va entre naranjos y olivos.
Los dos ríos de Granada
bajan de la nieve al trigo.
¡Ay, amor
que se fue y no vino!
El río Guadalquivir
tiene las barbas granates.
Los dos ríos de Granada
uno llanto y otro sangre.
¡Ay, amor
que se fue por el aire!
Para los barcos de vela,
Sevilla tiene un camino;
por el agua de Granada
sólo reman los suspiros.
¡Ay, amor
que se fue y no vino!
Guadalquivir, alta torre
y viento en los naranjales.
Dauro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques,
¡Ay, amor
que se fue por el aire!
¡Quién dirá que el agua lleva
un fuego fatuo de gritos!
¡Ay, amor
que se fue y no vino!
Lleva azahar, lleva olivas,
Andalucía, a tus mares.
¡Ay, amor
que se fue por el aire!
Federico García Lorca
---------------------------
Mi niña se fue a la mar,
a contar olas y chinas,
pero se encontró, de pronto,
con el río de Sevilla.
Entre adelfas y campanas
cinco barcos se mecían,
con los remos en el agua
y las velas en la brisa.
¿Quién mira dentro la torre
enjaezada, de Sevilla?
Cinco voces contestaban
redondas como sortijas.
El cielo monta gallardo
al río, de orilla a orilla.
En el aire sonrosado,
cinco anillos se mecían.
Federico García Lorca
---------------------------
Kasida del misterio
En un barrio de Sevilla
hay una casa cerrada.
¿Por quién florecen los nardos?
¿Por quién blanquean las tapias?
Desde la calle se escucha
rumor de fuentes y aguas.
¿Quién se mira en sus cristales?
¿Quién en su fondo se baña?
La gente pasa con miedo
ante la casa encantada.
Por el corredor del patio
se oye a una mujer que canta.
¿Será la amante de un moro?
¿Será cuerpo de fantasma?
La casa estuvo encendida
toda una noche hasta el alba.
Al amanecer, muy honda,
se ha escuchado una guitarra.
Lloraba una inmensa pena
de soledad y desgracia.
La casa es como un fanal
para perfumes y lágrimas.
La guitarra se dolía
con sollozos de dos almas.
¿Quién lloraba entre las flores?
¿Quién con su muerte ya hablaba?
Era una noche de estío.
En una casa cerrada.
Joaquín Romero Murube
-------------------------
martes 29 de julio de 2008
+ A UN AMIGO
***

Hombre, mi buen amigo, me haces una difícil propuesta. ¡Que te dé ideas para escribir un buen relato o cuento! ¡Ya las quisiera yo para mí! ¡Y me pides que te hable algo sobre qué veo con una cámara fotográfica en la mano, por ejemplo!
Me hablas de las cámaras Leica y me instas a que te diga algo de mi experiencia.
A un escritor le resulta poco probable que le puedas tú hacer ver detalles para una historia. Muchos escritores, entre ellos Cortázar, a quien mucha gente se acercaba con maravillosos temas para que escribiese una novela, un cuento, etc., han contestado siempre con un ‘Sí, es un asunto precioso para escribir una buena historia. Escríbala usted’. Es decir debe uno llevar al papel sentimientos propios y resulta problemático dar ideas que sirvan a este respecto.
Si además las ideas, notas, sugerencias, tienen que estar relacionadas con la fotografía, o sea, con una –digamos- especialidad, peor que peor. Por ejemplo, dos cámaras viejas, de prestigio, que seguro que aman los amantes de la fotografía pueden ser una Leica o una Hasselblad. Son fuertes, compactas, maravillosas. Las Leicas tienen además una óptica excepcional.
Si yo tuviera una Leica de más de treinta años, carísimas, pongamos por caso, diría que… ‘Mi Leica no es una cámara. Es un instrumento con el que creo. Son mis manos y mis ojos. Es parte de mí. Es como una mujer amada. Hay que acariciarla para que funcione adecuadamente’.
Tengo una vieja Nikon y una Canon que no lo es tanto, que me han dado muchas alegrías, y que conservo con especial cariño. Hace tiempo que me pasé a la fotografía digital.
Y ya actuando con ellas veo cantidad de cosas sobre las que se puede decir mucho. Por ejemplo, las calles de una ciudad y sus gentes, su forma de vivir. O todo un barrio antiguo y famoso, altamente típico, que me recuerda su historia árabe: el barrio de la Alfama, en Lisboa, con sus farolillos multicolores, que Serrat evoca con nostalgia en su canción ‘Fiesta’ o cuya presencia espiritual siento escuchando la canción-fado ‘Lejos de Lisboa’, de Pasión Vega.
Si hablamos de paisajes urbanos incluiré los edificios en los que vivimos y trabajamos. Habría que captar la forma en que la gente se relaciona con la ciudad, tanto cuando es entrañable como cuando no lo es. La fila de casas iguales, bajas, fotografiadas con un teleobjetivo, se abre como un acordeón dándonos la sensación de monotonía. Una fotografía agradable sin embargo nos mostrará a los vecinos charlando animadamente en el patio de atrás.
Si estamos en una gran ciudad, las perpendiculares convergentes de los rascacielos, inclinando la cámara, nos dará la impresión de altura. Y una panorámica de los rascacielos con luces en las ventanas nos hablará de la animación de la noche en la ciudad.
Si quieres decirnos cómo es una ciudad y reflejar su ambiente y su carácter, toma una calle y fotografíala (o habla de ella) a diferentes horas y verás cómo cambia: por la mañana temprano puedo pasear por ella sin gente; una bruma mañanera creará una sensación de misterio o de presagio. Puedo buscar al trabajador solitario que empieza el día. Las personas sumergidas en un paisaje urbano no tienen individualidad, simbolizarían cómo la ciudad y el hombre trabajan conjuntados.
La hora punta permite captar la prisa de la gente. Con una cámara se puede dar esta sensación moviendo la cámara en un seguimiento del sujeto a fotografiar o con una velocidad lenta de obturación (1/30 ó 1/15) para tomar una imagen borrosa. Un teleobjetivo enfatiza la extensión de un embotellamiento al comprimir la perspectiva y hacer aparecer los coches más pegados de lo que están. Como un teleobjetivo tiene poca profundidad de campo, conviene enfocar a un punto medio y si tienes mal pulso usar un trípode.
Las formas y los dibujos existen en cualquier calle y a cualquier hora del día. Una pila de latas en un escaparate, los dibujos que forman las vigas de un edificio, un buzón armonizando su color con el de la casa del fondo, los cristales de una gran fachada que reflejan imágenes cercanas. Los colores llamativos suelen crear imágenes impactantes.
Vaciar una calle se puede conseguir con la cámara sobre un trípode, con una apertura pequeña y con una exposición de un minuto o más.
Deformación. Con un objetivo gran angular y la cámara a nivel del suelo se consigue una deformación eficaz, haciendo aparecer a la gente y a los edificios más altos.
Todo esto, que parece más un tratado de fotografía que ideas para ofrecer temas a un escritor, es lo que yo he sentido y siento con una cámara en la mano. Algún día escribiré sobre ello más en profundidad. Mientras tanto, te propongo a ti que lo hagas y te aconsejo que me respondas como lo hacía Cortázar cuando le sugerían temas para escribir.
Como puedes comprobar el fotógrafo pone las bellas imágenes y el escritor las bellas palabras. Sólo he sido aprendiz de fotógrafo y ahora estoy en lo de aprendiz de escritor, como tú.
Yo te he dicho lo que siento y lo que veo. No sé lo que sentirás y verás tú. Intenta escribirlo a partir de la visión de una calle de tu ciudad. O de un barrio.
Espero que algo te sirva.
Con afecto,
Antonio S.

Hombre, mi buen amigo, me haces una difícil propuesta. ¡Que te dé ideas para escribir un buen relato o cuento! ¡Ya las quisiera yo para mí! ¡Y me pides que te hable algo sobre qué veo con una cámara fotográfica en la mano, por ejemplo!
Me hablas de las cámaras Leica y me instas a que te diga algo de mi experiencia.
A un escritor le resulta poco probable que le puedas tú hacer ver detalles para una historia. Muchos escritores, entre ellos Cortázar, a quien mucha gente se acercaba con maravillosos temas para que escribiese una novela, un cuento, etc., han contestado siempre con un ‘Sí, es un asunto precioso para escribir una buena historia. Escríbala usted’. Es decir debe uno llevar al papel sentimientos propios y resulta problemático dar ideas que sirvan a este respecto.
Si además las ideas, notas, sugerencias, tienen que estar relacionadas con la fotografía, o sea, con una –digamos- especialidad, peor que peor. Por ejemplo, dos cámaras viejas, de prestigio, que seguro que aman los amantes de la fotografía pueden ser una Leica o una Hasselblad. Son fuertes, compactas, maravillosas. Las Leicas tienen además una óptica excepcional.
Si yo tuviera una Leica de más de treinta años, carísimas, pongamos por caso, diría que… ‘Mi Leica no es una cámara. Es un instrumento con el que creo. Son mis manos y mis ojos. Es parte de mí. Es como una mujer amada. Hay que acariciarla para que funcione adecuadamente’.
Tengo una vieja Nikon y una Canon que no lo es tanto, que me han dado muchas alegrías, y que conservo con especial cariño. Hace tiempo que me pasé a la fotografía digital.
Y ya actuando con ellas veo cantidad de cosas sobre las que se puede decir mucho. Por ejemplo, las calles de una ciudad y sus gentes, su forma de vivir. O todo un barrio antiguo y famoso, altamente típico, que me recuerda su historia árabe: el barrio de la Alfama, en Lisboa, con sus farolillos multicolores, que Serrat evoca con nostalgia en su canción ‘Fiesta’ o cuya presencia espiritual siento escuchando la canción-fado ‘Lejos de Lisboa’, de Pasión Vega.
Si hablamos de paisajes urbanos incluiré los edificios en los que vivimos y trabajamos. Habría que captar la forma en que la gente se relaciona con la ciudad, tanto cuando es entrañable como cuando no lo es. La fila de casas iguales, bajas, fotografiadas con un teleobjetivo, se abre como un acordeón dándonos la sensación de monotonía. Una fotografía agradable sin embargo nos mostrará a los vecinos charlando animadamente en el patio de atrás.
Si estamos en una gran ciudad, las perpendiculares convergentes de los rascacielos, inclinando la cámara, nos dará la impresión de altura. Y una panorámica de los rascacielos con luces en las ventanas nos hablará de la animación de la noche en la ciudad.
Si quieres decirnos cómo es una ciudad y reflejar su ambiente y su carácter, toma una calle y fotografíala (o habla de ella) a diferentes horas y verás cómo cambia: por la mañana temprano puedo pasear por ella sin gente; una bruma mañanera creará una sensación de misterio o de presagio. Puedo buscar al trabajador solitario que empieza el día. Las personas sumergidas en un paisaje urbano no tienen individualidad, simbolizarían cómo la ciudad y el hombre trabajan conjuntados.
La hora punta permite captar la prisa de la gente. Con una cámara se puede dar esta sensación moviendo la cámara en un seguimiento del sujeto a fotografiar o con una velocidad lenta de obturación (1/30 ó 1/15) para tomar una imagen borrosa. Un teleobjetivo enfatiza la extensión de un embotellamiento al comprimir la perspectiva y hacer aparecer los coches más pegados de lo que están. Como un teleobjetivo tiene poca profundidad de campo, conviene enfocar a un punto medio y si tienes mal pulso usar un trípode.
Las formas y los dibujos existen en cualquier calle y a cualquier hora del día. Una pila de latas en un escaparate, los dibujos que forman las vigas de un edificio, un buzón armonizando su color con el de la casa del fondo, los cristales de una gran fachada que reflejan imágenes cercanas. Los colores llamativos suelen crear imágenes impactantes.
Vaciar una calle se puede conseguir con la cámara sobre un trípode, con una apertura pequeña y con una exposición de un minuto o más.
Deformación. Con un objetivo gran angular y la cámara a nivel del suelo se consigue una deformación eficaz, haciendo aparecer a la gente y a los edificios más altos.
Todo esto, que parece más un tratado de fotografía que ideas para ofrecer temas a un escritor, es lo que yo he sentido y siento con una cámara en la mano. Algún día escribiré sobre ello más en profundidad. Mientras tanto, te propongo a ti que lo hagas y te aconsejo que me respondas como lo hacía Cortázar cuando le sugerían temas para escribir.
Como puedes comprobar el fotógrafo pone las bellas imágenes y el escritor las bellas palabras. Sólo he sido aprendiz de fotógrafo y ahora estoy en lo de aprendiz de escritor, como tú.
Yo te he dicho lo que siento y lo que veo. No sé lo que sentirás y verás tú. Intenta escribirlo a partir de la visión de una calle de tu ciudad. O de un barrio.
Espero que algo te sirva.
Con afecto,
Antonio S.
miércoles 18 de junio de 2008
+ MÁS SOBRE ARTURO REYES
martes 17 de junio de 2008
+ ARTURO REYES, POETA
***

Hoy he recordado durante unos momentos mi estancia con diez o doce años en Melilla, en la calle Arturo Reyes, vía céntrica de la ciudad, hoy con otro nombre.
Presumo que ha sido algo de tipo paranormal, pues buscando material para mis trabajos me he encontrado que hoy, 17 de junio, precisamente hoy, en el año 1913, falleció un hijo predilecto de mi tierra, de Málaga: Arturo Reyes.
En los años de mi infancia desconocía quién fue Arturo Reyes. Lo supe muchos años después, cuando ya no vivía en ‘su’ calle.
Arturo Reyes fue un poeta malagueño (1864-1913), nacido en la barriada del Perchel. Con un año su madre abandonó al padre y éste murió cuando Arturo contaba 12 años de edad.
Fue funcionario municipal, creó una academia teatral y ejerció la profesión de redactor de prensa de conocidos periódicos (El Correo de Andalucía, El Cronista, La Unión Mercantil, Blanco y Negro,…). Amó a su ciudad apasionadamente. Fue nombrado hijo adoptivo de ella con ocasión de la concesión por la Real Academia Española del Premio Fastenrath. En un acto-homenaje celebrado en el teatro Cervantes de la ciudad en cierta ocasión —recibió varios— dedicó a su ciudad los siguientes versos:
"Málaga hermosa,
Málaga mía,
gala y orgullo
de Andalucía; ...
Por tanto amarte
no quise nunca
dejar tu seno
donde se trunca
mi vida toda, donde he vivido,
donde he sufrido, donde he luchado,
Más olvidado que bien querido;
más aunque siempre más me han amado
lejos del nido donde he nacido,
¡cómo dejarte si siempre has sido
y eres la musa de mis canciones!;
¡cómo dejarte, si tú los sones
de mis canciones das a mi lira!...
¡Ay, no te dejo,
no te abandono
que es en tu seno
donde ambiciono
ver acercarse mi hora postrera,
cuando ya a salvo mi caravana
dejar consiga tras la frontera
siempre indecisa, siempre lejana
de los abrojos que hallé doquiera
posé mi planta! ¡Ay, quien pudiera
tras tantas luchas y sinsabores,
dormir tranquila y eternamente,
bajo tu cielo resplandeciente,
bajo tus campos llenos de flores!".
Con motivo del éxito de una de sus novelas (La Goletera, 1901) es alabado por toda la prensa nacional, a cuya presentación asisten Ramiro de Maeztu, Benavente y Ortega, entre otros. Ricardo León le dedica en la ocasión un poema extenso, del que entresacamos:
“El genio resplandece en su mirada
desbordante de luz y de energía
y tiñe con su luz arrebolada
los recios trazos de su tez, tostada
por el ardiente sol de Andalucía.
Alma de artista, corazón de atleta,
de fe, de amores y entusiasmo lleno,
llegó el Arte a la gloriosa meta,
ciñendo la corona de poeta
a sus robustas sienes de agareno.
Sus versos resplandecen como espadas
escintiladas por el sol; su prosa
vibra en ondas de luz, en oleadas
de música y color, en llamaradas
de genio audaz, de inspiración radiosa...".
Mantuvo amistad con Benito Pérez Galdós, Salvador Rueda, Antonio Cánovas del Castillo (gobernador civil de Málaga, sobrino del conocido político homónimo y famoso fotógrafo que hizo popular el nombre de ‘Kaulak’, retratista de la familia real).
De Arturo Reyes podemos destacar en poesía: Íntimas, Ráfagas, Otoñales, Desde el surco, Béticas,…; relatos o cuentos: Conchita la burrera, El sargento Pelayo, Cuentos andaluces, Del Bulto a la Coracha (llevada al teatro) y novelas: Cartucherita, El lagar de la Viñuela (drama rural), La goletera, …
Sirvan estas líneas como homenaje a un luchador en vida para que su obra fuera conocida, a pesar de que en ocasiones se lamentaba del poco éxito económico y de ‘no ser profeta en su tierra’, en este aspecto quizás más pronunciadamente en su propia tierra, tal como confesó en cierta ocasión: Se extraña usted que en Málaga se vendan pocos libros . No sé si los míos tendrán algún mérito, pero voy a citarle a usted el caso de mi obra "La Goletera": Solamente en Madrid vendí en dos ediciones más de cinco mil ejemplares; aquí en Málaga no habrá llegado a un centenar, y éstos, colocados de compromiso.
Muchos escritores de talento siguen sufriendo en sus carnes hoy día las mismas dificultades.
***

Hoy he recordado durante unos momentos mi estancia con diez o doce años en Melilla, en la calle Arturo Reyes, vía céntrica de la ciudad, hoy con otro nombre.
Presumo que ha sido algo de tipo paranormal, pues buscando material para mis trabajos me he encontrado que hoy, 17 de junio, precisamente hoy, en el año 1913, falleció un hijo predilecto de mi tierra, de Málaga: Arturo Reyes.
En los años de mi infancia desconocía quién fue Arturo Reyes. Lo supe muchos años después, cuando ya no vivía en ‘su’ calle.
Arturo Reyes fue un poeta malagueño (1864-1913), nacido en la barriada del Perchel. Con un año su madre abandonó al padre y éste murió cuando Arturo contaba 12 años de edad.
Fue funcionario municipal, creó una academia teatral y ejerció la profesión de redactor de prensa de conocidos periódicos (El Correo de Andalucía, El Cronista, La Unión Mercantil, Blanco y Negro,…). Amó a su ciudad apasionadamente. Fue nombrado hijo adoptivo de ella con ocasión de la concesión por la Real Academia Española del Premio Fastenrath. En un acto-homenaje celebrado en el teatro Cervantes de la ciudad en cierta ocasión —recibió varios— dedicó a su ciudad los siguientes versos:
"Málaga hermosa,
Málaga mía,
gala y orgullo
de Andalucía; ...
Por tanto amarte
no quise nunca
dejar tu seno
donde se trunca
mi vida toda, donde he vivido,
donde he sufrido, donde he luchado,
Más olvidado que bien querido;
más aunque siempre más me han amado
lejos del nido donde he nacido,
¡cómo dejarte si siempre has sido
y eres la musa de mis canciones!;
¡cómo dejarte, si tú los sones
de mis canciones das a mi lira!...
¡Ay, no te dejo,
no te abandono
que es en tu seno
donde ambiciono
ver acercarse mi hora postrera,
cuando ya a salvo mi caravana
dejar consiga tras la frontera
siempre indecisa, siempre lejana
de los abrojos que hallé doquiera
posé mi planta! ¡Ay, quien pudiera
tras tantas luchas y sinsabores,
dormir tranquila y eternamente,
bajo tu cielo resplandeciente,
bajo tus campos llenos de flores!".
Con motivo del éxito de una de sus novelas (La Goletera, 1901) es alabado por toda la prensa nacional, a cuya presentación asisten Ramiro de Maeztu, Benavente y Ortega, entre otros. Ricardo León le dedica en la ocasión un poema extenso, del que entresacamos:
“El genio resplandece en su mirada
desbordante de luz y de energía
y tiñe con su luz arrebolada
los recios trazos de su tez, tostada
por el ardiente sol de Andalucía.
Alma de artista, corazón de atleta,
de fe, de amores y entusiasmo lleno,
llegó el Arte a la gloriosa meta,
ciñendo la corona de poeta
a sus robustas sienes de agareno.
Sus versos resplandecen como espadas
escintiladas por el sol; su prosa
vibra en ondas de luz, en oleadas
de música y color, en llamaradas
de genio audaz, de inspiración radiosa...".
Mantuvo amistad con Benito Pérez Galdós, Salvador Rueda, Antonio Cánovas del Castillo (gobernador civil de Málaga, sobrino del conocido político homónimo y famoso fotógrafo que hizo popular el nombre de ‘Kaulak’, retratista de la familia real).
De Arturo Reyes podemos destacar en poesía: Íntimas, Ráfagas, Otoñales, Desde el surco, Béticas,…; relatos o cuentos: Conchita la burrera, El sargento Pelayo, Cuentos andaluces, Del Bulto a la Coracha (llevada al teatro) y novelas: Cartucherita, El lagar de la Viñuela (drama rural), La goletera, …
Sirvan estas líneas como homenaje a un luchador en vida para que su obra fuera conocida, a pesar de que en ocasiones se lamentaba del poco éxito económico y de ‘no ser profeta en su tierra’, en este aspecto quizás más pronunciadamente en su propia tierra, tal como confesó en cierta ocasión: Se extraña usted que en Málaga se vendan pocos libros . No sé si los míos tendrán algún mérito, pero voy a citarle a usted el caso de mi obra "La Goletera": Solamente en Madrid vendí en dos ediciones más de cinco mil ejemplares; aquí en Málaga no habrá llegado a un centenar, y éstos, colocados de compromiso.
Muchos escritores de talento siguen sufriendo en sus carnes hoy día las mismas dificultades.
***
domingo 8 de junio de 2008
+ ASINUS AUREUS
(El asno de oro)
***

Un siglo más tarde que Petronio desarrolla su actividad literaria Lucio Apuleyo, de nacionalidad romana, nacido en Numidia (actual Argelia) hacia el año 124, que vivió en la época romana de los Antoninos. Su educación se llevó a cabo en Cartago y Atenas, llegando a actuar como abogado en la propia Roma.
Escribió sobre temas muy diversos: botánica, medicina, astronomía, filosofía, etc.
Su obra fundamental es la novela que él llamó Metamorfosis, también denominada El asno de oro, llena de episodios de carácter erótico y satírico. Es la única novela latina completa que se ha podido hallar. Prefigura el género de novela picaresca practicado más adelante por Quevedo, Rabelais, Bocaccio, etc.
El debate sobre la originalidad de esta obra sigue abierto.
La lectura de la novela me llevó en su día a plantearme ciertas consideraciones acerca de las estructuras de determinadas novelas y de la influencia de la literatura griega y romana en la nuestra a través de La Odisea, El asno de oro y El Quijote.
***
Extractos de ‘El asno de oro’:
“En este libro, compuesto al estilo de Mileto, podrás conocer y saber diversas historias y fábulas, con las cuales deleitarás tus oídos y sentidos, si quisieres leer y no menospreciares ver esta escritura egipciaca, compuesta con ingenio de las riberas del Nilo; porque aquí verás las fortunas y figuras de hombres convertidas en otras imágenes y tornadas otra vez en su misma forma. De manera que te maravillarás de lo que digo. Y si quieres saber quién soy, en pocas palabras te lo diré: Mi antiguo linaje tuvo su origen y nacimiento en las colinas del Himeto ateniense, en el istmo de Efirea y en el Tenaro de Esparta, que son ciudades muy fértiles y nobles, celebradas por muchos escritores. En esta ciudad de Atenas comencé a aprender siendo mozo; después vine a Roma, donde con mucho trabajo y fatiga, sin que maestro me enseñase, aprendí la lengua natural de los Romanos. Así que pido perdón si en algo ofendiere, siendo yo rudo para hablar lengua extraña. Que aun la misma mudanza de mi hablar responde a la ciencia y estilo variable que comienzo a escribir. La historia es griega, entiéndela bien y habrás placer.
Primer libro
Argumento
Lucio Apuleyo, deseando saber arte mágica, se fue a la provincia de Tesalia, donde estas artes se sabían; en el camino se juntó tercero compañero a dos caminantes, y andando en aquel camino iban contando ciertas cosas maravillosas e increíbles de un embaidor y de dos brujas hechiceras que se llamaban Meroe y Panthia, y luego dice de cómo llegó a la ciudad Hipata y de su huésped Milón, y lo que la primera noche le aconteció en su casa. Lee y verás cosas maravillosas.
Capítulo I
Cómo Lucio Apuleyo, deseando saber el arte mágica, se fue a la provincia de Tesalia, donde al presente más se usaba que en otra parte alguna, y llegando cerca de la ciudad de Hipata, se juntó con dos compañeros, los cuales, hasta llegar a la ciudad, fueron contando admirables acontecimientos de magas hechiceras.
Capítulo II
Cómo Aristómenes, que así se llamaba el segundo compañero,prosiguiendo en su historia, contó a Lucio Apuleyo cómo las dos magas hechiceras Meroe y Panthia degollaron aquella noche a Sócrates,indignadas de él.
Capítulo III
En el cual cuenta Lucio Apuleyo cómo llegó a la ciudad de Hipata, fue bien recibido de su huésped Milón y de lo que le aconteció con un antiguo amigo suyo llamado Pithias, que al presente era almotacén en la ciudad.
Segundo libro
Argumento
En tanto que Lucio Apuleyo andaba muy curioso en la ciudad de Hipata, mirando todos los lugares y cosas de allí, conoció a su tía Birrena, que era una dueña rica y honrada; y declara el edificio y estatuas de su casa, y cómo fue con mucha diligencia él avisado que se guardase de la mujer de Milón, porque era gran hechicera; y cómo se enamoró de la moza de casa, con la cual tuvo sus amores; y del gran aparato del convite de Birrena, donde ingiere algunas fábulas graciosas y de placer; y de cómo guardó uno a un muerto, por lo cual le cortaron las narices y orejas, y después cómo Apuleyo tornó de noche a su posada, cansado de haber muerto no a tres hombres, más a tres odres.
Capítulo I
Cómo andando Lucio Apuleyo por las calles de la ciudad de Hipata, considerando todas las cosas, por hallar mejor el fin deseado de su intención, se topó con una su tía llamada Birrena, la cual le dio muchos avisos en muchas cosas de que se debía guardar.
Capítulo II
Cómo despedido Lucio Apuleyo de Birrena, su tía, se vino para la posada de su huésped Milón, donde, llegado, halló a Fotis la moza de casa, que guisaba de comer. Y enamorándose el uno del otro, concertaron de juntarse a dormir.
Capítulo III
Que trata cómo levantado Lucio Apuleyo de la mísera mesa de Milón, apesarado con los cuentos y pronósticos del candil, se fue a su cámara, adonde halló aparejado muy cumplidamente de cenar, y después de haber cenado se gozaron en uno, por toda la noche, su amada Fotis y él.
Undécimo libro
…
…
Capítulo IV
En el cual cuenta su entrada en la religión, y cómo se fue vuelto a Roma, donde, ordenado en las cosas sagradas, fue recibido en el colegio de los principales sacerdotes de la diosa Isis.”.
***
***

Un siglo más tarde que Petronio desarrolla su actividad literaria Lucio Apuleyo, de nacionalidad romana, nacido en Numidia (actual Argelia) hacia el año 124, que vivió en la época romana de los Antoninos. Su educación se llevó a cabo en Cartago y Atenas, llegando a actuar como abogado en la propia Roma.
Escribió sobre temas muy diversos: botánica, medicina, astronomía, filosofía, etc.
Su obra fundamental es la novela que él llamó Metamorfosis, también denominada El asno de oro, llena de episodios de carácter erótico y satírico. Es la única novela latina completa que se ha podido hallar. Prefigura el género de novela picaresca practicado más adelante por Quevedo, Rabelais, Bocaccio, etc.
El debate sobre la originalidad de esta obra sigue abierto.
La lectura de la novela me llevó en su día a plantearme ciertas consideraciones acerca de las estructuras de determinadas novelas y de la influencia de la literatura griega y romana en la nuestra a través de La Odisea, El asno de oro y El Quijote.
***
Extractos de ‘El asno de oro’:
“En este libro, compuesto al estilo de Mileto, podrás conocer y saber diversas historias y fábulas, con las cuales deleitarás tus oídos y sentidos, si quisieres leer y no menospreciares ver esta escritura egipciaca, compuesta con ingenio de las riberas del Nilo; porque aquí verás las fortunas y figuras de hombres convertidas en otras imágenes y tornadas otra vez en su misma forma. De manera que te maravillarás de lo que digo. Y si quieres saber quién soy, en pocas palabras te lo diré: Mi antiguo linaje tuvo su origen y nacimiento en las colinas del Himeto ateniense, en el istmo de Efirea y en el Tenaro de Esparta, que son ciudades muy fértiles y nobles, celebradas por muchos escritores. En esta ciudad de Atenas comencé a aprender siendo mozo; después vine a Roma, donde con mucho trabajo y fatiga, sin que maestro me enseñase, aprendí la lengua natural de los Romanos. Así que pido perdón si en algo ofendiere, siendo yo rudo para hablar lengua extraña. Que aun la misma mudanza de mi hablar responde a la ciencia y estilo variable que comienzo a escribir. La historia es griega, entiéndela bien y habrás placer.
Primer libro
Argumento
Lucio Apuleyo, deseando saber arte mágica, se fue a la provincia de Tesalia, donde estas artes se sabían; en el camino se juntó tercero compañero a dos caminantes, y andando en aquel camino iban contando ciertas cosas maravillosas e increíbles de un embaidor y de dos brujas hechiceras que se llamaban Meroe y Panthia, y luego dice de cómo llegó a la ciudad Hipata y de su huésped Milón, y lo que la primera noche le aconteció en su casa. Lee y verás cosas maravillosas.
Capítulo I
Cómo Lucio Apuleyo, deseando saber el arte mágica, se fue a la provincia de Tesalia, donde al presente más se usaba que en otra parte alguna, y llegando cerca de la ciudad de Hipata, se juntó con dos compañeros, los cuales, hasta llegar a la ciudad, fueron contando admirables acontecimientos de magas hechiceras.
Capítulo II
Cómo Aristómenes, que así se llamaba el segundo compañero,prosiguiendo en su historia, contó a Lucio Apuleyo cómo las dos magas hechiceras Meroe y Panthia degollaron aquella noche a Sócrates,indignadas de él.
Capítulo III
En el cual cuenta Lucio Apuleyo cómo llegó a la ciudad de Hipata, fue bien recibido de su huésped Milón y de lo que le aconteció con un antiguo amigo suyo llamado Pithias, que al presente era almotacén en la ciudad.
Segundo libro
Argumento
En tanto que Lucio Apuleyo andaba muy curioso en la ciudad de Hipata, mirando todos los lugares y cosas de allí, conoció a su tía Birrena, que era una dueña rica y honrada; y declara el edificio y estatuas de su casa, y cómo fue con mucha diligencia él avisado que se guardase de la mujer de Milón, porque era gran hechicera; y cómo se enamoró de la moza de casa, con la cual tuvo sus amores; y del gran aparato del convite de Birrena, donde ingiere algunas fábulas graciosas y de placer; y de cómo guardó uno a un muerto, por lo cual le cortaron las narices y orejas, y después cómo Apuleyo tornó de noche a su posada, cansado de haber muerto no a tres hombres, más a tres odres.
Capítulo I
Cómo andando Lucio Apuleyo por las calles de la ciudad de Hipata, considerando todas las cosas, por hallar mejor el fin deseado de su intención, se topó con una su tía llamada Birrena, la cual le dio muchos avisos en muchas cosas de que se debía guardar.
Capítulo II
Cómo despedido Lucio Apuleyo de Birrena, su tía, se vino para la posada de su huésped Milón, donde, llegado, halló a Fotis la moza de casa, que guisaba de comer. Y enamorándose el uno del otro, concertaron de juntarse a dormir.
Capítulo III
Que trata cómo levantado Lucio Apuleyo de la mísera mesa de Milón, apesarado con los cuentos y pronósticos del candil, se fue a su cámara, adonde halló aparejado muy cumplidamente de cenar, y después de haber cenado se gozaron en uno, por toda la noche, su amada Fotis y él.
Undécimo libro
…
…
Capítulo IV
En el cual cuenta su entrada en la religión, y cómo se fue vuelto a Roma, donde, ordenado en las cosas sagradas, fue recibido en el colegio de los principales sacerdotes de la diosa Isis.”.
***
sábado 7 de junio de 2008
+ LA MATRONA DE ÉFESO
***

Satyricon es la primera novela en el ámbito occidental, de la que se conservan algunos libros y fragmentos. Es una obra de amor, de aventuras y de viaje, que incluye relatos costumbristas, cuentos populares, crítica literaria, etc.
Para los estudiosos del latín es de destacar la habilidad de Petronio, su autor, en la conversación de algunos personajes del habla cotidiana de las clases populares y bajas.
Escrita en el siglo I a. C. en prosa y en verso, esta novela romana se atribuye a Cayo Petronio Arbiter, aristócrata de familia romana, célebre por su elegancia y su cultura.
De ella extraemos el cuento La matrona de Éfeso, que reproducimos a continuación en versión española.
***
(CXI)
En Éfeso había una matrona con tal fama de honesta que hasta venían las mujeres a conocerla desde países vecinos. Esta matrona perdió a su esposo y no se contentó entonces con ir detrás del cuerpo con los cabellos en desorden, como es costumbre entre el vulgo, ni con golpearse el pecho desnudo ante los ojos de todos, sino que fue detrás de su finado marido hasta su tumba y luego de depositarlo, según la usanza de los griegos, en el hipogeo, se consagró a velar el cuerpo y a llorarlo día y noche. Sus padres y familiares no pudieron hacerla cejar en esa actitud que, llevada a la desesperación, la haría morir de hambre. Hasta los magistrados desistieron del intento al verse rechazados por ella. Todos lloraban casi como muerta a esa mujer que daba ejemplo sin igual consumiéndose desde hacía ya cinco días sin probar bocado. La acompañaba una sirvienta muy fiel que compartía su llanto y renovaba la llama de la lamparilla que alumbraba el sepulcro cuando comenzaba a apagarse. En la ciudad no se hablaba de otra cosa que no fuera de esta abnegación, y hombres de toda condición social la daban como ejemplo único de castidad y amor conyugal.
En ese tiempo el gobernador de la provincia ordenó crucificar a varios ladrones cerca de la cripta donde la matrona lloraba sin interrupción la reciente muerte de su marido. Durante la noche siguiente a la crucifixión, un soldado que vigilaba las cruces para impedir que alguno desclavase los cuerpos de los ladrones para sepultarlos, notó una lucecita que titilaba entre las tumbas y oyó los lamentos de alguien que lloraba. Llevado por la natural curiosidad humana, quiso saber quién estaba allí y qué hacía. Bajó a la cripta y, descubriendo a una mujer de extraordinaria belleza, quedó paralizado de miedo, creyendo hallarse frente a un fantasma o una aparición. Pero cuando vio el cadáver tendido y las lágrimas de la mujer, su rostro rasguñado, se fue desvaneciendo su propia impresión, dándose cuenta de que estaba ante una viuda que no hallaba consuelo. Llevó a la cripta, su magra cena de soldado y comenzó a exhortar a la afligida mujer para que no se dejase dominar por aquel dolor inútil ni llenase su pecho con lamentos sin sentido.
-La muerte -dijo- es el fin de todo lo que vive: el sepulcro es la íntima morada de todos.
Acudió a todo lo que suele decirse para consolar las almas transitadas de dolor. Pero esos consejos de un desconocido la exacerbaban en su padecer y se golpeaba más duramente el pecho, se arrancaba mechones de cabellos y los arrojaba sobre el cadáver. El soldado, sin desanimarse, insistió, tratando de hacerle probar su cena. Al fin la sirvienta, tentada por el olorcito del vino, no pudo resistir la invitación y alargó la mano a lo que les ofrecía, y cuando recobró las fuerzas con el alimento y la bebida, comenzó a atacar la terquedad de su ama:
-¿De qué te servirá todo esto? -le decía-. ¿Qué ganas con dejarte morir de hambre o enterrada, entregando tu alma antes que el destino la pida? Los despojos de los muertos no piden locuras semejantes. Vuelve a la vida. Deja de lado tu error de mujer y goza, mientras sea posible, de la luz del cielo. El mismo cadáver que está allí tiene que bastarte para que veas lo bella que es la vida. ¿Por qué no escuchas los consejos de un amigo que te invita a comer algo y no dejarte morir?
Al fin la viuda, agotada por los días de ayuno, depuso su obstinación y comió y bebió con la misma ansiedad con que lo había hecho antes la sirvienta.
(CXII)
Se sabe que un apetito satisfecho produce otros. El soldado, entusiasmado con su primer éxito, cargó contra su virtud con argumentos semejantes.
-No es mal parecido ni odioso este joven- se decía la matrona, que además era acuciada por la sirvienta que le repetía:
-¿Te resistirás a un amor tan dulce? ¿Perderás los años de juventud? ¿A qué esperar más tiempo?
La mujer, después de haber satisfecho las necesidades de su estómago, no dejó de satisfacer este apetito... y el soldado tuvo dos triunfos. Se acostaron juntos no sólo esa noche sino también el día siguiente y el otro, cerrando bien las puertas de la cripta de modo que si pasase por allí tanto un familiar como un desconocido, creyeran que la fiel mujer había muerto sobre el cadáver de su esposo. El soldado, fascinado por la hermosura de la mujer y por lo misterioso de estos amores, compraba de todo lo mejor que su bolsa le permitía y al caer la noche lo llevaba al sepulcro. Pero he aquí que los parientes de uno de los ladrones, notando la falta de vigilancia nocturna, descolgaron su cadáver y lo sepultaron. El soldado, al hallar al otro día una de las cruces sin muerto, temeroso del suplicio que le aguardaría, contó lo ocurrido a la viuda:
-No, no -le dijo- no esperaré la condena. Mi propia espada, adelantándose á la sentencia del juez, castigará mi descuido. Te pido, mi amada, que una vez muerto me dejes en esta tumba. Pon a tu amante junto a tu marido.
Pero la mujer, tan compasiva como virtuosa, le respondió:
-¡Que los dioses me libren de llorar la muerte de los dos hombres que más he amado! ¡Antes crucificar al muerto que dejar morir al vivo!
Una vez dichas estas palabras, le hizo sacar el cuerpo de su esposo del sepulcro y colgarlo en la cruz vacía. El soldado usó el ingenioso recurso y al día siguiente el pueblo admirado se preguntaba cómo un muerto había podido subir hasta la cruz.
Confía tu barco a los vientos
pero jamás tu corazón a una mujer
porque las olas son más firmes
que la fidelidad de la mujer.
No hay ninguna mujer buena
o si alguna vez lo ha sido
No comprendo cómo algo malo
pudo ser bueno alguna vez.
***

Satyricon es la primera novela en el ámbito occidental, de la que se conservan algunos libros y fragmentos. Es una obra de amor, de aventuras y de viaje, que incluye relatos costumbristas, cuentos populares, crítica literaria, etc.
Para los estudiosos del latín es de destacar la habilidad de Petronio, su autor, en la conversación de algunos personajes del habla cotidiana de las clases populares y bajas.
Escrita en el siglo I a. C. en prosa y en verso, esta novela romana se atribuye a Cayo Petronio Arbiter, aristócrata de familia romana, célebre por su elegancia y su cultura.
De ella extraemos el cuento La matrona de Éfeso, que reproducimos a continuación en versión española.
***
(CXI)
En Éfeso había una matrona con tal fama de honesta que hasta venían las mujeres a conocerla desde países vecinos. Esta matrona perdió a su esposo y no se contentó entonces con ir detrás del cuerpo con los cabellos en desorden, como es costumbre entre el vulgo, ni con golpearse el pecho desnudo ante los ojos de todos, sino que fue detrás de su finado marido hasta su tumba y luego de depositarlo, según la usanza de los griegos, en el hipogeo, se consagró a velar el cuerpo y a llorarlo día y noche. Sus padres y familiares no pudieron hacerla cejar en esa actitud que, llevada a la desesperación, la haría morir de hambre. Hasta los magistrados desistieron del intento al verse rechazados por ella. Todos lloraban casi como muerta a esa mujer que daba ejemplo sin igual consumiéndose desde hacía ya cinco días sin probar bocado. La acompañaba una sirvienta muy fiel que compartía su llanto y renovaba la llama de la lamparilla que alumbraba el sepulcro cuando comenzaba a apagarse. En la ciudad no se hablaba de otra cosa que no fuera de esta abnegación, y hombres de toda condición social la daban como ejemplo único de castidad y amor conyugal.
En ese tiempo el gobernador de la provincia ordenó crucificar a varios ladrones cerca de la cripta donde la matrona lloraba sin interrupción la reciente muerte de su marido. Durante la noche siguiente a la crucifixión, un soldado que vigilaba las cruces para impedir que alguno desclavase los cuerpos de los ladrones para sepultarlos, notó una lucecita que titilaba entre las tumbas y oyó los lamentos de alguien que lloraba. Llevado por la natural curiosidad humana, quiso saber quién estaba allí y qué hacía. Bajó a la cripta y, descubriendo a una mujer de extraordinaria belleza, quedó paralizado de miedo, creyendo hallarse frente a un fantasma o una aparición. Pero cuando vio el cadáver tendido y las lágrimas de la mujer, su rostro rasguñado, se fue desvaneciendo su propia impresión, dándose cuenta de que estaba ante una viuda que no hallaba consuelo. Llevó a la cripta, su magra cena de soldado y comenzó a exhortar a la afligida mujer para que no se dejase dominar por aquel dolor inútil ni llenase su pecho con lamentos sin sentido.
-La muerte -dijo- es el fin de todo lo que vive: el sepulcro es la íntima morada de todos.
Acudió a todo lo que suele decirse para consolar las almas transitadas de dolor. Pero esos consejos de un desconocido la exacerbaban en su padecer y se golpeaba más duramente el pecho, se arrancaba mechones de cabellos y los arrojaba sobre el cadáver. El soldado, sin desanimarse, insistió, tratando de hacerle probar su cena. Al fin la sirvienta, tentada por el olorcito del vino, no pudo resistir la invitación y alargó la mano a lo que les ofrecía, y cuando recobró las fuerzas con el alimento y la bebida, comenzó a atacar la terquedad de su ama:
-¿De qué te servirá todo esto? -le decía-. ¿Qué ganas con dejarte morir de hambre o enterrada, entregando tu alma antes que el destino la pida? Los despojos de los muertos no piden locuras semejantes. Vuelve a la vida. Deja de lado tu error de mujer y goza, mientras sea posible, de la luz del cielo. El mismo cadáver que está allí tiene que bastarte para que veas lo bella que es la vida. ¿Por qué no escuchas los consejos de un amigo que te invita a comer algo y no dejarte morir?
Al fin la viuda, agotada por los días de ayuno, depuso su obstinación y comió y bebió con la misma ansiedad con que lo había hecho antes la sirvienta.
(CXII)
Se sabe que un apetito satisfecho produce otros. El soldado, entusiasmado con su primer éxito, cargó contra su virtud con argumentos semejantes.
-No es mal parecido ni odioso este joven- se decía la matrona, que además era acuciada por la sirvienta que le repetía:
-¿Te resistirás a un amor tan dulce? ¿Perderás los años de juventud? ¿A qué esperar más tiempo?
La mujer, después de haber satisfecho las necesidades de su estómago, no dejó de satisfacer este apetito... y el soldado tuvo dos triunfos. Se acostaron juntos no sólo esa noche sino también el día siguiente y el otro, cerrando bien las puertas de la cripta de modo que si pasase por allí tanto un familiar como un desconocido, creyeran que la fiel mujer había muerto sobre el cadáver de su esposo. El soldado, fascinado por la hermosura de la mujer y por lo misterioso de estos amores, compraba de todo lo mejor que su bolsa le permitía y al caer la noche lo llevaba al sepulcro. Pero he aquí que los parientes de uno de los ladrones, notando la falta de vigilancia nocturna, descolgaron su cadáver y lo sepultaron. El soldado, al hallar al otro día una de las cruces sin muerto, temeroso del suplicio que le aguardaría, contó lo ocurrido a la viuda:
-No, no -le dijo- no esperaré la condena. Mi propia espada, adelantándose á la sentencia del juez, castigará mi descuido. Te pido, mi amada, que una vez muerto me dejes en esta tumba. Pon a tu amante junto a tu marido.
Pero la mujer, tan compasiva como virtuosa, le respondió:
-¡Que los dioses me libren de llorar la muerte de los dos hombres que más he amado! ¡Antes crucificar al muerto que dejar morir al vivo!
Una vez dichas estas palabras, le hizo sacar el cuerpo de su esposo del sepulcro y colgarlo en la cruz vacía. El soldado usó el ingenioso recurso y al día siguiente el pueblo admirado se preguntaba cómo un muerto había podido subir hasta la cruz.
Confía tu barco a los vientos
pero jamás tu corazón a una mujer
porque las olas son más firmes
que la fidelidad de la mujer.
No hay ninguna mujer buena
o si alguna vez lo ha sido
No comprendo cómo algo malo
pudo ser bueno alguna vez.
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jueves 5 de junio de 2008
+ LAS COSAS DEL GENIO
***

Un idioma que recoge tanta herencia mestiza y cultural debía tener necesariamente algo o a alguien que ordenara todo el caudal de normas, palabras y expresiones que recoge el español. En diversos lugares he leído que a ese algo se le llama genio del idioma, que se encarga de vigilar lo que puede entrar en él y lo formamos todos los que lo hablamos, es decir, unos 400 millones de hispanohablantes.
Comprobamos con asombro cómo se resiste a aceptar extranjerismos que no cuadran en su aspecto con la fisonomía peculiar de vocablos genuinamente españoles y cuando finalmente se ve obligado a aceptarlos los adapta convenientemente. Así nos encontramos con:
Cóctel, de cocktail
Chóped, de chopped
Cruasán, de croissant
Guïsqui, de whisky
Restorán, de restaurant
Cedé, de CD
Cederrón, de CD-ROM
Chalé, de chalet
Popourrí, del francés pot pourri, que es calco del español olla podrida, término que Cervantes menciona en El Quijote.
Fútbol, de football
Penalti, de penalty
Córner/córneres, del inglés ‘corner’
Linier, en plural linieres, del catalán, por juez de línea
Pícher (lanzador), de pitcher
Cácher (receptor), por catcher
Esprín, por sprint
Parquin, por parking. Teníamos de antiguo ‘cochera’. Y garaje. Y aparcamiento.
Quinceañero, por teenager
Toples, por topless
Nuestro idioma siempre ha tenido múltiples recursos de expresión. Así sobre los años 30 del siglo pasado podía leerse en los carteles del Teatro Romea, de Barcelona, lo siguiente: Cinco girls con los senos en libertad. Hoy podrían sustituirse esas palabras por Cinco chicas en toples.
Fregona
El idioma se adapta perfectamente a las circunstancias de los tiempos. Allá por los años 50 del pasado siglo un inventor español, don Emilio Bellvis, dio a conocer su invento, al que se le dio sabiamente el nombre de fregona, que la Real Academia Española define como ‘utensilio para fregar los suelos sin necesidad de arrodillarse’, entre otros significados. La palabra es antigua pues, como se sabe, ya Cervantes en 1613 dio el nombre de La ilustre fregona a una de sus Novelas ejemplares.
Tiene tantas y hermosas palabras nuestro idioma que difícilmente son abarcables tantas. Muchas se consideran antiguas. Examínese el siguiente párrafo:
Aquel mozo sentado en su tajuelo a la puerta de su cabaña contemplaba el herrenal, cuyas tapias cubría la algorza, ya con las servillas y el burato dispuestos. Al día siguiente se acercaría al majano y con las piedras haría huir a la garduña que rondaba habitualmente la gayola y los bogales.
Es cierto que a través de los siglos, conforme se ha ido dando la emigración del campo a la ciudad, comenzaron a caer en desuso muchos vocablos de aquél y han salido a la luz otros más propiamente urbanos.
Nuestro idioma tiene enormes recursos. Algo que me ha llamado siempre la atención ha sido que teniendo tres conjugaciones nuestro idioma (verbos terminados en –ar, -er, -ir), hace tiempo que el genio de que hablamos vetó la entrada en nuestro acerbo cultural de verbos de la 2ª. y 3ª. conjugaciones. Hace mucho tiempo que en español sólo se pueden crear nuevos verbos en –ar. En efecto, los neologismos procedentes de nuevas tecnologías han sido adaptados todos al español con terminación en –ar. Es decir corresponden a la 1ª. conjugación. He aquí algunos ejemplos:
Esponsorizar
Chatear
Salsear
Sambear
Mensajear
Telefonear
Clicar o cliquear
Indexar
Formatear
…
…
Es fácil, pues, comprobar que nuestro idioma es lento, tranquilo, pero ordenado y lógico.
***

Un idioma que recoge tanta herencia mestiza y cultural debía tener necesariamente algo o a alguien que ordenara todo el caudal de normas, palabras y expresiones que recoge el español. En diversos lugares he leído que a ese algo se le llama genio del idioma, que se encarga de vigilar lo que puede entrar en él y lo formamos todos los que lo hablamos, es decir, unos 400 millones de hispanohablantes.
Comprobamos con asombro cómo se resiste a aceptar extranjerismos que no cuadran en su aspecto con la fisonomía peculiar de vocablos genuinamente españoles y cuando finalmente se ve obligado a aceptarlos los adapta convenientemente. Así nos encontramos con:
Cóctel, de cocktail
Chóped, de chopped
Cruasán, de croissant
Guïsqui, de whisky
Restorán, de restaurant
Cedé, de CD
Cederrón, de CD-ROM
Chalé, de chalet
Popourrí, del francés pot pourri, que es calco del español olla podrida, término que Cervantes menciona en El Quijote.
Fútbol, de football
Penalti, de penalty
Córner/córneres, del inglés ‘corner’
Linier, en plural linieres, del catalán, por juez de línea
Pícher (lanzador), de pitcher
Cácher (receptor), por catcher
Esprín, por sprint
Parquin, por parking. Teníamos de antiguo ‘cochera’. Y garaje. Y aparcamiento.
Quinceañero, por teenager
Toples, por topless
Nuestro idioma siempre ha tenido múltiples recursos de expresión. Así sobre los años 30 del siglo pasado podía leerse en los carteles del Teatro Romea, de Barcelona, lo siguiente: Cinco girls con los senos en libertad. Hoy podrían sustituirse esas palabras por Cinco chicas en toples.
Fregona
El idioma se adapta perfectamente a las circunstancias de los tiempos. Allá por los años 50 del pasado siglo un inventor español, don Emilio Bellvis, dio a conocer su invento, al que se le dio sabiamente el nombre de fregona, que la Real Academia Española define como ‘utensilio para fregar los suelos sin necesidad de arrodillarse’, entre otros significados. La palabra es antigua pues, como se sabe, ya Cervantes en 1613 dio el nombre de La ilustre fregona a una de sus Novelas ejemplares.
Tiene tantas y hermosas palabras nuestro idioma que difícilmente son abarcables tantas. Muchas se consideran antiguas. Examínese el siguiente párrafo:
Aquel mozo sentado en su tajuelo a la puerta de su cabaña contemplaba el herrenal, cuyas tapias cubría la algorza, ya con las servillas y el burato dispuestos. Al día siguiente se acercaría al majano y con las piedras haría huir a la garduña que rondaba habitualmente la gayola y los bogales.
Es cierto que a través de los siglos, conforme se ha ido dando la emigración del campo a la ciudad, comenzaron a caer en desuso muchos vocablos de aquél y han salido a la luz otros más propiamente urbanos.
Nuestro idioma tiene enormes recursos. Algo que me ha llamado siempre la atención ha sido que teniendo tres conjugaciones nuestro idioma (verbos terminados en –ar, -er, -ir), hace tiempo que el genio de que hablamos vetó la entrada en nuestro acerbo cultural de verbos de la 2ª. y 3ª. conjugaciones. Hace mucho tiempo que en español sólo se pueden crear nuevos verbos en –ar. En efecto, los neologismos procedentes de nuevas tecnologías han sido adaptados todos al español con terminación en –ar. Es decir corresponden a la 1ª. conjugación. He aquí algunos ejemplos:
Esponsorizar
Chatear
Salsear
Sambear
Mensajear
Telefonear
Clicar o cliquear
Indexar
Formatear
…
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Es fácil, pues, comprobar que nuestro idioma es lento, tranquilo, pero ordenado y lógico.
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sábado 31 de mayo de 2008
+ MUCHA SUERTE
***

Me agradaría dejar aquí algunas notas en mi calidad de LECTOR entusiasta de un nuevo libro de cuentos. Y digo como lector porque considero que es la faceta más apreciada por mí en el campo de la literatura, como ya se encargó de recordarnos el insigne escritor e incansable lector Jorge Luis Borges: ‘Que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mí me enorgullecen las que he leído’, que suscribo plenamente.
Acabo de recibir ‘Mucha suerte’, el primer libro de relatos publicado de Antonio Báez, de profesión NARRADOR, malagueño, que acaba de ver la luz pública de la mano de Editorial Narradores, S.L., joven editorial que nace por iniciativa de un grupo de jóvenes vascos amantes de su profesión (periodistas, diseñadores gráficos, fotógrafos,…), cuyo entusiasmo por la literatura es digno de elogio.
Este libro de relatos está muy bien diseñado, tiene una buena presentación y se mete sin duda por los ojos.
Son trece relatos cortos, trece cuentos, cuya trama abarca temas de la vida cotidiana (personajes que hacen autostop, alguien que recuerda el pelo largo de sus años mozos, otro que asiste a su propio funeral, un profesional mediático que recuerda su labia de su etapa de locutor radiofónico, etc.), que están narrados con una agudeza sin par, con buenas dosis de fino humor e ironía. En algunos (Helena, por ejemplo) se entremezclan escenas fantásticas, esperpénticas, absurdas y contradictorias formando un cóctel divertido y sugerente.
Nos tropezamos con un narrador de vocación retardada, germinada tras muchos años previos de lecturas salteadas de toda clase, con una vida de profesor de instituto como licenciado en Filología Clásica, circunstancias que le han ayudado sin duda para disfrutar de un buen manejo del lenguaje.
Me confieso un devoto admirador de Antonio Báez y celebraría grandemente que otros relatos que no aparecen en este libro, como: Las señoritas, La Mudanza, Pornografía, Gasolina, Papiroflexia, Marcianos, Lecciones de golf, Bizcos, Guantes, Casa,…, llegasen en breve a formar la segunda parte de ‘Mucha suerte’, que se hallan al mismo nivel narrativo que los de este libro ahora impreso.
La estupenda calidad de estos relatos y la experiencia como narrador acumulada tras más de dos años escribiendo relatos ha llevado al Sr. Báez a ensayar otros estilos y puntos de vista y así han nacido hermosas narraciones íntimas, agrupadas bajo los nombres genéricos de: 62 maneras de apoyar la cabeza, Animalario, Crónicas, Diario, El libro de los peligros, El mundo del motor, Exxxperiencias, Las viudas, Los invisibles, etc., etc., a las que vaticino su aparición en un tercer volumen de relatos. Sin duda su paso por TusRelatos.com, Narrador.es y su blog personal ha sido enriquecedor para el narrador y para nosotros los lectores.
Algunos de estos últimos mencionados -comme moi- ha querido aprender del Sr. Báez, pero esa es tarea ardua porque es difícil parecérsele en la parcela narrativa.
¡Mucha suerte con su libro, Sr. Báez! ¡Que la suerte le sea propicia en el mundo de letras!
¡No deje de escribir nunca, por favor!
***

Me agradaría dejar aquí algunas notas en mi calidad de LECTOR entusiasta de un nuevo libro de cuentos. Y digo como lector porque considero que es la faceta más apreciada por mí en el campo de la literatura, como ya se encargó de recordarnos el insigne escritor e incansable lector Jorge Luis Borges: ‘Que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mí me enorgullecen las que he leído’, que suscribo plenamente.
Acabo de recibir ‘Mucha suerte’, el primer libro de relatos publicado de Antonio Báez, de profesión NARRADOR, malagueño, que acaba de ver la luz pública de la mano de Editorial Narradores, S.L., joven editorial que nace por iniciativa de un grupo de jóvenes vascos amantes de su profesión (periodistas, diseñadores gráficos, fotógrafos,…), cuyo entusiasmo por la literatura es digno de elogio.
Este libro de relatos está muy bien diseñado, tiene una buena presentación y se mete sin duda por los ojos.
Son trece relatos cortos, trece cuentos, cuya trama abarca temas de la vida cotidiana (personajes que hacen autostop, alguien que recuerda el pelo largo de sus años mozos, otro que asiste a su propio funeral, un profesional mediático que recuerda su labia de su etapa de locutor radiofónico, etc.), que están narrados con una agudeza sin par, con buenas dosis de fino humor e ironía. En algunos (Helena, por ejemplo) se entremezclan escenas fantásticas, esperpénticas, absurdas y contradictorias formando un cóctel divertido y sugerente.
Nos tropezamos con un narrador de vocación retardada, germinada tras muchos años previos de lecturas salteadas de toda clase, con una vida de profesor de instituto como licenciado en Filología Clásica, circunstancias que le han ayudado sin duda para disfrutar de un buen manejo del lenguaje.
Me confieso un devoto admirador de Antonio Báez y celebraría grandemente que otros relatos que no aparecen en este libro, como: Las señoritas, La Mudanza, Pornografía, Gasolina, Papiroflexia, Marcianos, Lecciones de golf, Bizcos, Guantes, Casa,…, llegasen en breve a formar la segunda parte de ‘Mucha suerte’, que se hallan al mismo nivel narrativo que los de este libro ahora impreso.
La estupenda calidad de estos relatos y la experiencia como narrador acumulada tras más de dos años escribiendo relatos ha llevado al Sr. Báez a ensayar otros estilos y puntos de vista y así han nacido hermosas narraciones íntimas, agrupadas bajo los nombres genéricos de: 62 maneras de apoyar la cabeza, Animalario, Crónicas, Diario, El libro de los peligros, El mundo del motor, Exxxperiencias, Las viudas, Los invisibles, etc., etc., a las que vaticino su aparición en un tercer volumen de relatos. Sin duda su paso por TusRelatos.com, Narrador.es y su blog personal ha sido enriquecedor para el narrador y para nosotros los lectores.
Algunos de estos últimos mencionados -comme moi- ha querido aprender del Sr. Báez, pero esa es tarea ardua porque es difícil parecérsele en la parcela narrativa.
¡Mucha suerte con su libro, Sr. Báez! ¡Que la suerte le sea propicia en el mundo de letras!
¡No deje de escribir nunca, por favor!
***
+ JUGAR CON NUESTRO IDIOMA...
***

(Me dicen que ha sido tomado del homenaje al III Congreso de la Lengua Española).
Señores:
Un servidor
Pedro Pérez Paticola,
cual la Academia Española
"Limpia, Fija y da Esplendor".
Y no por ganas de hablar,
pues les voy a demostrar
que es preciso meter mano
al idioma castellano,
donde hay mucho que arreglar.
¿Me quieren decir por qué,
en tamaño y en esencia,
hay esa gran diferencia
entre buque y un buqué?
¿Por el acento? Pues yo,
por esa insignificancia,
no concibo la distancia
de presidio y presidió,
ni de tomas a Tomás
ni de topo al que topó.
Mas dejemos el acento,
que convierte, como ves,
las ingles en un inglés,
y pasemos a otro cuento.
¿A ustedes no les asombra
que diciendo rico y rica,
majo y maja, chico y chica,
no digamos hombre y hombra?
Por eso no encuentro mal
si alguno me dice cuala,
como decimos Pascuala,
femenino de Pascual.
¿Por qué llamamos tortero
al que elabora una torta
y al sastre, que trajes corta,
no lo llamamos trajero?
¿Por qué las Josefas son
por Pepitas conocidas,
como si fuesen salidas
de las tripas de un melón?
¿A vuestro oído no admira,
lo mismo que yo lo admiro,
que quien descerraja un tiro,
dispara, pero no tira?
Este verbo y otros mil
en nuestro idioma son barro;
tira, el que tira de un carro,
no el que dispara un fusil.
De largo sacan largueza
en lugar de larguedad,
y de corto, cortedad
en vez de sacar corteza.
De igual manera me quejo
de ver que un libro es un tomo;
será tomo, si lo tomo,
y si no lo tomo, un dejo.
Si se le llama mirón
al que está mirando mucho,
cuando mucho ladre un chucho
se lo llamará ladrón.
Porque la sílaba "on”
indica aumento, y extraño
que a un ramo de gran tamaño
no se lo llame Ramón.
Y por la misma razón,
si los que estáis escuchando
un gran rato estáis pasando,
estáis pasando un ratón.
Y sobra para quedar
convencido el más profano,
que el idioma castellano
tiene mucho que arreglar...

(Me dicen que ha sido tomado del homenaje al III Congreso de la Lengua Española).
Señores:
Un servidor
Pedro Pérez Paticola,
cual la Academia Española
"Limpia, Fija y da Esplendor".
Y no por ganas de hablar,
pues les voy a demostrar
que es preciso meter mano
al idioma castellano,
donde hay mucho que arreglar.
¿Me quieren decir por qué,
en tamaño y en esencia,
hay esa gran diferencia
entre buque y un buqué?
¿Por el acento? Pues yo,
por esa insignificancia,
no concibo la distancia
de presidio y presidió,
ni de tomas a Tomás
ni de topo al que topó.
Mas dejemos el acento,
que convierte, como ves,
las ingles en un inglés,
y pasemos a otro cuento.
¿A ustedes no les asombra
que diciendo rico y rica,
majo y maja, chico y chica,
no digamos hombre y hombra?
Por eso no encuentro mal
si alguno me dice cuala,
como decimos Pascuala,
femenino de Pascual.
¿Por qué llamamos tortero
al que elabora una torta
y al sastre, que trajes corta,
no lo llamamos trajero?
¿Por qué las Josefas son
por Pepitas conocidas,
como si fuesen salidas
de las tripas de un melón?
¿A vuestro oído no admira,
lo mismo que yo lo admiro,
que quien descerraja un tiro,
dispara, pero no tira?
Este verbo y otros mil
en nuestro idioma son barro;
tira, el que tira de un carro,
no el que dispara un fusil.
De largo sacan largueza
en lugar de larguedad,
y de corto, cortedad
en vez de sacar corteza.
De igual manera me quejo
de ver que un libro es un tomo;
será tomo, si lo tomo,
y si no lo tomo, un dejo.
Si se le llama mirón
al que está mirando mucho,
cuando mucho ladre un chucho
se lo llamará ladrón.
Porque la sílaba "on”
indica aumento, y extraño
que a un ramo de gran tamaño
no se lo llame Ramón.
Y por la misma razón,
si los que estáis escuchando
un gran rato estáis pasando,
estáis pasando un ratón.
Y sobra para quedar
convencido el más profano,
que el idioma castellano
tiene mucho que arreglar...
martes 27 de mayo de 2008
+ AGUANTANDO

Novela de José Mª. Senciales, Editorial Abecedario, Badajoz, 2008, 349 páginas.
***
He gozado, lo sé, de un privilegio raro en el mundo de las letras: asistir a la gestación casi paso a paso, y después al nacimiento, de la primera obra, de la opera prima, de un joven escritor. Y digo un privilegio porque esta situación te permite vivir bien de cerca los anhelos, las inquietudes, las preocupaciones, las satisfacciones,…, de alguien que siente pasión por la literatura, por la narración en voz activa, ejercida en su tiempo libre, fuera de su actividad profesional, que estoy convencido es el vivo y repetitivo retrato de todo aquel que vio cómo salía a la luz la primera de sus obras.
Créanme, merece la pena este feliz espectáculo prolongado en el tiempo, culminado finalmente con la aparición de Aguantando, primera novela publicada de José María Senciales.
José María es Profesor Titular de Geografía en la Universidad de Málaga y está especializado en Geografía Física.
Nos dice el autor en la solapa de la obra que el núcleo de la obra es una acción dramática plagada de notas de humor que pretende remover conciencias y despertar en el lector la autocrítica mediante la pregunta, ¿Aguantamos o resistimos?
Vivir momentos de una naturaleza trastornada durante el proceso de creación de un pueblo imaginario, nos permite asistir a episodios diversos de acoso moral y miedos personales, a un caciquismo enquistado en el siglo XXI (y que sigue perdurando en diferentes modalidades en algunos pueblos andaluces), a un buen despliegue de fenómenos naturales que se explican al lector convenientemente reconociendo en ellos la faceta científica del escritor, combinado todo con entrañables notas de humor e ironía que abarcan nombres de partidos políticos, accidentes y lugares geográficos, comercios pueblerinos, nombres de personas (con sentido encubierto), etc.
En algunos pasajes de la novela, salvando las lógicas diferencias de tiempo y espacio, el pueblo de Torres del Ocaso me ha traído recuerdos ligados a la naturaleza de otro que se ha hecho popular a través de los años en la literatura universal: Macondo.
El título de la obra —AGUANTANDO— (‘aguantar’ según la RAE: soportar a alguien o a algo molesto o desagradable) deja a propósito una nota con carga negativa. Pero el autor se pregunta, y le pregunta al lector, si en la vida en definitiva, ¿no RESISTIMOS?, término con un matiz más positivo, que la Real Academia admite también al definir ‘aguantar’.
Debo confesar que Aguantando me ha parecido una buena novela y me ha gustado. Espero que la segunda novela de este joven autor sea publicada pronto. Me consta que trabaja en otras. ¡Suerte!
Mis felicitaciones al autor y a la Editorial. A ésta por apostar por un joven autor español, a los que he dedicado espacios en muchas de MIS LECTURAS.
La novela ha sido publicada por Editorial Abecedario, Badajoz.
La reseña de esta novela aparecerá también en aquí.
sábado 5 de enero de 2008
+ OTROS LIBROS
***

Superado ya el grueso de las fiestas navideñas en que por razones de edad y de higiene mental se ve uno obligado a administrar la nostalgia, se comienza a vivir de lleno un nuevo y esperanzador año.
Existe la consabida tradición de formular nuevos deseos y metas o de hacer un pequeño examen de lo que ha sido el año que se nos ha ido en un abrir y cerrar de ojos.
Respecto de los propósitos, ya tomé hace tiempo una decisión: no hacérmelos. ¿Para qué? ¿Para no cumplirlos? Mejor dejar pequeñas metas de lado y dedicarse a vivir la vida, a hacer lo que te venga en gana sin más, sin orden ni concierto ni pequeños fines.
En cuanto al examen del año finalizado, se pueden desgranar actividades realizadas, entre otras muchas cosas. Y aquí sí se me ocurren listas. Dos al menos: la de los libros comprados para ir leyendo y la de los libros leídos.
De los comprados, empiezo por mencionar de los más recientes a los más lejanos en el tiempo. Me apresuro a aclarar que es una lista muy personal y responde a criterios que sería tarea larga y no fácil enumerar. Algunos han sido:
La carretera, de Cormac McCarthy
El Danubio, de Claudio Magris
Misterios de las noches y los días, de Juan Eduardo Zúñiga
La tentación de lo imposible, de Mario Vargas Llosa
Esperando a los años que no vuelven, de César Antonio Molina
Cuentos completos, de Truman Capote
En busca del unicornio, de Juan Eslava Galán
Cuentos completos, de Herman Melville
Tierra roja y lluvia torrencial, de Vikram Chandra
La saga/fuga de J.B., de Gonzalo Torrente Ballester
Los príncipes nubios, de Juan Bonilla
El que apaga la luz, de Juan Bonilla
La higuera, de Ramiro Pinilla
Ochenta y seis cuentos, de Quim Monzó
6 falsas novelas, de Ramón Gómez de la Serna
Senos, de Ramón Gómez de la Serna
La vida, instrucciones de uso, de Georges Perec
La mariposa de obsidiana, de Juan Bolea
Los mejores cuentos, de Sergio Pitol
La reina sin espejo, de Lorenzo Silva
Nos espera la noche, de Espido Freire
La ciudad en invierno, de Elvira Navarro
Podría hacerte daño, de Luisa Castro
…
…
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Superado ya el grueso de las fiestas navideñas en que por razones de edad y de higiene mental se ve uno obligado a administrar la nostalgia, se comienza a vivir de lleno un nuevo y esperanzador año.
Existe la consabida tradición de formular nuevos deseos y metas o de hacer un pequeño examen de lo que ha sido el año que se nos ha ido en un abrir y cerrar de ojos.
Respecto de los propósitos, ya tomé hace tiempo una decisión: no hacérmelos. ¿Para qué? ¿Para no cumplirlos? Mejor dejar pequeñas metas de lado y dedicarse a vivir la vida, a hacer lo que te venga en gana sin más, sin orden ni concierto ni pequeños fines.
En cuanto al examen del año finalizado, se pueden desgranar actividades realizadas, entre otras muchas cosas. Y aquí sí se me ocurren listas. Dos al menos: la de los libros comprados para ir leyendo y la de los libros leídos.
De los comprados, empiezo por mencionar de los más recientes a los más lejanos en el tiempo. Me apresuro a aclarar que es una lista muy personal y responde a criterios que sería tarea larga y no fácil enumerar. Algunos han sido:
La carretera, de Cormac McCarthy
El Danubio, de Claudio Magris
Misterios de las noches y los días, de Juan Eduardo Zúñiga
La tentación de lo imposible, de Mario Vargas Llosa
Esperando a los años que no vuelven, de César Antonio Molina
Cuentos completos, de Truman Capote
En busca del unicornio, de Juan Eslava Galán
Cuentos completos, de Herman Melville
Tierra roja y lluvia torrencial, de Vikram Chandra
La saga/fuga de J.B., de Gonzalo Torrente Ballester
Los príncipes nubios, de Juan Bonilla
El que apaga la luz, de Juan Bonilla
La higuera, de Ramiro Pinilla
Ochenta y seis cuentos, de Quim Monzó
6 falsas novelas, de Ramón Gómez de la Serna
Senos, de Ramón Gómez de la Serna
La vida, instrucciones de uso, de Georges Perec
La mariposa de obsidiana, de Juan Bolea
Los mejores cuentos, de Sergio Pitol
La reina sin espejo, de Lorenzo Silva
Nos espera la noche, de Espido Freire
La ciudad en invierno, de Elvira Navarro
Podría hacerte daño, de Luisa Castro
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jueves 27 de diciembre de 2007
+ LITUMA EN LOS ANDES
***

…
A la petite Michèle la altura le sentaba mal —se había quejado de una presión en las sienes semejante a la que le producían esas películas de terror que le encantaban, y de un malestar general e indeterminado— pero, a pesar de ello, estaba impresionada por la desolación y la crudeza del paisaje. Albert, en cambio, se sentía magníficamente bien. Como si se hubiera pasado la vida a tres o cuatro mil metros de altura, entre esas cumbres filudas manchadas de nieve y los rebaños de llamas que, de tanto en tanto, cruzaban la trocha. El zangoloteo del viejo ómnibus era tal que a ratos parecía desmoronarse en esos baches, en esos huecos, en esas piedras que salían a desafiar su ruinosa carrocería a cada instante. Eran los únicos extranjeros, pero a sus compañeros de viaje la parejita de franceses no parecía llamarles la atención. Ni siquiera cuando los oían hablar una lengua extranjera se volvían a mirarlos. Iban envueltos en chalinas, ponchos y uno que otro chullo, arropados para la noche ya inminente, y cargados de atados, paquetes y maletas de hojalata. Hasta gallinas cacareantes traía consigo una señora. Pero ni la incomodidad del asiento, ni el zamaqueo ni la apretura importaban lo más mínimo a Albert y a la petite Michèle.
—Ça va mieux? —preguntó él.
—Oui, un peu mieux.
Y un momento después, la petite Michèle dijo en voz alta lo que Albert también pensaba: él había tenido razón, cuando discutieron en la pensión El Milagro, de Lima, sobre si hacer el viaje al Cusco por tierra o avión. Ella se había empeñado en el avión, por los consejos del señor de la embajada, pero él insistió tanto en el ómnibus que la petite Michèle cedió. No lo lamentaba, al contrario. Hubiera sido una lástima perderse esto.
—Claro que hubiera sido —exclamó Albert, señalando a través del cristal estriado de la ventanilla—. ¿No es formidable?
El sol se estaba ocultando y había una suntuosa cola de pavorreal en el horizonte. Una larga meseta verdioscura, sin árboles, sin viviendas, sin gente ni animales, se extendía a su izquierda, animada por brillos acuosos, como si entre los mechones de paja amarillenta hubiera riachuelos o lagunas. A su derecha, en cambio, se levantaba una hirsuta geografía perpendicular de enhiestas rocas, abismos y quebradas.
—Así debe de ser el Tibet —murmuró la petite Michèle.
—Te aseguro que esto es más interesante que el Tibet —repuso Albert—. Te lo anticipé: Le Pérou, ça vaux le Pérou!
Delante del viejo ómnibus era ya de noche y había comenzado a enfriar. Brillaban algunas estrellas en el cielo azul añil.
…
(Lituma en los Andes, Mario Vargas Llosa, Editorial Planeta).
***
Mario Vargas Llosa, peruano, es novelista, periodista y ensayista y uno de los autores más renombrados que escriben en lengua española. Con Lituma en los Andes consiguió en 1993 el Premio Planeta. Está en posesión de numerosos premios y distinciones, entre ellos el Premio Cervantes. Es académico de la RAE y ha sido investido doctor honoris causa por numerosas universidades.
De entre su numerosa producción literaria podemos citar: La ciudad y los perros, La casa verde, Conversación en la catedral, Pantaleón y las visitadoras, La tía Julia y el escribidor, La guerra del fin del mundo, Elogio de la madrastra, Los cuadernos de don Rigoberto, La fiesta del Chivo, Travesuras de la niña mala,…
Por su trayectoria profesional como escritor y la importancia de su obra literaria ha contraído méritos sobrados para haber sido elegido ya Premio Nobel de Literatura. Esperemos que lo sea pronto.
***
¿Cuál de las novelas leídas de este escritor os gustó más?
¿Encontráis atractiva y elegante la prosa de Vargas Llosa?
***

…
A la petite Michèle la altura le sentaba mal —se había quejado de una presión en las sienes semejante a la que le producían esas películas de terror que le encantaban, y de un malestar general e indeterminado— pero, a pesar de ello, estaba impresionada por la desolación y la crudeza del paisaje. Albert, en cambio, se sentía magníficamente bien. Como si se hubiera pasado la vida a tres o cuatro mil metros de altura, entre esas cumbres filudas manchadas de nieve y los rebaños de llamas que, de tanto en tanto, cruzaban la trocha. El zangoloteo del viejo ómnibus era tal que a ratos parecía desmoronarse en esos baches, en esos huecos, en esas piedras que salían a desafiar su ruinosa carrocería a cada instante. Eran los únicos extranjeros, pero a sus compañeros de viaje la parejita de franceses no parecía llamarles la atención. Ni siquiera cuando los oían hablar una lengua extranjera se volvían a mirarlos. Iban envueltos en chalinas, ponchos y uno que otro chullo, arropados para la noche ya inminente, y cargados de atados, paquetes y maletas de hojalata. Hasta gallinas cacareantes traía consigo una señora. Pero ni la incomodidad del asiento, ni el zamaqueo ni la apretura importaban lo más mínimo a Albert y a la petite Michèle.
—Ça va mieux? —preguntó él.
—Oui, un peu mieux.
Y un momento después, la petite Michèle dijo en voz alta lo que Albert también pensaba: él había tenido razón, cuando discutieron en la pensión El Milagro, de Lima, sobre si hacer el viaje al Cusco por tierra o avión. Ella se había empeñado en el avión, por los consejos del señor de la embajada, pero él insistió tanto en el ómnibus que la petite Michèle cedió. No lo lamentaba, al contrario. Hubiera sido una lástima perderse esto.
—Claro que hubiera sido —exclamó Albert, señalando a través del cristal estriado de la ventanilla—. ¿No es formidable?
El sol se estaba ocultando y había una suntuosa cola de pavorreal en el horizonte. Una larga meseta verdioscura, sin árboles, sin viviendas, sin gente ni animales, se extendía a su izquierda, animada por brillos acuosos, como si entre los mechones de paja amarillenta hubiera riachuelos o lagunas. A su derecha, en cambio, se levantaba una hirsuta geografía perpendicular de enhiestas rocas, abismos y quebradas.
—Así debe de ser el Tibet —murmuró la petite Michèle.
—Te aseguro que esto es más interesante que el Tibet —repuso Albert—. Te lo anticipé: Le Pérou, ça vaux le Pérou!
Delante del viejo ómnibus era ya de noche y había comenzado a enfriar. Brillaban algunas estrellas en el cielo azul añil.
…
(Lituma en los Andes, Mario Vargas Llosa, Editorial Planeta).
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Mario Vargas Llosa, peruano, es novelista, periodista y ensayista y uno de los autores más renombrados que escriben en lengua española. Con Lituma en los Andes consiguió en 1993 el Premio Planeta. Está en posesión de numerosos premios y distinciones, entre ellos el Premio Cervantes. Es académico de la RAE y ha sido investido doctor honoris causa por numerosas universidades.
De entre su numerosa producción literaria podemos citar: La ciudad y los perros, La casa verde, Conversación en la catedral, Pantaleón y las visitadoras, La tía Julia y el escribidor, La guerra del fin del mundo, Elogio de la madrastra, Los cuadernos de don Rigoberto, La fiesta del Chivo, Travesuras de la niña mala,…
Por su trayectoria profesional como escritor y la importancia de su obra literaria ha contraído méritos sobrados para haber sido elegido ya Premio Nobel de Literatura. Esperemos que lo sea pronto.
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¿Cuál de las novelas leídas de este escritor os gustó más?
¿Encontráis atractiva y elegante la prosa de Vargas Llosa?
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miércoles 12 de diciembre de 2007
+ LA VOZ DE UN POETA: Rafael Alberti
***

El día 16 de diciembre se cumplen ciento cinco años del nacimiento, en Puerto de Santa María (Cádiz), de uno de los grandes escritores de la llamada Edad de Plata de la literatura española: Rafael Alberti (1902-1999).
Al estallar la Guerra Civil española se exilió como tantos otros intelectuales afectos a la República.
Poeta y pintor perteneciente a la Generación del 27 destacamos de entre su obra los poemarios: Marinero de tierra, La amante, El alba del alhelí, Cal y canto, Sobre los ángeles, Sermones y moradas,…
Fue distinguido con numerosos premios y distinciones, entre ellos el Premio Nacional de Literatura.
Algunos de sus poemas han sido tomados como letras de sus canciones por artistas populares.
Como homenaje a su persona dejamos aquí dos poemas cortos de su abundante producción:
Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.
Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.
¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla,
y sobre el ancla una estrella,
y sobre la estrella el viento,
y sobre el viento la vela!
---
Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al Norte, fue al Sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo;
que la noche la mañana.
Se equivocaba.
Que las estrellas eran rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)
***
El día 16 de diciembre se cumplen ciento cinco años del nacimiento, en Puerto de Santa María (Cádiz), de uno de los grandes escritores de la llamada Edad de Plata de la literatura española: Rafael Alberti (1902-1999).
Al estallar la Guerra Civil española se exilió como tantos otros intelectuales afectos a la República.
Poeta y pintor perteneciente a la Generación del 27 destacamos de entre su obra los poemarios: Marinero de tierra, La amante, El alba del alhelí, Cal y canto, Sobre los ángeles, Sermones y moradas,…
Fue distinguido con numerosos premios y distinciones, entre ellos el Premio Nacional de Literatura.
Algunos de sus poemas han sido tomados como letras de sus canciones por artistas populares.
Como homenaje a su persona dejamos aquí dos poemas cortos de su abundante producción:
Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.
Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.
¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla,
y sobre el ancla una estrella,
y sobre la estrella el viento,
y sobre el viento la vela!
---
Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al Norte, fue al Sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo;
que la noche la mañana.
Se equivocaba.
Que las estrellas eran rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)
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lunes 10 de diciembre de 2007
+ UNA FÁBULA
***

…
El responsable de todo el alboroto yacía para entonces en el arroyo de un callejón sin salida, lugar adonde lo habían llevado los dos policías que lo rescataran antes de que la turbamulta desencadenada lograra acabar con él; estaba tendido de espaldas, inconsciente, una expresión de completa serenidad en el rostro, un hilillo de sangre en la comisura de la boca, y los dos agentes de pie a su lado, si bien, una vez calmada la indignación, sus simples uniformes parecían ya contención suficiente para los indignados ciudadanos que los habían seguido y que formaban un círculo en torno de él, contemplando el rostro inconsciente y sereno.
—¿Quién es? —preguntó una voz.
—Lo conocemos bien —dijo uno de los policías—. Es inglés. Hemos tenido problemas con él desde que terminó la guerra; no es la primera vez que ha insultado a nuestro país y ha avergonzado al suyo.
—Quizás se muera esta vez —dijo otra voz. Luego el hombre tumbado en el arroyo abrió los ojos y se echo a reír, o lo intentó, atragantándose al principio, y, trataba de torcer la cabeza, como para sacarse de la boca y de la garganta lo que le ahogaba, cuando otro individuo se abrió paso entre la multitud y se le acercó: un anciano, un gigante demacrado de rostro enfermo y agotado, de ojos ávidos y apasionados por encima de un canoso bigote militar, que llevaba un abrigo negro muy usado con tres diminutos distintivos descoloridos en la solapa, se arrodilló junto al inglés, le pasó un brazo por detrás de la cabeza y de los hombros, lo incorporó y le hizo volver ligeramente la cabeza hasta que consiguió escupir la sangre y los dientes rotos y pudo hablar. O reír, más bien, que fue lo que hizo en primer lugar, descansando como en una cuna en el brazo del anciano, si dejar de reír en dirección al círculo de rostros que lo rodeaba, para luego hablar también él en francés:
—Es cierto —dijo—.Temblad. No me voy a morir. Nunca.
—Yo no estoy riendo —dijo el anciano inclinado sobre él—. Lo que ve son lágrimas.
(Una fábula, William Faulkner, Alfaguara).
***
Una fábula es la menos faulkeriana de las novelas del autor, una fantasía pedagógica y moralizante que tiene poco que ver con la literatura del género al uso, que alcanza a dejarnos maravillados.
Es la historia del soldado que está enterrado en el Arco del Triunfo de París... Su mujer se llama Magda. Lo fusilaron entre dos ladrones. Resucitó. Era cabo de un regimiento francés en la Primera Guerra Mundial y se negaba a usar las armas.
Cuando leí Una fábula, con una trama esperpénticamente absurda o absurdamente esperpéntica, que narra la historia del cabo del regimiento francés que en la Primera Guerra Mundial se negaba a atacar al enemigo en un vano intento de aplicar los principios del pacifismo en pleno campo de batalla, me vino a la memoria Bartleby y su respuesta concisa: Preferiría no hacerlo.
El fragmento reproducido es uno de los últimos que serán transcritos aquí y en otras webs y una forma de despedida de este tipo de análisis de la LITERATURA de todos los tiempos, un párrafo de esta novela, quizás poco apreciada en general del Premio Nobel de Literatura, para él sin embargo su obra maestra.
En la selección de párrafos realizada globalmente hasta hoy hay representadas novelas y narraciones de todos los tiempos y estilos, de autores de primer orden y no tanto.
Seguiremos recorriendo el extenso campo de la LITERATURA desde otras perspectivas. Es posible que como lector todavía.
No dejamos una reseña de las obras de William Faulkner, Premio Nobel de Literatura 1950, por resultar un escritor bien conocido.
***
¿Algún comentario sobre este autor o sus obras?
***

…
El responsable de todo el alboroto yacía para entonces en el arroyo de un callejón sin salida, lugar adonde lo habían llevado los dos policías que lo rescataran antes de que la turbamulta desencadenada lograra acabar con él; estaba tendido de espaldas, inconsciente, una expresión de completa serenidad en el rostro, un hilillo de sangre en la comisura de la boca, y los dos agentes de pie a su lado, si bien, una vez calmada la indignación, sus simples uniformes parecían ya contención suficiente para los indignados ciudadanos que los habían seguido y que formaban un círculo en torno de él, contemplando el rostro inconsciente y sereno.
—¿Quién es? —preguntó una voz.
—Lo conocemos bien —dijo uno de los policías—. Es inglés. Hemos tenido problemas con él desde que terminó la guerra; no es la primera vez que ha insultado a nuestro país y ha avergonzado al suyo.
—Quizás se muera esta vez —dijo otra voz. Luego el hombre tumbado en el arroyo abrió los ojos y se echo a reír, o lo intentó, atragantándose al principio, y, trataba de torcer la cabeza, como para sacarse de la boca y de la garganta lo que le ahogaba, cuando otro individuo se abrió paso entre la multitud y se le acercó: un anciano, un gigante demacrado de rostro enfermo y agotado, de ojos ávidos y apasionados por encima de un canoso bigote militar, que llevaba un abrigo negro muy usado con tres diminutos distintivos descoloridos en la solapa, se arrodilló junto al inglés, le pasó un brazo por detrás de la cabeza y de los hombros, lo incorporó y le hizo volver ligeramente la cabeza hasta que consiguió escupir la sangre y los dientes rotos y pudo hablar. O reír, más bien, que fue lo que hizo en primer lugar, descansando como en una cuna en el brazo del anciano, si dejar de reír en dirección al círculo de rostros que lo rodeaba, para luego hablar también él en francés:
—Es cierto —dijo—.Temblad. No me voy a morir. Nunca.
—Yo no estoy riendo —dijo el anciano inclinado sobre él—. Lo que ve son lágrimas.
(Una fábula, William Faulkner, Alfaguara).
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Una fábula es la menos faulkeriana de las novelas del autor, una fantasía pedagógica y moralizante que tiene poco que ver con la literatura del género al uso, que alcanza a dejarnos maravillados.
Es la historia del soldado que está enterrado en el Arco del Triunfo de París... Su mujer se llama Magda. Lo fusilaron entre dos ladrones. Resucitó. Era cabo de un regimiento francés en la Primera Guerra Mundial y se negaba a usar las armas.
Cuando leí Una fábula, con una trama esperpénticamente absurda o absurdamente esperpéntica, que narra la historia del cabo del regimiento francés que en la Primera Guerra Mundial se negaba a atacar al enemigo en un vano intento de aplicar los principios del pacifismo en pleno campo de batalla, me vino a la memoria Bartleby y su respuesta concisa: Preferiría no hacerlo.
El fragmento reproducido es uno de los últimos que serán transcritos aquí y en otras webs y una forma de despedida de este tipo de análisis de la LITERATURA de todos los tiempos, un párrafo de esta novela, quizás poco apreciada en general del Premio Nobel de Literatura, para él sin embargo su obra maestra.
En la selección de párrafos realizada globalmente hasta hoy hay representadas novelas y narraciones de todos los tiempos y estilos, de autores de primer orden y no tanto.
Seguiremos recorriendo el extenso campo de la LITERATURA desde otras perspectivas. Es posible que como lector todavía.
No dejamos una reseña de las obras de William Faulkner, Premio Nobel de Literatura 1950, por resultar un escritor bien conocido.
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¿Algún comentario sobre este autor o sus obras?
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sábado 8 de diciembre de 2007
+ 80º. ANIVERSARIO DE LA GENERACIÓN DEL 27
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Leo en Babelia que se cumplen este año 2007 ochenta años de una generación de poetas que pueden ser considerados hoy ya clásicos, amigos entre ellos —unos más que otros—, que ostentaban espíritu de clan, que se autoproclamaron ‘nietos de Góngora’ y que son considerados legatarios de Juan Ramón Jiménez: El Grupo del 27 (mejor que la Generación del 27).
En esa larga nómina de eminentes poetas están Luis Cernuda, Federico García Lorca, Jorge Guillén, Pedro Salinas, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Rosa Chacel, Manuel Altolaguirre, Fernando Villalón,…
Otros artistas adscritos a esa generación, sumidos en los aires regeneradores de la vanguardia estética en la Europa de aquellos años, fueron Pablo Picasso, Salvador Dalí, Luis Buñuel, María Zambrano, etc.
Sirva este pequeño recuerdo como homenaje a poetas, pintores, cineastas, filósofos,…, de aquella fértil generación, muchos de los cuales pasaron por la Residencia de Estudiantes durante sus estancias o visitas a Madrid.
***

Leo en Babelia que se cumplen este año 2007 ochenta años de una generación de poetas que pueden ser considerados hoy ya clásicos, amigos entre ellos —unos más que otros—, que ostentaban espíritu de clan, que se autoproclamaron ‘nietos de Góngora’ y que son considerados legatarios de Juan Ramón Jiménez: El Grupo del 27 (mejor que la Generación del 27).
En esa larga nómina de eminentes poetas están Luis Cernuda, Federico García Lorca, Jorge Guillén, Pedro Salinas, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Rosa Chacel, Manuel Altolaguirre, Fernando Villalón,…
Otros artistas adscritos a esa generación, sumidos en los aires regeneradores de la vanguardia estética en la Europa de aquellos años, fueron Pablo Picasso, Salvador Dalí, Luis Buñuel, María Zambrano, etc.
Sirva este pequeño recuerdo como homenaje a poetas, pintores, cineastas, filósofos,…, de aquella fértil generación, muchos de los cuales pasaron por la Residencia de Estudiantes durante sus estancias o visitas a Madrid.
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+ FRANCISCO AYALA: EL LECTOR INCANSABLE
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Para mí ser lector es algo que debiera ser catalogado como profesión. Por eso cuando leo alguna noticia relacionada con este punto me intereso vivamente por ella. Les cuento.
Leo en Babelia un artículo, firmado por Juan Cruz, en el que se nos cuenta el sistema que sigue actualmente para no abandonar la lectura un hombre de 101 años, Francisco Ayala (nacido en 1906), escritor y académico de la RAE, limitado en su visión actualmente por razones de edad. Se sirve de un artilugio que incorpora los avances tecnológicos últimos que el hombre ha inventado ‘para saber más, y para saber menos’, por el que se hacen pasar libros, periódicos, noticias escritas, cartas, mensajes electrónicos,..., todo un método por el cual se mantiene informado y al día el Sr. Ayala. Puede verse un detalle de tal sistema en la fotografía del margen.
Me ha encantado comprobar la forma en que un hombre cercano a los 102 años mantiene su actividad física e intelectual al máximo nivel posible, ayudándose de los avances de la ciencia. Pero lo más estimulante es la lección que nos da como LECTOR.
***

Para mí ser lector es algo que debiera ser catalogado como profesión. Por eso cuando leo alguna noticia relacionada con este punto me intereso vivamente por ella. Les cuento.
Leo en Babelia un artículo, firmado por Juan Cruz, en el que se nos cuenta el sistema que sigue actualmente para no abandonar la lectura un hombre de 101 años, Francisco Ayala (nacido en 1906), escritor y académico de la RAE, limitado en su visión actualmente por razones de edad. Se sirve de un artilugio que incorpora los avances tecnológicos últimos que el hombre ha inventado ‘para saber más, y para saber menos’, por el que se hacen pasar libros, periódicos, noticias escritas, cartas, mensajes electrónicos,..., todo un método por el cual se mantiene informado y al día el Sr. Ayala. Puede verse un detalle de tal sistema en la fotografía del margen.
Me ha encantado comprobar la forma en que un hombre cercano a los 102 años mantiene su actividad física e intelectual al máximo nivel posible, ayudándose de los avances de la ciencia. Pero lo más estimulante es la lección que nos da como LECTOR.
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domingo 2 de diciembre de 2007
+ ¿POR QUÉ NO SE LEE EL CUENTO ESPAÑOL?
***
Leo en Babelia, del 1-12-2007, un artículo titulado ‘Tribulaciones entre cuento y corto’, debido a la pluma de Antonio Luis de Villena, en donde en un análisis pormenorizado destinado al debate afirma en titulares que ‘el relato es la cenicienta de la literatura española’. En él se ocupa, además, del cortometraje en el cine.
Los editores pagan mucho menos por el relato o cuento, incluso a autores conocidos, argumentando que el problema está en el lector. Según esta teoría generalizada al lector español le gusta poco el cuento como le gusta poco la poesía, prefiere —a pesar de la cultura de la imagen— una gruesa novela-río que dé lectura para unas vacaciones enteras (hay largas novelas estupendas), añade el articulista.
Pero si en España el cuento (junto con la poesía) es la cenicienta (y ha habido ilustres cuentistas), no ocurre lo mismo en Hispanoamérica, tan rica en relatos. Borges, Cortázar, Onetti, Monterroso,…, gozaron de un fiel público lector.
¿POR QUÉ NO SE LEE EL CUENTO ESPAÑOL?, se pregunta el articulista.
Desde Chejov, Katherine Mansfield, Quiroga,…, el cuento es como ‘un ágil pedazo de vida’, del que por elipsis, sale la vida toda, pero como es breve, ha de acentuarlo todo, señala de Villena.
Termina preguntándose el articulista si al cuento español —también a la poesía— no le falta lirismo o la falta de lectura no se debe a la feroz incultura que afecta a nuestro país desde hace al menos una decena de años.
Y finalmente, si la ‘literatura best-sellerista’ alarga su vida, si los haikus o tankas japoneses y el microrrelato hispanoamericano producen arte breve, ¿por qué ocurre esto?
***
Pregunto a los narradores habituales de las webs, ¿qué opináis al respecto?
***
Leo en Babelia, del 1-12-2007, un artículo titulado ‘Tribulaciones entre cuento y corto’, debido a la pluma de Antonio Luis de Villena, en donde en un análisis pormenorizado destinado al debate afirma en titulares que ‘el relato es la cenicienta de la literatura española’. En él se ocupa, además, del cortometraje en el cine.
Los editores pagan mucho menos por el relato o cuento, incluso a autores conocidos, argumentando que el problema está en el lector. Según esta teoría generalizada al lector español le gusta poco el cuento como le gusta poco la poesía, prefiere —a pesar de la cultura de la imagen— una gruesa novela-río que dé lectura para unas vacaciones enteras (hay largas novelas estupendas), añade el articulista.
Pero si en España el cuento (junto con la poesía) es la cenicienta (y ha habido ilustres cuentistas), no ocurre lo mismo en Hispanoamérica, tan rica en relatos. Borges, Cortázar, Onetti, Monterroso,…, gozaron de un fiel público lector.
¿POR QUÉ NO SE LEE EL CUENTO ESPAÑOL?, se pregunta el articulista.
Desde Chejov, Katherine Mansfield, Quiroga,…, el cuento es como ‘un ágil pedazo de vida’, del que por elipsis, sale la vida toda, pero como es breve, ha de acentuarlo todo, señala de Villena.
Termina preguntándose el articulista si al cuento español —también a la poesía— no le falta lirismo o la falta de lectura no se debe a la feroz incultura que afecta a nuestro país desde hace al menos una decena de años.
Y finalmente, si la ‘literatura best-sellerista’ alarga su vida, si los haikus o tankas japoneses y el microrrelato hispanoamericano producen arte breve, ¿por qué ocurre esto?
***
Pregunto a los narradores habituales de las webs, ¿qué opináis al respecto?
***
viernes 30 de noviembre de 2007
+ UNA FÁBULA (observaciones)
***

Estoy recordando UNA FÁBULA, la novela menos faulkeriana, una fantasía pedagógica y moralizante, que tiene poco que ver con la literatura del género al uso, que alcanza a dejarnos maravillados.
'Es la historia del soldado que está enterrado en el Arco del Triunfo de París... Su mujer se llama Magda. Lo fusilaron entre dos ladrones. Resucitó.'
Publicaré en los próximos días, a modo de despedida de este tipo de análisis de la LITERATURA de todos los tiempos, un párrafo significativo de esta novela, quizás poco apreciada en general del Premio Nobel de Literatura —para él su obra maestra—, que en su discurso de aceptación del premio, en diciembre de 1950, nos dijo, entre otras cosas, que
'Nuestra tragedia de hoy es un miedo físico general y universal tan largamente padecido, que a duras penas lo podemos soportar. Ya no quedan problemas del espíritu; tan sólo una pregunta: ¿cuándo seré aniquilado? Es por eso que el hombre o la mujer joven que escribe actualmente ha olvidado los problemas del corazón humano en conflicto consigo mismo, que solos bastarían para producir buena escritura porque son lo único sobre lo cual vale la pena escribir, lo único que justifica la agonía y el sudor. Debe aprenderlos de nuevo. Debe enseñarse a sí mismo que lo más despreciable de todo es tener miedo; y una vez aprendido, olvidarlo para siempre sin dejar espacio en su taller para nada distinto de las verdades y certezas del corazón, de las verdades universales sin las cuales cualquier relato es efímero y fatal: el amor, el honor, la piedad, el orgullo, la compasión, el sacrificio. Mientras no lo haga, su trabajo está bajo maldición. No escribe sobre amor sino sobre lujuria, sobre derrotas en las que nadie pierde nada valioso, sobre victorias sin esperanza y, lo peor de todo, sin piedad ni compasión. Su dolor no llora sobre fibras universales y no deja huella. No escribe con el corazón; escribe con las glándulas.'
'Mientras no aprenda estas cosas, escribirá como si estuviera viendo el final del hombre e inmerso en él. Me rehúso a aceptar el fin del hombre.'
...
En la selección de párrafos realizada hasta hoy hay novelas y narraciones de todos los tiempos y estilos, de autores de primer orden y no tanto.
Seguiremos recorriendo el extenso campo de la LITERATURA desde otras perspectivas. Es posible que como lector todavía.
***

Estoy recordando UNA FÁBULA, la novela menos faulkeriana, una fantasía pedagógica y moralizante, que tiene poco que ver con la literatura del género al uso, que alcanza a dejarnos maravillados.
'Es la historia del soldado que está enterrado en el Arco del Triunfo de París... Su mujer se llama Magda. Lo fusilaron entre dos ladrones. Resucitó.'
Publicaré en los próximos días, a modo de despedida de este tipo de análisis de la LITERATURA de todos los tiempos, un párrafo significativo de esta novela, quizás poco apreciada en general del Premio Nobel de Literatura —para él su obra maestra—, que en su discurso de aceptación del premio, en diciembre de 1950, nos dijo, entre otras cosas, que
'Nuestra tragedia de hoy es un miedo físico general y universal tan largamente padecido, que a duras penas lo podemos soportar. Ya no quedan problemas del espíritu; tan sólo una pregunta: ¿cuándo seré aniquilado? Es por eso que el hombre o la mujer joven que escribe actualmente ha olvidado los problemas del corazón humano en conflicto consigo mismo, que solos bastarían para producir buena escritura porque son lo único sobre lo cual vale la pena escribir, lo único que justifica la agonía y el sudor. Debe aprenderlos de nuevo. Debe enseñarse a sí mismo que lo más despreciable de todo es tener miedo; y una vez aprendido, olvidarlo para siempre sin dejar espacio en su taller para nada distinto de las verdades y certezas del corazón, de las verdades universales sin las cuales cualquier relato es efímero y fatal: el amor, el honor, la piedad, el orgullo, la compasión, el sacrificio. Mientras no lo haga, su trabajo está bajo maldición. No escribe sobre amor sino sobre lujuria, sobre derrotas en las que nadie pierde nada valioso, sobre victorias sin esperanza y, lo peor de todo, sin piedad ni compasión. Su dolor no llora sobre fibras universales y no deja huella. No escribe con el corazón; escribe con las glándulas.'
'Mientras no aprenda estas cosas, escribirá como si estuviera viendo el final del hombre e inmerso en él. Me rehúso a aceptar el fin del hombre.'
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En la selección de párrafos realizada hasta hoy hay novelas y narraciones de todos los tiempos y estilos, de autores de primer orden y no tanto.
Seguiremos recorriendo el extenso campo de la LITERATURA desde otras perspectivas. Es posible que como lector todavía.
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+ MANHATTAN TRANSFER
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…
II. METRÓPOLI
Babilonia y Nínive eran de ladrillo. Toda Atenas era doradas columnas de mármol. Roma reposaba en anchos arcos de mampostería. En Constantinopla los alminares llamean como enormes cirios en torno al Cuerno de Oro… Acero, vidrio, baldosas, hormigón, serán los materiales de los rascacielos. Apilados en la estrecha isla, edificios de mil ventanas surgirán resplandecientes, pirámide sobre pirámide, blancas nubes sobre la tormenta.
Cuando la puerta del cuarto se cerró tras él, Ed Thatcher se sintió muy solo, lleno de punzante inquietud. Si Susie estuviera allí le diría cuánto dinero iba a ganar, le diría que cada semana depositaría diez dólares en la caja de ahorros para la pequeña Ellen, lo cual haría quinientos veinte dólares al cabo del año… En diez años, sin contar el interés, más de cinco mil dólares. Tengo que calcular el interés compuesto de quinientos veinte dólares al cuatro por ciento. Ed daba vueltas por el cuarto, muy agitado. La luz de gas gemía confortablemente como un gato. Sus ojos cayeron sobre el titular de un periódico que andaba por los suelos junto al cubo de carbón donde lo había tirado cuando salió a la calle a buscar un coche para llevar a Susie al hospital.
MORTON FIRMA EL NUEVO PROYECTO DE ENSANCHE DE NUEVA YORK
Aprueba el decreto que hará de Nueva York la segunda metrópoli del Mundo
Respirando profundamente dobló el periódico y lo dejó en la mesa. La segunda ciudad del mundo… Y papá quería que me quedara en su viejo tenducho de Onteora. Y quizás me hubiese quedado si no fuera por Susie… Señores, esta noche que ustedes me hacen el señalado favor de brindarme una participación en su casa, quiero presentarles a mi mujercita. Todo se lo debo a ella.
En la reverencia que hizo a la chimenea, tropezó con la consola próxima a la librería y tiró una figurita de China. Chasqueando la lengua se agachó a recogerla. La cabeza de la holandesita, en porcelana azul, estaba separada del cuerpo. Y la pobre Susie, tan encariñada con sus chucherías. Mejor será irse a la cama.
Levantó la ventana y se asomó. Un tren elevado retumbó al extremo de la calle. Una humareda de carbón le dio en las narices. Con medio cuerpo fuera de la ventana se quedó largo rato mirando a la calle a derecha y a izquierda. La segunda ciudad del mundo. Las casas de ladrillo, la luz empañada de los faroles, las voces de un grupo de granujillas que se peleaban en la escalera de la casa fronteriza, el paso firme y regular de un policía, le daban una impresión de movimiento, como de soldados en marcha, como un vapor de ruedas remontando el Hudson, como una parada electoral que se dirigiese por las largas calles hacia algo muy grande, muy blanco, lleno de columnas, majestuoso. Metrópoli.
…
(Manhattan Transfer, John Dos Passos, Editorial Bruguera).
***
John Dos Passos, novelista y periodista estadounidense, alcanzó relieve internacional con su novela Manhattan Transfer (1925), en la que utiliza la técnica de secuencias breves, en las que yuxtapone las historias de decenas de personajes. Es un mosaico de las gentes del New York de la época en que escribe. Es un claro testimonio de la influencia de la narración disociativa, recombinatoria, fragmentaria, que define la técnica cinematográfica de aquellos años.
Obras afines, cercanas en la técnica narrativa utilizada, son The Waste Land, de Eliot, y Tirano Banderas, de Valle-Inclán.
Nos ocupamos de Dos Passos en nuestro artículo La Literatura y las guerras.
Estuvo en España —estudiando español— en La Residencia de Estudiantes y deambulando por los cafés madrileños, de los que era amo y señor por aquellas fechas Valle-Inclán. Conoció a éste y a Juan Ramón Jiménez, recién llegado de New York. Dos Passos y Valle-Inclán fueron protagonistas de la renovación estético-cultural de la literatura hecha hasta la fecha. En mis lecturas, llegué al conocimiento del norteamericano a través del gallego.
Otros libros de este autor son El paralelo 42, El gran dinero, La primera catástrofe, Años inolvidables,…
***
Me agradaría leer opiniones sobre algunos extremos aquí reseñados.
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II. METRÓPOLI
Babilonia y Nínive eran de ladrillo. Toda Atenas era doradas columnas de mármol. Roma reposaba en anchos arcos de mampostería. En Constantinopla los alminares llamean como enormes cirios en torno al Cuerno de Oro… Acero, vidrio, baldosas, hormigón, serán los materiales de los rascacielos. Apilados en la estrecha isla, edificios de mil ventanas surgirán resplandecientes, pirámide sobre pirámide, blancas nubes sobre la tormenta.
Cuando la puerta del cuarto se cerró tras él, Ed Thatcher se sintió muy solo, lleno de punzante inquietud. Si Susie estuviera allí le diría cuánto dinero iba a ganar, le diría que cada semana depositaría diez dólares en la caja de ahorros para la pequeña Ellen, lo cual haría quinientos veinte dólares al cabo del año… En diez años, sin contar el interés, más de cinco mil dólares. Tengo que calcular el interés compuesto de quinientos veinte dólares al cuatro por ciento. Ed daba vueltas por el cuarto, muy agitado. La luz de gas gemía confortablemente como un gato. Sus ojos cayeron sobre el titular de un periódico que andaba por los suelos junto al cubo de carbón donde lo había tirado cuando salió a la calle a buscar un coche para llevar a Susie al hospital.
MORTON FIRMA EL NUEVO PROYECTO DE ENSANCHE DE NUEVA YORK
Aprueba el decreto que hará de Nueva York la segunda metrópoli del Mundo
Respirando profundamente dobló el periódico y lo dejó en la mesa. La segunda ciudad del mundo… Y papá quería que me quedara en su viejo tenducho de Onteora. Y quizás me hubiese quedado si no fuera por Susie… Señores, esta noche que ustedes me hacen el señalado favor de brindarme una participación en su casa, quiero presentarles a mi mujercita. Todo se lo debo a ella.
En la reverencia que hizo a la chimenea, tropezó con la consola próxima a la librería y tiró una figurita de China. Chasqueando la lengua se agachó a recogerla. La cabeza de la holandesita, en porcelana azul, estaba separada del cuerpo. Y la pobre Susie, tan encariñada con sus chucherías. Mejor será irse a la cama.
Levantó la ventana y se asomó. Un tren elevado retumbó al extremo de la calle. Una humareda de carbón le dio en las narices. Con medio cuerpo fuera de la ventana se quedó largo rato mirando a la calle a derecha y a izquierda. La segunda ciudad del mundo. Las casas de ladrillo, la luz empañada de los faroles, las voces de un grupo de granujillas que se peleaban en la escalera de la casa fronteriza, el paso firme y regular de un policía, le daban una impresión de movimiento, como de soldados en marcha, como un vapor de ruedas remontando el Hudson, como una parada electoral que se dirigiese por las largas calles hacia algo muy grande, muy blanco, lleno de columnas, majestuoso. Metrópoli.
…
(Manhattan Transfer, John Dos Passos, Editorial Bruguera).
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John Dos Passos, novelista y periodista estadounidense, alcanzó relieve internacional con su novela Manhattan Transfer (1925), en la que utiliza la técnica de secuencias breves, en las que yuxtapone las historias de decenas de personajes. Es un mosaico de las gentes del New York de la época en que escribe. Es un claro testimonio de la influencia de la narración disociativa, recombinatoria, fragmentaria, que define la técnica cinematográfica de aquellos años.
Obras afines, cercanas en la técnica narrativa utilizada, son The Waste Land, de Eliot, y Tirano Banderas, de Valle-Inclán.
Nos ocupamos de Dos Passos en nuestro artículo La Literatura y las guerras.
Estuvo en España —estudiando español— en La Residencia de Estudiantes y deambulando por los cafés madrileños, de los que era amo y señor por aquellas fechas Valle-Inclán. Conoció a éste y a Juan Ramón Jiménez, recién llegado de New York. Dos Passos y Valle-Inclán fueron protagonistas de la renovación estético-cultural de la literatura hecha hasta la fecha. En mis lecturas, llegué al conocimiento del norteamericano a través del gallego.
Otros libros de este autor son El paralelo 42, El gran dinero, La primera catástrofe, Años inolvidables,…
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Me agradaría leer opiniones sobre algunos extremos aquí reseñados.
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martes 27 de noviembre de 2007
+ LA CARTUJA DE PARMA
***

…
Aquel día y los siguientes Clelia estuvo muy triste; le llamó varias veces, pero apenas tuvo valor para decirle unas pocas palabras. La mañana del quinto día después de la primera entrevista le anunció que iría aquella noche a la capilla de mármol.
-Sólo puedo decirle unas pocas palabras -le advirtió al entrar. Temblaba de tal modo que tenía necesidad de apoyarse en su doncella. La mandó luego a la entrada de la capilla y añadió con una voz apenas inteligible-: Me va a dar su palabra de honor de obedecer a la duquesa e intentar evadirse el día que le ordene y de la manera que le indique, o mañana por la mañana me refugio en un convento, y le juro que no volveré a dirigirle la palabra en mi vida.
Fabricio permaneció mudo.
-Prométamelo -añadió Clelia con lágrimas en los ojos y como fuera de sí- o ésta es la última vez que hablamos. La vida que por usted llevo es horrenda: está aquí por mí, y cada día puede ser el último de su existencia.
Clelia estaba tan débil que tuvo que buscar apoyo en un gran sillón llevado en otro tiempo a la capilla para uso del príncipe cautivo; estaba a punto de desmayarse.
-¿Qué hay que prometer? -dijo Fabricio con aire abrumado.
-Ya lo sabe.
-Juro, pues, precipitarme a sabiendas en un horrible infortunio y condenarme a vivir lejos de lo único que amo en el mundo.
-Prometa cosas precisas.
-Juro obedecer a la duquesa y huir el día que ella quiera y como ella quiera. ¿Y qué va a ser de mí lejos de usted?
-Jure escaparse pase lo que pase.
-¿Qué? ¿Está decidida a casarse con el marqués Crescenzi cuando ya no esté yo aquí?
-¡Oh Dios mío!, ¿qué corazón me atribuye?... Pero jure o mi alma no podrá gozar de paz ni un solo instante.
-¡Pues bien!: juro evadirme de aquí el día que la duquesa Sanseverina lo disponga y pase lo que pase de aquí a entonces.
Conseguido este juramento, Clelia se sintió tan débil que se vio forzada a retirarse después de dar gracias a Fabricio.
-Ya estaba todo dispuesto para mi huida mañana por la mañana, en caso de que usted se hubiera obstinado en quedarse. Le hubiera visto ahora por última vez en mi vida: había hecho este voto a la Madona. Ahora, en cuanto pueda salir de mi cuarto, iré a examinar la terrible muralla debajo de la piedra nueva de la balaustrada.
Al día siguiente Fabricio la vio tan pálida que le produjo una gran pena. Clelia le dijo desde la ventana de la pajarera:
-No nos hagamos ilusiones, querido amigo; como nuestra amistad está manchada de pecado, estoy segura de que nos perseguirá el infortunio. Le descubrirán cuando trate de huir y se perderá para siempre, si no es algo peor. De todos modos, hay que obedecer a la prudencia humana, que nos ordena intentarlo todo. Para bajar el muro de la torre grande necesita una cuerda fuerte de más de doscientos pies de larga. Por más que hago desde que conozco los planes de la duquesa, sólo he podido conseguir unas cuerdas que no miden juntas más de cincuenta pies. Por una orden del día del gobernador, hay que quemar todas las cuerdas que se ven en la fortaleza, y todas las noches se retiran las de los pozos que, por otra parte, son tan endebles que muchas veces se rompen al levantar su ligera carga. Pero ruegue a Dios que me perdone: traiciono a mi padre y me esfuerzo, hija desnaturalizada, en darle un disgusto mortal. Ruegue a Dios por mí, y, si su vida se salva, haga voto de consagrar todos los momentos de la misma a su gloria.
…
(La Cartuja de Parma, de Henri-Marie Beyle (Stendhal), Editorial Gredos, S.A.).
***
Esta novela es, junto a Rojo y negro, la novela más importante de Stendhal.
Aunque esta obra está escrita en la época del Romanticismo, fue abordada por Stendhal de forma muy diferente al estilo de dicho movimiento literario.
Honorato de Balzac la consideró la novela más relevante de su época, señalando que en el libro brota lo sublime de capítulo en capítulo, llamándola El príncipe moderno, que escribiría Maquiavelo si viviera desterrado de Italia en el siglo XIX, destacando los retratos de personajes y asignándole a esta parte una extraordinaria solidez literaria, invitando a recrearse en los admirables detalles de la trama en la que el autor maneja cien personajes con una facilidad increíble, en la que no hay ni uno que no esté justificado.
André Gide —Premio Nobel de Literatura— señaló la obra como la novela francesa más grande de todos los tiempos.
Puede ser clasificada La Cartuja de Parma (1839) dentro de lo que Balzac denominó Literatura de las Ideas (rapidez, movimiento, concisión, choques, acción, drama, no discusión, alejada de las abstracciones), en contraposición a Literatura de las Imágenes (extensos espectáculos de la naturaleza, grandes imágenes, lirismo, epopeya,…, a la que podría adscribirse a Víctor Hugo).
***
¿Consideráis La Cartuja de Parma una gran novela?
***

…
Aquel día y los siguientes Clelia estuvo muy triste; le llamó varias veces, pero apenas tuvo valor para decirle unas pocas palabras. La mañana del quinto día después de la primera entrevista le anunció que iría aquella noche a la capilla de mármol.
-Sólo puedo decirle unas pocas palabras -le advirtió al entrar. Temblaba de tal modo que tenía necesidad de apoyarse en su doncella. La mandó luego a la entrada de la capilla y añadió con una voz apenas inteligible-: Me va a dar su palabra de honor de obedecer a la duquesa e intentar evadirse el día que le ordene y de la manera que le indique, o mañana por la mañana me refugio en un convento, y le juro que no volveré a dirigirle la palabra en mi vida.
Fabricio permaneció mudo.
-Prométamelo -añadió Clelia con lágrimas en los ojos y como fuera de sí- o ésta es la última vez que hablamos. La vida que por usted llevo es horrenda: está aquí por mí, y cada día puede ser el último de su existencia.
Clelia estaba tan débil que tuvo que buscar apoyo en un gran sillón llevado en otro tiempo a la capilla para uso del príncipe cautivo; estaba a punto de desmayarse.
-¿Qué hay que prometer? -dijo Fabricio con aire abrumado.
-Ya lo sabe.
-Juro, pues, precipitarme a sabiendas en un horrible infortunio y condenarme a vivir lejos de lo único que amo en el mundo.
-Prometa cosas precisas.
-Juro obedecer a la duquesa y huir el día que ella quiera y como ella quiera. ¿Y qué va a ser de mí lejos de usted?
-Jure escaparse pase lo que pase.
-¿Qué? ¿Está decidida a casarse con el marqués Crescenzi cuando ya no esté yo aquí?
-¡Oh Dios mío!, ¿qué corazón me atribuye?... Pero jure o mi alma no podrá gozar de paz ni un solo instante.
-¡Pues bien!: juro evadirme de aquí el día que la duquesa Sanseverina lo disponga y pase lo que pase de aquí a entonces.
Conseguido este juramento, Clelia se sintió tan débil que se vio forzada a retirarse después de dar gracias a Fabricio.
-Ya estaba todo dispuesto para mi huida mañana por la mañana, en caso de que usted se hubiera obstinado en quedarse. Le hubiera visto ahora por última vez en mi vida: había hecho este voto a la Madona. Ahora, en cuanto pueda salir de mi cuarto, iré a examinar la terrible muralla debajo de la piedra nueva de la balaustrada.
Al día siguiente Fabricio la vio tan pálida que le produjo una gran pena. Clelia le dijo desde la ventana de la pajarera:
-No nos hagamos ilusiones, querido amigo; como nuestra amistad está manchada de pecado, estoy segura de que nos perseguirá el infortunio. Le descubrirán cuando trate de huir y se perderá para siempre, si no es algo peor. De todos modos, hay que obedecer a la prudencia humana, que nos ordena intentarlo todo. Para bajar el muro de la torre grande necesita una cuerda fuerte de más de doscientos pies de larga. Por más que hago desde que conozco los planes de la duquesa, sólo he podido conseguir unas cuerdas que no miden juntas más de cincuenta pies. Por una orden del día del gobernador, hay que quemar todas las cuerdas que se ven en la fortaleza, y todas las noches se retiran las de los pozos que, por otra parte, son tan endebles que muchas veces se rompen al levantar su ligera carga. Pero ruegue a Dios que me perdone: traiciono a mi padre y me esfuerzo, hija desnaturalizada, en darle un disgusto mortal. Ruegue a Dios por mí, y, si su vida se salva, haga voto de consagrar todos los momentos de la misma a su gloria.
…
(La Cartuja de Parma, de Henri-Marie Beyle (Stendhal), Editorial Gredos, S.A.).
***
Esta novela es, junto a Rojo y negro, la novela más importante de Stendhal.
Aunque esta obra está escrita en la época del Romanticismo, fue abordada por Stendhal de forma muy diferente al estilo de dicho movimiento literario.
Honorato de Balzac la consideró la novela más relevante de su época, señalando que en el libro brota lo sublime de capítulo en capítulo, llamándola El príncipe moderno, que escribiría Maquiavelo si viviera desterrado de Italia en el siglo XIX, destacando los retratos de personajes y asignándole a esta parte una extraordinaria solidez literaria, invitando a recrearse en los admirables detalles de la trama en la que el autor maneja cien personajes con una facilidad increíble, en la que no hay ni uno que no esté justificado.
André Gide —Premio Nobel de Literatura— señaló la obra como la novela francesa más grande de todos los tiempos.
Puede ser clasificada La Cartuja de Parma (1839) dentro de lo que Balzac denominó Literatura de las Ideas (rapidez, movimiento, concisión, choques, acción, drama, no discusión, alejada de las abstracciones), en contraposición a Literatura de las Imágenes (extensos espectáculos de la naturaleza, grandes imágenes, lirismo, epopeya,…, a la que podría adscribirse a Víctor Hugo).
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¿Consideráis La Cartuja de Parma una gran novela?
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jueves 22 de noviembre de 2007
+ CARTA ABIERTA A FERNANDO GARCÍA PAÑEDA
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He terminado de leer su novela Las lágrimas de Eurídice (Áurea Ediciones, Barcelona, 2007).
Algo que no quiero dejarme en el tintero es que, de entrada, le reconozco un gran mérito a la persona que se atreve a escribir una novela, a dar forma a una narración.
Hay varios extremos que me han llamado la atención. Empecemos por hablar de la trama y del tiempo y el espacio de la narración. Si quería escribir una novela de aventuras, enmarcada en el TIEMPO de la tercera guerra carlista, que aparece como trasfondo en la narración, lo ha conseguido. El que quiera profundidad histórica que la busque en los tratados de historia. Me ha sorprendido el amplio conocimiento que despliega del ESPACIO geográfico. Se advierte que es un buen conocedor de su tierra y un gran amante de ella. Con decirle, sinceramente, ¡eh!, que me han entrado ganas de no quedarme sin visitar el País Vasco algún día, se lo digo todo. En cuanto a la trama tengo que decir que está expuesta al lector en dosis fragmentadas, en subcapítulos dentro de los capítulos, algo así como la escritura fragmentaria de que hemos hablado en Narrador, lo cual facilita la lectura.
No quiero dejarme atrás a los personajes de su novela: Martín, Pello, Corito-Eurídice,…, que me parecen muy bien conseguidos, estupendamente perfilados.
Respecto del vocabulario quiero decirle que es grato leer frases en euskera, francés, latín,… No abundan, pero dejan una impronta de la cultura del autor en la narración. Me he sorprendido con vocablos no utilizados hoy, pero quizás sí en la época —siglo XIX—: graveza, comblezo, etc. Y con las palabras inventadas (todos los que escribimos nos inventamos alguna): Metamorfóseos, que no admite significado alguno en el diccionario de la RAE, pero intuimos qué significa dada su indudable etimología griega. Hace unos días escribí ‘simbiotizado’, que no acepta tampoco la RAE, pero cuyo significado imaginamos también.
García Márquez se quejaba de que exista ‘condolencia’ y no se admita ‘condoliente’, palabra que resulta bella y que en los 22 países que hablamos el mismo idioma se intuye claramente su significado.
Hay algo que me ha encantado de manera muy especial y ha sido el conocimiento profundo que ha desplegado de la mar —digo la mar, con nombre de mujer—, de la navegación y de los marinos. Resulta asombroso. Un vocabulario preciso, amplio y muy profesional. Deduzco que, aparte de su profesión habitual, algo debe tener de ‘marinero’. ¿Ejerce alguna actividad en el mar? Si no, es el que mar le atrae tanto como a algún ilustre paisano suyo (Pío Baroja, para mí don Pío). Sabe que escribió su trilogía del mar y nos dejó bien claro la clase amor que le profesaba.
La presentación de la novela, muy buena. Excelente ilustración de portada y papel de buena calidad en su interior. El título de la obra, acorde con el contenido, ya anticipa algo cercano al mito de la ninfa griega. No me ha gustado que la editorial encuadre su novela dentro de la colección histórica, ya que no es una novela estrictamente histórica, pero al ser, supongo, una editorial modesta…
Algo en la solapa interior referido a su persona me ha dejado intrigado: Colaborador del semanario Shalom de Estambul, con artículos en judeo-español. ¿Sí? Jolín, eso suena interesante.
Ya le dije que no podría constreñir mis impresiones en una sola frase acertadísima equivalente a la del académico, en algo así como: ‘He disfrutado más que un guarro —creo que dijo gorrino— en un charco’, expresión popular mencionada a veces por el Sur. Lo digo por lo de ‘guarro’ primordialmente. En mi caso, he preferido decirle lo que he visto en su novela por medio de esta carta.
Si estuviera en su lugar, haber escrito una novela como la que estamos comentando, me serviría de estímulo para abordar otras empresas narrativas de futuro.
Saludos cordiales.

He terminado de leer su novela Las lágrimas de Eurídice (Áurea Ediciones, Barcelona, 2007).
Algo que no quiero dejarme en el tintero es que, de entrada, le reconozco un gran mérito a la persona que se atreve a escribir una novela, a dar forma a una narración.
Hay varios extremos que me han llamado la atención. Empecemos por hablar de la trama y del tiempo y el espacio de la narración. Si quería escribir una novela de aventuras, enmarcada en el TIEMPO de la tercera guerra carlista, que aparece como trasfondo en la narración, lo ha conseguido. El que quiera profundidad histórica que la busque en los tratados de historia. Me ha sorprendido el amplio conocimiento que despliega del ESPACIO geográfico. Se advierte que es un buen conocedor de su tierra y un gran amante de ella. Con decirle, sinceramente, ¡eh!, que me han entrado ganas de no quedarme sin visitar el País Vasco algún día, se lo digo todo. En cuanto a la trama tengo que decir que está expuesta al lector en dosis fragmentadas, en subcapítulos dentro de los capítulos, algo así como la escritura fragmentaria de que hemos hablado en Narrador, lo cual facilita la lectura.
No quiero dejarme atrás a los personajes de su novela: Martín, Pello, Corito-Eurídice,…, que me parecen muy bien conseguidos, estupendamente perfilados.
Respecto del vocabulario quiero decirle que es grato leer frases en euskera, francés, latín,… No abundan, pero dejan una impronta de la cultura del autor en la narración. Me he sorprendido con vocablos no utilizados hoy, pero quizás sí en la época —siglo XIX—: graveza, comblezo, etc. Y con las palabras inventadas (todos los que escribimos nos inventamos alguna): Metamorfóseos, que no admite significado alguno en el diccionario de la RAE, pero intuimos qué significa dada su indudable etimología griega. Hace unos días escribí ‘simbiotizado’, que no acepta tampoco la RAE, pero cuyo significado imaginamos también.
García Márquez se quejaba de que exista ‘condolencia’ y no se admita ‘condoliente’, palabra que resulta bella y que en los 22 países que hablamos el mismo idioma se intuye claramente su significado.
Hay algo que me ha encantado de manera muy especial y ha sido el conocimiento profundo que ha desplegado de la mar —digo la mar, con nombre de mujer—, de la navegación y de los marinos. Resulta asombroso. Un vocabulario preciso, amplio y muy profesional. Deduzco que, aparte de su profesión habitual, algo debe tener de ‘marinero’. ¿Ejerce alguna actividad en el mar? Si no, es el que mar le atrae tanto como a algún ilustre paisano suyo (Pío Baroja, para mí don Pío). Sabe que escribió su trilogía del mar y nos dejó bien claro la clase amor que le profesaba.
La presentación de la novela, muy buena. Excelente ilustración de portada y papel de buena calidad en su interior. El título de la obra, acorde con el contenido, ya anticipa algo cercano al mito de la ninfa griega. No me ha gustado que la editorial encuadre su novela dentro de la colección histórica, ya que no es una novela estrictamente histórica, pero al ser, supongo, una editorial modesta…
Algo en la solapa interior referido a su persona me ha dejado intrigado: Colaborador del semanario Shalom de Estambul, con artículos en judeo-español. ¿Sí? Jolín, eso suena interesante.
Ya le dije que no podría constreñir mis impresiones en una sola frase acertadísima equivalente a la del académico, en algo así como: ‘He disfrutado más que un guarro —creo que dijo gorrino— en un charco’, expresión popular mencionada a veces por el Sur. Lo digo por lo de ‘guarro’ primordialmente. En mi caso, he preferido decirle lo que he visto en su novela por medio de esta carta.
Si estuviera en su lugar, haber escrito una novela como la que estamos comentando, me serviría de estímulo para abordar otras empresas narrativas de futuro.
Saludos cordiales.
lunes 19 de noviembre de 2007
+ ¿SON NECESARIAS REGLAS PARA LA NUEVA NOVELA ?
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En el número de Babelia-El País del 17-11-2007 he leído un artículo de debate con el título de ‘Reglas para la supervivencia de la novela’, cuyo autor es Vicente Verdú, en el que entre otras cosas se destaca que los premios Herralde (Editorial Anagrama), dotados con € 18.000, correspondientes a los últimos cinco años, parecen indicar que la novela en nuestro país deberá seguir otros derroteros al margen de los tradicionales y conocidos pues al parecer la escrita con estos moldes ‘no se cultiva con la debida dignidad sino en la periferia del sistema’.
Lo que quiero señalar es que esos cinco premios de que se habla, a cuyos autores o novelas no se mencionan —ésa es la periferia—, son los siguientes:
2007 - ‘Ciencias morales’, del argentino Martín Cohan.
2006 – ‘La enfermedad’, del venezolano Alberto Barrera.
2005 – ‘La hora azul’, del peruano Alfonso Cueto.
2004 – ‘El testigo’, del mexicano Juan Villoro.
2003 – ‘El pasado’, del argentino Alan Pauls.
En este año 2003 fue finalista la novela ‘Una vez Argentina’, del también argentino Andrés Neuman, de la que Narrador.es hizo una crítica o comentario.
Es interesante hacer unas reflexiones sobre el artículo reseñado porque parece evidentemente que algo está pasando en la novelística española de nuestros días.
¿Renovarse o morir? —me pregunto. Trataré de contestar a la pregunta:
Ya en el año 2001 Vicente Verdú escribió un artículo que resultó muy polémico, que no sé si recordáis, titulado ¿Vivir o leer novelas?
O sea, que el Sr. Verdú ha seguido dando palos al mismo burro y ahora más con sus ‘Reglas para la supervivencia de la novela’. Al parecer él tiene la fórmula. Pues que nos oriente escribiendo una novela en la que se lea toda la magia que invoca en ‘sus reglas’.
¿Renovarse? Siempre he sido partidario de ello, nada que objetar, pero esto ha venido haciéndose desde siempre. Siempre ha habido escritores que han experimentado ajustándose a su época —incluidos todos los ‘ismos’ que en el mundo han sido—, unos con más éxito que otros, y lo que ha calado en la gente ha permanecido.
Un novelista, un cuentista, un guionista cinematográfico, hacen en definitiva lo mismo: contar una historia, NARRAR, y cada uno puede utilizar técnicas diferentes. El lector/espectador escoge. Hablando de esto me acuerdo muy a menudo de la novela ‘Ladrones de bicicletas’, del pintor y escritor Luigi Bartolini, que fue llevada magistralmente al cine por Vittorio de Sica con el nombre de ‘El ladrón de bicicletas’. La película se explicaba con imágenes lógicamente, pero tanto en la novela como en la película ‘la bicicleta’ era un símbolo que representaba la pobreza, la esperanza, el temor y el miedo desesperado del protagonista. Esta fórmula de narrar, contar, en torno a un objeto visual como el hilo conductor de la historia, sigue siendo válida.
El Sr. Verdú escribe en un periódico, en el suplemento cultural, y sabe muy bien proponer temas que provocan el debate entre lectores. Muchos de ellos aficionados a la lectura o que escriben asimismo.
Ensayos o propuestas los ha habido siempre. Así, a bote pronto, recuerdo la gran novela rusa (por su extensión y su densidad), la que se llamó ‘nueva novela hispanoamericana’, bajo la denominación de realismo mágico (o fantástico, o maravilloso), la literatura fragmentaria americana (Dos Passos, Sam Shepard,…), la francesa del grupo Ou.Li.Po. (Georges Perec, Raymond Queneau, etc.),…
Seguirá la evolución o renovación, pero ¡tranquilos!, llegará poco a poco. ‘Generación Nocilla’ es hasta ahora un intento al parecer. Veamos qué sale de ahí. Pero encorsetar a los escritores dentro de 10 reglas (como los diez mandamientos de la Ley de Dios), entiendo que es ’demasié’, Sr. Verdú. Deje a la narrativa evolucionar por sí misma.
No sé qué opinan ustedes, lectores.
***
En el número de Babelia-El País del 17-11-2007 he leído un artículo de debate con el título de ‘Reglas para la supervivencia de la novela’, cuyo autor es Vicente Verdú, en el que entre otras cosas se destaca que los premios Herralde (Editorial Anagrama), dotados con € 18.000, correspondientes a los últimos cinco años, parecen indicar que la novela en nuestro país deberá seguir otros derroteros al margen de los tradicionales y conocidos pues al parecer la escrita con estos moldes ‘no se cultiva con la debida dignidad sino en la periferia del sistema’.
Lo que quiero señalar es que esos cinco premios de que se habla, a cuyos autores o novelas no se mencionan —ésa es la periferia—, son los siguientes:
2007 - ‘Ciencias morales’, del argentino Martín Cohan.
2006 – ‘La enfermedad’, del venezolano Alberto Barrera.
2005 – ‘La hora azul’, del peruano Alfonso Cueto.
2004 – ‘El testigo’, del mexicano Juan Villoro.
2003 – ‘El pasado’, del argentino Alan Pauls.
En este año 2003 fue finalista la novela ‘Una vez Argentina’, del también argentino Andrés Neuman, de la que Narrador.es hizo una crítica o comentario.
Es interesante hacer unas reflexiones sobre el artículo reseñado porque parece evidentemente que algo está pasando en la novelística española de nuestros días.
¿Renovarse o morir? —me pregunto. Trataré de contestar a la pregunta:
Ya en el año 2001 Vicente Verdú escribió un artículo que resultó muy polémico, que no sé si recordáis, titulado ¿Vivir o leer novelas?
O sea, que el Sr. Verdú ha seguido dando palos al mismo burro y ahora más con sus ‘Reglas para la supervivencia de la novela’. Al parecer él tiene la fórmula. Pues que nos oriente escribiendo una novela en la que se lea toda la magia que invoca en ‘sus reglas’.
¿Renovarse? Siempre he sido partidario de ello, nada que objetar, pero esto ha venido haciéndose desde siempre. Siempre ha habido escritores que han experimentado ajustándose a su época —incluidos todos los ‘ismos’ que en el mundo han sido—, unos con más éxito que otros, y lo que ha calado en la gente ha permanecido.
Un novelista, un cuentista, un guionista cinematográfico, hacen en definitiva lo mismo: contar una historia, NARRAR, y cada uno puede utilizar técnicas diferentes. El lector/espectador escoge. Hablando de esto me acuerdo muy a menudo de la novela ‘Ladrones de bicicletas’, del pintor y escritor Luigi Bartolini, que fue llevada magistralmente al cine por Vittorio de Sica con el nombre de ‘El ladrón de bicicletas’. La película se explicaba con imágenes lógicamente, pero tanto en la novela como en la película ‘la bicicleta’ era un símbolo que representaba la pobreza, la esperanza, el temor y el miedo desesperado del protagonista. Esta fórmula de narrar, contar, en torno a un objeto visual como el hilo conductor de la historia, sigue siendo válida.
El Sr. Verdú escribe en un periódico, en el suplemento cultural, y sabe muy bien proponer temas que provocan el debate entre lectores. Muchos de ellos aficionados a la lectura o que escriben asimismo.
Ensayos o propuestas los ha habido siempre. Así, a bote pronto, recuerdo la gran novela rusa (por su extensión y su densidad), la que se llamó ‘nueva novela hispanoamericana’, bajo la denominación de realismo mágico (o fantástico, o maravilloso), la literatura fragmentaria americana (Dos Passos, Sam Shepard,…), la francesa del grupo Ou.Li.Po. (Georges Perec, Raymond Queneau, etc.),…
Seguirá la evolución o renovación, pero ¡tranquilos!, llegará poco a poco. ‘Generación Nocilla’ es hasta ahora un intento al parecer. Veamos qué sale de ahí. Pero encorsetar a los escritores dentro de 10 reglas (como los diez mandamientos de la Ley de Dios), entiendo que es ’demasié’, Sr. Verdú. Deje a la narrativa evolucionar por sí misma.
No sé qué opinan ustedes, lectores.
***
+ PADRES E HIJOS
***

…
Han pasado seis meses. Y ha llegado el blanco invierno, con el silencio despiadado de sus heladas sin nubes, su densa nieve crujiente, la rosada escarcha en los árboles, su cielo de pálida esmeralda, sus penachos de humo sobre las chimeneas, sus columnas de vapor saliendo de las puertas entreabiertas, los rostros de la gente mordidos por el frío y el trotar de los caballos ateridos.
El día de enero tocaba a su fin; el frío vespertino oprimía todavía con más fuerza el aire inmóvil y se extinguía el sangriento resplandor de la aurora. En las ventanas de la casa de Marino se encendieron todas las luces. Prokofich, ataviado con frac negro y guantes blancos, ponía la mesa para siete personas, con especial solemnidad. Una semana antes, en la pequeña iglesia parroquial, sin ostentación y casi sin testigos, se habían celebrado las bodas de Arkadi con Katia y Nikolai Petróvich con Fiénichka. Aquel mismo día Nikolai Petróvich daba un almuerzo de despedida en honor de su hermano, que salía para Moscú en viaje de negocios. Anna Serguiéievna partió también para Moscú inmediatamente después de la boda de su hermana, habiendo hecho espléndidos regalos a los recién casados.
A las tres en punto todos se sentaron a la mesa, incluido Mitia, que ya tenía una nodriza, con su cofia de glasé. Pável Petróvich se sentó entre Katia y Fiénichka. Los maridos se colócaron junto a sus respectivas esposas. Todos habían cambiado en el último tiempo. Diríase que parecían más agraciados y vigorosos. Sólo Pável Petróvich estaba más delgado, lo cual, no obstante, le hacía más elegante y daba un aspecto de grand seigneur a sus expresivos rasgos ... También Fiénichka había cambiado. Con su nuevo vestido de seda, una amplia toca de terciopelo y su cadenita de oro al cuello permanecía decorosamente inmóvil, con una actitud digna ante sí misma y ante todo cuanto la rodeaba y sonriendo como si quisiera decir: Perdónenme, yo no tengo la culpa. Igualmente sonreían los demás y también parecían pedir disculpas. Todos se sentían un poco cohibidos, algo tristes, aunque muy satisfechos en el fondo. Cada uno escuchaba al otro con cómica cortesía, como si todos se hubiesen puesto de acuerdo en representar una simple comedia. Katia miraba confiadamente a su alrededor y parecía la más serena de todos. Era evidente que Nikolai Petróvich la quería ya con delirio. Antes de terminar el almuerzo éste se levantó, alzó su copa y exclamó dirigiéndose a su hermano:
- Nos abandonas ..., nos abandonas, querido hermano, claro que por poco tiempo; pero no obstante no puedo dejar de expresarte que yo ..., que nosotros ..., cuánto yo ..., como nosotros ... ¡Lo malo es que no sabemos pronunciar un brindis! Arkadi, hazlo tú.
- No, papasha (1), yo no me he preparado.
- Pues ¿y yo? En una palabra, hermano, deja que te abrace simplemente y te desee toda clase de venturas y que vuelvas con nosotros cuanto antes.
Pável Petróvich besó a todos, sin exceptuar a Mitia; besó además la mano de Piénichka, que ésta aún no sabía ofrecer como es debido, bebió por segunda vez de su copa y exclamó suspirando profundamente: ¡Sed felices, amigos míos! Farewell! Aunque aquella coletilla en inglés pasó inadvertida, todos se sintieron emocionados.
A la memoria de Basárov, murmuró Katia al oído de su marido brindando con él. Arkadi estrechó con fuerza la mano de su esposa, en señal de respuesta, pero no se atrevió a proponer el brindis en voz alta.
Parece que es el fin. Pero tal vez alguno de nuestros lectores desee saber qué está haciendo ahora, precisamente ahora, cada uno de nuestros personajes ... Estamos dispuestos a satisfacerle.
(1) Diminutivo de papá.
…
(Padres e hijos, Ivan Turgueniev, El Cobre Ediciones, Barcelona, 2003).
***
Ivan Turgueniev está considerado el más europeísta de los grandes narradores rusos, estuvo comprometido éticamente y tropezó con algunos problemas en su país. Murió cerca de París.
Se anticipó en esta novela al movimiento revolucionario ruso, pero lo que realmente perdura de ella es la visión aguda con que nos narra las relaciones de padres e hijos, las audacias renovadoras de éstos y el inmovilismo y miedos de los mayores, en definitiva, la lucha generacional.
Otras novelas del maestro ruso son: Nido de nobles, En las vísperas, Tierra virgen,... Escribió también narraciones cortas y dramas.
***
¿Conocéis la narrativa vigorosa de Turgueniev?
¿Cuál de los maestros rusos (Tolstoi, Dostoievski, Chejov, Turgueniev,...) os gusta más?
Esperamos comentarios.
***

…
Han pasado seis meses. Y ha llegado el blanco invierno, con el silencio despiadado de sus heladas sin nubes, su densa nieve crujiente, la rosada escarcha en los árboles, su cielo de pálida esmeralda, sus penachos de humo sobre las chimeneas, sus columnas de vapor saliendo de las puertas entreabiertas, los rostros de la gente mordidos por el frío y el trotar de los caballos ateridos.
El día de enero tocaba a su fin; el frío vespertino oprimía todavía con más fuerza el aire inmóvil y se extinguía el sangriento resplandor de la aurora. En las ventanas de la casa de Marino se encendieron todas las luces. Prokofich, ataviado con frac negro y guantes blancos, ponía la mesa para siete personas, con especial solemnidad. Una semana antes, en la pequeña iglesia parroquial, sin ostentación y casi sin testigos, se habían celebrado las bodas de Arkadi con Katia y Nikolai Petróvich con Fiénichka. Aquel mismo día Nikolai Petróvich daba un almuerzo de despedida en honor de su hermano, que salía para Moscú en viaje de negocios. Anna Serguiéievna partió también para Moscú inmediatamente después de la boda de su hermana, habiendo hecho espléndidos regalos a los recién casados.
A las tres en punto todos se sentaron a la mesa, incluido Mitia, que ya tenía una nodriza, con su cofia de glasé. Pável Petróvich se sentó entre Katia y Fiénichka. Los maridos se colócaron junto a sus respectivas esposas. Todos habían cambiado en el último tiempo. Diríase que parecían más agraciados y vigorosos. Sólo Pável Petróvich estaba más delgado, lo cual, no obstante, le hacía más elegante y daba un aspecto de grand seigneur a sus expresivos rasgos ... También Fiénichka había cambiado. Con su nuevo vestido de seda, una amplia toca de terciopelo y su cadenita de oro al cuello permanecía decorosamente inmóvil, con una actitud digna ante sí misma y ante todo cuanto la rodeaba y sonriendo como si quisiera decir: Perdónenme, yo no tengo la culpa. Igualmente sonreían los demás y también parecían pedir disculpas. Todos se sentían un poco cohibidos, algo tristes, aunque muy satisfechos en el fondo. Cada uno escuchaba al otro con cómica cortesía, como si todos se hubiesen puesto de acuerdo en representar una simple comedia. Katia miraba confiadamente a su alrededor y parecía la más serena de todos. Era evidente que Nikolai Petróvich la quería ya con delirio. Antes de terminar el almuerzo éste se levantó, alzó su copa y exclamó dirigiéndose a su hermano:
- Nos abandonas ..., nos abandonas, querido hermano, claro que por poco tiempo; pero no obstante no puedo dejar de expresarte que yo ..., que nosotros ..., cuánto yo ..., como nosotros ... ¡Lo malo es que no sabemos pronunciar un brindis! Arkadi, hazlo tú.
- No, papasha (1), yo no me he preparado.
- Pues ¿y yo? En una palabra, hermano, deja que te abrace simplemente y te desee toda clase de venturas y que vuelvas con nosotros cuanto antes.
Pável Petróvich besó a todos, sin exceptuar a Mitia; besó además la mano de Piénichka, que ésta aún no sabía ofrecer como es debido, bebió por segunda vez de su copa y exclamó suspirando profundamente: ¡Sed felices, amigos míos! Farewell! Aunque aquella coletilla en inglés pasó inadvertida, todos se sintieron emocionados.
A la memoria de Basárov, murmuró Katia al oído de su marido brindando con él. Arkadi estrechó con fuerza la mano de su esposa, en señal de respuesta, pero no se atrevió a proponer el brindis en voz alta.
Parece que es el fin. Pero tal vez alguno de nuestros lectores desee saber qué está haciendo ahora, precisamente ahora, cada uno de nuestros personajes ... Estamos dispuestos a satisfacerle.
(1) Diminutivo de papá.
…
(Padres e hijos, Ivan Turgueniev, El Cobre Ediciones, Barcelona, 2003).
***
Ivan Turgueniev está considerado el más europeísta de los grandes narradores rusos, estuvo comprometido éticamente y tropezó con algunos problemas en su país. Murió cerca de París.
Se anticipó en esta novela al movimiento revolucionario ruso, pero lo que realmente perdura de ella es la visión aguda con que nos narra las relaciones de padres e hijos, las audacias renovadoras de éstos y el inmovilismo y miedos de los mayores, en definitiva, la lucha generacional.
Otras novelas del maestro ruso son: Nido de nobles, En las vísperas, Tierra virgen,... Escribió también narraciones cortas y dramas.
***
¿Conocéis la narrativa vigorosa de Turgueniev?
¿Cuál de los maestros rusos (Tolstoi, Dostoievski, Chejov, Turgueniev,...) os gusta más?
Esperamos comentarios.
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domingo 18 de noviembre de 2007
+ EL RETRATO DE DORIAN GRAY
***

Prefacio
El artista es creador de belleza.
Revelar el arte y ocultar al artista es la meta del arte.
El crítico es quien puede traducir de manera distinta o con nuevos materiales su impresión de la belleza. La forma más elevada de la crítica, y también la más rastrera, es una modalidad de autobiografía.
Quienes descubren significados ruines en cosas hermosas están corrompidos sin ser elegantes, lo que es un defecto. Quienes encuentran significados bellos en cosas hermosas son espíritus cultivados. Para ellos hay esperanza.
Son los elegidos, y en su caso las cosas hermosas sólo significan belleza.
No existen libros morales o inmorales.
Los libros están bien o mal escritos. Eso es todo.
…
…
Capítulo I
El intenso perfume de las rosas embalsamaba el estudio y, cuando la ligera brisa agitaba los árboles del jardín, entraba, por la puerta abierta, un intenso olor a lilas o el aroma más delicado de las flores rosadas de los espinos.
Lord Henry Wotton, que había consumido ya, según su costumbre, innumerables cigarrillos, vislumbraba, desde el extremo del sofá donde estaba tumbado -tapizado al estilo de las alfombras persas-, el resplandor de las floraciones de un codeso, de dulzura y color de miel, cuyas ramas estremecidas apenas parecían capaces de soportar el peso de una belleza tan deslumbrante como la suya; y, de cuando en cuando, las sombras fantásticas de pájaros en vuelo se deslizaban sobre las largas cortinas de seda india colgadas delante de las inmensas ventanas, produciendo algo así como un efecto japonés, lo que le hacía pensar en los pintores de Tokyo, de rostros tan pálidos como el jade, que, por medio de un arte necesariamente inmóvil, tratan de transmitir la sensación de velocidad y de movimiento. El zumbido obstinado de las abejas, abriéndose camino entre el alto césped sin segar, o dando vueltas con monótona insistencia en torno a los polvorientos cuernos dorados de las desordenadas madreselvas, parecían hacer más opresiva la quietud, mientras los ruidos confusos de Londres eran como las notas graves de un órgano lejano.
En el centro de la pieza, sobre un caballete recto, descansaba el retrato de cuerpo entero de un joven de extraordinaria belleza; y, delante, a cierta distancia, estaba sentado el artista en persona, el Basil Hallward cuya repentina desaparición, hace algunos años, tanto conmoviera a la sociedad y diera origen a tan extrañas suposiciones.
Al contemplar la figura apuesta y elegante que con tanta habilidad había reflejado gracias a su arte, una sonrisa de satisfacción, que quizá hubiera podido prolongarse, iluminó su rostro. Pero el artista se incorporó bruscamente y, cerrando los ojos, se cubrió los párpados con los dedos, como si tratara de aprisionar en su cerebro algún extraño sueño del que temiese despertar.
(El retrato de Dorian Gray, Óscar Wilde, Ediciones DEBOLSILLO).
***
Ésta fue la única novela que escribió Óscar Wilde. Como se sabe, la trama de la novela gira en torno a un retrato pintado por un amigo para Dorian. A partir de ese instante, será el retrato quien envejezca en tanto que Dorian parece no avejentar. El retrato recoge todas las secuelas del alma del retratado.
De la obra global de Wilde hablamos en Literatura y gais y lesbianas, por lo que nos ahorramos cualquier comentario adicional.
***
¿Qué consideración os merece esta novela de Óscar Wilde?
A vuestro juicio, la figura de Wilde, ¿ha estado devaluada durante demasiado tiempo o su obra no merecía realmente otra cosa?
Al día de hoy, ¿se le ha reconocido algún mérito literario? ¿Y es esto justo?
***

Prefacio
El artista es creador de belleza.
Revelar el arte y ocultar al artista es la meta del arte.
El crítico es quien puede traducir de manera distinta o con nuevos materiales su impresión de la belleza. La forma más elevada de la crítica, y también la más rastrera, es una modalidad de autobiografía.
Quienes descubren significados ruines en cosas hermosas están corrompidos sin ser elegantes, lo que es un defecto. Quienes encuentran significados bellos en cosas hermosas son espíritus cultivados. Para ellos hay esperanza.
Son los elegidos, y en su caso las cosas hermosas sólo significan belleza.
No existen libros morales o inmorales.
Los libros están bien o mal escritos. Eso es todo.
…
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Capítulo I
El intenso perfume de las rosas embalsamaba el estudio y, cuando la ligera brisa agitaba los árboles del jardín, entraba, por la puerta abierta, un intenso olor a lilas o el aroma más delicado de las flores rosadas de los espinos.
Lord Henry Wotton, que había consumido ya, según su costumbre, innumerables cigarrillos, vislumbraba, desde el extremo del sofá donde estaba tumbado -tapizado al estilo de las alfombras persas-, el resplandor de las floraciones de un codeso, de dulzura y color de miel, cuyas ramas estremecidas apenas parecían capaces de soportar el peso de una belleza tan deslumbrante como la suya; y, de cuando en cuando, las sombras fantásticas de pájaros en vuelo se deslizaban sobre las largas cortinas de seda india colgadas delante de las inmensas ventanas, produciendo algo así como un efecto japonés, lo que le hacía pensar en los pintores de Tokyo, de rostros tan pálidos como el jade, que, por medio de un arte necesariamente inmóvil, tratan de transmitir la sensación de velocidad y de movimiento. El zumbido obstinado de las abejas, abriéndose camino entre el alto césped sin segar, o dando vueltas con monótona insistencia en torno a los polvorientos cuernos dorados de las desordenadas madreselvas, parecían hacer más opresiva la quietud, mientras los ruidos confusos de Londres eran como las notas graves de un órgano lejano.
En el centro de la pieza, sobre un caballete recto, descansaba el retrato de cuerpo entero de un joven de extraordinaria belleza; y, delante, a cierta distancia, estaba sentado el artista en persona, el Basil Hallward cuya repentina desaparición, hace algunos años, tanto conmoviera a la sociedad y diera origen a tan extrañas suposiciones.
Al contemplar la figura apuesta y elegante que con tanta habilidad había reflejado gracias a su arte, una sonrisa de satisfacción, que quizá hubiera podido prolongarse, iluminó su rostro. Pero el artista se incorporó bruscamente y, cerrando los ojos, se cubrió los párpados con los dedos, como si tratara de aprisionar en su cerebro algún extraño sueño del que temiese despertar.
(El retrato de Dorian Gray, Óscar Wilde, Ediciones DEBOLSILLO).
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Ésta fue la única novela que escribió Óscar Wilde. Como se sabe, la trama de la novela gira en torno a un retrato pintado por un amigo para Dorian. A partir de ese instante, será el retrato quien envejezca en tanto que Dorian parece no avejentar. El retrato recoge todas las secuelas del alma del retratado.
De la obra global de Wilde hablamos en Literatura y gais y lesbianas, por lo que nos ahorramos cualquier comentario adicional.
***
¿Qué consideración os merece esta novela de Óscar Wilde?
A vuestro juicio, la figura de Wilde, ¿ha estado devaluada durante demasiado tiempo o su obra no merecía realmente otra cosa?
Al día de hoy, ¿se le ha reconocido algún mérito literario? ¿Y es esto justo?
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+ LA CASA DE LAS BELLAS DURMIENTES
***

No debía hacer nada de mal gusto, advirtió al anciano Eguchi la mujer de la posada. No debía poner el dedo en la boca de la muchacha dormida ni intentar nada parecido.
Había esta habitación, de unos cuatro metros cuadrados, y la habitación contigua, pero al parecer no había más habitaciones en el piso superior; y como la planta baja resultaba demasiado reducida para alojar huéspedes, el lugar apenas podía llamarse una posada. Probablemente porque su secreto no lo permitía, el portal no ostentaba ningún letrero. Todo era silencio. Tras serle franqueado el portal cerrado con llave, el viejo Eguchi sólo había visto a la mujer con quien ahora estaba hablando. Era su primera visita. Ignoraba si se trataba de la propietaria o de una criada. Era mejor no hacer preguntas.
…
Eguchi estaba un poco sorprendido. ¿Cuándo había entrado la muchacha en la habitación contigua? ¿Desde cuándo estaría dormida? ¿Acaso la mujer había abierto la puerta para asegurarse de que estaba dormida? Eguchi sabía por un viejo conocido que frecuentaba el lugar que habría una muchacha esperando, dormida, y que no se despertaría; pero ahora que se encontraba aquí parecía incapaz de creerlo.
–¿Dónde quiere desnudarse? –La mujer parecía dispuesta a ayudarle. Él guardó silencio–. Escuche las olas. Y el viento.
–¿Olas?
–Buenas noches –la mujer le dejó.
Una vez solo, Eguchi contempló la habitación, desnuda y sin artilugios. Su mirada se posó en la puerta de la habitación contigua. Era de cedro, de un metro de anchura. Parecía haber sido añadida después de la construcción de la casa. También la pared, si se examinaba bien, parecía un antiguo tabique corredizo, ahora tapado para formar la cámara secreta de las bellas durmientes. El color era igual que el de las otras paredes, pero parecía más reciente.
Eguchi cogió la llave. Después de hacerlo, debería haberse dirigido a la otra habitación; pero permaneció sentado. Lo que había dicho la mujer era cierto: las olas sonaban con violencia. Era como si rompieran contra un alto acantilado, y como si la pequeña casa estuviera en el mismo borde. El viento traía el sonido del invierno inminente, tal vez debido a la casa misma, tal vez debido a algo que había en el viejo Eguchi. No obstante, el calor del único brasero resultaba suficiente. El distrito era cálido. El viento no parecía barrer las hojas. Al haber llegado tarde, Eguchi no había visto en qué clase de paisaje se asentaba la casa; pero se notaba el olor del mar. El jardín era grande en relación con el tamaño de la casa, y contenía un número considerable de grandes pinos y arces. Las agujas de los pinos se perfilaban con fuerza contra el cielo. Probablemente la casa había sido una villa campestre.
Con la llave todavía en la mano, Eguchi encendió un cigarrillo. Dio una o dos chupadas y lo apagó; pero fumó otro hasta el final. No era tanto porque se estuviera ridiculizando a sí mismo por su ligera aprensión como por el hecho de sentir un vacío desagradable. Solía tomar un poco de whisky antes de acostarse. Tenía un sueño precario, con tendencia a las pesadillas.
…
(La casa de las bellas durmientes, Yasunari Kawabata, Noguer y Caralt Editores).
***
Kawabata (1899-1972), escritor japonés, fue Premio Nobel de Literatura en 1968. Huérfano a los tres años, con una infancia solitaria que marcó profundamente su personalidad, insomne perpetuo, lector voraz, fue un solitario empedernido y finalmente se suicidó.
La soledad, la angustia ante la muerte, la búsqueda de la verdad y la atracción por la sicología femenina fueron los temas centrales de sus obras. Su prosa ha sido destacada por su delicadeza y su refinado lirismo.
Otras obras suyas son: La bailarina de Izu, El país de nieve, El Maestro de Go, Lo bello y lo triste,…
***
-¿Creen que la novela La casa de las bellas durmientes de Kawabata puede ser una metáfora de la vejez, el amor y la muerte?
-¿Encuentran alguna similitud entre la novela de Kawabata, publicada en 1961, y Memoria de mis putas tristes (2004), de García Márquez?
***

No debía hacer nada de mal gusto, advirtió al anciano Eguchi la mujer de la posada. No debía poner el dedo en la boca de la muchacha dormida ni intentar nada parecido.
Había esta habitación, de unos cuatro metros cuadrados, y la habitación contigua, pero al parecer no había más habitaciones en el piso superior; y como la planta baja resultaba demasiado reducida para alojar huéspedes, el lugar apenas podía llamarse una posada. Probablemente porque su secreto no lo permitía, el portal no ostentaba ningún letrero. Todo era silencio. Tras serle franqueado el portal cerrado con llave, el viejo Eguchi sólo había visto a la mujer con quien ahora estaba hablando. Era su primera visita. Ignoraba si se trataba de la propietaria o de una criada. Era mejor no hacer preguntas.
…
Eguchi estaba un poco sorprendido. ¿Cuándo había entrado la muchacha en la habitación contigua? ¿Desde cuándo estaría dormida? ¿Acaso la mujer había abierto la puerta para asegurarse de que estaba dormida? Eguchi sabía por un viejo conocido que frecuentaba el lugar que habría una muchacha esperando, dormida, y que no se despertaría; pero ahora que se encontraba aquí parecía incapaz de creerlo.
–¿Dónde quiere desnudarse? –La mujer parecía dispuesta a ayudarle. Él guardó silencio–. Escuche las olas. Y el viento.
–¿Olas?
–Buenas noches –la mujer le dejó.
Una vez solo, Eguchi contempló la habitación, desnuda y sin artilugios. Su mirada se posó en la puerta de la habitación contigua. Era de cedro, de un metro de anchura. Parecía haber sido añadida después de la construcción de la casa. También la pared, si se examinaba bien, parecía un antiguo tabique corredizo, ahora tapado para formar la cámara secreta de las bellas durmientes. El color era igual que el de las otras paredes, pero parecía más reciente.
Eguchi cogió la llave. Después de hacerlo, debería haberse dirigido a la otra habitación; pero permaneció sentado. Lo que había dicho la mujer era cierto: las olas sonaban con violencia. Era como si rompieran contra un alto acantilado, y como si la pequeña casa estuviera en el mismo borde. El viento traía el sonido del invierno inminente, tal vez debido a la casa misma, tal vez debido a algo que había en el viejo Eguchi. No obstante, el calor del único brasero resultaba suficiente. El distrito era cálido. El viento no parecía barrer las hojas. Al haber llegado tarde, Eguchi no había visto en qué clase de paisaje se asentaba la casa; pero se notaba el olor del mar. El jardín era grande en relación con el tamaño de la casa, y contenía un número considerable de grandes pinos y arces. Las agujas de los pinos se perfilaban con fuerza contra el cielo. Probablemente la casa había sido una villa campestre.
Con la llave todavía en la mano, Eguchi encendió un cigarrillo. Dio una o dos chupadas y lo apagó; pero fumó otro hasta el final. No era tanto porque se estuviera ridiculizando a sí mismo por su ligera aprensión como por el hecho de sentir un vacío desagradable. Solía tomar un poco de whisky antes de acostarse. Tenía un sueño precario, con tendencia a las pesadillas.
…
(La casa de las bellas durmientes, Yasunari Kawabata, Noguer y Caralt Editores).
***
Kawabata (1899-1972), escritor japonés, fue Premio Nobel de Literatura en 1968. Huérfano a los tres años, con una infancia solitaria que marcó profundamente su personalidad, insomne perpetuo, lector voraz, fue un solitario empedernido y finalmente se suicidó.
La soledad, la angustia ante la muerte, la búsqueda de la verdad y la atracción por la sicología femenina fueron los temas centrales de sus obras. Su prosa ha sido destacada por su delicadeza y su refinado lirismo.
Otras obras suyas son: La bailarina de Izu, El país de nieve, El Maestro de Go, Lo bello y lo triste,…
***
-¿Creen que la novela La casa de las bellas durmientes de Kawabata puede ser una metáfora de la vejez, el amor y la muerte?
-¿Encuentran alguna similitud entre la novela de Kawabata, publicada en 1961, y Memoria de mis putas tristes (2004), de García Márquez?
***
miércoles 14 de noviembre de 2007
+ GRANDES ESPERANZAS
***

Capítulo LIX
…
-Después de tantos años es realmente extraño, Estella, que volvamos a encontrarnos en el mismo lugar que nos vimos por vez primera. ¿Viene usted aquí a menudo?
-Desde entonces no había vuelto.
-Yo tampoco.
La luna empezó a levantarse, y me recordó aquella plácida mirada al techo blanco, que ya había pasado, y recordé también la presión en mi mano en cuanto yo hube pronunciado las últimas palabras que él oyó en este mundo.
Estella fue la primera en romper el silencio que reinaba entre nosotros.
-Muchas veces había esperado, proponiéndome volver, pero me lo impidieron numerosas circunstancias. ¡Pobre, pobre lugar éste!
La plateada niebla estaba ya iluminada por los primeros rayos de luz de la luna, que también alumbraban las lágrimas que derramaban sus ojos. Entonces, ignorando que yo las veía y ladeándose para ocultarlas, añadió:
-¿Se preguntaba usted, acaso, mientras paseaba por aquí, cómo ha llegado a transformarse este lugar?
-Sí, Estella.
-El terreno me pertenece. Es la única posesión que no he perdido. Todo lo demás me ha sido arrebatado poco a poco; pero pude conservar esto. Fue el objeto de la única resistencia resuelta que llegué a hacer en los miserables años pasados.
-¿Va a construirse algo aquí?
-Sí. Y he venido a darle mi despedida antes de que ocurra este cambio. Y usted añadió con voz tierna para una persona que, como yo, vivía errante, ¿vive usted todavía en el extranjero?
-Sí.
-¿Le va bien?
-Trabajo bastante, pero me gano la vida y, por consiguiente..., sí, sí, me va bien.
-Muchas veces he pensado en usted -dijo Estella.
-¿De veras?
-Últimamente con mucha frecuencia. Pasó un tiempo muy largo y muy desagradable, cuando quise alejar de mi memoria el recuerdo de lo que desdeñé cuando ignoraba su valor; pero, a partir del momento en que mi deber no fue incompatible con la admisión de este recuerdo, le he dado un lugar en mi corazón.
-Pues usted siempre ha ocupado un sitio en el mío -contesté.
Guardamos nuevamente silencio, hasta que ella habló, diciendo:
-Poco me figuraba que me despediría de usted al despedirme de este lugar. Me alegro mucho de que sea así.
-¿Se alegra de que nos despidamos de nuevo, Estella? Para mí, las despedidas son siempre penosas. Para mí, el recuerdo de nuestra última despedida ha sido siempre triste y doloroso.
-Usted me dijo -replicó Estella con mucha vehemencia: «¡Dios la bendiga y la perdone!» Y si entonces pudo decirme eso, ya no tendrá inconveniente en repetírmelo ahora, ahora que el sufrimiento ha sido más fuerte que todas las demás enseñanzas y me ha hecho comprender lo que era su corazón. He sufrido mucho; mas creo que, gracias a eso, soy mejor ahora de lo que era antes. Sea considerado y bueno conmigo, como lo fue en otro tiempo, y dígame que seguimos siendo amigos.
-Somos amigos -dije levantándome e inclinándome hacia ella cuando se levantaba a su vez.
-Y continuaremos siendo amigos, aunque vivamos lejos uno de otro -dijo Estella.
Yo le tomé la mano y salimos de aquel desolado lugar. Y así como las nieblas de la mañana se levantaron, tantos años atrás, cuando salí de la fragua, del mismo modo las nieblas de la tarde se levantaban ahora, y en la dilatada extensión de luz tranquila que me mostraron, ya no vi la sombra de una nueva separación entre Estella y yo.
(Grandes esperanzas, Charles Dickens, Editorial Juventud)
***
Charles Dickens es tenido por un maestro del género narrativo, con un dominio sorprendente en la descripción de gentes y lugares, con retratos precisos de personajes de la clase baja inglesa del siglo XIX.
Una de las novelas escritas por entregas fue Grandes Esperanzas, cuyo final se ha transcrito más arriba, en que narra las vicisitudes vitales del niño huérfano de clase baja Philip Pirrip hasta su mayoría de edad. Es una de las mejores novelas de Dickens en mi opinión, cuya obra queda enmarcada dentro del movimiento realista inglés.
***
¿Qué opinión os merece la prosa de Dickens?
¿Os gustó esta novela?
¿Qué obra de Dickens consideráis la mejor o más de vuestro gusto?
¿Cuáles habéis leído?
***

Capítulo LIX
…
-Después de tantos años es realmente extraño, Estella, que volvamos a encontrarnos en el mismo lugar que nos vimos por vez primera. ¿Viene usted aquí a menudo?
-Desde entonces no había vuelto.
-Yo tampoco.
La luna empezó a levantarse, y me recordó aquella plácida mirada al techo blanco, que ya había pasado, y recordé también la presión en mi mano en cuanto yo hube pronunciado las últimas palabras que él oyó en este mundo.
Estella fue la primera en romper el silencio que reinaba entre nosotros.
-Muchas veces había esperado, proponiéndome volver, pero me lo impidieron numerosas circunstancias. ¡Pobre, pobre lugar éste!
La plateada niebla estaba ya iluminada por los primeros rayos de luz de la luna, que también alumbraban las lágrimas que derramaban sus ojos. Entonces, ignorando que yo las veía y ladeándose para ocultarlas, añadió:
-¿Se preguntaba usted, acaso, mientras paseaba por aquí, cómo ha llegado a transformarse este lugar?
-Sí, Estella.
-El terreno me pertenece. Es la única posesión que no he perdido. Todo lo demás me ha sido arrebatado poco a poco; pero pude conservar esto. Fue el objeto de la única resistencia resuelta que llegué a hacer en los miserables años pasados.
-¿Va a construirse algo aquí?
-Sí. Y he venido a darle mi despedida antes de que ocurra este cambio. Y usted añadió con voz tierna para una persona que, como yo, vivía errante, ¿vive usted todavía en el extranjero?
-Sí.
-¿Le va bien?
-Trabajo bastante, pero me gano la vida y, por consiguiente..., sí, sí, me va bien.
-Muchas veces he pensado en usted -dijo Estella.
-¿De veras?
-Últimamente con mucha frecuencia. Pasó un tiempo muy largo y muy desagradable, cuando quise alejar de mi memoria el recuerdo de lo que desdeñé cuando ignoraba su valor; pero, a partir del momento en que mi deber no fue incompatible con la admisión de este recuerdo, le he dado un lugar en mi corazón.
-Pues usted siempre ha ocupado un sitio en el mío -contesté.
Guardamos nuevamente silencio, hasta que ella habló, diciendo:
-Poco me figuraba que me despediría de usted al despedirme de este lugar. Me alegro mucho de que sea así.
-¿Se alegra de que nos despidamos de nuevo, Estella? Para mí, las despedidas son siempre penosas. Para mí, el recuerdo de nuestra última despedida ha sido siempre triste y doloroso.
-Usted me dijo -replicó Estella con mucha vehemencia: «¡Dios la bendiga y la perdone!» Y si entonces pudo decirme eso, ya no tendrá inconveniente en repetírmelo ahora, ahora que el sufrimiento ha sido más fuerte que todas las demás enseñanzas y me ha hecho comprender lo que era su corazón. He sufrido mucho; mas creo que, gracias a eso, soy mejor ahora de lo que era antes. Sea considerado y bueno conmigo, como lo fue en otro tiempo, y dígame que seguimos siendo amigos.
-Somos amigos -dije levantándome e inclinándome hacia ella cuando se levantaba a su vez.
-Y continuaremos siendo amigos, aunque vivamos lejos uno de otro -dijo Estella.
Yo le tomé la mano y salimos de aquel desolado lugar. Y así como las nieblas de la mañana se levantaron, tantos años atrás, cuando salí de la fragua, del mismo modo las nieblas de la tarde se levantaban ahora, y en la dilatada extensión de luz tranquila que me mostraron, ya no vi la sombra de una nueva separación entre Estella y yo.
(Grandes esperanzas, Charles Dickens, Editorial Juventud)
***
Charles Dickens es tenido por un maestro del género narrativo, con un dominio sorprendente en la descripción de gentes y lugares, con retratos precisos de personajes de la clase baja inglesa del siglo XIX.
Una de las novelas escritas por entregas fue Grandes Esperanzas, cuyo final se ha transcrito más arriba, en que narra las vicisitudes vitales del niño huérfano de clase baja Philip Pirrip hasta su mayoría de edad. Es una de las mejores novelas de Dickens en mi opinión, cuya obra queda enmarcada dentro del movimiento realista inglés.
***
¿Qué opinión os merece la prosa de Dickens?
¿Os gustó esta novela?
¿Qué obra de Dickens consideráis la mejor o más de vuestro gusto?
¿Cuáles habéis leído?
***
+ LOS MISERABLES
***

Quinta parte
Libro Octavo
VI
La hierba oculta y la lluvia borra
En el cementerio Padre Lachaise, cerca de la fosa común y lejos del barrio elegante de esa ciudad de sepulcros, lejos de todas esas tumbas a la moda, en un lugar solitario, al pie de un antiguo muro, bajo un gran tejo por el cual trepan las enredaderas de campanillas en medio del musgo, hay una piedra.
Esta piedra no se halla menos expuesta que las demás a la lepra del tiempo, a los efectos de la humedad, del liquen y de las inmundicias de los pájaros. El agua la pone verde y el aire la ennegrece. No está próxima a ninguna senda, y no es agradable ir a pasear por aquel lado a causa de la altura de la hierba. Cuando la bañan los rayos del sol, se suben a ella los lagartos. A su alrededor se mecen los tallos de avena agitados por el viento, y en la primavera cantan en el árbol las currucas.
Esta piedra está desnuda. Al cortarla, se pensó únicamente en las necesidades de la tumba, esto es, que fuera lo bastante larga y lo bastante angosta para cubrir a un hombre.
Ningún nombre se lee en ella. Pero hace muchos años, una mano escribió allí con lápiz estos cuatro versos que se fueron volviendo poco a poco ilegibles a causa de la lluvia y del polvo, y que probablemente ya se habrán borrado:
Duerme. Aunque la suerte fue con él tan extraña,
El vivía. Murió cuando no tuvo más a su ángel.
La muerte simplemente llegó,
Como la noche se hace cuando el día se va.
(Los Miserables, Víctor Hugo, Editorial Losada, S.A.)
***
Es una novela cuya acción transcurre durante el siglo XIX, en un período de cambios sociales, en la que el autor incluye sus pensamientos sobre religión, política y sociedad de la época, defensora de los oprimidos. Retrata la lucha del bien y del mal. Es una epopeya de la vida de los bajos fondos de París, narrada en 8 libros, correspondiendo cada uno de ellos a uno de los personajes de la obra y que giran en torno al protagonista principal de la novela, Jean Valjean, perseguido en varias ocasiones y tenazmente por el sabueso Javert, frío, calculador, constante y que nos permite asistir a momentos importantes de la historia del país francés: Revolución de 1789, Imperio napoleónico, batalla de Waterloo, caída de Napoleón, Restauración con Luis XVIII y Carlos X y transmisión del poder a Luis Felipe de Orleans, etc.
Es una obra extensa, una narración hecha con mucha morosidad, que alarga los sucesos. En la edición mencionada abarca 1.184 páginas.
No voy a ensalzar los méritos de esta novela de Hugo, de la que se ha hablado extensamente en círculos literarios y afines desde su aparición hace cerca de 150 años.
Se han realizado distintas versiones de la novela para el cine y la televisión.
Hay un ensayo de Mario Vargas Llosa sobre ‘Los Miserables’, titulado ‘La tentación de lo imposible’, que tengo pendiente de lectura.
Me pregunto:
1.- Los que no hayan leído aún la novela, ¿se atreverán con las casi 1.200 páginas que abarca?
2.- A los que sí la han leído, les pregunto:
—¿Encontraron amena, distraída, la historia que se nos cuenta?
—¿Mantiene alerta al lector, en tensión, interesado realmente por la trama?
—En vuestra opinión, ¿está bien escrita?, ¿la consideráis una obra maestra de la literatura universal?
—¿Puede ser el escritor el verdadero protagonista de la novela?
***

Quinta parte
Libro Octavo
VI
La hierba oculta y la lluvia borra
En el cementerio Padre Lachaise, cerca de la fosa común y lejos del barrio elegante de esa ciudad de sepulcros, lejos de todas esas tumbas a la moda, en un lugar solitario, al pie de un antiguo muro, bajo un gran tejo por el cual trepan las enredaderas de campanillas en medio del musgo, hay una piedra.
Esta piedra no se halla menos expuesta que las demás a la lepra del tiempo, a los efectos de la humedad, del liquen y de las inmundicias de los pájaros. El agua la pone verde y el aire la ennegrece. No está próxima a ninguna senda, y no es agradable ir a pasear por aquel lado a causa de la altura de la hierba. Cuando la bañan los rayos del sol, se suben a ella los lagartos. A su alrededor se mecen los tallos de avena agitados por el viento, y en la primavera cantan en el árbol las currucas.
Esta piedra está desnuda. Al cortarla, se pensó únicamente en las necesidades de la tumba, esto es, que fuera lo bastante larga y lo bastante angosta para cubrir a un hombre.
Ningún nombre se lee en ella. Pero hace muchos años, una mano escribió allí con lápiz estos cuatro versos que se fueron volviendo poco a poco ilegibles a causa de la lluvia y del polvo, y que probablemente ya se habrán borrado:
Duerme. Aunque la suerte fue con él tan extraña,
El vivía. Murió cuando no tuvo más a su ángel.
La muerte simplemente llegó,
Como la noche se hace cuando el día se va.
(Los Miserables, Víctor Hugo, Editorial Losada, S.A.)
***
Es una novela cuya acción transcurre durante el siglo XIX, en un período de cambios sociales, en la que el autor incluye sus pensamientos sobre religión, política y sociedad de la época, defensora de los oprimidos. Retrata la lucha del bien y del mal. Es una epopeya de la vida de los bajos fondos de París, narrada en 8 libros, correspondiendo cada uno de ellos a uno de los personajes de la obra y que giran en torno al protagonista principal de la novela, Jean Valjean, perseguido en varias ocasiones y tenazmente por el sabueso Javert, frío, calculador, constante y que nos permite asistir a momentos importantes de la historia del país francés: Revolución de 1789, Imperio napoleónico, batalla de Waterloo, caída de Napoleón, Restauración con Luis XVIII y Carlos X y transmisión del poder a Luis Felipe de Orleans, etc.
Es una obra extensa, una narración hecha con mucha morosidad, que alarga los sucesos. En la edición mencionada abarca 1.184 páginas.
No voy a ensalzar los méritos de esta novela de Hugo, de la que se ha hablado extensamente en círculos literarios y afines desde su aparición hace cerca de 150 años.
Se han realizado distintas versiones de la novela para el cine y la televisión.
Hay un ensayo de Mario Vargas Llosa sobre ‘Los Miserables’, titulado ‘La tentación de lo imposible’, que tengo pendiente de lectura.
Me pregunto:
1.- Los que no hayan leído aún la novela, ¿se atreverán con las casi 1.200 páginas que abarca?
2.- A los que sí la han leído, les pregunto:
—¿Encontraron amena, distraída, la historia que se nos cuenta?
—¿Mantiene alerta al lector, en tensión, interesado realmente por la trama?
—En vuestra opinión, ¿está bien escrita?, ¿la consideráis una obra maestra de la literatura universal?
—¿Puede ser el escritor el verdadero protagonista de la novela?
***
+ DON QUIJOTE DE LA MANCHA
***

Capítulo VIII
Primera parte
—Bien parece—respondió don Quijote— que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes, y si tienes miedo, quítate de ahí y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.
Y diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes bien iba diciendo en voces altas:
—Non fuyades, cobardes y viles criaturas; que un solo caballero es el que os acomete.
Levantóse en esto un poco de viento, y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo:
—Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.
Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en ristre, arremetió a todo galope de Rocinante, y embistió con el primero molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle a todo el correr de su asno, y cuando llegó, halló que no se podía menear; tal fue el golpe que dio con él Rocinante.
—¡Válame Dios! —dijo Sancho—: ¿no le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía , que no eran sino molinos de viento, y no lo podía ignorar sino que llevase otros tales en la cabeza?
—Calla, amigo Sancho—respondió don Quijote—, que las cosas de la guerra, más que otras están sujetas a continua mudanza; cuanto más que yo pienso, y es así verdad, que aquel sabio Frestón, que me robó el aposento y los libros, ha vuelto estos gigantes en molinos por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; más al cabo, al cabo han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mi espada.
…
(El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes, Editorial Edaf, S.A.).
***
Con la mano en el pecho, ¿quién ha leído El Quijote completo?
¿Opináis sinceramente que encierra todo el valor literario con que la tradición lo ha consagrado?
¿Creéis que es el libro más traducido después de La Biblia?
***

Capítulo VIII
Primera parte
—Bien parece—respondió don Quijote— que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes, y si tienes miedo, quítate de ahí y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.
Y diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes bien iba diciendo en voces altas:
—Non fuyades, cobardes y viles criaturas; que un solo caballero es el que os acomete.
Levantóse en esto un poco de viento, y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo:
—Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.
Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en ristre, arremetió a todo galope de Rocinante, y embistió con el primero molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle a todo el correr de su asno, y cuando llegó, halló que no se podía menear; tal fue el golpe que dio con él Rocinante.
—¡Válame Dios! —dijo Sancho—: ¿no le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía , que no eran sino molinos de viento, y no lo podía ignorar sino que llevase otros tales en la cabeza?
—Calla, amigo Sancho—respondió don Quijote—, que las cosas de la guerra, más que otras están sujetas a continua mudanza; cuanto más que yo pienso, y es así verdad, que aquel sabio Frestón, que me robó el aposento y los libros, ha vuelto estos gigantes en molinos por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; más al cabo, al cabo han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mi espada.
…
(El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes, Editorial Edaf, S.A.).
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Con la mano en el pecho, ¿quién ha leído El Quijote completo?
¿Opináis sinceramente que encierra todo el valor literario con que la tradición lo ha consagrado?
¿Creéis que es el libro más traducido después de La Biblia?
***
+ LA ODISEA

Canto XXIII
Penélope reconoce a Odiseo
…
Entonces la anciana subió gozosa al piso de arriba para anunciar a la señora que estaba dentro su esposo, y sus rodillas se llenaban de fuerza y sus pies se levantaban del suelo.
Se detuvo sobre su cabeza y le dijo su palabra:
—Despierta, Penélope, hija mía, para que veas con tus propios ojos lo que esperas todos los días. Ha venido Odiseo, ha llegado a casa por fin, aunque tarde, y ha matado a los ilustres pretendientes, a los que afligían su casa comiéndose los bienes y haciendo de su hijo el objeto de sus violencias.
Y se dirigió a ella la prudente Penélope:
—Nodriza querida, te han vuelto loca los dioses, los que pueden volver insensato a cualquiera, por muy sensato que sea, y hacer entrar en razón al de mente estúpida. Ellos te han dañado; antes eras equilibrada en tu mente. ¿Por qué te burlas de mí, si tengo el ánimo quebrantado por el dolor, diciéndome estos extravíos y me despiertas del dulce sueño que me tenía encadenados los párpados? Jamás había dormido de tal modo desde que Odiseo marchó a la maldita Ilión que no hay que nombrar.
…
Y le contestó la prudente Penélope:
—Hijo mío, tengo el corazón pasmado dentro del pecho y no puedo pronunciar una sola palabra ni interrogarle, ni mirarle siquiera a la cara. Si en verdad es Odiseo y ha llegado a casa, nos reconoceremos mutuamente mejor, pues tenemos señales secretas para los demás que sólo nosotros dos conocemos.
…
—Seguro que se ha desposado ya alguien con la muy pretendida reina. ¡Desdichada!, no ha tenido valor para proteger con constancia la gran mansión de su legítimo esposo, hasta que llegara.
Así decía uno, pero no sabían en verdad qué había pasado.
Después lavó a Odiseo, el de gran corazón, el ama de llaves Eurínome y lo ungió con aceite y puso a su alrededor una hermosa túnica y manto. Entonces derramó Atenea sobre su cabeza abundante gracia para que pareciera más alto y más ancho e hizo que cayeran de su cabeza ensortijados cabellos semejantes a la flor del jacinto. Como cuando derrama oro sobre plata un hombre entendido a quien Hefesto y Palas Atenea han enseñado toda clase de habilidad y lleva a término obras que agradan, así derramó la gracia sobre éste, sobre su cabeza y hombro. Y salió de la bañera semejante en cuerpo a los inmortales.
Fue a sentarse de nuevo en el sillón, del que se había levantado, frente a su esposa, y le dirigió su palabra:
—Querida mía, los que tienen mansiones en el Olimpo te han puesto un corazón más inflexible que a las demás mujeres. Ninguna otra se mantendría con ánimo tan tenaz apartada de su marido cuando éste, después de pasar innumerables calamidades, llega a su patria a los veinte años. Vamos, nodriza, prepárame el lecho para que también yo me acueste, pues ésta tiene un corazón de hierro dentro del pecho.
Y le contestó la prudente Penélope:
—Querido mío, no me tengo en mucho ni en poco ni me admiro en exceso, pero sé muy bien cómo eras cuando marchaste de Ítaca en la nave de largos remos. Vamos, Euriclea, prepara el labrado lecho fuera del sólido tálamo, el que construyó él mismo. Y una vez que hayáis puesto fuera el labrado lecho, disponed la cama pieles, mantas y resplandecientes colchas.
Así dijo poniendo a prueba a su esposo. Entonces Odiseo se dirigió irritado a su fiel esposa:
—Mujer, esta palabra que has dicho es dolorosa para mi corazón. ¿Quién me ha puesto la cama en otro sitio? Sería difícil incluso para uno muy hábil si no viniera un dios en persona y lo pusiera fácilmente en otro lugar; que de los hombres, ningún mortal viviente, ni aun en la flor de la edad, lo cambiaría fácilmente, pues hay una señal en el labrado lecho, y lo construí yo y nadie más. Había crecido dentro del patio un tronco de olivo de extensas hojas, robusto y floreciente, ancho como una columna. Edifiqué el dormitorio en torno a él, hasta acabarlo, con piedras espesas, y lo cubrí bien con un techo y le añadí puertas bien ajustadas, habilidosamente trabadas. Fue entonces cuando corté el follaje del olivo de extensas hojas; empecé a podar el tronco desde la raíz, lo pulí bien y habilidosamente con el bronce y lo igualé con la plomada, convirtiéndolo en pie de la cama, y luego lo taladré todo con el berbiquí. Comenzando por aquí lo pulimenté, hasta acabarlo, lo adorné con oro, plata y marfil y tensé dentro unas correas de piel de buey que brillaban de púrpura.Ésta es la señal que te manifiesto, aunque no sé si mi lecho está todavía intacto, mujer, o si ya lo ha puesto algún hombre en otro sitio, cortando la base del olivo.
Así dijo, y a ella se le aflojaron las rodillas y el corazón al reconocer las señales que le había manifestado claramente Odiseo. Corrió llorando hacia él y echó sus brazos alrededor del cuello de Odiseo.
…
(La Odisea, Homero, EDAF Ediciones).
***
¿Os gusta el argumento de La Odisea?
¿Consideráis que es una obra bien escrita?
¿Estimáis que es una novela de aventuras?
¿Os parece un libro de literatura juvenil?
***
martes 13 de noviembre de 2007
+ DUBLINESES
***

Los muertos
…
Cuando cruzó frente al espejo giratorio se vio de lleno: el ancho pecho de la camisa, relleno, la cara cuya expresión siempre lo intrigaba cuando la veía en un espejo y sus relucientes espejuelos de aros de oro. Se detuvo a pocos pasos de ella y le dijo:
-¿Qué ocurre con esa canción? ¿Por qué te hace llorar? Ella levantó la cabeza de entre los brazos y se secó los ojos con el dorso de la mano, como un niño. Una nota más bondadosa de lo que hubiera querido se introdujo en su voz:
-¿Por qué, Gretta? -preguntó.
-Pienso en una persona que cantaba esa canción hace tiempo.
-¿Y quién es esa persona? -preguntó Gabriel, sonriendo.
-Una persona que yo conocí en Galway cuando vivía con mi abuela -dijo ella.
La sonrisa se esfumó de la cara de Gabriel. Una rabia sorda le crecía de nuevo en el fondo del cerebro y el apagado fuego del deseo empezó a quemarle con furia en las venas.
-¿Alguien de quien estuviste enamorada? -preguntó irónicamente.
-Un muchacho que yo conocí -respondió ella-, que se llamaba Michael Furey. Cantaba esa canción, La joven de Aughrim. Era tan delicado.
Gabriel se quedó callado. No quería que ella supiera que estaba interesado en su muchacho delicado.
-Tal como si lo estuviera viendo -dijo un momento después-. ¡Qué ojos tenía: grandes, negros! ¡Y qué expresión en ellos..., qué expresión!
-Ah, ¿entonces estabas enamorada de él? -dijo Gabriel. Salía con él a pasear -dijo ella-, cuando vivía en Galway.
Un pensamiento pasó por el cerebro de Gabriel.
-¿Tal vez fuera por eso que querías ir a Galway con esa muchacha Ivors? -dijo fríamente.
Ella le miró y le preguntó, sorprendida:
-¿Para qué?
Sus ojos hicieron que Gabriel sintiera desazón. Encogiendo los hombros dijo:
-¿Cómo voy a saberlo yo? Para verlo, ¿no?
Retiró la mirada para recorrer con los ojos el rayo de luz hasta la ventana.
-El está muerto -dijo ella al rato-. Murió cuando apenas tenía diecisiete años. ¿No es terrible morir así tan joven?
-¿Qué era él? -preguntó Gabriel, irónico todavía.
-Trabajaba en el gas -dijo ella.
Gabriel se sintió humillado por el fracaso de su ironía y ante la evocación de esta figura de entre los muertos: un muchacho que trabajaba en el gas. Mientras él había estado lleno de recuerdos de su vida secreta en común, lleno de ternura y deseo, ella lo comparaba mentalmente con el otro. Lo asaltó una vergonzante conciencia de sí mismo. Se vio como una figura ridícula, actuando como recadero de sus tías, un nervioso y bienintencionado sentimental, alardeando de orador con los humildes, idealizando hasta su visible lujuria: el lamentable tipo fatuo que había visto momentáneamente en el espejo. Instintivamente dio la espalda a la luz, no fuera que ella pudiera ver la vergüenza que le quemaba el rostro.
Trató de mantener su tono frío, de interrogatorio, pero cuando habló su voz era indiferente y humilde.
-Supongo que estarías enamorada de este Michael Furey, Gretta -dijo.
-Me sentía muy bien con él entonces -dijo ella.
Su voz sonaba velada y triste. Gabriel, sintiendo ahora lo vano que sería tratar de llevarla más lejos de lo que se propuso, acarició una de sus manos y dijo, él también triste:
-¿Y de qué murió tan joven, Gretta? Tuberculoso, su¬pongo.
-Creo que murió por mí -respondió ella.
Un terror vago se apoderó de Gabriel ante su respuesta…
…
El aire del cuarto le helaba la espalda. Se estiró con cuidado bajo las sábanas y se echó al lado de su esposa. Uno a uno se iban convirtiendo ambos en sombras. Mejor pasar audaz al otro mundo en el apogeo de una pasión que marchitarse consumido funestamente por la vida. Pensó cómo la mujer que descansaba a su lado había evocado en su corazón, durante años, la imagen de los ojos de su amante el día que él le dijo que no quería seguir viviendo.
Lágrimas generosas colmaron los ojos de Gabriel. Nunca había sentido aquello por ninguna mujer, pero supo que ese sentimiento tenía que ser amor. A sus ojos las lágrimas crecieron en la oscuridad parcial del cuarto y se imaginó que veía una figura de hombre, joven, de pie bajo un árbol anegado. Había otras formas próximas. Su alma se había acercado a esa región donde moran las huestes de los muertos. Estaba consciente, pero no podía aprehender sus aviesas y tenues presencias. Su propia identidad se esfumaba a un mundo impalpable y gris: el sólido mundo en que estos muertos se criaron y vivieron se disolvía consumiéndose.
Leves toques en el vidrio lo hicieron volverse hacia la ventana. De nuevo nevaba. Soñoliento, vio cómo los copos, de plata y de sombras, caían oblicuos hacia las luces. Había llegado la hora de variar su rumbo al Poniente. Sí, los diarios estaban en lo cierto: nevaba en toda Irlanda. Caía nieve en cada zona de la oscura planicie central y en las colinas calvas, caía suave sobre el mégano de Allen y, más al Oeste, suave caía sobre las sombrías, sediciosas aguas de Shannon. Caía así en todo el desolado cementerio de la loma donde yacía Michael Furey, muerto. Reposaba, espesa, al azar, sobre una cruz corva y sobre una losa, sobre las lanzas de la cancela y sobre las espinas yermas. Su alma caía lenta en la duermevela al oír caer la nieve leve sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y sobre los muertos.
(Dublineses, de James Joyce, Ed. Debolsillo).
***
La última parte es el final del cuento Los muertos, que forma parte de Dublineses, una colección de quince relatos cortos del irlandés James Joyce, del Joyce joven.
Los muertos ha sido llevado al cine por el director cinematográfico John Houston, filme en el que se ciñe con fidelidad al texto del relato.
Tras una larga velada de la noche de Reyes, el matrimonio Gretta y Gabriel llegan al hotel y ella le confiesa el drama de su vida: un novio de su adolescencia que murió de amor por ella. Gabriel se debate entonces en la incertidumbre de si ha sido el sustituto de un muerto, un triunfador del amor con el que nunca podrá rivalizar. El muerto está más vivo que él. El final del relato se cierra con los rasgos propios de la prosa poética de Joyce.
En otra ocasión hablaremos de la obra maestra de Joyce, Ulises, una novela experimental llena de simbología, inversión irónica de la Odisea de Homero, cuya trama tiene una duración de veinticuatro horas, de un día.
***
¿Qué consideración os merece Dublineses?
¿Entendéis que Los muertos es el mejor relato de Dublineses?
Si no es así, ¿cuál entonces?
***

Los muertos
…
Cuando cruzó frente al espejo giratorio se vio de lleno: el ancho pecho de la camisa, relleno, la cara cuya expresión siempre lo intrigaba cuando la veía en un espejo y sus relucientes espejuelos de aros de oro. Se detuvo a pocos pasos de ella y le dijo:
-¿Qué ocurre con esa canción? ¿Por qué te hace llorar? Ella levantó la cabeza de entre los brazos y se secó los ojos con el dorso de la mano, como un niño. Una nota más bondadosa de lo que hubiera querido se introdujo en su voz:
-¿Por qué, Gretta? -preguntó.
-Pienso en una persona que cantaba esa canción hace tiempo.
-¿Y quién es esa persona? -preguntó Gabriel, sonriendo.
-Una persona que yo conocí en Galway cuando vivía con mi abuela -dijo ella.
La sonrisa se esfumó de la cara de Gabriel. Una rabia sorda le crecía de nuevo en el fondo del cerebro y el apagado fuego del deseo empezó a quemarle con furia en las venas.
-¿Alguien de quien estuviste enamorada? -preguntó irónicamente.
-Un muchacho que yo conocí -respondió ella-, que se llamaba Michael Furey. Cantaba esa canción, La joven de Aughrim. Era tan delicado.
Gabriel se quedó callado. No quería que ella supiera que estaba interesado en su muchacho delicado.
-Tal como si lo estuviera viendo -dijo un momento después-. ¡Qué ojos tenía: grandes, negros! ¡Y qué expresión en ellos..., qué expresión!
-Ah, ¿entonces estabas enamorada de él? -dijo Gabriel. Salía con él a pasear -dijo ella-, cuando vivía en Galway.
Un pensamiento pasó por el cerebro de Gabriel.
-¿Tal vez fuera por eso que querías ir a Galway con esa muchacha Ivors? -dijo fríamente.
Ella le miró y le preguntó, sorprendida:
-¿Para qué?
Sus ojos hicieron que Gabriel sintiera desazón. Encogiendo los hombros dijo:
-¿Cómo voy a saberlo yo? Para verlo, ¿no?
Retiró la mirada para recorrer con los ojos el rayo de luz hasta la ventana.
-El está muerto -dijo ella al rato-. Murió cuando apenas tenía diecisiete años. ¿No es terrible morir así tan joven?
-¿Qué era él? -preguntó Gabriel, irónico todavía.
-Trabajaba en el gas -dijo ella.
Gabriel se sintió humillado por el fracaso de su ironía y ante la evocación de esta figura de entre los muertos: un muchacho que trabajaba en el gas. Mientras él había estado lleno de recuerdos de su vida secreta en común, lleno de ternura y deseo, ella lo comparaba mentalmente con el otro. Lo asaltó una vergonzante conciencia de sí mismo. Se vio como una figura ridícula, actuando como recadero de sus tías, un nervioso y bienintencionado sentimental, alardeando de orador con los humildes, idealizando hasta su visible lujuria: el lamentable tipo fatuo que había visto momentáneamente en el espejo. Instintivamente dio la espalda a la luz, no fuera que ella pudiera ver la vergüenza que le quemaba el rostro.
Trató de mantener su tono frío, de interrogatorio, pero cuando habló su voz era indiferente y humilde.
-Supongo que estarías enamorada de este Michael Furey, Gretta -dijo.
-Me sentía muy bien con él entonces -dijo ella.
Su voz sonaba velada y triste. Gabriel, sintiendo ahora lo vano que sería tratar de llevarla más lejos de lo que se propuso, acarició una de sus manos y dijo, él también triste:
-¿Y de qué murió tan joven, Gretta? Tuberculoso, su¬pongo.
-Creo que murió por mí -respondió ella.
Un terror vago se apoderó de Gabriel ante su respuesta…
…
El aire del cuarto le helaba la espalda. Se estiró con cuidado bajo las sábanas y se echó al lado de su esposa. Uno a uno se iban convirtiendo ambos en sombras. Mejor pasar audaz al otro mundo en el apogeo de una pasión que marchitarse consumido funestamente por la vida. Pensó cómo la mujer que descansaba a su lado había evocado en su corazón, durante años, la imagen de los ojos de su amante el día que él le dijo que no quería seguir viviendo.
Lágrimas generosas colmaron los ojos de Gabriel. Nunca había sentido aquello por ninguna mujer, pero supo que ese sentimiento tenía que ser amor. A sus ojos las lágrimas crecieron en la oscuridad parcial del cuarto y se imaginó que veía una figura de hombre, joven, de pie bajo un árbol anegado. Había otras formas próximas. Su alma se había acercado a esa región donde moran las huestes de los muertos. Estaba consciente, pero no podía aprehender sus aviesas y tenues presencias. Su propia identidad se esfumaba a un mundo impalpable y gris: el sólido mundo en que estos muertos se criaron y vivieron se disolvía consumiéndose.
Leves toques en el vidrio lo hicieron volverse hacia la ventana. De nuevo nevaba. Soñoliento, vio cómo los copos, de plata y de sombras, caían oblicuos hacia las luces. Había llegado la hora de variar su rumbo al Poniente. Sí, los diarios estaban en lo cierto: nevaba en toda Irlanda. Caía nieve en cada zona de la oscura planicie central y en las colinas calvas, caía suave sobre el mégano de Allen y, más al Oeste, suave caía sobre las sombrías, sediciosas aguas de Shannon. Caía así en todo el desolado cementerio de la loma donde yacía Michael Furey, muerto. Reposaba, espesa, al azar, sobre una cruz corva y sobre una losa, sobre las lanzas de la cancela y sobre las espinas yermas. Su alma caía lenta en la duermevela al oír caer la nieve leve sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y sobre los muertos.
(Dublineses, de James Joyce, Ed. Debolsillo).
***
La última parte es el final del cuento Los muertos, que forma parte de Dublineses, una colección de quince relatos cortos del irlandés James Joyce, del Joyce joven.
Los muertos ha sido llevado al cine por el director cinematográfico John Houston, filme en el que se ciñe con fidelidad al texto del relato.
Tras una larga velada de la noche de Reyes, el matrimonio Gretta y Gabriel llegan al hotel y ella le confiesa el drama de su vida: un novio de su adolescencia que murió de amor por ella. Gabriel se debate entonces en la incertidumbre de si ha sido el sustituto de un muerto, un triunfador del amor con el que nunca podrá rivalizar. El muerto está más vivo que él. El final del relato se cierra con los rasgos propios de la prosa poética de Joyce.
En otra ocasión hablaremos de la obra maestra de Joyce, Ulises, una novela experimental llena de simbología, inversión irónica de la Odisea de Homero, cuya trama tiene una duración de veinticuatro horas, de un día.
***
¿Qué consideración os merece Dublineses?
¿Entendéis que Los muertos es el mejor relato de Dublineses?
Si no es así, ¿cuál entonces?
***
+ ANA KARENINA
***

Séptima parte
XXXI
...
«Dios mío, ¿adónde iré?», pensó Ana.
Al final del andén se paró.
Una señora y unos niños que habían ido a recibir a un señor con lentes y que reían y hablaban con voces muy animadas, callaron al verla y, después de haber pasado ella, se volvieron para mirarla. Ana apresuró el paso y llegó hasta el límite del andén.
Se acercaba un tren de mercancías.
Las maderas del andén trepidaron bajo sus pies, se movieron, dándole la sensación de que se encontraba otra vez de viaje.
De repente, se acordó del hombre que había muerto aplastado el día de su primer encuentro con Vronsky y comprendió lo que tenía que hacer. Con paso rápido, ligero, bajó las escaleras que iban del depósito de agua a la vía y se detuvo al lado mismo del tren que pasaba.
Examinaba tranquila las partes bajas del tren: los ganchos, las cadenas, las altas ruedas de hierro fundido. Con rápida ojeada midió la distancia que separaba las ruedas delanteras de las traseras del primer vagón, calculando el momento en que pasaría frente a ella.
«Allí», se dijo, mirando la sombra del vagón y la tierra mezclada con carbón esparcido sobre las traviesas. «Allí en medio. Así le castigaré y me libraré de todos y de mí misma.» Quiso tirarse bajo el vagón, pero le fue difícil desprenderse del saquito, cuyas asas se le enredaron en la mano, impidiéndole ejecutar su idea con aquel vagón. Tuvo que esperar el siguiente. Un sentimiento parecido al que experimentaba cuando, al bañarse, iba a entrar en el agua, se apoderó de ella, y se persignó.
Aquel gesto familiar despertó en su alma una ola de recuerdos de su niñez y su juventud y, de repente, las tinieblas que cubrían su espíritu se desvanecieron y la vida se le presentó con todas las alegrías luminosas, radiantes, del pasado. Pero, no obstante, no apartaba la vista del segundo vagón, que, por momentos, se acercaba. Y en el preciso instante en que ante ella pasaban las ruedas delanteras, Ana lanzó lejos de sí su saquito de viaje y, encogiendo la cabeza entre los hombros, se tiró bajo el vagón.
Cayó de rodillas y, con un movimiento ligero, abrió los brazos, como si tratara de levantarse.
En aquel instante se horrorizó de lo que hacía. «¿Dónde estoy? ¿Qué hago? ¿Por qué?», se dijo. Quiso retroceder, apartarse, pero algo duro, férreo, inflexible, chocó contra su cabeza, y se sintió arrastrada de espaldas.
«¡Señor, perdóname!», exclamó, consciente de lo inevitable y sin fuerzas ya.
El hombrecito de sus pesadillas, diciendo en voz baja algo incomprensible, machacaba y limaba los hierros.
Y la luz de la vela con que Ana leía el libro lleno de inquietudes, engaños, penas y maldades, brilló por unos momentos más viva que nunca y alumbró todo lo que antes veía entre tinieblas. Luego brilló por un instante con un vivo chisporroteo; fue debilitándose... y se apagó para siempre.
…
(Ana Karenina, Leon Tolstoi, Editorial Juventud).
***
Leon Tolstoi fue uno de los grandes novelistas del siglo XIX y consideraba a Ana Karenina su primera verdadera novela, escrita en pleno período de madurez literaria.
Por ser figura internacionalmente muy conocida, nos ahorramos cualquier comentario sobre sus obras restantes.
Sí nos interesa señalar que no le fue concedido el Premio Nobel de Literatura —murió en 1910 y el premio se instituyó en 1901—, fecha en la que ya tenía escrita la mayor parte de su obra. Ha sido ésta una injusticia histórica, como hay otras equiparables.
***
Ana Karenina es, como se sabe, la historia de un amor adúltero, vivido en la sociedad aristocrática de la época, que es abiertamente criticada por Tolstoi. Un dato a resaltar: El tren es una constante en toda la novela.
¿Cuáles creéis que fueron las razones profundas que llevaron a Ana Karenina al suicidio? ¿Alguien podría explicarlo?
***

Séptima parte
XXXI
...
«Dios mío, ¿adónde iré?», pensó Ana.
Al final del andén se paró.
Una señora y unos niños que habían ido a recibir a un señor con lentes y que reían y hablaban con voces muy animadas, callaron al verla y, después de haber pasado ella, se volvieron para mirarla. Ana apresuró el paso y llegó hasta el límite del andén.
Se acercaba un tren de mercancías.
Las maderas del andén trepidaron bajo sus pies, se movieron, dándole la sensación de que se encontraba otra vez de viaje.
De repente, se acordó del hombre que había muerto aplastado el día de su primer encuentro con Vronsky y comprendió lo que tenía que hacer. Con paso rápido, ligero, bajó las escaleras que iban del depósito de agua a la vía y se detuvo al lado mismo del tren que pasaba.
Examinaba tranquila las partes bajas del tren: los ganchos, las cadenas, las altas ruedas de hierro fundido. Con rápida ojeada midió la distancia que separaba las ruedas delanteras de las traseras del primer vagón, calculando el momento en que pasaría frente a ella.
«Allí», se dijo, mirando la sombra del vagón y la tierra mezclada con carbón esparcido sobre las traviesas. «Allí en medio. Así le castigaré y me libraré de todos y de mí misma.» Quiso tirarse bajo el vagón, pero le fue difícil desprenderse del saquito, cuyas asas se le enredaron en la mano, impidiéndole ejecutar su idea con aquel vagón. Tuvo que esperar el siguiente. Un sentimiento parecido al que experimentaba cuando, al bañarse, iba a entrar en el agua, se apoderó de ella, y se persignó.
Aquel gesto familiar despertó en su alma una ola de recuerdos de su niñez y su juventud y, de repente, las tinieblas que cubrían su espíritu se desvanecieron y la vida se le presentó con todas las alegrías luminosas, radiantes, del pasado. Pero, no obstante, no apartaba la vista del segundo vagón, que, por momentos, se acercaba. Y en el preciso instante en que ante ella pasaban las ruedas delanteras, Ana lanzó lejos de sí su saquito de viaje y, encogiendo la cabeza entre los hombros, se tiró bajo el vagón.
Cayó de rodillas y, con un movimiento ligero, abrió los brazos, como si tratara de levantarse.
En aquel instante se horrorizó de lo que hacía. «¿Dónde estoy? ¿Qué hago? ¿Por qué?», se dijo. Quiso retroceder, apartarse, pero algo duro, férreo, inflexible, chocó contra su cabeza, y se sintió arrastrada de espaldas.
«¡Señor, perdóname!», exclamó, consciente de lo inevitable y sin fuerzas ya.
El hombrecito de sus pesadillas, diciendo en voz baja algo incomprensible, machacaba y limaba los hierros.
Y la luz de la vela con que Ana leía el libro lleno de inquietudes, engaños, penas y maldades, brilló por unos momentos más viva que nunca y alumbró todo lo que antes veía entre tinieblas. Luego brilló por un instante con un vivo chisporroteo; fue debilitándose... y se apagó para siempre.
…
(Ana Karenina, Leon Tolstoi, Editorial Juventud).
***
Leon Tolstoi fue uno de los grandes novelistas del siglo XIX y consideraba a Ana Karenina su primera verdadera novela, escrita en pleno período de madurez literaria.
Por ser figura internacionalmente muy conocida, nos ahorramos cualquier comentario sobre sus obras restantes.
Sí nos interesa señalar que no le fue concedido el Premio Nobel de Literatura —murió en 1910 y el premio se instituyó en 1901—, fecha en la que ya tenía escrita la mayor parte de su obra. Ha sido ésta una injusticia histórica, como hay otras equiparables.
***
Ana Karenina es, como se sabe, la historia de un amor adúltero, vivido en la sociedad aristocrática de la época, que es abiertamente criticada por Tolstoi. Un dato a resaltar: El tren es una constante en toda la novela.
¿Cuáles creéis que fueron las razones profundas que llevaron a Ana Karenina al suicidio? ¿Alguien podría explicarlo?
***
lunes 12 de noviembre de 2007
+CIEN AÑOS DE SOLEDAD
***

XVI
…
Llovió cuatro años, once meses y dos días. Hubo meses de llovizna…
… Un viernes a las dos de la tarde se alumbró el mundo con un sol bobo, bermejo y áspero como polvo de ladrillo, y casi tan fresco como el agua, y ya no volvió a llover en diez años.
Macondo estaba en ruinas. En los pantanos de las calles quedaban muebles despedazados, esqueletos de animales cubiertos de lirios colorados, últimos recuerdos de las hordas de advenedizos que se fugaron de Macondo tan atolondradamente como habían llegado. Las casas paradas con tanta urgencia durante la fiebre del banano, habían sido abandonadas. La compañía bananera desmanteló sus instalaciones. De la antigua ciudad alambrada sólo quedaban los escombros. Las casas de madera, las frescas terrazas donde transcurrían las serenas tardes de naipes, aparecían arrasadas por una anticipación del viento profético que años después había de borrar a Macondo de la faz de la tierra. El único rastro humano que dejó aquel soplo voraz fue un guante de Patricia Brown en el automóvil sofocado por las trinitarias. La región encantada que exploró José Arcadio Buendía en los tiempos de la fundación, y donde prosperaron las plantaciones de banano, era un tremedal de cepas putrefactas, en cuyo horizonte remoto se alcanzó a ver por varios años la espuma silenciosa del mar. Aureliano Segundo padeció una crisis de aflicción el primer domingo que vistió ropas secas y salió a reconocer el pueblo. Los sobrevivientes de la catástrofe, los mismos que ya vivían en Macondo antes de que fuera sacudido por el huracán de la compañía bananera, estaban sentados en mitad de la calle gozando de los primeros soles. Todavía conservaban en la piel el verde de alga y el olor de rincón que les imprimió la lluvia, pero en el fondo de sus corazones parecían satisfechos de haber recuperado el pueblo en que nacieron. La calle de los Turcos era otra vez la de antes, la de los tiempos en que los árabes de pantuflas y argollas en las orejas que recorrían el mundo cambiando guacamayas por chucherías, hallaron en Macondo un buen recodo para descansar de su milenaria condición de gente trashumante. Al otro lado de la lluvia, la mercancía de los bazares estaba cayéndose a pedazos, los géneros abiertos en la puerta estaban veteados de musgo, los mostradores socavados por el comején y las paredes carcomidas por la humedad, pero los árabes de la tercera generación estaban sentados en el mismo lugar y en la misma actitud que sus padres y sus abuelos, taciturnos, impávidos, invulnerables al tiempo y al desastre, tan vivos o tan muertos como estuvieron después de la peste del insomnio y de las treinta y dos guerras del coronel Aureliano Buendía.
…
(Cien años de soledad, Gabriel García Márquez, Círculo de Lectores/Editorial Latimer, S.A.).
***
El cuadro de Macondo en ruinas es una de tantas páginas inolvidables de esta novela, en donde se aprecia, igual que en toda la obra, una prosa de potente originalidad, con bellas expresiones, detalles e imágenes de una belleza extraordinaria —como el del guante de Patricia Brown, hija del director de la compañía, única persona de aquel grupo extranjero que se acercó al auténtico Macondo— o el halo poético con que está contada la escena, en la que se aprecian figuras como la sinestesia, la hipérbole, la antítesis, el símil, etc.
La lectura completa de la obra te deja la impresión de que todo es desmesurado en Macondo: las pasiones, las desgracias, las alegrías, las fuerzas de la naturaleza,…
Por ser muy conocida, no dejamos aquí reseña alguna del resto de la obra global de García Márquez, del que, por otro lado, se ha hablado mucho en Narrador.
¿Qué episodio, escena o personaje de la novela os llamó más la atención, os agradó más, creéis más logrado?
***

XVI
…
Llovió cuatro años, once meses y dos días. Hubo meses de llovizna…
… Un viernes a las dos de la tarde se alumbró el mundo con un sol bobo, bermejo y áspero como polvo de ladrillo, y casi tan fresco como el agua, y ya no volvió a llover en diez años.
Macondo estaba en ruinas. En los pantanos de las calles quedaban muebles despedazados, esqueletos de animales cubiertos de lirios colorados, últimos recuerdos de las hordas de advenedizos que se fugaron de Macondo tan atolondradamente como habían llegado. Las casas paradas con tanta urgencia durante la fiebre del banano, habían sido abandonadas. La compañía bananera desmanteló sus instalaciones. De la antigua ciudad alambrada sólo quedaban los escombros. Las casas de madera, las frescas terrazas donde transcurrían las serenas tardes de naipes, aparecían arrasadas por una anticipación del viento profético que años después había de borrar a Macondo de la faz de la tierra. El único rastro humano que dejó aquel soplo voraz fue un guante de Patricia Brown en el automóvil sofocado por las trinitarias. La región encantada que exploró José Arcadio Buendía en los tiempos de la fundación, y donde prosperaron las plantaciones de banano, era un tremedal de cepas putrefactas, en cuyo horizonte remoto se alcanzó a ver por varios años la espuma silenciosa del mar. Aureliano Segundo padeció una crisis de aflicción el primer domingo que vistió ropas secas y salió a reconocer el pueblo. Los sobrevivientes de la catástrofe, los mismos que ya vivían en Macondo antes de que fuera sacudido por el huracán de la compañía bananera, estaban sentados en mitad de la calle gozando de los primeros soles. Todavía conservaban en la piel el verde de alga y el olor de rincón que les imprimió la lluvia, pero en el fondo de sus corazones parecían satisfechos de haber recuperado el pueblo en que nacieron. La calle de los Turcos era otra vez la de antes, la de los tiempos en que los árabes de pantuflas y argollas en las orejas que recorrían el mundo cambiando guacamayas por chucherías, hallaron en Macondo un buen recodo para descansar de su milenaria condición de gente trashumante. Al otro lado de la lluvia, la mercancía de los bazares estaba cayéndose a pedazos, los géneros abiertos en la puerta estaban veteados de musgo, los mostradores socavados por el comején y las paredes carcomidas por la humedad, pero los árabes de la tercera generación estaban sentados en el mismo lugar y en la misma actitud que sus padres y sus abuelos, taciturnos, impávidos, invulnerables al tiempo y al desastre, tan vivos o tan muertos como estuvieron después de la peste del insomnio y de las treinta y dos guerras del coronel Aureliano Buendía.
…
(Cien años de soledad, Gabriel García Márquez, Círculo de Lectores/Editorial Latimer, S.A.).
***
El cuadro de Macondo en ruinas es una de tantas páginas inolvidables de esta novela, en donde se aprecia, igual que en toda la obra, una prosa de potente originalidad, con bellas expresiones, detalles e imágenes de una belleza extraordinaria —como el del guante de Patricia Brown, hija del director de la compañía, única persona de aquel grupo extranjero que se acercó al auténtico Macondo— o el halo poético con que está contada la escena, en la que se aprecian figuras como la sinestesia, la hipérbole, la antítesis, el símil, etc.
La lectura completa de la obra te deja la impresión de que todo es desmesurado en Macondo: las pasiones, las desgracias, las alegrías, las fuerzas de la naturaleza,…
Por ser muy conocida, no dejamos aquí reseña alguna del resto de la obra global de García Márquez, del que, por otro lado, se ha hablado mucho en Narrador.
¿Qué episodio, escena o personaje de la novela os llamó más la atención, os agradó más, creéis más logrado?
***
domingo 11 de noviembre de 2007
+ LOLITA

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.
¿Tuvo Lolita una precursora? Por cierto que la tuvo. En verdad, Lolita no pudo existir para mí si un verano no hubiese amado a otra... «En un principado junto al mar.» ¿Cuándo? Tantos años antes de que naciera Lolita como tenía yo ese verano. Siempre puede uno contar con un asesino para una prosa fantástica.
Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidiaron los serafines de Poe, los errados, simples serafines de nobles alas. Mirad esta maraña de espinas.
...
(Lolita, Vladimir Nabokov, Editorial Anagrama)
***
Sobre Nabokov y su obra ya hablamos en el artículo Literatura y ajedrez.
Lolita es en mi opinión una novela que no se abarca de una sola lectura. A partir de esta afirmación podemos preguntarnos:
¿Es un mito?
¿Quién seduce a quién, Humbert a Lolita o Lolita a Humbert? ¿Es una novela erótica o más bien psicológica?
***
miércoles 7 de noviembre de 2007
+ LA MONTAÑA MÁGICA (español)
***

(Una buena parte de este capítulo en la novela está escrita en francés, con la traducción al español a pie de página. Dejo aquí dicha traducción, aunque por algo el autor la escribió en lengua francesa. Al que pueda leerla en el idioma original, le recomiendo hacerlo.)
…
—Te amo —balbuceó—, te he amado siempre pues tú eres el Tú de mi vida, mi sueño, mi destino, mi deseo, mi eterno deseo.
—¡Vamos, vamos! —dijo ella—. ¡Si tus preceptores te viesen!
Pero él sacudió la cabeza con desesperación, inclinando el rostro hacia el suelo, y contestó:
—Me tendría sin cuidado, me tienen sin cuidado todos esos Carducci, la República elocuente, el progreso humano en el tiempo, pues ¡te amo!
Ella acarició dulcemente con la mano los cabellos cortados al rape en la nuca.
—Pequeño burgués— dijo—. Lindo burgués de la pequeña mancha húmeda. ¿Es verdad que me amas tanto?
Y exaltado por este contacto, ya sobre las dos rodillas, la cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados, él continuó hablando:
—Oh, el amor, ¿sabes…? El cuerpo, el amor, la muerte, esas tres cosas no hacen más que una. Pues el cuerpo es la enfermedad y la voluptuosidad, y es el que hace la muerte; sí, son carnales ambos, el amor y la muerte, ¡y ése es su terror y su enorme sortilegio! Pero la muerte, ¿comprendes?, es, por una parte, una cosa de mala fama, impúdica, que hace enrojecer de vergüenza; y por otra parte es una potencia muy solemne y muy majestuosa (mucho más alta que la vida risueña que gana dinero y se llena la panza; mucho más venerable que el progreso que fanfarronea por los tiempos) porque es la historia y la nobleza, y la piedad, y lo eterno, y lo sagrado, que hace que nos quitemos el sombrero y marchemos sobre la punta de los pies… De la misma manera, el cuerpo, también, y el amor del cuerpo, son un asunto indecente y desagradable, y el cuerpo enrojece y palidece en la superficie por espasmo y vergüenza de sí mismo. ¡Pero también es una gran gloria adorable, imagen milagrosa de la vida orgánica, santa maravilla de la forma y de la belleza, y el amor por él, por el cuerpo humano, es también un interés extremadamente humanitario y una potencia más educadora que toda la pedagogía del mundo…! ¡Oh, encantadora belleza orgánica que no se compone ni de pintura al óleo, ni de piedra, sino de materia viva y corruptible, llena del secreto febril de la vida y de la podredumbre! ¡Mira la simetría maravillosa del edificio humano, los hombros y las caderas y los senos floridos a ambos lados del pecho, y las costillas alineadas por parejas, y el ombligo en el centro, en la blancura del vientre, y el sexo oscuro entre los muslos! Mira los omoplatos cómo se mueven bajo la piel sedosa de la espalda, y la columna vertebral que desciende hacia la doble lujuria fresca de las nalgas, y las grandes ramas de los vasos y de los nervios que pasan del tronco a las extremidades por las axilas, y cómo la estructura de los brazos corresponde a la de las piernas. ¡Oh, las dulces regiones de la juntura interior del codo y del tobillo, con su abundancia de delicadezas orgánicas bajo sus almohadillas de carne! ¡Qué fiesta más inmensa al acariciar esos lugares deliciosos del cuerpo humano! ¡Fiesta para morir luego sin un solo lamento! ¡Sí, Dios mío, déjame sentir el olor de la piel de tu rótula, bajo la cual la ingeniosa cápsula articular segrega su aceite resbaladizo! ¡Déjame tocar devotamente con mi boca la ‘Arteria femoralis’ que late en el fondo del muslo y que se divide, más abajo, en las dos arterias de la tibia! ¡Déjame sentir la exhalación de tus poros y palpar tu vello, imagen humana de agua y albúmina, destinada a la anatomía de la tumba y déjame morir con mis labios pegados a los tuyos!
No abrió los ojos después de haber hablado. Permaneció sin moverse, la cabeza inclinada, las manos que sostenían el pequeño lapicero de plata separadas, temblando y vacilando sobre sus rodillas. Ella dijo:
—Eres, en efecto, un galanteador que sabe solicitar de una manera profunda, a la alemana.
Y le puso el gorro de papel.
—¡Adiós, príncipe Carnaval! ¡Esta noche la línea de la fiebre será muy alta, te lo predigo!
Al decir esto se levantó de la silla, se dirigió a la puerta, dudó un momento en el umbral, dio media vuelta elevando uno de sus brazos desnudos, con la mano en el pestillo y, por encima del hombro, dijo en voz baja:
—No te olvides de devolverme el lápiz.
Y salió.
***
La montaña mágica está considerada una de las novelas más importantes del siglo XX y es una obra que por su tamaño y densidad hay que atreverse a leerla.
Al margen de ello, pregunto:
¿Siguen declarándose así todavía los hombres enamorados a las mujeres?
Creo que no, pero la mujer de hoy día quizás eche de menos en ocasiones declaraciones tan románticas como ésta, aunque más actualizadas.
***

(Una buena parte de este capítulo en la novela está escrita en francés, con la traducción al español a pie de página. Dejo aquí dicha traducción, aunque por algo el autor la escribió en lengua francesa. Al que pueda leerla en el idioma original, le recomiendo hacerlo.)
…
—Te amo —balbuceó—, te he amado siempre pues tú eres el Tú de mi vida, mi sueño, mi destino, mi deseo, mi eterno deseo.
—¡Vamos, vamos! —dijo ella—. ¡Si tus preceptores te viesen!
Pero él sacudió la cabeza con desesperación, inclinando el rostro hacia el suelo, y contestó:
—Me tendría sin cuidado, me tienen sin cuidado todos esos Carducci, la República elocuente, el progreso humano en el tiempo, pues ¡te amo!
Ella acarició dulcemente con la mano los cabellos cortados al rape en la nuca.
—Pequeño burgués— dijo—. Lindo burgués de la pequeña mancha húmeda. ¿Es verdad que me amas tanto?
Y exaltado por este contacto, ya sobre las dos rodillas, la cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados, él continuó hablando:
—Oh, el amor, ¿sabes…? El cuerpo, el amor, la muerte, esas tres cosas no hacen más que una. Pues el cuerpo es la enfermedad y la voluptuosidad, y es el que hace la muerte; sí, son carnales ambos, el amor y la muerte, ¡y ése es su terror y su enorme sortilegio! Pero la muerte, ¿comprendes?, es, por una parte, una cosa de mala fama, impúdica, que hace enrojecer de vergüenza; y por otra parte es una potencia muy solemne y muy majestuosa (mucho más alta que la vida risueña que gana dinero y se llena la panza; mucho más venerable que el progreso que fanfarronea por los tiempos) porque es la historia y la nobleza, y la piedad, y lo eterno, y lo sagrado, que hace que nos quitemos el sombrero y marchemos sobre la punta de los pies… De la misma manera, el cuerpo, también, y el amor del cuerpo, son un asunto indecente y desagradable, y el cuerpo enrojece y palidece en la superficie por espasmo y vergüenza de sí mismo. ¡Pero también es una gran gloria adorable, imagen milagrosa de la vida orgánica, santa maravilla de la forma y de la belleza, y el amor por él, por el cuerpo humano, es también un interés extremadamente humanitario y una potencia más educadora que toda la pedagogía del mundo…! ¡Oh, encantadora belleza orgánica que no se compone ni de pintura al óleo, ni de piedra, sino de materia viva y corruptible, llena del secreto febril de la vida y de la podredumbre! ¡Mira la simetría maravillosa del edificio humano, los hombros y las caderas y los senos floridos a ambos lados del pecho, y las costillas alineadas por parejas, y el ombligo en el centro, en la blancura del vientre, y el sexo oscuro entre los muslos! Mira los omoplatos cómo se mueven bajo la piel sedosa de la espalda, y la columna vertebral que desciende hacia la doble lujuria fresca de las nalgas, y las grandes ramas de los vasos y de los nervios que pasan del tronco a las extremidades por las axilas, y cómo la estructura de los brazos corresponde a la de las piernas. ¡Oh, las dulces regiones de la juntura interior del codo y del tobillo, con su abundancia de delicadezas orgánicas bajo sus almohadillas de carne! ¡Qué fiesta más inmensa al acariciar esos lugares deliciosos del cuerpo humano! ¡Fiesta para morir luego sin un solo lamento! ¡Sí, Dios mío, déjame sentir el olor de la piel de tu rótula, bajo la cual la ingeniosa cápsula articular segrega su aceite resbaladizo! ¡Déjame tocar devotamente con mi boca la ‘Arteria femoralis’ que late en el fondo del muslo y que se divide, más abajo, en las dos arterias de la tibia! ¡Déjame sentir la exhalación de tus poros y palpar tu vello, imagen humana de agua y albúmina, destinada a la anatomía de la tumba y déjame morir con mis labios pegados a los tuyos!
No abrió los ojos después de haber hablado. Permaneció sin moverse, la cabeza inclinada, las manos que sostenían el pequeño lapicero de plata separadas, temblando y vacilando sobre sus rodillas. Ella dijo:
—Eres, en efecto, un galanteador que sabe solicitar de una manera profunda, a la alemana.
Y le puso el gorro de papel.
—¡Adiós, príncipe Carnaval! ¡Esta noche la línea de la fiebre será muy alta, te lo predigo!
Al decir esto se levantó de la silla, se dirigió a la puerta, dudó un momento en el umbral, dio media vuelta elevando uno de sus brazos desnudos, con la mano en el pestillo y, por encima del hombro, dijo en voz baja:
—No te olvides de devolverme el lápiz.
Y salió.
***
La montaña mágica está considerada una de las novelas más importantes del siglo XX y es una obra que por su tamaño y densidad hay que atreverse a leerla.
Al margen de ello, pregunto:
¿Siguen declarándose así todavía los hombres enamorados a las mujeres?
Creo que no, pero la mujer de hoy día quizás eche de menos en ocasiones declaraciones tan románticas como ésta, aunque más actualizadas.
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martes 6 de noviembre de 2007
+ BOY (inglés)
(Tales of childhood)
***

THE GREAT MOUSE PLOT
My four friends and I had come across a loose floor-board at the back of the classroom, and when we prised it up with the blade of a pocket-knife, we discovered a big hollow space underneath. This, we decided, would be our secret hiding place for sweets and other small treasures such as conkers and monkey-nuts and birds’ eggs. Every afternoon, when the last lesson was over, the five of us would wait until the classroom had emptied, then we would lift up the floor-board and examine our secret hoard, perhaps adding to it or taking something away.
One day, when we lifted it up, we found a dead mouse lying among our treasures. It was an exciting discovery. Thwaites took it out by its tail and waved it in front of our faces. ‘What shall we do with it?’ he cried.
‘It stinks!’ someone shouted. ‘Throw it out of the window quick!’
‘Hold on a tick,’ I said. ‘Don’t throw it away.’
Thwaites hesitated. They all looked at me.
When writing about oneself, one must strive to be truthful. Truth is more important than modesty. I must tell you, therefore, that it was I and I alone who had the idea for the great and daring Mouse Plot. We all have our moments of brilliance and glory, and this was mine.
‘Why don’t we’, I said, ‘slip it into one of Mrs Pratchett’s jars of sweets? Then when she puts her dirty hand in to grab a handful, she’ll grab a stinky dead mouse instead.’
The other four stared at me in wonder. Then, as the sheer genius of the plot began to sink in, they all started grinning. They slapped me on the back. They cheered me and danced around the classroom. ‘We’ll do it today!’ they cried. ‘We’ll do it on the way home! You had the idea,’ they said to me, ‘so you can be the one to put the mouse in the jar.’
Thwaites handed me the mouse. I put it into my trouser pocket. Then the five of us left the school, crossed the village green and headed for the sweet-shop. We were tremendously jazzed up. We felt like a gang of desperados setting out to rob a train or blow up the sheriff’s office.
‘Make sure you put it into a jar which is used often,’ somebody said.
‘I’m putting it in Gobstoppers,’ I said. ‘The Gobstoppers jar is never behind the counter.’
‘I’ve got a penny,’ Thwaites said, ‘so I’ll ask for one Sherber Sucker and one Bootlace. And while she turns away to get them, you slip the mouse in quickly with the Gobstoppers.’
Thus everything was arranged. We were strutting a little as we entered the shop. We were the victors now and Mrs Pratchett was the victim. She stood behind the counter, and her small malignant pig-eyes watched us suspiciously as we came forward.
‘One Sherbet Sucker, please,’ Thwaites said to her, holding out his penny.
I kept to the rear of the group, and when I saw Mrs Pratchett turn her head away for a couple of seconds to fish a Sherbet Sucker out of the box, I lifted the heavy glass lid of the Gobstopper jar and dropped the mouse in. Then I replaced the lid as silently as possible. My heart was thumping like mad and my hands had gone all sweaty.
‘And one Bootlace, please,’ I heard Thwaites saying. When I turned round, I saw Mrs Pratchett holding out the Bootlace in her filthy fingers.
‘I don’t want all the lot of you troopin’ in ‘ere if only one of you is buyin’,’ she screamed at us. ‘Now beat it! Go on, get out!’
As soon as we were outside, we broke into a run. ‘Did you do it?’ they shouted at me.
‘Of course I did!’ I said.
‘Well done you!’ they cried. ‘What a super show!’
I felt like a hero. I was a hero. It was marvelous to be so popular.
***
‘BOY’ —un relato de su propia infancia— me sorprendió cuando lo leí. Fue un regalo de un familiar en versión original. Dahl lo escribió cuando rondaba los 70 años de edad.
Roald Dahl no escribió sólo libros conmovedores para niños, como Los Gremlins, James y el melocotón gigante, Matilda, Charlie y la fábrica de chocolate (un homenaje al chocolate y los dulces de todas clases), Boy (un relato de su infancia), sino que tuvo mucho éxito como autor de relatos para adultos —novelas y cuentos— alcanzando gran popularidad con sus obras en televisión y cine, como con Relatos de lo inesperado (historias con finales imprevistos y sorprendentes). Fue además un gran guionista cinematográfico.
***
***

THE GREAT MOUSE PLOT
My four friends and I had come across a loose floor-board at the back of the classroom, and when we prised it up with the blade of a pocket-knife, we discovered a big hollow space underneath. This, we decided, would be our secret hiding place for sweets and other small treasures such as conkers and monkey-nuts and birds’ eggs. Every afternoon, when the last lesson was over, the five of us would wait until the classroom had emptied, then we would lift up the floor-board and examine our secret hoard, perhaps adding to it or taking something away.
One day, when we lifted it up, we found a dead mouse lying among our treasures. It was an exciting discovery. Thwaites took it out by its tail and waved it in front of our faces. ‘What shall we do with it?’ he cried.
‘It stinks!’ someone shouted. ‘Throw it out of the window quick!’
‘Hold on a tick,’ I said. ‘Don’t throw it away.’
Thwaites hesitated. They all looked at me.
When writing about oneself, one must strive to be truthful. Truth is more important than modesty. I must tell you, therefore, that it was I and I alone who had the idea for the great and daring Mouse Plot. We all have our moments of brilliance and glory, and this was mine.
‘Why don’t we’, I said, ‘slip it into one of Mrs Pratchett’s jars of sweets? Then when she puts her dirty hand in to grab a handful, she’ll grab a stinky dead mouse instead.’
The other four stared at me in wonder. Then, as the sheer genius of the plot began to sink in, they all started grinning. They slapped me on the back. They cheered me and danced around the classroom. ‘We’ll do it today!’ they cried. ‘We’ll do it on the way home! You had the idea,’ they said to me, ‘so you can be the one to put the mouse in the jar.’
Thwaites handed me the mouse. I put it into my trouser pocket. Then the five of us left the school, crossed the village green and headed for the sweet-shop. We were tremendously jazzed up. We felt like a gang of desperados setting out to rob a train or blow up the sheriff’s office.
‘Make sure you put it into a jar which is used often,’ somebody said.
‘I’m putting it in Gobstoppers,’ I said. ‘The Gobstoppers jar is never behind the counter.’
‘I’ve got a penny,’ Thwaites said, ‘so I’ll ask for one Sherber Sucker and one Bootlace. And while she turns away to get them, you slip the mouse in quickly with the Gobstoppers.’
Thus everything was arranged. We were strutting a little as we entered the shop. We were the victors now and Mrs Pratchett was the victim. She stood behind the counter, and her small malignant pig-eyes watched us suspiciously as we came forward.
‘One Sherbet Sucker, please,’ Thwaites said to her, holding out his penny.
I kept to the rear of the group, and when I saw Mrs Pratchett turn her head away for a couple of seconds to fish a Sherbet Sucker out of the box, I lifted the heavy glass lid of the Gobstopper jar and dropped the mouse in. Then I replaced the lid as silently as possible. My heart was thumping like mad and my hands had gone all sweaty.
‘And one Bootlace, please,’ I heard Thwaites saying. When I turned round, I saw Mrs Pratchett holding out the Bootlace in her filthy fingers.
‘I don’t want all the lot of you troopin’ in ‘ere if only one of you is buyin’,’ she screamed at us. ‘Now beat it! Go on, get out!’
As soon as we were outside, we broke into a run. ‘Did you do it?’ they shouted at me.
‘Of course I did!’ I said.
‘Well done you!’ they cried. ‘What a super show!’
I felt like a hero. I was a hero. It was marvelous to be so popular.
***
‘BOY’ —un relato de su propia infancia— me sorprendió cuando lo leí. Fue un regalo de un familiar en versión original. Dahl lo escribió cuando rondaba los 70 años de edad.
Roald Dahl no escribió sólo libros conmovedores para niños, como Los Gremlins, James y el melocotón gigante, Matilda, Charlie y la fábrica de chocolate (un homenaje al chocolate y los dulces de todas clases), Boy (un relato de su infancia), sino que tuvo mucho éxito como autor de relatos para adultos —novelas y cuentos— alcanzando gran popularidad con sus obras en televisión y cine, como con Relatos de lo inesperado (historias con finales imprevistos y sorprendentes). Fue además un gran guionista cinematográfico.
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lunes 5 de noviembre de 2007
+ CARTA AL PADRE
***

Querido padre:
Hace poco me preguntaste por qué digo que te tengo miedo. Como es habitual, no supe qué contestarte; en parte, precisamente por el miedo que me inspiras; en parte, porque en la justificación de dicho miedo intervienen demasiados pormenores para poder exponerlos con una aceptable consistencia. Y si, valiéndome de esta carta, procuro responder a tu pregunta por escrito, lo haré a no dudarlo en forma muy incompleta, ya que, aun escribiendo, el miedo y sus efectos me atenazan cuando pienso en ti, y porque las dimensiones del tema exceden con mucho los límites de mi memoria y de mi entendimiento.
A ti este problema se te ha antojado siempre muy sencillo, al menos por la forma en que has hablado de él delante de mí y sin reparo delante de muchas personas. Lo veías aproximadamente así: toda tu vida has trabajado duramente, todo lo has sacrificado por tus hijos, especialmente por mí; por tanto, yo he vivido “con todas las comodidades”, he dispuesto de libertad para estudiar lo que quisiera, no he necesitado preocuparme por mi sustento, o sea, que no he tenido que preocuparme por nada; a cambio, tú no has exigido gratitud (conoces “la gratitud de los hijos”) pero sí, como mínimo, algún acercamiento, alguna muestra de simpatía; en vez de eso, siempre me he ocultado de ti, en mi habitación, con libros, con amigos alocados, con ideas excéntricas. Nunca te he hablado con franqueza, no me he puesto junto a ti en el templo, nunca ha ido a verte a Franzensbad, tampoco nunca afloró en mí el sentido de la familia y he ignorado el negocio y cualquier otro asunto tuyo. Te he endosado la fábrica, dejándote luego solo. He apoyado a Ottla¹ en sus caprichos, y mientras que por ti nunca me presto a mover un dedo (nunca te he traído una entrada para el teatro), soy capaz de cualquier sacrificio por los amigos. Si sintetizas tu juicio sobre mí, resulta que en verdad no me reprochas nada que sea precisamente indecoroso o malintencionado (con excepción quizá de mis últimos proyectos de matrimonio), sino frialdad, desapego, ingratitud. Y me lo reprochas como si fuera culpa mía, como si, con un simple golpe de timón, hubiese podido dar a todo ello un rumbo distinto, mientras tú quedas libre de toda culpa, hasta de haber sido excesivamente bueno conmigo.
Esta manera usual tuya de ver las cosas la considero justa sólo en el sentido de que yo también pienso que eres totalmente inocente de nuestro alejamiento. Pero yo soy tan inocente como tú. Si pudiera llevarte a admitirlo, entonces sería posible no una nueva vida (ambos somos demasiado mayores para ello), pero sí una forma de paz, no un cese, sino una suavización de tus continuos reproches.
________________________________________________
¹ Ottilie, la menor de las tres hermanas de Kafka.
…
(El texto que tengo de esta carta, en edición bolsillo, ocupa 78 páginas). Fue publicada, junto a otros textos, a título póstumo, y su lectura ayudará sin duda al lector de la obra de Kafka a comprender y diagnosticar ésta mejor.
¿Cuál es vuestra opinión?
***

Querido padre:
Hace poco me preguntaste por qué digo que te tengo miedo. Como es habitual, no supe qué contestarte; en parte, precisamente por el miedo que me inspiras; en parte, porque en la justificación de dicho miedo intervienen demasiados pormenores para poder exponerlos con una aceptable consistencia. Y si, valiéndome de esta carta, procuro responder a tu pregunta por escrito, lo haré a no dudarlo en forma muy incompleta, ya que, aun escribiendo, el miedo y sus efectos me atenazan cuando pienso en ti, y porque las dimensiones del tema exceden con mucho los límites de mi memoria y de mi entendimiento.
A ti este problema se te ha antojado siempre muy sencillo, al menos por la forma en que has hablado de él delante de mí y sin reparo delante de muchas personas. Lo veías aproximadamente así: toda tu vida has trabajado duramente, todo lo has sacrificado por tus hijos, especialmente por mí; por tanto, yo he vivido “con todas las comodidades”, he dispuesto de libertad para estudiar lo que quisiera, no he necesitado preocuparme por mi sustento, o sea, que no he tenido que preocuparme por nada; a cambio, tú no has exigido gratitud (conoces “la gratitud de los hijos”) pero sí, como mínimo, algún acercamiento, alguna muestra de simpatía; en vez de eso, siempre me he ocultado de ti, en mi habitación, con libros, con amigos alocados, con ideas excéntricas. Nunca te he hablado con franqueza, no me he puesto junto a ti en el templo, nunca ha ido a verte a Franzensbad, tampoco nunca afloró en mí el sentido de la familia y he ignorado el negocio y cualquier otro asunto tuyo. Te he endosado la fábrica, dejándote luego solo. He apoyado a Ottla¹ en sus caprichos, y mientras que por ti nunca me presto a mover un dedo (nunca te he traído una entrada para el teatro), soy capaz de cualquier sacrificio por los amigos. Si sintetizas tu juicio sobre mí, resulta que en verdad no me reprochas nada que sea precisamente indecoroso o malintencionado (con excepción quizá de mis últimos proyectos de matrimonio), sino frialdad, desapego, ingratitud. Y me lo reprochas como si fuera culpa mía, como si, con un simple golpe de timón, hubiese podido dar a todo ello un rumbo distinto, mientras tú quedas libre de toda culpa, hasta de haber sido excesivamente bueno conmigo.
Esta manera usual tuya de ver las cosas la considero justa sólo en el sentido de que yo también pienso que eres totalmente inocente de nuestro alejamiento. Pero yo soy tan inocente como tú. Si pudiera llevarte a admitirlo, entonces sería posible no una nueva vida (ambos somos demasiado mayores para ello), pero sí una forma de paz, no un cese, sino una suavización de tus continuos reproches.
________________________________________________
¹ Ottilie, la menor de las tres hermanas de Kafka.
…
(El texto que tengo de esta carta, en edición bolsillo, ocupa 78 páginas). Fue publicada, junto a otros textos, a título póstumo, y su lectura ayudará sin duda al lector de la obra de Kafka a comprender y diagnosticar ésta mejor.
¿Cuál es vuestra opinión?
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domingo 4 de noviembre de 2007
+ LA MONTAÑA MÁGICA (francés)
***

[EXTRACTO DE UN FRAGMENTO DE LA MONTAÑA MÁGICA, DE THOMAS MANN, CAPÍTULO ‘NOCHE DE WALPURGIS’, PARTE DE UN DIÁLOGO ENTRE HANS CASTORP Y CLAWDIA (En la edición en mi poder, Plaza & Janes Editores, S.A., 1986, así como en el original del autor alemán, la transcripción de toda la conversación —varias páginas— está en francés, y así la reproduzco)]:
...
—Je t’aime —balbuceó—, je t’ai aimé de tout temps, car tu es le Toi de ma vie, mon rêve, mon sort, mon envié, mon éternel désir…
—Allons, allons! —dijo ella—. Si tes precepteurs te voyaient…
Pero él sacudió la cabeza con desesperación, inclinado el rostro hacia el suelo, y contestó:
—Je m’en ficherais, je me fiche de tous ces Carducci et de la République éloquente et du progrès humain dans le temps, car je t’aime!
Ella le acarició dulcemente con la mano los cabellos cortados al rape en la nuca:
—Petit bourgeois —dijo—. Joli bourgeois à la petite tache humide. Est-ce vrai que tu m’aimes tant?
Y exaltado por este contacto ya sobre las dos rodillas, la cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados, él continuó hablando:
—Oh, l’amour, tu sais… Le corps, l’amour, la mort, ces trois ne font qu’un. Car le corps, c’est la maladie et la volupté et c’est lui qui fait la mort; oui, ils sont charnels, tous deux, l’amour et la mort, et voilà leur terreur et leur grande magie! Mais la mort, tu comprends, c’est d’une chose mal famée, impudente, qui fait rougir de honte; et d’autre part c’est une puissance très solennelle et très majestueuse (beaucoup plus haute que la vie riante gagnant de la monnaie et farcissant sa pensée; beaucoup plus venerable que le progrès qui lavarde par le temps), parce qu’elle est l’histoire et la noblesse et la pitié et l’eternel et le sacré qui nous fait tirer le chapeau et marcher sur la pointe des pieds… Or, de même le corps, lui aussi, et l’amour du corps, sont une affaire indecente et fâcheuse et le corps rougit et pâlit à sa surface par frayeur et honte de lui-même. Mais aussi il est une grande gloire adorable, image miraculeuse de la vie organique, sainte merveille de la forme et de la beauté, et l’amour pour lui, pour le corps huimain, c’est de même un intéret extremement humanitaire et une puissance plus educative que toute la pédagogie du monde…! Oh, enchantante beauté organique qui ne se compose ni de teinture à l’huile ni de pierre, mais de matière vivante et corruptible, pleine du secret fébrile de la vie et de la pourriture! Regarde la symétrie merveilleuse de l’edifice humain, les épaules et les hanches et les mamelons fleurissants de part et d’autre sur la poitrine , et les côtes arrangées par paires, et le nombril au milieu dans la mollesse du ventre et le sexe obscur entre les cuisses! Regarde les omoplates se remuer sous la peau soyeuse du dos, et l’échine qui descend vers la luxuriance double et fraîche des fesses et les grandes branches des vases et de nerfs qui passent du tronc aux remeaux par les aiselles, et comme la structure des bras correspond à celle des jambes. Oh, les douces régions de la jointure intérieure au coude et du jarret avec leur abondance de délicatesses organiques sous leurs coussins de chair! Quelle fête inmense de les caresser ces endroits délicieux du corps humain! Fête à mourir sans plainte après! Oui, mon Dieu, laisse-moi sentir l’odeur de la peau de ta rotule, sous laquelle l’ingénieuse capsule articulaire sécrete son huile glissante! Laissse-moi toucher dévotement de ma bouche l’Arteria femoralis qui bat au front de la cuisse et qui se divise plus bas en les deux artères au tibia! Laisse-moi ressentir l’exhalation de tes pores et tâter ton duvet, image humaine d’eau et d’albumine, destinée pour l’anatomie du tombeau, et laisse-moi périr, mes lèvres aux tiennes!
No abrió los ojos después de haber hablado. Permaneció sin moverse, la cabeza inclinada, las manos, que sostenían el pequeño lapicero de plata, separadas, temblando y vacilando sobre sus rodillas. Ella dijo:
—Tu es, en effet, un galand qui sais solliciter d’une manière profonde, à l’allemande.
Y le puso el gorro de papel.
—Adieu, mon prince Carnaval! Vous aurez une mauvaise ligne de fièvre ce soir, je vous le prédis.
Al decir esto se levantó de la silla, se dirigió a la puerta, dudó un momento en el umbral, dio media vuelta, elevando uno de sus desnudos brazos con la mano en el pestillo y, por encima del hombro, dijo en voz baja:
—N’oubliez pas de me rendre mon crayon.
Y salió.
...
***
¿Siguen declarándose así todavía los hombres enamorados a las mujeres?
***

[EXTRACTO DE UN FRAGMENTO DE LA MONTAÑA MÁGICA, DE THOMAS MANN, CAPÍTULO ‘NOCHE DE WALPURGIS’, PARTE DE UN DIÁLOGO ENTRE HANS CASTORP Y CLAWDIA (En la edición en mi poder, Plaza & Janes Editores, S.A., 1986, así como en el original del autor alemán, la transcripción de toda la conversación —varias páginas— está en francés, y así la reproduzco)]:
...
—Je t’aime —balbuceó—, je t’ai aimé de tout temps, car tu es le Toi de ma vie, mon rêve, mon sort, mon envié, mon éternel désir…
—Allons, allons! —dijo ella—. Si tes precepteurs te voyaient…
Pero él sacudió la cabeza con desesperación, inclinado el rostro hacia el suelo, y contestó:
—Je m’en ficherais, je me fiche de tous ces Carducci et de la République éloquente et du progrès humain dans le temps, car je t’aime!
Ella le acarició dulcemente con la mano los cabellos cortados al rape en la nuca:
—Petit bourgeois —dijo—. Joli bourgeois à la petite tache humide. Est-ce vrai que tu m’aimes tant?
Y exaltado por este contacto ya sobre las dos rodillas, la cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados, él continuó hablando:
—Oh, l’amour, tu sais… Le corps, l’amour, la mort, ces trois ne font qu’un. Car le corps, c’est la maladie et la volupté et c’est lui qui fait la mort; oui, ils sont charnels, tous deux, l’amour et la mort, et voilà leur terreur et leur grande magie! Mais la mort, tu comprends, c’est d’une chose mal famée, impudente, qui fait rougir de honte; et d’autre part c’est une puissance très solennelle et très majestueuse (beaucoup plus haute que la vie riante gagnant de la monnaie et farcissant sa pensée; beaucoup plus venerable que le progrès qui lavarde par le temps), parce qu’elle est l’histoire et la noblesse et la pitié et l’eternel et le sacré qui nous fait tirer le chapeau et marcher sur la pointe des pieds… Or, de même le corps, lui aussi, et l’amour du corps, sont une affaire indecente et fâcheuse et le corps rougit et pâlit à sa surface par frayeur et honte de lui-même. Mais aussi il est une grande gloire adorable, image miraculeuse de la vie organique, sainte merveille de la forme et de la beauté, et l’amour pour lui, pour le corps huimain, c’est de même un intéret extremement humanitaire et une puissance plus educative que toute la pédagogie du monde…! Oh, enchantante beauté organique qui ne se compose ni de teinture à l’huile ni de pierre, mais de matière vivante et corruptible, pleine du secret fébrile de la vie et de la pourriture! Regarde la symétrie merveilleuse de l’edifice humain, les épaules et les hanches et les mamelons fleurissants de part et d’autre sur la poitrine , et les côtes arrangées par paires, et le nombril au milieu dans la mollesse du ventre et le sexe obscur entre les cuisses! Regarde les omoplates se remuer sous la peau soyeuse du dos, et l’échine qui descend vers la luxuriance double et fraîche des fesses et les grandes branches des vases et de nerfs qui passent du tronc aux remeaux par les aiselles, et comme la structure des bras correspond à celle des jambes. Oh, les douces régions de la jointure intérieure au coude et du jarret avec leur abondance de délicatesses organiques sous leurs coussins de chair! Quelle fête inmense de les caresser ces endroits délicieux du corps humain! Fête à mourir sans plainte après! Oui, mon Dieu, laisse-moi sentir l’odeur de la peau de ta rotule, sous laquelle l’ingénieuse capsule articulaire sécrete son huile glissante! Laissse-moi toucher dévotement de ma bouche l’Arteria femoralis qui bat au front de la cuisse et qui se divise plus bas en les deux artères au tibia! Laisse-moi ressentir l’exhalation de tes pores et tâter ton duvet, image humaine d’eau et d’albumine, destinée pour l’anatomie du tombeau, et laisse-moi périr, mes lèvres aux tiennes!
No abrió los ojos después de haber hablado. Permaneció sin moverse, la cabeza inclinada, las manos, que sostenían el pequeño lapicero de plata, separadas, temblando y vacilando sobre sus rodillas. Ella dijo:
—Tu es, en effet, un galand qui sais solliciter d’une manière profonde, à l’allemande.
Y le puso el gorro de papel.
—Adieu, mon prince Carnaval! Vous aurez une mauvaise ligne de fièvre ce soir, je vous le prédis.
Al decir esto se levantó de la silla, se dirigió a la puerta, dudó un momento en el umbral, dio media vuelta, elevando uno de sus desnudos brazos con la mano en el pestillo y, por encima del hombro, dijo en voz baja:
—N’oubliez pas de me rendre mon crayon.
Y salió.
...
***
¿Siguen declarándose así todavía los hombres enamorados a las mujeres?
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sábado 3 de noviembre de 2007
+ 1901
***

13 de marzo
Muere L. Alas, “Clarín”.
A la temprana edad de 49 años ha muerto en Oviedo el escritor Leopoldo Alas y Ureña, más conocido por su seudónimo de Clarín.
Doctor en derecho por la Universidad de Madrid y catedrático de derecho y economía en diversas universidades, su nombre será seguramente recordado por su obra narrativa, y en particular por su novela La Regenta, publicada en Barcelona en los años 1885-1886, y que despertara fuertes polémicas por su descarnada crítica social y marcado dramatismo.
En su obra, Clarín se entroncó con la corriente de la narrativa francesa psicológica, y en sus novelas se reflejan influencias de este tipo, propias de los autores galos como Balzac y Zola.
***
4 de septiembre.
Prohibición del vascuence.
El Gobernador Civil de Pamplona publicó ayer una circular, dirigida a los maestros, en la que recordaba la obligación y la necesidad de impartir las enseñanzas del idioma común a toda la patria. La nota tuvo su origen por el idioma empleado en determinadas escuelas de la provincia, sobre todo en las zonas montañosas, en las que se vive casi en completo aislamiento.
***


13 de marzo
Muere L. Alas, “Clarín”.
A la temprana edad de 49 años ha muerto en Oviedo el escritor Leopoldo Alas y Ureña, más conocido por su seudónimo de Clarín.
Doctor en derecho por la Universidad de Madrid y catedrático de derecho y economía en diversas universidades, su nombre será seguramente recordado por su obra narrativa, y en particular por su novela La Regenta, publicada en Barcelona en los años 1885-1886, y que despertara fuertes polémicas por su descarnada crítica social y marcado dramatismo.
En su obra, Clarín se entroncó con la corriente de la narrativa francesa psicológica, y en sus novelas se reflejan influencias de este tipo, propias de los autores galos como Balzac y Zola.
***
4 de septiembre.
Prohibición del vascuence.
El Gobernador Civil de Pamplona publicó ayer una circular, dirigida a los maestros, en la que recordaba la obligación y la necesidad de impartir las enseñanzas del idioma común a toda la patria. La nota tuvo su origen por el idioma empleado en determinadas escuelas de la provincia, sobre todo en las zonas montañosas, en las que se vive casi en completo aislamiento.
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