jeudi 12 juillet 2007

+ LITERATURA, ESCRITORES Y CONSEJOS

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En mis paseos por diferentes webs literarias y blogs dedicados al mismo menester, he presenciado la afición de numerosas personas de todas las edades a la escritura, muchas de ellas transitando por terrenos de lo que se conoce por escritura creativa, bajo la forma de relatos o cuentos cortos principalmente. La mayoría lo hace como una actividad lúdica, sin ninguna pretensión ajena a ello. He sido testigo en ocasiones de situaciones en que los más veteranos o aventajados en estas lides aconsejan a los principiantes con recomendaciones de buena voluntad, casi siempre a petición de estos últimos. La experiencia propia en cualquier actividad en la vida no puede ser transmitida a otra persona por arte de birlibirloque, tampoco en la literaria, pero es bueno, es recomendable, conocer qué opinan los escritores que ya han recorrido un camino, aunque 'uno sólo hace camino al andar…'

No obstante, son muchos los consejos y recomendaciones que han dado los autores consagrados a autores noveles, que casi siempre forman parte de la técnica o arte de escribir, que se va adquiriendo lentamente.

Este tipo de pautas a tener en cuenta depende en gran medida del género que se practique: relato corto, cuento, artículo, etc.

Me ha interesado siempre esta faceta de los escritores y me agradaría compartirla con los posibles lectores. Veamos algunos casos:

Gianni Rodari, en su Gramática de la fantasía (Introducción al arte de inventar historias), nos da una serie de métodos y sistemas para el fomento de la imaginación y la creatividad, tales como el binomio fantástico, consistente en elaborar una lista de palabras que no tengan ninguna relación entre sí, tomar dos y comenzar a escribir una historia con ellas.

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Hay excelentes ejemplos de este método. Uno es el de las palabras ‘oso’ y ‘cañerías’, utilizado por Julio Cortázar en su cuento Discurso del oso, que comienza:

"Soy el oso de las cañerías de la casa, subo por los caños en las horas de silencio, los tubos de agua caliente, de la calefacción, del aire fresco, voy por los tubos de departamento en departamento y soy el oso que va por las cañerías..."

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Otro lo formó García Márquez con las palabras ‘hielo’ y ‘fusilamiento’, que en alguna ocasión ha confesado al ser preguntado que tuvo durante unos veinte años en mente. Como se sabe, Cien años de soledad, comienza así: ‘Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo’.

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Pero el que más me ha llamado la atención siempre, pleno de imaginación, ha sido el binomio RED y MANOS, sin ninguna relación aparente entre sí, palabras de las que se sirvió Bernardo Atxaga (seudónimo de Joseba Irazu), reputado narrador vasco, al explicarnos cómo actuar Para escribir un cuento en cinco minutos, capítulo de su libro de cuentos Obabakoak, en el que inicia la narración del cuento creado de la siguiente forma sorprendente: ‘Sí, me cubrí el rostro con esta tupida red el día en que se me quemaron las manos.’. Comienzo sumamente llamativo, que atrapa.

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Edgar Allan Poe, en su Método de composición, en que nos explica la génesis de la construcción de su relato El cuervo nos comenta, entre otras cuestiones, que cualquier plan que uno elabore para contar una historia deberá haber sido trazado ‘con vistas al desenlace’. Recomienda ‘tener presente el efecto que se quiere causar, sin perder nunca de vista la originalidad’.

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Horacio Quiroga, cuentista uruguayo, que vivió largo tiempo en Argentina, cuya figura va cobrando fuerza con el transcurso del tiempo, del que tratamos en nuestro artículo Literatura y suicidio, en su Manual de perfecto cuentista, resalta que 'para comenzar una historia se necesita, en el noventa y nueve por ciento de los casos, saber a dónde se va’. Y añade como consejos: ‘Cree en un maestro. Resiste cuanto puedas a la imitación. No adjetives sin necesidad. No abuses del lector. No escribas bajo el imperio de la emoción, ni pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que causará tu historia.’.

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Borges y Bioy Casares, nos dan consejos muy en la línea de la excelente cuentística argentina, de bien ganada reputación. Y así nos recomiendan evitar, entre otras, las siguientes cuestiones: ‘Las metáforas en general y, en particular, las visuales y más las agrícolas, las bancarias, las navales. Todo aquello que pueda sugerir la idea de ser convertido en una película. Evitar la vanidad, la modestia, la pederastia, la ausencia de pederastia, el suicidio.’ Estos consejos, como se ve, están escritos con auténtico sentido del humor. Siguen Borges y Casares: ‘Evitar el recurso a juegos extravagantes con el tiempo y el espacio, como hacen Faulkner, Borges y Bioy Casares.’. Recuérdese a este respecto el uso que hace Borges de estos elementos en El Aleph.

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O sea, que habrá de colegirse, en definitiva, que la mejor norma a seguir es no seguir ninguna o seguir sólo las propias. Hay, no obstante, una regla muy eficaz para aprender a mejor escribir: leer bastante. Todos los grandes escritores han sido, antes que escritores, grandes lectores o a la par.

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Vargas Llosa en Cartas a un joven novelista afirma: ‘Todos los grandes escritores fueron al principio escribidores aprendices. La invención químicamente pura no existe en el dominio literario. Toda novela (narración) es una mentira que se hace pasar por verdad y hay que utilizar la persuasión como las técnicas de ilusionismo y prestidigitación. Y… Y…’.

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Podríamos seguir con consejos de Pío Baroja, Chejov, Hemingway, Katherine Mansfield, Sherwood Anderson, Virginia Woolf, etc., pero no acabaríamos nunca…

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2 commentaires:

Anonyme a dit…

1. Tener tus propias reglas y saltártelas de vez en cuando.
2. Disuadir a tus críticos, a tus comentaristas, de una lectura más exigente.
3. Ser funcionario, o en su defecto alguien con mujcho tiempo libre.
4. Haber conseguido libertad, vida, alguna vez, con una mentira. ¿Para qué? Para mentir y crear vida. Para conocer el alcance de nuestras mentiras sobre el papel.
5. Jamás explicar un cuento.

Antonio Senciales a dit…

Si están basadas en tu experiencia como narrador, si son propias, si te han servido de ayuda al escribir,... SON VÁLIDAS para ti, aprovéchalas.

Saludos.