vendredi 14 septembre 2007

+ ILUSIONAR ESCRIBIENDO

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He iniciado recientemente la confección de un calendario sobre efemérides literarias, en que recojo mes a mes las fechas de nacimiento y fallecimiento de los escritores más populares de todos los tiempos.

Aunque a simple vista parece una nimiedad, se lleva uno agradables sorpresas, desde recordar que un padre y un hijo fueron celebrados escritores nacidos en el mismo mes —los Dumas—, pasando por hechos que traen recuerdos de momentos felices de tu infancia y pubertad —los cuentos de Andersen—, hasta recordar que en un mes preciso —y el hecho es para celebrarlo— nació la máxima figura de la literatura universal, Miguel de Cervantes, que te hace meditar, así a bote pronto, que para ti la obra que se cree más perfecta de él no es precisamente El Quijote, como opinan las máximas autoridades de la materia y muchos otros, sino sus Novelas ejemplares, que dan para escribir un artículo defendiendo la teoría particular de que sus novelas cortas han sido la raíz de todos los realismos literarios habidos y por haber desde las propias novelas realistas cortas cervantinas a los realismos más recientes, el mágico y el fantástico.

Hoy he recordado con especial añoranza a un constructor de ilusiones, un prestidigitador, un creador de hermosos castillos en el aire, un fabricante de sueños infantiles, a alguien que hacía saltar los abecedarios, que nos hablaba de un abeto que se enfada por lo pequeño que es, que ponía a bailar a unas zapatillas, que nos cuenta la historia del soldadito de plomo que se enamora de una bailarina, etc. Me estoy refiriendo a HANS CHRISTIAN ANDERSEN (1805-1875).

Momentos bien felices de nuestra infancia hemos disfrutado con la literatura infantil de este grandioso cuentista, con una imaginación desbordante, sin límites, danés de nacimiento. Fue un viajero empedernido y sus múltiples viajes le sirvieron de inspiración para sus cuentos infantiles, especialidad en que destacó especialmente, a pesar de haber escrito también teatro, novela, poemas y libros de viaje. En su visita a Inglaterra fue acompañado a su partida por Charles Dickens. Mantuvo durante muchos años la costumbre de narrar de viva voz los cuentos que le hicieron famoso. Recibió numerosos honores en vida en su país.

Entre sus cuentos más conocidos recordarán que destacan: El patito feo, La reina de las nieves, Las zapatillas rojas, El soldadito de plomo, El sastrecillo valiente, La sirenita,…

Sus cuentos han sido traducidos a más de 80 idiomas y adaptados a ballets, obras teatrales, cine, dibujos animados, juegos de CD, escultura, pintura,…

La obra de Andersen es un claro ejemplo de la resonancia que puede alcanzar la literatura infantil.

Al que desee releer para sí o para algún familiar en edad infantil alguno de estos cuentos, aquí le dejo un enlace con un número elevado de ellos.

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2 commentaires:

leo a dit…

Es una ocupación muy bonita, Antonio. ¡Y laboriosa! Espero que disfrutemos de los resultados. Y que nos vayas contando cosas curiosas que encuentres, vaya.
Un saludo y ánimo en tu tarea.

Antonio Senciales a dit…

Hola, Leo.
Sí, y para el que le guste la literatura en general es una forma agradable de ocupar parte de su tiempo. Para mí es, además, como una especie de juego.
Saludos.