samedi 23 juin 2007

+ LA LITERATURA Y LA MONTAÑA

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Hoy me ha venido a la memoria una palabra que me ha permitido realizar un análisis memorístico y retrospectivo de autores y novelas/cuentos que están relacionados con ella: MONTAÑA. De este modo, han emergido desde su enclave en chips de mi cerebro los Andes peruanos, el Kilimanjaro, el Fujiyama, los Alpes suizos, una montaña humana, etc. Y he vuelto a caer en la tentación de seguir estableciendo parejas literarias, asociando al escritor con su accidente geográfico en este caso. ¡Manías que tiene uno!

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Mario Vargas Llosa y los Andes. Novelista,
articulista y ensayista peruano. Estudió en el Colegio de La Salle, en Cochabamba. Me tomo la licencia de resaltar este dato porque el que esto escribe lo hizo en el Colegio de La Salle, en Melilla. Se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid. Posteriormente se instaló en París. Más adelante lo hizo en Madrid. Es miembro de la Real Academia Española.

Escribió Lituma en los Andes, que entendemos que encaja en este artículo. El protagonista, el guardia Lituma, cabo, es destinado a un campamento minero en los Andes peruanos, en donde se enfrenta al rigor del clima y a la distante recepción de los habitantes del poblado, bajo el peligro constante de ataques del grupo Sendero Luminoso. Las desapariciones de personas que se dan se explican como un rito de ofrenda de sacrificios humanos a la tierra para asegurar el éxito de las cosechas y otras cuestiones cotidianas.

De entre sus obras restantes podemos señalar las siguientes: La ciudad y los perros, La casa verde, Conversación en la catedral, Pantaleón y las visitadoras, La guerra del fin del mundo, Los cuadernos de don Rigoberto, La fiesta del Chivo, Travesuras de la niña mala, etc. Tiene escritos, además, numerosos ensayos.

Cuenta en su haber con abundantes premios y distinciones, entre otros: Premio Cervantes, Premio Príncipe de Asturias de las Letras, condecoración francesa de la Legión de Honor, etc. Será próximamente, a mi juicio, Premio Nobel de Literatura, con todo merecimiento.

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Ernest Hemingway y el Kilimanjaro. Como se sabe, es la montaña más alta de África, con 5.895 metros de altitud. Su cima se ha quedado prácticamente sin nieve y aseguran los científicos que en quince años la nieve habrá desaparecido por completo.

Hemingway escribió una novela titulada Las nieves del Kilimanjaro, llevada al cine, interpretada en sus principales papeles por Gregory Peck, Susan Hayward y Ava Gardner y dirigida por Henry King. La novela, como se recordará, es una serie de relatos en que el autor abre su alma para contarnos con una prosa directa los miedos e ilusiones del ser humano ante los peligros, la vida y la muerte.

Ya en otro matrimonio anterior de ‘Literatura y …’ me referí a la teoría de algún estudioso que afirma que en todo relato se cuentan dos historias, la del primer plano (el hombre que va a jugar al casino) y la del segundo plano, oculta aparentemente a los ojos del lector (el suicidio posterior). El caso que expuse fue la anécdota de Chejov, anotada por él en un cuaderno, que decía: ‘Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida’.

Entonces dije, y repito ahora, que la teoría me resultaba interesante. En Las nieves del Kilimanjaro, en el capítulo denominado El río de los dos corazones puede el lector curioso comprobar si esta teoría le resulta plausible y ve en primer término, en apariencia, el relato de una simple y festiva jornada de pesca, y en segundo, como trasfondo, sin percibirse apenas, los efectos devastadores de la guerra. O sea, lo que Hemingway llamaba la teoría de la punta del iceberg, que consiste en situar el tema principal en último plano y destacar en primer término alguna escena secundaria, es decir, se ve la ‘punta’, pero el resto está bajo superficie.

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Yasunari Kawabata y el monte Fuji. El Fujiyama, como se conoce en occidente. Fue el primer japonés ganador del premio Nobel de Literatura, en 1968. Se suicidó tres años después.

He escogido para este artículo sobre montañas una recopilación de cuentos con el nombre de Primera nieve en el monte Fuji. Los cuentos son una ventana abierta al mundo doméstico de la postguerra japonesa y una reflexión destilada sobre los sentimientos y contradicciones humanas, sobre el ser, las incógnitas de la belleza y el silencio. Están escritos con una inteligencia inquisitiva y con mucho sentido del humor.

La colección comprende los cuentos: En aquel país. En este país; Una hilera de ginkgo; Con naturalidad; Gotas de lluvia; El crisantemo en la roca; Primera nieve en el monte Fuji; Sin palabras; Lo que su esposo no hacía y Un pueblo llamado Yumiura.

Otras obras del maestro japonés son: La bailarina de Izu, El sonido de la montaña, La casa de las bellas durmientes (que recomiendo encarecidamente al lector que se acerque a estas líneas), Lo bello y lo triste, etc.

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Thomas Mann y los Alpes. Ya hemos escrito algo sobre este novelista alemán, Premio Nobel de Literatura, en nuestro trabajo ‘Literatura y suicidio’.

Hemos escogido para este artículo su gran novela La montaña mágica, cuya trama se desarrolla en Davos, ciudad suiza del cantón de los Grisones, situada a una altura de 1500 metros en los Alpes Réticos, en un sanatorio para enfermos tuberculosos. Es de destacar en la obra una novedosa y virulenta declaración de amor de Hans Castorp a Clawdia, que se ha hecho famosa por su fuerza fisiológica y estupenda originalidad, dirigida a un tipo magnífico de mujer que simboliza, tal vez, la belleza inmortal de la materia orgánica. La declaración está hecha en francés. La mujer contesta a esta declaración de forma concisa: ‘Sabes solicitar profundamente, a la alemana’.

Ya señalamos en ‘LITERATURA y SUICIDIO’ que otras novelas conocidas de este autor son Muerte en Venecia y Fausto.

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Enrique Anderson Imbert y ‘La montaña’. Escritor, ensayista y profesor argentino, fallecido en el año 2000. Fue miembro de la Academia Argentina de Letras. También profesor en las Universidades de Michigan y de Harvard. Escribió reputados ensayos sobre historia de la literatura hispanoamericana y novelas y libros de cuentos. Entre estos últimos cabría mencionar El Grimorio, La locura juega al ajedrez, Los primeros cuentos del mundo, etc.

Tiene un cuento corto titulado La montaña, que dice así:

“El niño empezó a treparse por el corpachón de su padre, que estaba amodorrado en la butaca, en medio de la gran siesta, en medio del gran patio. Al sentirlo, el padre, sin abrir los ojos y sotorriéndose, se puso todo duro para ofrecer al juego del hijo una solidez de montaña. Y el niño lo fue escalando: se apoyaba en las estribaciones de las piernas, en el talud del pecho, en los brazos, en los hombros, inmóviles como rocas. Cuando llegó a la cima nevada de la cabeza, el niño no vio a nadie.

–¡Papá, papá! –llamó a punto de llorar.

Un viento frío soplaba allá en lo alto, y el niño, hundido en la nieve, quería caminar y no podía.

–¡Papá, papá!

El niño se echó a llorar, solo sobre el desolado pico de la montaña.”


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1 commentaire:

Diego Vidal a dit…

gracias por el recuerdo al gran maestre imbert